Victoria de los catalanes contra del Duque de Athenas, y su muerte, con
que los catalanes se apoderaron de aquellos Estados, y dieron fin á su
peregrinacion.
Los Catalanes, y Aragoneses luego que supieron que el Duque venia
marchando con todo su campo la vuelta de sus alojamientos, hicieron lo
que otras veces, quando se vieron forzados de la necesidad, que fué
poner el remedio en solo su valor. Determinaron salirle al encuentro,
aunque se hubiese de pelear con tanta desigualdad.
Hallabanse en nuestro exército, entre todas las tres naciones, tres mil
y quinientos caballos, y quatro mil infantes, quando dexaron sus
quarteles para salir á recibir al Duque.
Llegaron á alojarse el primer dia en unos prados por donde atravesaba
una acequia muy grande, que les ofreció un ardid y traza importante para
su ruina del enemigo. La yerba de los prados estaba crecida un palmo
alta, bastante para encubrir el terreno.
Empantanaron todos aquellos campos vecinos, por donde juzgaron que la
caballería habia de hacer sus primeros acometimientos. Para la suya
dexaron algunos en seco, para que quando fuese menester pudiese salir y
escaramuzar por lo enjunto y firme; sucedióles bien la traza, porque el
Duque al otro dia vino con todo el exército, tan poderoso, que fué
ocasion, de su descuido en advertir los ardides del enemigo, y les
pareció que solo el lucimiento de sus armas y galas bastaba para
humillar sus enemigos. En descubriendo á los nuestros ordenó sus
esquadrones, y porque tenia mayor confianza de la caballería, la puso
toda delante, y él en persona con una tropa de doscientos caballeros
Franceses, y los mas lucidos de la Provincia, tomó la vanguarda.
Nuestra gente al tiempo que el Duque se disponia para la batalla, quiso
hacer lo mismo mezclando los esquadrones y tropas de los Turcos, y
Turcoples entre las suyas; pero ellos se salieron á fuera diciendo, que
no querian pelear, porque tenian por imposible que el Duque viniese
contra los Catalanes, de quien habia sido tan bien servido, sino que
debia ser traza con que los querian destruir á ellos como á gente de
diferente religion.
No se turbaron los Catalanes, y Aragoneses en esta resolucion de los
Turcos, aunque por la brevedad no les podian desengañar, ni quisieron
rehusar la batalla, antes con mas coraje salieron á escaramuzar, y cebar
al enemigo que viniese á buscar su misma muerte. El Duque con la primer
tropa de vanguarda vino cerrando contra un escuadron de infantería, que
estaba de la otra parte de los campos empantanados, y con la furia que
la caballería llevaba se metió sin poderlo advertir en medio de ellos, y
al mismo tiempo los Almugavares sueltos y desembarazados con sus dardos,
y espadas se arrojaron sobre los que cargados de hierro se rebolcaban en
el lodo y cieno con sus caballos. Llegaron las demas tropas para
socorrer al Duque, y cayeron en el mismo peligro.
El Duque como mas conocido, fué de los primeros que murieron á manos de
los que poco antes habia menospreciado, y maltratado con palabras
afrentosas. Esto suele ser el fin de los arrogantes y desvanecidos, que
de ordinario vienen á perecer donde creyeron que habian de triunfar.
Muerto el Duque, y los que iban en su tropa, quedó lo restante del campo
lleno de miedo y confusion, porque ya los Catalanes y Aragoneses les
habian acometido por diversas partes; y los Turcos, y Turcoples
satisfechos de sus recelos, viendo que los nuestros degollaban la gente
del Duque, salieron de refresco contra ella, y dieron cumplimiento á la
victoria.
Pereció con el Duque mucha gente principal, porque de setecientos
caballeros que entraron en la batalla solos dos quedaron vivos. El uno
fué Bonifacio de Verona, y el otro Roger Deslau, caballero de Rosellon,
y muy conocido en nuestro exército, por haber venido muchas veces con
embaxada del Duque á nuestros Capitanes, quando moraban en Casandria.
Fué batalla muy terrible y sangrienta, y duró mas el alcance y el matar,
que el vencimiento; porque en siendo muerto el Duque, y empantanadas las
primeras tropas de la caballería, hubo gran desorden en lo restante del
exército enemigo, con que fué facil el rompelle. Ganada tan señalada
victoria pasaron adelante, y en pocos dias se apoderaron de la Ciudad de
Thebas, y luego de la de Athenas, con todas las fuerzas del Estado del
Duque, rendidas las mas sin esperar sitio, porque toda la defensa se
habia perdido en la batalla.
Con esto quedaron nuestros Catalanes, y Aragoneses señores de aquel
Estado, y Provincia, al cabo de trece años de guerra; y con esto dieron
fin á toda su peregrinacion, y asentaron su morada gozando de las
haciendas, y mugeres de los vencidos.
Porque despues que se vieron sin contradicion dueños de todo, la mayor
parte de los soldados se casaron con las personas mas principales y mas
ricas de la Provincia, y quedó fundado en ella un nuevo Estado, y
Señorio, que nuestros Reyes de Aragon estimaron mucho, por ser ganado,
no con sus propias fuerzas, ni con la hacienda comun de sus Reynos, sino
por hombres particulares subditos suyos; gran dicha de Príncipes tener
tales vasallos, que los trabajos, los gastos, y los peligros vayan por
su cuenta, y el fruto de las victorias, la conquista de los Reynos, la
gloria de haberlos adquirido, y el mando, y gobierno de ellos sea por el
Príncipe en cuyos Estados nacieron. Estaban los nuestros tan faltos de
personas principales, y caballeros que les gobernasen, que pidieron á
Bonifacio de Verona, uno de los caballeros que quedaron vivos de la
batalla, que fuese su Capitan.
Pero Bonifacio por parecelle que tendría la misma autoridad que tuvo
Tibaut, no quiso admitir lo que le ofrecían. Dos cosas por cierto
extrañas hallo en este caso; la primera que pusiesen los ojos para su
Capitan en un extranjero, y prisionero suyo; y la segunda que él no lo
quisiese ser. Desengañados de su voluntad, hicieron Capitan á Roger
Deslau, y le dieron por muger la que lo habia sido del Señor de Sola,
muger principal y rica. Con este Capitan se gobernó algun tiempo aquel
Estado.