Eligen los Catalanes Gobernadores, y solicitados del duque de Athenas
ofrecen de serville.
Después del miserable caso de Rocafort, y de los que por él se
siguieron, que nuestro exército no solo sin cabeza, pero sin personas
capaces de tanto peso; porque el gobierno de tan várias gentes,
acostumbradas á obedecer famosos Capitanes, y envejecidas debaxo de su
mando, mal se pudiera entregar á quien no fuera igual á los pasado en
valor, y nobleza de sangre. Roger de Flor fué el que primero los
gobernó, hombre, como se dixo, señaladísimo entre todos los capitanes de
su tiempo.
Después Berenguer de Entenza ilustre por su sangre, y hazañas. Luego
Rocafort, famoso por sus victorias; y aunque sin estos en nuestro campo
habia muchos caballeros, y capitanes de nombre, que pudieran ocupar este
puesto, habian todos perecido por la crueldad de Rocafort, que como á
émulos y competidores les procuró siempre su perdicion; porque no hay
razon que prevalezca en un hombre cuando se atraviesa la conservacion de
un puesto grande, y los medios que pone para adquirille, y mantenelle,
no repara en si son buenos, ó malos, á trueque de salir con su
pretension.
Juntaronse los del consejo para elegir cabeza y considerando la falta
que tenian de ellas, se resolvieron de nombrar dos caballeros, un
Adalid, y un Almugavar, para que por todos cuatro juntos, por consejo de
los doce se gobernase el campo.
Con este gobierno se entretuvieron algun tiempo en Casandria, á donde
tuvieron Embaxadores del Conde de Breña, que sucedió en el Ducado de
Athenas por la muerte de su Duque, ultimo descendiente de Boemundo, que
por faltarle sucesion dexó su Estado al Conde su primo hermano. Traxo
esta embaxada Roger Deslau, caballero Catalan, natural de Rossellon, que
servia al Conde. Con este se asentó el trato, ofreciéndoles de parte de
su Señor, que siempre que le viniesen á servir les daria seis meses de
paga adelantada, y las mesmas ventajas que habian tenido en servicio del
Emperador Andronico.
Pero dudabase mucho que pudiesen ir á serville, sino dándoles armada con
que pasar; porque por tierra parecia imposible, por haber de atravesar
tantas Provincias, y casi todas de enemigos, rios caudalosos, montes
asperos, y todo esto sin haberlo reconocido. Con todas estas
dificultades quedaron firmados todos los conciertos, por si en algun
tiempo le fuesen á servir.
Pasaron el siguiente invierno los nuestros con alguna falta de
bastimentos; y así en abriendo el tiempo, trataron de desamparar á
Casandria, y acometer á Tesalónica, cabeza de toda la provincia, á donde
estaba la mayor fuerza de ella, porque se tenia por cierto, que ganada
esta Ciudad, podrían fundar con mucha seguridad los Catalanes, y
Aragoneses su Imperio en ella, y alcanzar las mayores riquezas del
Oriente, por residir allí Irene muger de Andronico, y María muger de su
hijo Miguel, con toda su corte. No fueron estos consejos tan ocultos al
Emperador Andronico, como se pensaba, y trató luego de prevenirse,
porque conocia á los Catalanes con brios para emprender cosas tan
grandes, y al parecer imposibles. Envió Capitanes expertos á Macedonia,
á levantar gente para defender las Ciudades principales.
Mandó que dentro de ellas se recogiesen los frutos de toda las campañas,
para asegurarse del daño que podia causar la falta de ellos, y dexar al
enemigo la tierra de manera que no se pudiese mantener de lo que en ella
quedaba. Mandó tambien que desde Cristopol hasta el monte vecino se
levantase una muralla, para impedirles la vuelta de Thracia. Con esto le
pareció al Emperador que acabaria á los Catalanes, si venir con ellos á
las manos, que esto jamas quiso que se aventurase, porque tenia por
imposible vencerlos con fuerza y violencia.
Estuvo bien cerca de salirle bien estas trazas á Andronico si el valor
de nuestra gente no las hiciera vanas, y sin provecho.