Los Griegos rompen la fé prometida á los Turcos, y descubierta la
trahicion, ganan un castillo donde se fortificaron.
Estando ya aguardando los navios la génte, y Capitanes de Senanqrip,
reconociendo las grandes riquezas que los Turcos se llevaban, y que eran
despojos de sus provincias, teniendo por gran vileza dexar aquellos
bárbaros, siendo tan pocos, volviesen á su patria con ellos,
determinaron quebrarles el seguro, y la palabra Real, juzgándolo por
menos incoveniente que sufrir tanta mengua. Tuvieron acuerdo de cómo, y
á que tiempo les acometerían, pareció que fuese de noche; tiempo
oportuno para gente descuidada. No se trató el negocio con tanto secreto
que los Turcos no tuviesen noticia de lo que contra ellos se maquinaba,
en tan gran ofensa de la misma razon y justicia, y del derecho universal
de las gentes, que hace inviolable la fe prometida aun al mismo enemigo.
Levantaronse aquella noche, y ocuparon un Catillo el mas vecino que se
les ofrecio, y pusieronse en defensa con determinacion de morir
vengados.
Senanqrip, y sus Capitanes como se vieron descubiertos, hubo gran
confusion entre ellos si era bien acometerles, ó dar aviso al Emperador
de lo que pasaba.
Prevaleció este ultimo parecer, y avisaronle luego.
Pero aunque el aviso llegó presto y á su tiempo, Andronico tardó en
resolverse; falta muy ordinaria de los príncipes, y la mas perniciosa,
dilatar los remedios hasta que pasa la ocasion, y vienen á llegar quando
ya no es posible que aprovechen; y esto en tanto es mas peligroso,
quanto el negocio es de mayor importancia, como lo son los tocantes á la
guerra, donde los yerros pequeños suelen ser causa de pérdidas de
Reynos, y Monarquias. Tardar en la eleccion de los pareceres que se han
de seguir, es peor que executar el que se tiene por menos conveniente.
Vióse bien este caso, de quanta mayor importancia fuera para Andronico,
ó mandar que luego se pelease con los Turcos, ó darles navios para pasar
el estrecho, porque qualquiera de estas dos cosas que hiciera, que eran
las que le tenian suspenso y dudoso, fuera mas acertada, que con la
tardanza de resolverse darles tiempo para que les viniese socorro, y
lugar de fortificarse y prevenirse, como lo hicieron. Porque
desengañados los Turcos de que los Griegos no les guardarian palabra,
como gente desesperada, hicieron grande esfuerzo en avisar á los de su
misma nacion, pues estaban de la otra parte del estrecho, y éstos como
supieron el peligro en que se hallaban Calel, y los suyos, y las grandes
riquezas que tenian, con vajeles pequeños, y en muchos viajes pasaron
gran multitud de Turcos en su socorro, y viéndose tantos juntos, no
solamente trataron de defenderse pero comenzaron á correr la tierra como
platicos en ella.