XXVIII

--Tienes una carta en el correo--dijo Emilio á Mauricio, cuando éste

entraba en la redaccion.

--¿Sí? Pues voy ahora mismo por ella. Quizá es de Francia. ¡Cuánto

tiempo que nada sé de aquella querida gente!

Y salió á prisa.....

--La 3.3_S_4 para Mauricio Ridel--dijo éste al empleado del Correo en

las cartas de posta restante.

Entre varias personas allí presentes, hallábase un caballero que al oir

aquel nombre, volvióse y miró al que lo pronunciara.

El empleado con una carta en la mano, dirijió á Mauricio el

sacramental--¿Puede Vd. dar comprobante de su persona?

--¿Si el señor quisiera aceptarme por fiador?--dijo á Mauricio con una

voz benévola y tranquila, el caballero que en él se fijara.

--¡Ah! señor--respondió éste--no sé si debo......

--¿Por qué no, señor?--interrumpió el empleado--con tal fianza, no

solamente esto: un tesoro.--

Y dió á Mauricio su carta.

Cuando éste se volvió hácia su favorecedor para darle las gracias, él

lo interrumpió para preguntarle si era hijo del señor Cárlos Ridel.

--Soy su hijo único, señor; y á mi vez suplico á Vd. me diga por qué me

hace esta pregunta.--

El desconocido, sin responderle, presentóle su tarjeta y le dijo:

--Ruego á Vd. que, acompañado de alguna persona caracterizada y de

antigua relacion con el señor Cárlos Ridel, se presente en la oficina

128 Rivadavia, donde haré á Vd. una comunicacion que muy mucho le

interesa.--

Perplejo, sin saber que quería de él el desconocido; pero atraido por

el timbre simpático de su voz, buscó su nombre en la tarjeta que tenía

en la mano, para saludarlo con la expresion de su gratitud.

--Eduardo M. Coll--leyó.

--No conozco este nombre: Pero ¿á quién conoce en su patria el pobre

proscrito?

Oasis en la vida · 第 39 / 43 题