CAPITULO LIX.

Tibaldo llevando consigo los dos hermanos presos, dexa el exército, y

los lleva á Nápoles, donde les dieron muerte.

Causó la prision de Rocafort diferentes efectos, porque sus amigos se

entristecieron como participantes de sus delitos, y hubieran hecho

alguna demostracion de liberalle, si no dudáran de que un caso tan grave

no era posible haberse emprendido sino con gran prevencion de ayuda, y

lados; y mas que aun no habia reconocido quales eran amigos, ó enemigos

declarados, cosas que muchas veces suele ser de importancia para los que

acometen casos tan repentinos, y prontos. Los Turcos, y Turcoples que

eran los fieles á Rocafort, quedaron tan pasmados y atónitos del hecho,

que no pudieron tomar resolucion.

Los Almugavares estaban divididos, la mayor parte le amaba, la otra le

aborrecía, pero toda la gente de estimacion y la nobleza, como la mas

ofendida, era la que procuraba con muchas veras su perdicion. Aquella

noche que Rocafort estaba preso, fué toda inquieta, y llena de recelos.

A la mañana ya pareció que habia mas sosiego, porque supieron que

Rocafort, y su hermano estaban vivos. Pero quando á Tibaldo le pareció

que tenia á todos los del exército mas descuidados, y seguros, una noche

con gran secreto embarcó á los dos hermanos Rocafort en sus galeras, y

él juntamente con ellos navegó la vuelta de Negroponte, desando burlada

toda nuestra compañía.

A la mañana quando vieron partidas las galeras, y que Tibaldo se llevaba

en ellas á los dos hermanos, alteraronse todos mucho, y decian que

aunque Rocafort fuese de tan ruines costumbres, era su Capitan, y no les

parecia justo entregarle á sus enemigos, para que hiciesen escarnio de

él, y de nuestra nacion, dándole una muerte vil y afrentosa, en mengua

de todos ellos. Que si Rocafort la merecia que se la hubiera dado el

exército por sus manos, y no ponerle en las de sus mayores enemigos.

Con esta platica se fueron encendiendo los animos atizados de los amigos

intimos de Rocafort de suerte, que llegaron á tomar las armas los

Almugavares, y Turcos contra los que habian señalado en su prision, y

con una furia y coraje increíble, lo iban buscando por sus alojamientos,

y matando los que topaban, sin que hubiese soldado, ni caballero que se

atreviese á resistirles; tanata fué la aficion y voluntad que la gente

de guerra tuvo á Rocafort, que jamas la pudieron borrar sus maldades, y

ruin correspondencia con los amigos ni en esta ocasion pudo sosegarse

hasta vengarle, y satisfacerse muy á su gusto.

Quedaron muertos de este alboroto, ó motin catoce Capitanes de los mas

conocidos enemigos de Rocafort, y otra mucha gente de los aficionado, y

criados de estos capitanes, que quisieron al principio resistir. Cosa

notable que los nuestros puestos en medio de sus enemigos, tres años

continuos tuviesen ellos siempre guerra civil, derramándose mas sangre

que en todas las demas que tuvieron con extraños. Y aunque las guerras

civiles son de ordinario ocasion de no tenerlas con los extranjeros, no

sucedió esto á los nuestros, pues á un mismo tiempo acometian al

enemigo, y se mataban entre ellos.

Tibaldo llegó á Nápoles con los dos hermanos Rocafort presos, y los

entregó al Rey Roberto su mortal enemigo. El origen de esta enemistad

fué no haberle querido Berenguer de Rocafort entregas unos Castillos de

Calabria, que por razon de las paces hechas entre los Reyes le

pertenecían, hasta que le satisfaciesen lo corrido de sus pagas á él, y

á su gente, y como los Reyes tienen por injuria, y atrevimiento grande,

pedilles paga de servicios por medios violentos, aunque por entonces

satisfizo á Rocafort, quedóle siempre vivo el sentimiento de este

agravio. Mandó luego que lo llevasen á los dos hermanos al Castillo de

la Ciudad de Aversa, y que encerrados en una obscura prision los dexasen

sin darles de comer hasta morir.

Fué Berenguer de Rocafort el mas bien afortunado, y valiente Capitan que

hubo en muchas edades, y el mas digno de alabanza, si al paso de su

prosperidad, no crecieran sus vicios. Sirvió al Rey Don Pedro, y á sus

hijos Don Jayme, y Don Fadrique de Capitan. Después con nuevos

pensamientos se juntó con Roger en la Asia, á donde fué con no pequeño

socorro.

Por muerte de Corbaran de Alet fué Senescal, Maestre de Campo, general

del exército, y despues de muerto Roger, y berenguer preso, le gobernó

por espacio de cinco años, sin competidor alguno, y en este tiempo

destruyó muchas Ciudades y Provincias. Venció Tres batallas con muy

desigual número de gente, y en una de ellas un Emperador de Oriente, y

mantuvo una guerra tanto tiempo en el centro de las Provincias enemigas;

y últimamente atravesó con su exército desde Galípoli á Casandria,

quemando y destruyendo cuanto se le puso delante. Nunca fué vencido, ni

aun en pequeñas escaramuzas.

Triumphó de todos sus enemigos, y en todas las guerras civiles y

extranjeras fué siempre vencedor; pero el remate de todas estas dichas

paró en una triste prision, y miserable muerte, aunque al parecer de

todos, justísimo castigo del cielo, por la sangre inocente que derramó

de sus amigos, y de otros muchos que injustamente murieron á sus manos.

Gisbert de Rocafort siguió la misma fortuna que su hermano, pero según

se colige de los historiadores de aquellos tiempos, no procedió tan

disolutamente como él, aunque fué participante y compañero en muchos de

sus delitos, y particularmente en la de Berenguer, y quiza por no tener

el lugar de su hermano fué menos notado, porque los vicios se descubren

mas en la mayor fortuna. Quien fuesen estos caballeros, ó de que familia

de las muchas que en Cataluña hubo de este apellido. Montaner lo calla

como de muchos otras que se hallaron en esta grande empresa, que ni aun

escribió sus nombres; yerro por cierto, ó descuido muy notable, y de

grandísimo perjuicio para las casas nobles que hoy permanecen en estos

Reynos, cuyos pasados se hallaron en esta tan señalada expedicion.

Expedición de Catalanes y Aragoneses al Oriente · 第 87 / 112 题