con aplausos de grande y esforzado caballero hasta el 15 de Agosto
del año 1542: desde cuya fecha volviósele tan adversa su fortuna y
mal hado, que en nada le fué favorable; porque los tumultuantes ó
envidiosos de su gloria, formaron una conjuracion, le prendieron, y
presto le enviaron á Castilla; y de unánime consentimiento eligieron
al Señor Irala, aun estando ausente en la conquista de Acay, y bien
achacoso de unas tercianas. Y por mas que se escusó, por no manchar sus
manos en la sangre de inocente, como era poderosa la conjuracion, tuvo
por bien admitir el gobierno.
IV.
D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.
1542-1557.
Siguió _Irala_ desde el mismo año de 1542 hasta el de 1546, en que
se ausentó en pos de sus descubrimientos hasta los confines del
Perú, dejando en la Asumpcion por su lugar teniente á D. Francisco
de Mendoza: de cuya ausencia resultó otra nueva conjuracion y motin,
en que eligieron por general á un caballero sevillano, llamado Diego
de Abreu: á quien Mendoza corriendo el año de 1549, mandó cortar la
cabeza en público cadalso. De este hecho resultaron mil inconvenientes,
que con la llegada del Señor Irala, á principios del año de 1550, y
nueva eleccion y juramento de homenage que le hicieron, se serenaron
y acabaron todos estos ruidosos hechos, que tan achacosa, hasta estos
nuestros tiempos, dejaron á esta tierra.
De su gobierno y acertados proyectos fué informado el Emperador; y
por haber muerto en Sevilla D. Juan de Sanabria, que tenia nombrado
Adelantado de estas provincias, y no haber podido venir á ellas el
hijo de este señor, que era el sucesor, nombró Su Magestad Cesarea al
dicho Irala por tal Gobernador y Capitan General, confirmándole el
mismo título que en su eleccion le dieron los conquistadores, y así se
mantuvo hasta que murió, que fué el año del Señor de 1557. Dejando en
su lugar á D. Gonzalo de Mendoza, su yerno, quien mantuvo el gobierno
solo un año, al cabo del cual murió, no sin sentimiento de toda aquella
república, que veia renovadas y mantenidas en él las buenas prendas del
suegro, y como enjugadas las lágrimas que á todos, sin diferencia, les
sacaba á los ojos su pérdida, ó recuerdo, y ahora mas con considerar
todo acabado. Estando en vigor la provision real, salió otra que tenia
el Ilmo. Sr. Obispo, D. Fr. Pedro de la Torre, en que le conferia el
Rey facultad para que en su real nombre titulase al que en tal caso
eligiesen los vocales. Se hizo la eleccion, presidiendo dicho Ilmo. el
dia 22 de Julio del año de 1558, y fué nombrado Gobernador y Capitan
General.
V.
D. JUAN ORTIZ DE VERGARA.
1558-1564.
Este hidalgo, y noble caballero de la ciudad de Sevilla, y uno de los
conquistadores de fama de este país, gobernó hasta el año de 1564: que
persuadido del Obispo, y de una trama bien urdida de Nuflo de Chaves,
fundador de Santa Cruz de la Sierra, desamparó esta provincia y partió
á Charcas, dejando por su lugar teniente en la Asumpcion al capitan
Juan de Ortega. No le salió como pensaba Ortiz esta jornada; pues la
Audiencia lo depuso del gobierno y señaló á D. Juan Ortiz de Zarate,
persona principal y de grandes méritos, quien por pasar á la Corte á su
confirmación, nombró por su Teniente General de estas provincias del
rio de la Plata á Felipe de Cáceres. Vino éste, y fué recibido por tal
en la Asumpcion el 1.º de Enero de 1569. Gobernó con grande inquietud
y bandos, por la oposicion del Obispo, hasta que fué preso el año
de 1572, desde cuyo tiempo un tumultuante, llamado Martin Suarez de
Toledo, se alzó con el mando, á quien por evitar muchos inconvenientes
tuvieron por bien de obedecer, hasta que el año de 1574 llegó á aquella
capital de la Asumpcion, confirmado por el Rey D. Felipe II, y nombrado
Gobernador y Adelantado de estas provincias.
VI.
D. JUAN ORTIZ DE ZARATE.
1574-1581.
Este Señor aquietó tanto seminario de discordias, y de su órden,
segun el poder que tenia de Su Magestad, hizo levantar estandarte al
capitan Juan de Garay para que pasase, como en efecto pasó con los
que le siguieron, á fundar el puerto de Buenos Aires. Anuló todas las
resoluciones del intruso Martin Suarez, como consta de un auto proveido
en 22 de Octubre del año de 1575: y por fin gobernó con sosiego hasta
el año de 1581, en que entró tan solamente de Gobernador su yerno.
VII.
D. JUAN DE TORRES VERA Y ARAGON.
1581-1586.
Este licenciado se mantuvo en su gobierno hasta el año de 1586, en que
entró de Gobernador y Adelantado
VIII.
D. ALONSO DE VERA Y ARAGON.
1586-1592.
Mantuvo su gobierno este caballero sin novedad, hasta el año de 1592,
en el cual el Señor D. Fernando de Zarate, á quien le fué conferido
simultáneamente por el Rey este gobierno y el del Tucuman, hallándo mas
conveniente residir allí, nombró en este por su Teniente General, que
empezó á gobernar desde dicho año de 1592, á
IX.
D. JUAN CABALLERO BAZAN.
1592-1595.
Este se mantuvo de General todo el gobierno del Señor Zarate: el cual
concluido y conferido este gobierno á D. Juan Ramirez de Velazco, que
se hallaba ya en Potosí, escribió desde allí y mandó sus poderes para
que se recibiese de su Teniente General
X.
D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
1596-1597.
En efecto, desde el dia 5 de Septiembre del año 1596 gobernó como tal
General, hasta que llegó el Señor Ramirez, quien viendo lo dilatado
de su gobierno, volvió á nombrar de su Teniente General á dicho
Hernando Arias, cuyo nombramiento hizo el año siguiente de 1597, dia
10 de Setiembre; y repartiéndole jurisdiccion y distrito, hizo otro
nombramiento en D. Antonio de Añasco, caballero hidalgo, declarándole
así mismo su Teniente General. Fué este nombramiento á 20 de Mayo del
mismo año de 1597, como todo consta del libro capitular. Hechos estos
nombramientos, entró á gobernar dicho
XI.
D. JUAN RAMIREZ DE VELAZCO.
1597.
Quien, quizá presagiando su muerte cercana, ó para que en aquel trance
no se le hiciese tan pesada la carga, como en efecto suele ser la del
gobierno, tiró á repartirla entre tres: ó seria acaso este caballero de
aquellos, á quienes muchas veces les sirvió de acibar á lo dulce del
mando el reconocer que todo cargo es carga, y muy intolerable. Digo
esto, porque apenas duró un año en su gobierno, y por su fin y muerte
nombró el Virey de Gobernador interino al ya referido
XII.
D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
1598-1599.
Este fué recibido por tal el 4 de Enero del año 1598; y queriendo
conservar la buena armonia que habia guardado con D. Antonio de Añasco,
le nombró de nuevo por su Teniente General. Mantúvose hasta que vino
nombrado por Su Magestad Gobernador y Capitan General
XIII.
D. DIEGO RODRIGUEZ VALDEZ DE LA BANDA.
1599-1602.
Quien fué recibido á 8 de Julio de 1599; y el 17 de este mismo mes
y año nombró de su Teniente General á D. Francisco de Bracamonte y
Navarra. Gobernó hasta el año de 1602, en que se recibió de Gobernador
y Capitan General
XIV.
D. GARCIA DE MENDOZA
1602-1615.
Gentilhombre de boca de Su Magestad, á quien mandó el Rey á este
gobierno, por haberse escusado venir á él, por su avanzada edad el
arriba nombrado, Gobernador del Tucuman, D. Fernando de Zarate. Todo
esto consta de la cédula real de D. García, dada en San Lorenzo, á 30
de Julio de 1598, &c. El año de 1605 entro á gobernar por Su Magestad
de Gobernador y Capitan General el ya nombrado muchas veces
XV.
D. HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA.
1605-1611.
A 30 de Enero del siguiente año de 1606, este eligió y nombró por su
Teniente General á D. Antonio de Añasco. En tiempo del gobierno de este
caballero, vino á esta provincia nombrado por Su Magestad de visitador
general del Paraguay, Ciudad Real hoy destruida y acabada, Villa Rica,
que está en pié, mas no donde estaba en aquel entonces, y Misiones
del Guayra, que tambien no son, ni permanecen, sino tan solamente
campos desiertos, habitados mas de fieras que de hombres:--de todas
estas provincias, vino de visitador aquel gran Ministro, D. Francisco
de Alfaro. Era este señor Oidor de la Real Audiencia de Charcas, y
despues del Real y Supremo Consejo de las Indias. Entró al Paraguay
por los años del Señor de 1608, y concluida su visita y arreglada toda
la provincia, dispuso é hízole unas ordenanzas, que fueron vistas y
aprobadas por Su Magestad y su real y supremo Senado de Indias, las que
estan y deben tener su fuerza en todo aquello que no se ha trastornado,
ni se oponga á nuevas decisiones del soberano. Concluida esta visita y
aquel gobierno, nombró Su Magestad por Gobernador y Capitan General á
XVI.
D. DIEGO MARTINEZ NEGRON.
1611-1619.
Empezó su gobierno por los años de 1611, y le obtuvo hasta el sucesor
que nombró Su Magestad de Gobernador y Capitan General, que fué
XVII.
D. MANUEL DE FRIAS.
1619-1625.
Entró al Paraguay por los años de 1619. En tiempo de este Señor, que
fué al siguiente año de su gobierno, en 1620, se dividió y separó este
gobierno en lo espiritual y temporal, de él del Rio de la Plata y
Buenos Aires, en este modo. Al del Paraguay señaló el Rey todo lo que
cogia en lo interior la provincia, desde su rio al este, y de norte
á sur hasta el Paraná, ó ciudad de Corrientes esclusive, y estos son
hoy sus términos y límites. A la gobernacion de Buenos Aires señaló
de términos este oeste, desde la boca y costas del gran Rio de la
Plata, hasta las barras de la del Tucuman y de la presidencia de
Chile; y de sur á norte desde donde se pueda extender en las tierras
Magallánicas y tierras del Tandil, hasta dar en el Paraná y ciudad
dicha de Corrientes, y su jurisdiccion inclusive; cuya demarcacion y
territorio conserva hasta hoy. Estos mismos linderos se dieron á los
obispados y á la jurisdiccion ecclesiástica. En cuya atencion, estando
á lo referido arriba, es de notar, que quedó tan solamente D. Manuel de
Frias por Gobernador del Paraguay, sin otra novedad, que fué recibido
este dicho año de 1620 por Gobernador de Buenos D. Diego de Góngora,
y por su primer Obispo el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Fray
Pedro Carranza: continuando en su silla del Paraguay, el Ilustrísimo
y Reverendísimo Sr. D. Fray Tomas de Torres, que despues pasó á ser
Obispo del Tucuman. Esta noticia podrá ver el curioso en el P. Techo,
_libro_ 6, _capítulo_ 16, _pág_. 165.
SEGUNDA PARTE.
GOBERNADORES DEL PARAGUAY.
_D. Pedro de Lugo y Navarra_ entró y fué recibido en la Asumpcion por
los años del Señor de 1625.
Gobernador y Capitan General _D. Luis de Céspedes Xaría_: entró á 25 de
Junio de 1631.
Gobernador y Capitan General _D. Martin de Ledesma_, que entró en
el gobierno por los años del Señor de 1636. En su tiempo se puso en
práctica la cédula de fuerza.
Gobernador y Capitan General _D. Gregorio Inostrosa_, que entró y fue
recibido á 27 de Junio de 1641. Concluido el gobierno de este Señor,
entró de Gobernador y Capitan General
_D. Diego de Enobre Osorio_: duró poco y murió á 26 de Febrero del año
1645; y el dia 4 de Marzo del mismo año, de unánime consentimiento de
los particulares, empuñó el baston y entró á gobernar el Ilustrísimo y
Reverendísimo Sr. D. Fray Benardino de Cárdenas. Solos 8 meses escasos
duró en su gobierno, porque á 1.º de Octubre del mismo año de 1645
entró de Gobernador
_D. Sebastian de Leon._ Este apenas se mantuvo un año, porque luego la
Real Audiencia mandó por juez pesquisidor de lo acaecido desde el año
1645 con dicho Ilustrísimo Obispo y demas pesares de aquella fatal era,
hasta el año dicho de 1649; y tambien por Gobernador de esta provincia,
al
Señor Oidor _D. Antonio de Leon Garavito_, quien entró y fué recibido
por tal á 10 de Octubre del año de 1650.
Gobernador y Capitan General _D. Cristoval de Garay_, entró á 26 de
Julio de 1653.
Gobernador y Capitan General por la Real Audiencia, y juez pesquisidor,
el Sr. licenciado _D. Juan Blasquez de Valverde_: entró á 21 Setiembre
de 1656.
Gobernador _D. Alonso Sarmiento de Figueroa_, á 24 de Setiembre de 1659.
Gobernador _D. Juan Diaz de Andino_, año de 1663.
Gobernador _D. Felipe Reja Corvalan_, año de 1671.
Juez y Gobernador el licenciado _D. Diego Ibañez de Faria_, Fiscal de
la Real Audiencia de Guatimala, y juez delegado de la de Charcas en
esta provincia: cuya comision egerció por los años del Señor de 1670 &c.
Gobernador segunda vez _D. Juan Diaz de Andino_, á 7 de Octubre de 1681.
Gobernador _D. Antonio de Vera Mugica_, entro á 18 de Octubre de 1684.
Por muerte del Sr. Mugica, entró á gobernar su Teniente General _D.
Alonso Fernandez Marcial_, y se recibió á 30 de Octubre del mismo año
de 1684.
Gobernador y Capitan General _D. Francisco Monfort_, caballero del
Orden de Santiago. Entró á 30 de Octubre de 1685.
Gobernador y Capitan General _D. Sebastian Félix de Mendiola_, entró á
22 de Octubre de 1692.
Gobernador y Capitan General _D. Juan Rodriguez Cota_; entró á 4 de
Diciembre de 1696.
Gobernador _D. Antonio de Escobar y Gutierrez_, á 27 de Junio de 1702.
Gobernador segunda vez _D. Sebastian Félix de Mendiola_, á 26 de
Setiembre de 1705.
Gobernador, por muerte del dicho Mendiola, nombrado por la Real
Audiencia, _D. Baltazar Garcia Ros_: se recibió á 9 de Febrero de 1706.
Gobernador y Capitan General por Su Magestad _D. Manuel de Robles_,
entró á 10 de Octubre de 1707.
Gobernador por Su Magestad _D. Juan Gregorio Bazan de Pedraza_, se
recibió á 5 de Junio de 1713.
Por muerte suya año de 1716, entró á gobernar el General _D. Andres
Ortiz de Ocampo_.
Gobernador y Capitan General _D. Diego de los Reyes Balmaceda_, quien
entró á gobernar por el Sr. D. Antonio de Victoria, y se recibió de
este gobierno á 5 de Febrero de 1717. Por las quejas y recursos que
tuvo la Real Audiencia de Charcas, á quien está sugeta esta Provincia
desde que se separó la de Buenos Aires, nombró por juez pesquisidor al
Sr. Oidor y Protector general de Indias
_D. José de Antequera Enriquez y Castro_; cuyo empleo egerció desde
el dia 15 de Setiembre de 1721, hasta el 6 de Junio de 1722: en que
entró, y fué recibido por Gobernador en propiedad, nombrado por tal,
por el Sr. Virey Morcillo, como consta de su despacho dado en Lima á
24 de Abril de 1721. Es de notar y advertir, que estos ministerios
los egerció este caballero, no simultaneamente, sino muy separados y
divididos, como consta de las fechas dichas, para que el curioso que
leyere los instrumentos, que sobre la tragedia de este Sr. inserto
aquí, no se confunda, y pese bien como puede la emulacion y envidia
denigrar y obscurecer tanto la fama del emulado, que haga creer ser
intruso el que es legítimo. Recibido pues de Gobernador el Señor
Antequera, que sé yo que servicios reales encontró dicho virey Morcillo
en el Señor D. Baltazar García Ros, teniente de Rey de Buenos Aires,
para mandarlo de Gobernador á esta infeliz y combatida provincia.
Resistiósele el dicho Antequera, y la ciudad toda, al estrépito
militar con que venia dicho Ros á tomar posesion de su gobierno;
quien escapándose á uña de buen caballo, se retiró de esta intentona,
dejando en las márgenes del rio Tebicuarí destrozado todo su ejército
Guaraníco, que se componia de mas de 6000 indios, que habia sacado de
las Misiones de los padres Jesuitas. Por pacificador de todos estos
disturbios, mandó el virey al Señor D. Bruno de Zavala, Gobernador de
Buenos Aires á cuya insinuacion se ausentó el Sr. Antequera, y fué
nombrado por Gobernador de esta provincia, segun el despacho del dicho
virey--
_D. Martin de Barúa_, que fué recibido como tal el dia 4 de Mayo de
1725. Este mismo año se habia recibido en Lima de virey el Sr. D. José
de Armandarú, Marquez de Castel Fuerte, quien considerando las cosas
del Paraguay, mandó por Gobernador suyo á D. N. Surueta. Este vino,
pero no fué admitido, antes sí el comun ó comunidad, en que entraban
nobles y plebeyos, á manera de las que se levantaron en Castilla en
tiempo del Señor Carlos V, le mandó que se retirase (querian estos
comuneros, que no los olvidase tanto la Corte, y que de su soberano
les viniese su Gobernador): y discreto, ó bien aconsejado, se retiró.
De aquí fueron las furias del dicho Armandarú, cuyos efectos tuvieron
tan dolorosas consecuencias, que aunque no sean de este lugar, por no
dejar pendiente la narracion las apuntaré tan solamente. Perecieron en
Lima en público cadalso el Señor Antequera, y el enviado procurador de
esta provincia, Mena con tres religiosos de San Francisco: es decir,
el auxiliante de Antequera, y dos mas despues, por haber salido en
busca del yerto cadáver de su difunto tio; con un negro que expuso su
vida para libertar la del guardian á quien se acertaba el tiro. En
el Paraguay pereció á manos de los comuneros, el segundo Gobernador
Ruilova, enviado por el Virey, y admitido por tal en su cabildo, y
con él un _Veinticuatro_, nombrado Juan Baez; y se insolentó tanto la
gente, que no es decible los excesos que cometieron.
El Señor de Barica, luego que vió alterado el pueblo, y empeñado á no
admitir otro Gobernador que él, se apartó con esfuerzo del gobierno, y
ellos nombraron sus generales ó justicia mayor, hasta el año de 1733,
en que recibieron al dicho _Ruilova_ que solo gobernó hasta su muerte
violenta, que fué el día 15 de Setiembre de dicho año de 1733. Continuó
el dicho comun nombrando sus generales: de quien no hago mencion por
ser una madeja sin cuenta. Pero no omitiré el nombramiento que estos
hombres hicieron en el Ilustrísimo Sr. D. Fray Juan de Arregui, que
sucedió así--
Este varon grande, luego que le llegaron las bulas y cédula de Obispo
de Buenos Aires, pasó á consagrase en la del Paraguay. Ya concluida
esta funcion, y aprestándose para volverse á su iglesia, acaeció el
levantamiento y muerte del Sr. Gobernador Ruilova. A vista de este
hecho, y otros que trae la insolencia de una república alterada,
procuró atajar todo lo posible estos excesos, yendose á un país que
llaman Guayaibití, donde sucedió la muerte, por estar su Ilustrísima
en un un pueblo inmediato, que pertenece á nuestra religion, nombrado
_El Yita_, en donde se estaba aviando, ya despedido de la ciudad.
Aquí estorbó todo lo posible, que quitasen la vida á un D. Antonio
Arellano, cubriéndolo con su manto, y á todos aquellos que llamaban
_contrabandos_, que eran los que no seguian la parte del comun.
Aquietados ya algunos, supo su Ilustrísima como iban á entrar á la
ciudad para pasar á cuchillo á todos los _contrabandistas_ que en
ella encontrasen; y compadecido é instado de algunos piadosos, volvió
de dicho pueblo, que dista doce leguas, y encontrando al comun en
un vallecito, donde está fundada la recoleccion nuestra que llaman
Buricao, se fué á dicho convento en donde los exortó á que mirasen lo
que hacian, y que nunca se justificaba su causa con tomarse ellos la
justicia, si alguna tenian, matando y robando, &c. Aquietáronse por
entonces, y lo dejaron tranquilo en este retiro de la Recoleta. Pero
una tarde de improviso fueron á decirle que solo de una manera se
sosegarian, y era tomando él el baston de gobernador. Entróse el Santo
Obispo á la pobre iglesia, que entonces teniamos, y ni con súplicas
y exhortaciones que les hizo, pudo persuadirles que disistiesen,
clamando todos á un tiempo, que _la voz del pueblo era la de Dios_.
Viendo este empeño, se retiró su Ilustrísima á nuestro convento grande,
por ver si allí le dejaban, cesando de un intento tan estraño: pero
ni así, porque, como dicen, á tirones le sacaron de la iglesia de
aquel convento y le entregaron el mando y el baston, que tuvo por
bien admitirlos, por evitar mayores daños é inconvenientes, como en
efecto así sucedió, por el mucho amor que le tenian todos. Gobernó su
Ilustrísima desde el dicho mes de Setiembre de 1733, hasta que pudo
conseguir con ellos su retirada á su amada iglesia y patria de Buenos
Aires, dejando en su lugar á _D. Cristoval Dominguez_, que habia sido
su padrino de consagracion, y hombre de toda satisfaccion, que mantuvo
á todos en sugecion y obediencia: hasta que por órden del Virey, al
mandato volvió segunda vez el Señor D. Bruno Mauricio de Zabala á
aquietar y sosegar la tierra. Entró á esta comision el año del Señor
da 1735; y hechas algunas justicias, se retiró á su presidencia de
Chile, á donde pasaba promovido del gobierno de Buenos Aires, en cuyo
camino murió; y segun sus poderes, y comision que traia para nombrar
Gobernador, hizo el nombramiento en el capitan de caballos
_D. Martin José de Chauregui_, quien desde dicho año de 1735; gobernó
con todo acierto, discrecion y prudencia, hasta que se dignó el Rey
mandar desde Europa nuevo Gobernador y Capitan General, que fué el Señor
_D. Rafael de la Moneda_, que entró en esta ciudad, y fué recibido
el año del Señor de 1741. Este solo caballero, digno en todo de los
mayores respetos, por su integridad, juicio y demas prendas grandes,
adquiridas y heredadas, que son patentes, porque aun vive avecindado en
Buenos Aires, supo y se dió tanta y tan buena maña entre esta gente,
que pudo acabar con las brasas de los levantados, que habian quedado
ocultas entre las cenizas que dejó D. Bruno. Digo esto, respecto á
que, no obstante estas buenas partidas, por las que hasta ahora le
lloran, tuvo valor uno ú otro eclesiástico para sublevar ó intentar
hacerlo, algunos de aquellos, que habian quedado comuneros, y como se
dice á sombras de tejados. Mas Dios permitió fuese sabedor de todo el
dicho Gobernador, quien con sagacidad y arte, fué prendiendo á los
principales cabezas de esta conjuracion que se ordenaba á quitarle
la vida, por haber celado la honra de Dios y refrenado en ellos, ó
los principales de este alzamiento sus notorios, públicos y torpes
escándalos. Concluida la causa y el proceso, que todo se hizo en breve
tiempo, les mandó quitar la vida. Fueron estos los únicos suplicios
que en todo su gobierno egecutó, porque no sé qué se veia en este
caballero, que hasta los gentiles bárbaros, como son los Payaguás y
demas que hostilizan esta república, á su voz é imperio le obedecian,
y todos se sugetaban y rendian: siendo esto mas de admirar por estar
ciego. Cegó este Señor luego que entró en el gobierno, y acaso la
primera visita que hizo de toda la provincia fué el motivo, por los
ardientes soles del país, á que no estaba acostumbrado. Empero así se
mantuvo con la entereza dicha, hasta el año de 1747 en que entregó el
baston, por orden del Rey, al Sr. Coronel
_D. Marcos de Larrazabal_, hijo y natural de Buenos Aires: poco gobernó
este Señor, porque por motivos que la Corte tuvo, concediéndole la
merced futura de teniente de Rey de Buenos Aires, le mandó sucesor, que
fué el Señor
_D. Jaime Sansust_, quien se mantuvo con apacible económia, desde el
año de 1750, basta el de 1761 en que le promovió el Rey á Gobernador de
Potosí. Por esta promocion vino de Gobernador un teniente del presidio
de Buenos Aires y vecino de allí, que nombró el Sr. Ceballos, con las
facultades que este hombre tenia de la Corte: y ya aquí admitido, le
vino la cédula del Rey de tal Gobernador y Capitan General, llamábase
_D. José Martinez Fontes_ quien, no concluyó su gobierno, porque el año
de 1764, dia 29 de Noviembre, murió de aire perlático; y quedó en su
lugar su Teniente General
_D. Fulgencío Yedros_, hijo y natural del Paraguay, hombre noble y
de bellísimas prendas naturales, y en grado benéfico, sumo y de gran
valor y espirítu militar, que así en el empleo como antes se le notó
en las entradas varias que hizo tierra adentro contra los infieles
que hostilizan esta provincia. No tuvo en su gobierno los mejores
aciertos, por la mucha emulacion de contrarios, y por causa de haber
nombrado teniente de Curuguatí á D. Bartolomé Larios Galvan, que fué
la piedra de escándalo de aquella villa. Faltóle á este Sr. aquella
destreza política, que casi es imposible encontrar en los que no han
salido de este país. Y por esto tuvo algunos sinsabores y disgustos, en
menos de dos años desde la fecha dicha, hasta el 29 de Setiembre del
presente año de 1766, en que entregó el baston á _D. Carlos Morphí_
que hoy gobierna, admitido Gobernador segun sé, por una mera carta del
Ministro en que le dá aviso de como el Rey lo tiene hecho Gobernador
de esta provincia. No sé que sea de este gobierno con las novedades de
la Corte, y haber el Rey proveido en otro el ministerio, que tenia el
Sr. de Esquilache, mudado del gobierno al Sr. Cevallos, que patrocinaba
al dicho Morphí, y otras cosas notables que nos comunican cartas
confidenciales de España y Buenos Aires, que no son de este lugar.
PARTE TERCERA.
GOBERNADORES DE BUENOS AIRES,
DESDE QUE SE DIVIDIO ESTA PROVINCIA DE LA DEL PARAGUAY, EN 1620, HASTA
LA ERECCION DEL VIREINATO.
_D. Diego de Góngora_, del órden de Santiago, natural del Reino de
Navarra, y descendiente de los Condes de Benavente, fué el primero
que mandó esta provincia en 1620. En el de 1622, á ruegos de algunos
caciques del Uruguay, que solicitaban unirse á la Religion Católica,
encomendó este negocio á los Jesuitas, demostrando su amor y celo
por los naturales. Gobernó hasta el año de 1623, en que falleció,
sucediéndole