CAPITULO XXXVII.

Estado de las cosas de Andronico, y de los Griegos.

En todos tiempos y edades se ha mostrado la igualdad de la justicia

divina, pero en unos se ha señalado mas que en otros con el azote de

alguna pestilencia, hambre, ó guerra. Esta última se tomó para castigo

de Andronico, y de los Griegos que apartados de la obediencia de la

Romana Iglesia, madre universal de los que militan en la tierra, cayeron

en mil errores y por ellos, y por los demas pecados que antes se

siguieron, permitió Dios que los Catalanes fuesen los ministros de su

ejecucion. Añadióse á los daños de la guerra, males y divisiones

caseras, que entre los Príncipes suele ser el último y mayor de los

trabajos, porque con él se confunden los consejos, y se enflaquecen las

fuerzas, y es un breve atajo para su ruina.

Irene mujer del Emperador Andronico juzgaba por cosa indigna de su

grandeza y sangre, que sus tres hijos Juan, Teodoro, y Demetrio no

tuviesen parte en el Imperio de su padre por tener hijos de otra madre

llamados primero á la sucesion. Miguel ya nombrado por Emperador, y

Constantino Despota. Procuró por todos los medios posibles, que su

marido Andronico dividiese entre sus hijos algunas Provincias de su

imperio. No le fué concedida esta demanda. Volvió segunda vez á tantear

otro medio mas perjudicial y dañoso para el Imperio que el primero, y

fué pedir que les declarase sucesores y compañeros de Miguel su hermano.

Negosele tambien con, que Irene mujer ambiciosa conociendo el amor

grande de su marido, y que apartándose de él doblara á su constancia, y

que el deseo de volverla á ver fuera mas poderoso que lo habian sido sus

ruegos, fuese á Thesafonica con gran contradicion de su marido, aunque

por no publicar males tan íntimos y secretos, mostró en lo exterior que

no le desplacia. Nunca ausencia se tomó por medio para acrecentar una

aficion, antes suele ser con que la mayor se desvanece, como siempre

suele esperimentarse: El amor y aficion de Andronico se fué perdiendo, y

la mujer al mismo paso desesperando y cerrando la puerta á su

pretension, trocó los ruegos en amenazas. Admitió platicas y tratos de

Príncipes extranjeros enemigos de Andronico. Envió á llamar á su hierno

Crales Príncipe de los Tribalos y de Servia, casado con su hija

Simonide, y le dió todas las joyas, y tanto dinero, que Nicephoro

quiere, que con él se pudiera fundar renta para sustentar cien galeras,

en defensa de los mares y costas del Imperio. ¿Con esta division, qué

poder no se deshiciera? ¿qué Reino no se acabára? Y mas sobreviniendo un

ejército de gente enemiga, á quien el deseo de su venganza puso en la

necesidad de morir, ó vencer.

Expedición de Catalanes y Aragoneses al Oriente · 第 65 / 112 题