27 de Septiembre.

Livorno, a la orilla del mar, comercia, se agita, vive en los afanes

modernos. Uno que otro viejo edificio, uno que otro monumento recuerda a

los reyes pasados. En cuanto al bravo Víctor Manuel, no ignoráis que

está en todas partes.

Una buena línea de tranvía eléctrico lleva hacia Antignano. Se va

bordeando el mar y se goza de vistas hermosísimas y pintorescas. Se ven

los astilleros de Ansaldo en donde unos cuantos barcos en construcción

muestran sus costillares de cetáceo mondados, entre los cuales aborda un

incesante martilleo. De aquí salió como sabéis, más de un barco

argentino. Ansaldo, el viejo senador que tanto hizo por este puerto,

tiene su estatua de bronce en la plaza que lleva su nombre. El tranvía

va, según os he dicho, a la orilla del mar. Paseos llenos de amables

verdores y boscajes decoran la ribera, en la que, más adelante, hay

establecimientos balnearios y hoteles y restaurantes de veraneo. Y al

otro lado, un buen número de villas, chalets y casitas, alegran y animan

el lugar con sus elegancias, lujos y primores. Se ve que es el barrio de

descanso de gentes ricas; se ve la consecución del esfuerzo, la

certificación del engrandecimiento de una población que cada día irá

aumentando su actividad y su energía.

Cuando el tren se detiene, después de pasado el parque principal, leo en

una casa cercana: _Orfeo, ristoratore_. Lección simbólica de vida

práctica.

Peregrinaciones Obras Completas Vol. XII · 第 45 / 73 题