Oidor de la Real Audiencia de Charcas pasó, por real comision, á
establecer las aduanas del Tucuman y Rio de la Plata; y sucediendo
la muerte del Gobernador Góngora, se le encargó el mando de esta
provincia, interinamente, por el Virey de Lima, Marquez de Guadalcazar:
pero al año de su gobierno vino de España el sucesor, y regresándose al
Perú fué Presidente de las Audiencias de Quito y Chuquisaca, y en 1624
entró mandando
_D. Francisco de Céspedes_, natural de Sevilla, y Veinticuatro de
ella, quien habiendo venido por la ruta del Janeiro, á tiempo que los
Holandeses tomaron la Bahía de Todos-Santos, se embarcó inmediatamente
para este destino, con el fin de asegurar esta ciudad de cualquiera
invasion que proyectasen aquellos enemigos, convocando al efecto gentes
del Paraguay, Corrientes, y Santa Fé. Manifestó igual empeño en la
conversion de los naturales, encargando de esta espiritual conquista
á los PP. Franciscos, de cuyo feliz éxito fundaron varias iglesias, y
entre ellas la de Santo Domingo Soriano, que hasta hoy se conserva.
Despues de siete años de gobierno, entró á sucederle en 1632
_D. Pedro Estevan de Avila_, del órden de Santiago, hermano del Marquez
de las Navas, de acreditado valor en las guerras de Flandes, y no menos
en la vigilante defensa de este puerto, que apetecian, y rodeaban los
Holandeses. No obstante, en el primer año de su gobierno tuvo la fatal
pérdida de la ciudad de la Concepcion del Rio Bermejo, muy opulenta,
así por su comercio, como por sus apreciables cosechas, tomada por los
comarcanos infieles con notable destrozo de sus habitantes: siendo
vanas cuantas tentativas se hicieron para su restauracion, pues aun hoy
se conserva en poder de los indios Abipones. Despues de seis años de su
gobierno fué promovido al de Icatota, donde murió, despues de muchos
disturbios con el Virey, Conde de Alva del Liste, y le sucedió en este
gobierno
_D. Mendo de la Cueva y Benavides_, del órden de Santiago, y de la
Exma. Casa de los Duques de Albuquerque. Principió á mandar en 1638,
despues de haber militado en las guerras de Flandes, haciéndole
acreedor sus recomendables servicios á la gracia de Maestre de Campo.
Fué su mando cruel azote de los usurpadores infieles, que en aquella
época cometian horrendas atrocidades con los españoles en el distrito
de Corrientes, hasta dejarla libre de sus invasiones, y despues que
sugetó su orgullo construyó el fuerte de Santa Teresa para defensa de
Santa Fé, y en 1640 partió para Corregidor de Oruro, por haber venido á
sucederle
_D. Ventura Mojica_, á quien apenas le permitió la muerte mandar cinco
meses. Manifestó en tan corto tiempo su discrecion y acierto en la
memorable victoria del Mbororé en el Uruguay, en donde murieron 160
portugueses, y muchos Tupies enemigos, sin pérdida considerable de
españoles. Sucediéndole su teniente general
_D. Pedro de Roxas_, que solo gobernó mientras se dió cuenta á la Real
Audiencia de Charcas, por cuyo nombramiento entró en su lugar
_D. Andres de Sandoval_, cuyo gobierno fué tan breve, que recibiéndose
en 16 de Julio de 1641 acabó antes de cuatro meses, entrando á sucederle
_D. Gerónimo Luis de Cabrera_, sobrino del insigne Hernando Arias de
Saavedra, natural de Córdoba del Tucuman, y nieto de su desgraciado
fundador; que despues de haber manifestado su valor y pericia militar,
en diversas campañas de estas provincias, finalizó con la paz la dura
guerra con los Calchaquies, hallándose de Comandante General del
Tucuman, por cuyo premio se le dió el mando de esta provincia, donde
tambien hizo timidar los ánimos de los portugueses, que intentaban
abatirle; pero lo hizo ilusorio con sus precauciones, y despues de
cinco años de gobierno, murió en el de la provincia del Tucuman, año de
1646, sucediéndole en éste
_D. Jacinto de Lariz_, del órden de Santiago, que despues de haber
militado en Milan de Maestre de Campo, no gozó de un gobierno
totalmente pacífico, á causa de algunos disturbios que tuvo con el
Ilmo. Sr. Obispo, con quien despues se reconcilió, sucediéndole
posteriormente
_D. Pedro Ruiz Baigorri_, del órden de Santiago, y natural de la
ciudad de Estela, en Navarra, que despues de sus acreditados servicios
en Flandes, vino á mandar en 1653. Fué de recomendables prendas, y
defendió este puerto de la invasion de los Franceses, que pretendieron
sorprenderle con tres navíos al mando de Mr. de la Fontaine, Timoteo
de Osmat. Libertó igualmente la ciudad de Santa Fé de la de los
Calchaquies, con general destrozo: amparó los derechos de los indios, y
cesó en este gobierno el año de 1660, sucediéndole
_D. Alonso de Mercado y Villacorta_, memorable por sus letras, y
disposicion militar que acreditó en las guerras de Cataluña, y en el de
introducir con el Marques de Leganés socorro en Lerida, sitiado por los
Franceses, de donde salió herido. Pasó despues al gobierno de Tucuman,
y por cédula de 13 de Abril de 1618 al de esta provincia. Fortaleció
este puerto, y mejoró de situación á la ciudad de Santa Fé, y despues
de tres años de gobierno, pasó otra vez al de Tucuman, donde aseguró
la paz con los infieles de aquella provincia, ascendiendo de allí á la
presidencia de Panamá, en donde murió en 1681 con el título de Marques
de Villacorta. Sucedióle en el mando de esta provincia el maestre de
campo
_D. José Martinez de Salazar_, del Orden de Santiago, Gobernador que
era de la Puebla de Sanabria, y Castillo de San Luis Gonzaga; y estando
destinado en 1662 para la campaña de Portugal, se le nombró para el
establecimiento de esta Real Audiencia, y Presidente de ella. Adelantó
las fortificaciones de esta ciudad, y favoreció en extremo á los
Guaranís, defendiendo su conservación contra las continuas irrupciones
de los infieles, y á estos puertos de una armada francesa que intentó
atacarlos. A los nueve años fué extinguida la Real Audiencia, quedando
despues el Sr. Salazar de Gobernador y Capitan General, hasta que en
1674 entró á mandar--
_D. Andres de Robles_, del Orden de Santiago, natural de Burgos, que
habiendo militado en Flandes, lo egecutó también contra Portugal,
dando principio á servir en la frontera de Galicia en el ejército del
Marques de Viana, en la campaña del año de 1658 con plaza de capitan
de caballos, y se señaló mucha en la derrota que á 17 de Setiembre
se dió al ejercito del rebelde junto á Valencia del Miño, rubricando
las proezas da su valor con la sangre que derramó en aquel glorioso
combate. Sano de las heridas, volvió á la campaña, y por Diciembre
del mismo año fué uno de los que con mas bizarría acometieron al
enemigo junto á la villa de las Chozas, tomada por nuestras armas con
un rico botin. Hallóse despues en la toma de Monzon, y recuperacion
de Salvatierra año de 1659, por cuyos relevantes méritos ascendió á
Maestre de Campo, y se le confirió el gobierno de estas provincias.
Pero feneciendo este en 1678, pasó á la Presidencia de la isla de Santo
Domingo, viniendo á sucederle en el mismo año.
_D. José de Garro_, del órden de Santiago, y natural de Guipuzcoa.
Sus distinguidos servicios en las guerras de Portugal y Cataluña lo
elevaron á Maestre de Campo, y al mando de la provincia de Tucuman, que
sirvió mas de cuatro años. Pasando después á esta, hizo abandonar á los
Portugueses el territorio frente de las islas de San Gabriel, en donde
se habian poblado; tomándoles todo el tren de artilleria, municiones
y víveres, y en recompensa pasó á la Presidencia de Chile en 1682 que
gobernó por diez años. Volviendo á España en 1693 fué provisto Capitan
General de Guipuzcoa en 1702, en donde murió á los 40 años de servicio.
Tuvo por sucesor en Buenos Aires á
_D. José de H. Herrera_, natural de Madrid. Habia militado muchos años
en las campañas de Flandes, Cataluña, Extremadura y Portugal, con los
empleos de Capitan de infanteria, Ayudante de Sargento general de
batalla y Capitan de corazas; hallándose en varios asedios, asaltos y
tres batallas, de que sacó por egecutoria de su valor, muchas y muy
peligrosas heridas, que mas de una vez le colocaron á las puertas de
la muerte, por ser el primero que con animosa intrepidez se expuso
siempre á los mayores riesgos: sobre lo que dieron honoríficos
testimonios los primeros Generales de las armas españolas, los Exmos.
Señores Condes de Marchin y Salazar, y Marqueses de Caracena y Leganés,
pasando á noticia del Rey sus relevantes méritos: en premio de los
cuales se le confirió el gobierno de Peñíscola; luego la Comisaria de
caballería de esta plaza de Buenos Aires, y despues su gobierno, que
manejó nueve años continuos con general aplauso: habiendo entregado la
Colonia á los Portugueses en 1683 por estipulacion de las dos Coronas.
Volviendo á España, obtuvo el gobierno de San Lucar de Barrameda con
la Superintendencia de reales rentas. Por fin, restituido á la milicia
como al centro de su génio marcial, se le confirió el grado de General
de artilleria, en cuyo egercicio murió. Vino á sucederle
_D. Agustin de Robles_, caballero del órden de Santiago, quien despues
de las sangrientas guerras de Flandes, pasó de Maestre de Campo á la
Castellania de Fuenterabia, de donde vino á este gobierno en 1691, que
sirvió hasta el de 1700, defendiendo valerosa y felizmente este puerto
de una escuadra francesa. Restituido á España, se le honró con el grado
de Sargento general de batalla. Asistió en 1703 al sitio de Gibraltar:
sirvió la Presidencia de Canarias, y pasando despues al gobierno de
Cádiz, murió últimamente de Capitan General de Vizcaya. Vino á sucederle
_D. Manuel de Prado Maldonado_, Veinticuatro perpetuo de Sevilla, quien
despues de una penosa navegacion de dos años, arribó á este puerto en
1700 con notable quebranto de su salud, y en ocasión de estar amenazada
esta ciudad por una armada dinamarquesa, que á esfuerzo de sus
precauciones hizo infructuosos sus designios. Pero no fueron ilusorios
los que dirigió contra los infieles que se habian confederado con los
portugueses de la Colonia, á quienes desbarató completamente. A poco
mas de dos años pasó al corregimiento de Oruro; entrando á sucederle en
1703
_D. Alonso Juan de Valdes Inclan_, soldado de gran valor, que quedó
egecutoriado en las guerras de Cataluña, donde sirvió hasta obtener el
empleo de Maestre de Campo. Dedicó toda su industria y perícia militar
en asegurar estas fortificaciones y plazas á que aspiraba la codicia
lusitana: cuyos reprobados intentos, castigó juntamente, tomándoles
por asalto la Colonia del Sacramento, obligando á los enemigos á una
vergonzosa retirada al Brasil. Despues de estos memorables sucesos, se
vió precisado á pasar á Charcas, llamado de aquella Real Audiencia, en
cuya ciudad falleció, sucediéndole en este gobierno en 1708
_D. Manuel de Velazco_, del órden de Santiago, que habiendo egercido el
empleo de General de galeones, al llegar con ellos á Vigo, les prendió
fuego en la Ria, porque no fuesen presa de la armada inglesa; escapando
á tierra en un batel con grande riesgo de su vida. Empezó su gobierno
en 1708; pero se le imputaron tales excesos, que teniendo de ellos
noticias el Supremo Consejo, despachó por Juez de pesquisa al Señor
D. Juan José de Motilua, ministro de aquel tribunal, quien entrando
secretamente en esta ciudad por Marzo de 1712, prendió aquella noche á
dicho Gobernador, le secuestró sus bienes, y substanciándole su causa,
lo remitió preso á España, donde se le dió el correspondiente castigo.
Por su deposición entró á gobernar
_D. Alonso de Arce y Soria_, Coronel de los reales ejércitos, que
venia destinado á este empleo en los mismos navios en que pasó el Sr.
Motilua, y á quien la muerte apenas permitió gobernase seis meses
escasos. Despues de varias disputas que intervinieron sobre el mando,
se nombró interinamente por el Virey de Lima al Coronel
_D. Baltazar Garcia Ros_, que restituyó á los Portugueses por órden
de S. M. la Colonia del Sacramento, y habiendo promovido la guerra
defensiva de los Guaranís contra los bárbaros Charruas, Yaros y
Bohanes, que infestaban los caminos con atroces insultos, les obligó á
pedir la paz. Fué nombrado para sucederle
_El Marques de Salinas_, Gentilhombre de Cámara de S. M.; pero nunca
tomó posesion, por habersele conferido el corregimiento del Cuzco, y
plaza de Contador de cuentas en Lima, y en su lugar se eligió á
_D. Bruno de Zavala_, natural de la Villa de Durango, en el señorio
de Vizcaya, Caballero del órden de Calatrava, y de acreditado valor
en las campañas de Flandes, bombardeo de Namur, sitio de Gibraltar,
ataque de San Mateo, toma de Villareal y sitio de Lerida, donde la
pérdida de un brazo fué la mas noble egecutoria de su valor. Fué hecho
prisionero en la batalla de Zaragoza, é igualmente lo fué en la plaza
de Alcántara. En prémio de sus distinguidos méritos se le confirió el
grado de Mariscal de Campo y este gobierno, del que tomó posesion en
11 de Julio de 1717; en cuyo tiempo desalojó á los Franceses, que al
mando de Mr. Estevan Moreau se habian establecido en las inmediaciones
del Cabo de Santa Maria á 8 leguas de Castillos, uniéndose con los
infieles. Lo mismo practicó con los Portugueses que intentaron poblarse
en Montevideo, de cuyas resultas fundó por órden de S. M. aquella
ciudad con el nombre de San Felipe y Santiago, dando principio en 1726
con algunas familias que vinieron de las islas Canarias, construyendo
el fuerte con los indios Guaraníes, y con los mismos perfeccionó el
de esta plaza. Fué muy amante de la tropa, cuidando de que tuviesen
corrientes sus sueldos. Celó con grande empeño el comercio ilícito,
con cuyos decomisos enriqueció al erario. Finalmente satisfecho S. M.
de la conducta de este gran Ministro, se sirvió promoverle, siendo ya
Teniente General, á la Presidencia de Chile, donde hallándose próximo
á caminar, fué comisionado por el Virey de Lima para ir á sugetar la
rebelde provincia del Paraguay, donde entró armado, á pesar de la
resistencia de su Cabildo, y sin temer la secreta conjuracion que se
habia fraguado contra su vida. Su succesor fué
_D. Miguel de Salcedo_, del Orden de Santiago, y Brigadier de los
reales ejércitos, que se recibió en 23 de Marzo de 1734. Concluido su
gobierno, pasó á España, sucediéndole
_D. Domingo Ortiz de Rosas_, del Orden de Santiago, y Mariscal de Campo
de los reales ejércitos. Tomó posesión en 21 de Junio de 1742, y cesó
en el de 1745, que pasó á Presidente de Chile, en donde continuando sus
servicios le dió Su Magestad el título de _Conde de Poblaciones_. Tuvo
por sucesor en este gobierno á
_D. José de Andonaegui_, Teniente General de los reales ejércitos. En
su tiempo vino de España el Marquez de Valdelirios con los comisarios
necesarios para el establecimiento de la línea divisoria con la corona
de Portugal, en virtud del tratado de límites, celebrado el año de
1750, de cuyas operaciones resultó haberse rebelado siete pueblos
Guaranis de la parte oriental del rio Uruguay: por cuyo motivo fué
necesario pasase á contenerlos el Sr. Andonaegui en el de 1755, con
un ejército de 1500 hombres, auxiliado de otro portugues de mil, al
mando del Virey del Janeiro, Conde de Bobadela. Los rebeldes esperaron
ambos ejércitos en las lomas de Caybaté, donde fueron derrotados, con
pérdida de 2500 hombres: con cuyo feliz éxito se allanó el paso hasta
los expresados pueblos, acuartelándose las tropas portuguesas en el de
Santo Angel, y las españolas en el de San Juan, en donde permaneció el
Sr. Andonaegui, hasta que vino á relevarlo
_D. Pedro de Ceballos_, Caballero del órden de San Genaro, Comendador
de Sagra y Senet en la de Santiago, Gentilhombre de Cámara de Su
Magestad con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos.
Empezó á servir el año de 1739 de Capitan en el regimiento de
Caballeria de Ordenes: á poco tiempo fué ascendido á Coronel del de
infanteria de Aragon, manifestando desde luego tan señaladamente su
espíritu, y prendas en las guerras de Italia, que mereció la confianza
de sus generales, y se adquirió el amor y respeto de la tropa, haciendo
ya desde entonces memorable su nombre aun entre los enemigos. Tomó
posesion de este gobierno en 1756, donde acreditó mas su ardor militar
con motivo de la expedicion de Misiones, toma de la Colonia del
Sacramento, Rio Grande de San Pedro, Fuertes de Santa Teresa, Santa
Tecla y San Miguel; y finalmente, en la premeditada sorpresa por el
orgulloso capitan ingles Mannamara, que con un navío y dos fragatas
pretendió el dia 6 de Enero de 1763 recuperar la expresada plaza de la
Colonia: quien despues de dos horas y media de un vivo y continuado
fuego, pagó su temerario arrojo, incendiándose el navío nombrado el
Lord Elive, quedando con esta accion mas gloriosas las armas españolas,
debiéndose esta victoria al acierto, valor y talento del Sr. Ceballos.
Por último, despues de otros recomendables servicios, entregó el mando
de estas Provincias á
_D. Francisco de Paula Bucareli y Ursua_, Caballero comendador de
Almendralejo en la Orden de Santiago, Gentilhombre de Cámara de S. M.
con entrada, y Teniente General de sus reales ejércitos. Tomó posesion
en 15 de Agosto de 1766, egecutándose en su tiempo el estrañamiento de
los Jesuitas. Cesó en el de 1770, que dejó el gobierno á
_D. Juan José de Vertiz_, caballero comendador de Puerto Llano en la
órden de Calatrava, y Brigadier de los reales ejércitos. Empezó á
servir en el real cuerpo de guardias españolas, en el cual lo egecutó
tambien en las guerras de Italia. Pasó despues á militar en Rusia
con el fin de adquirir conocimientos militares para el régimen del
ejército. Vino á estas Provincias con la sub-inspeccion de las tropas
en 1769, y en su gobierno ascendió á Mariscal de Campo. Fundó en el año
de 1772 los reales estudios en el Colegio de los Regulares Expulsos, y
la casa de Recogidas, con otras disposiciones en órden á policía. En su
tiempo empezaron los insultos de los portugueses por la Banda Oriental
de este rio, á cuyo destino pasó con el objeto de contenerlos. Fué el
último que obtuvo el empleo de Gobernador, por haberse erigido esta
ciudad por capital de Vireynato, como adelante se demuestra.
CUARTA PARTE.
VIREYES.
_D. Pedro de Ceballos, Cortes y Calderon_, Caballero de la real
órden de San Genaro, comendador de Sagra y Senet en la de Santiago,
Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada, Capitan General de
sus reales ejércitos, Comandante general de Madrid y su distrito,
consejero y sub-decano del Supremo consejo de guerra. Enterado S. M.
de los repetidos é insufribles excesos que cometian los Portugueses
en los distritos de este Rio de la Plata, acordó para la satisfaccion
de sus insultos, elegir al Señor Ceballos, en virtud de sus notorios
conocimientos, valor y pericia militar nombrándole por primer Virey,
Gobernador y Capitan General de estas Provincias, con todas las
franquezas, autoridades y privilegios singulares que consta de su
especial cédula de 8 de Agosto de 1776, y entregándole todo el mando
de la escuadra que se aprestó en Cádiz con este importante objeto, y
de cuyo puerto zarpó en 12 de Octubre de dicho año. Verificó su feliz
arribo al de la isla de Santa Catalina, el 20 de Febrero de 1777,
cuya sola vista, y conocimiento del que la mandaba, fué suficiente
para intimidar los ánimos lusitanos, entregándole inmediatamente sin
un tiro de cañon todas sus fortalezas, por capitulaciones celebradas
el 5 de Marzo: por cuyas resultas le condecoró S. M. con el grado de
Capitan General de sus reales ejércitos. Efectuada la toma de Santa
Catalina, pasó á la Colonia del Sacramento, que se le rindió á su
discrecion, y dirigiéndose despues al puerto del Rio Grande, atajaron
su éxito los pliegos de la paz que recibió en el camino: por lo que
se restituyo á esta capital, donde entró con universal aplauso el 15
de Octubre de dicho año de 1777, en cuyo mando cesó el 26 de Junio de
1778; y regresándose á España, murió en 26 de Diciembre del mismo, en
el convento de los PP. Capuchinos de Córdoba la Llana. El distinguido
mérito y demas recomendables circunstancias que adornaban á este
respetable gefe, hicieron muy sensible su pérdida á toda la nacion.
Sucedióle
_D. Juan José de Vertiz y Salcedo_, Caballero comendador de Puerto
Llano en la Orden de Calatrava, y Teniente general de los reales
ejércitos. Fundó el colegio de San Carlos, y casa de Niños Expositos:
estableció la iluminacion de esta capital, y en la fatal época de la
sublevacion del Perú concurrió con sus acertadas providencias á la
pacificacion del reyno con desastre general de los rebeldes, Damaso
Catari, Julian Apasa (alias Tupa-Catari) y sus secuaces. Pasó á
Montevideo por las atenciones de la guerra con los Ingleses, donde se
mantuvo hasta la paz, y entregado despues el mando á su sucesor, se
restituyó á España en donde falleció el año de 1799. Dicho sucesor fué
_D. Nicolas del Campo_, Marquez de Loreto, Mariscal de Campo de los
reales ejércitos, y Gentilhombre de Cámara de S. M. con entrada.
Sirvió en las guerras de Portugal, y sitio de Gibraltar. Fué un gefe
recto, desinteresado y muy caritativo. Tomó posesion en 7 de Marzo de
1784, reuniéndose en su tiempo la superintendencia de real hacienda al
vireinato. Se nombró para sucederle á
_D. Juan Vicente de Guemes_, Pacheco de Padilla, Conde de Revilla
Gigedo; pero como obtuviese al poco tiempo la gracia para el gobierno
de Méjico, se eligió en su lugar á
_D. Nicolas de Arredondo_, Teniente general de los reales
ejércitos, que se posesionó en 4 de Diciembre de 1789. Empezó su
carrera militar en el real cuerpo de guardias españolas, habiendo
servido en las guerras de Italia, y posteriormente de Mayor General
en el ejército del Sr. D. Victorio de Navia, que en el año de
1780 pasó á la Habana en la escuadra al mando del Gefe de ella D.
José Solano. Obtuvo el gobierno de la isla de Cuba, del que fué
ascendido á Presidente de Charuas, y al de este vireinato, en donde
manifestó su celo, bondad y desinteres: debiéndole esta capital el
particular beneficio del empedrado de sus calles, que principió
dando las mas suaves y exactas disposiciones para este útil objeto.
Cesó en el mando en 16 de Marzo de 1795, y dirigiéndose á España,
premió S. M. sus servicios con la Capitanía General del Reyno
de Valencia, y con la encomienda de Puerto Llano en la Orden de
Calatrava. Murió en Madrid el año de 1802. Tuvo por sucesor á
_D. Pedro Melo_ de Portugal y Villena, Caballero del Orden de Santiago,
Gentilhombre de Cámara de S. M., con egercicio, primer caballerizo
de la Reyna nuestra Señora, Teniente general de los reales ejércitos
y descendiente de los Serenísimos Duques de Braganza. Embarcado de
guardia marina en la fragata _Perla_, tuvo esta un reñido combate
con un jabeque moro, de cuyas resultas habiendo perecido toda la
oficialidad recayó el mando en el Sr. Melo, el cual desempeñó con tal
valor y actividad, que logró rendir la soberbia del moro, haciéndolo
prisionero: por cuya heroica accion lo condecoró S. M. con el grado
de Teniente de fragata. Pasó despues á continuar su mérito en el
regimiento de Dragones de Sagunto, del que siendo ya Sargento Mayor,
se le confirió el gobierno del Paraguay con el grado de Teniente
Coronel; y posteriormente este vireinato, en donde acreditó su celo,
liberalidad, desinteres y amor al real servicio, fundando el fuerte
del Cerro Largo en las fronteras de Portugal, y expidiendo las mas
activas providencias con motivo de la guerra con la Gran Bretaña,
para resguardar estos puertos de cualquier insulto de esta orgullosa
nacion. Pasó despues á reconocer los de la otra banda de este rio, en
cuya honrosa fatiga le asaltó la muerte en Montevideo, el 15 de Abril
de 1797; y siendo trasladado su cadáver á esta capital, fué sepultado
en el monasterio de Monjas capuchinas, segun disposicion de S. E. La
dulzura de su trato, su magnanimidad, y piadoso corazon en remediar las
necesidades públicas y secretas, y en acudir á las urgencias de los
monasterios, pobres y hospitales, hicieron sensible su muerte en la
gratitud de estos habitantes.
La Real Audiencia gobernó hasta 2 de Mayo, en que tomó posesion