II

El postillón, en los casos extraordinarios o cuando siente flojedad en

los nervios, se pasa por los pies y pantorrillas grasa de vicuña y cree

que con ese ingrediente restablecerá su vigor y se hará mas ligero.

El momento de partir sahuman las mujeres los pies de la bestia que ha

de hacer la carrera y encomiendan al postillón a sus dioses penates.

Este, parte tocando su bocina o _pututu_; en seguida cuelga a la

espalda el instrumento y se pone en marcha. Cuando se halla en la cima

de una altura o cerca de un poblado, descuelga el _pututu_ y vuelve a

soplarlo. Igual cosa hace cuando está próximo a la posta, en la que

debe finalizar su corto y rápido viaje. Apenas llega se tiende de

espaldas, con los pies levantados arriba y apoyadas las plantas contra

la pared, y de esta manara descansa y restablece las fuerzas gastadas

en el camino.

Los postillones que han cumplido su servicio, antes de abandonar la

posta, hacen un día de verdadera fiesta y al volver a sus hogares creen

haber salvado de una pesadilla y se entregan a nuevas borracheras.

Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia · 第 37 / 69 题