Los Turcos con el deseo de volver á la patria dexan el servicio de los
Catalanes, y por el mismo camino que vinieron, vuelven á Galípoli.
Los Turcos, y Turcoples viendo que los Catalanes, y Aragoneses sus
compañeros habian acabado su peregrinacion, y que estaban resueltos de
fundar en aquel Estado su asiento y vida, deseosos de volver á la
patria, determinaron de apartarse de nuestra compañía, y aunque les
propusieron diferente partidos para que se quedasen, ofreciéndoles
Villas, y Lugares donde descansadamente pudiesen vivir, y participar
igualmente con ellos del premio de sus victorias, ninguna cosa bastó á
detenerles; porque decian que ya era tiempo de volver á su Tierra, ver
sus amigos y deudos, y mas hallándose con tanta properidad y riquezas
como tenian, con las quales querian que su propia naturaleza fuese el
centro de su descanso.
Con esta resolucion se partieron amigablemente los Turcos, y Turcoples
de nuestra compañia la vuelta de su patria.
Tomaron el propio camino que truxeron quando vinieron con los Catalanes
desde Galípoli. Atravesaron toda Thracia, sin que persona alguna se les
resistiese, talando y destruyendo con grande inhumanidad todas las
Provincias por donde pasaron.
Los Turcoples con Meleco su Capitan eran Christianos, pero mas en el
nombre, que en los hechos. No quiso intentar nuevo trato para volver al
servicio de Andronico, ó porque dudó que no se lo admitirían, ó ya que
lo admitiesen receló no fuese para despues de aseguralle darles la
muerte; porque sabían que los Griegos y su Príncipe Andronico estaban
muy ofendidos, de que en la batalla que los Catalanes ganaron cabo Apro,
ellos fueron los primeros que desampararon á Miguel, y despues dexaron
las vanderas Imperiales de Andronico á quien servian, y se juntaron con
los Catalanes, y Aragoneses sus mayores enemigos, y por siete años
continuos destruyeron con ellos el Imperio; causas bastantes para temer
cualquiera reconciliacion, que tan grandes ofensas nunca se olvidan.
Desesperado Meleco de tomar este camino, le abrió otro la suerte para
que descansase, porque el Príncipe de Servia le ofreció buen
acogimiento, con condicion que no habian de tomar las armas, ni usarlas
sino quando el quisiese. Aceptolo Meleco, y quedaron en Servia él y los
suyos en vida sosegada y quieta, bien diferente dé la que hasta allí
tuvieron.
Calel capitan de los Turcos, que llegaban al número de mil y trescientos
caballos, y ochocientos infantes, entró en Macedonia, donde determinó de
estar muy de asiento, hasta que con seguridad pudiese volver á su
patria, y en este medio hizo tantos daños en aquella provincia, que fué
forzoso, ya que faltaban las fuerzas para hecharle con ellas, tratar de
algunos conciertos con que le obligasen á salir. El que pareció más
conveniente para entrambas partes fué, que Calel desampararía la
provincia si le aseguraban el paso de Cristopol, y le daban navíos con
que pudiese pasar el estrecho, porque sin estas cosas, y faltándoles
qualquiera de ellas, era imposible volver á la Natolia su patria.
Los Turcos entonces practicaban poco el ser marineros, porque como
tenian aun provincias que ganar en tierra firme No cuidaban de las que
estaban de la otra parte del mar, y así no pudo tener Calel esperanza en
los navios de los de su nacion.
El estrecho de Cristopol era imposible atravesarle, por la muralla que
en el se habia levantado despues que los nuestros la pasaron.
Avisaron al Emperador Andronico de los pactos con que los Turcos daban
palabra de salir de la provincia, y ponderando como era justo el peligro
y riesgo que se ponia con su detencion, y lo que toda Macedonia
padecería, si los Turcos de que el paso y camino de su patria se les
impidiese, y que podrían acometer á Tesalónica, ó alguna otra empresa
semejante á que la desesperacion obliga, y acordándose quan caro le
costó el menospreciar á los Catalanes, le hizo resolver presto en el
negocio, y aceptar aquellos partidos, y ofrecer á los turcos el paso
libre de Cristopol, y navios para pasar el pequeño estrecho del
Helesponto. Y porque nadie los pudiese ofender, envió tres mil caballos
para guarda suya, con un famoso capitan llamado Senanqrip
Estratepedarea, una de las dignidades principales de aquel imperio.
Con esta gente Calel, y los demás Turcos pasaron el estrecho de
Cristopol y llegaron cerca de Galípoli donde se les habia ofrecido que
se les daria embarcacion.