Berenguer de Entenza, y los que estaban dentro de Galípoli, sabida la
muerte de Roger, deguellan todos los vecinos de Galípoli, y el campo
enemigo los sitia.
Estando en esta turbacion tuvieron aviso cierto de la muerte de Roger, y
de la universal matanza de los Catalanes y Aragoneses en Andrinopoli, y
juntamente de la que en la comarca de Galípoli se ejecutaba por órden de
Miguel. Fué tanta la rabia y corage de los Catalanes, que dice
Nicephoro, y concuerda con él Pachimerio, aunque Montaner lo calla, que
mataron á todos los vecinos de Galípoli, no perdonando á sexo ni edad, y
Pachimerio encarece mas la inhumanidad del caso diciendo; que hasta los
niños empalaban: fiereza y maldad abominable si fué verdad, aunque se
puede dudar por ser Griega y enemigo este Autor. Pero si en algun exceso
tiene lugar la disculpa fué en este, pues con el ímpetu de la cólera la
ejecutaron contra los Griegos que tuvieron delante, en satisfacion de
otra mayor crueldad hecha por ellos con mucho acuerdo y sin causa. Desde
este punto todo fué crueldad rabia, y furor de entreambas partes, que
parece que la guerra no se hacia entre hombres sino entre fieras. Pero
sin duda que las crueldades de los Griegos excedieron sin comparacion á
las que hicieron los Catalanes, porque nunca violaron el derecho de las
gentes, ni ofendieron á sus enemigos de bajo de palabra, ni seguro;
aunque en otras cosas los nuestros anduvieron muy sobrados, y no
guardaron las leyes de una guerra justa; pero la ocasion de esto fué no
quererlas guardar los Griegos, con que quedan bastantemente disculpados
los Catalanes y Aragoneses en esta parte, pues forzosamente la guerra se
hubo de hacer con igualdad. Juntáronse los Capitanes con harta confusion
y sentimiento á tratar de su remedio. Estaban en un estado tan
lastimoso, que aun los mismos enemigos se podian compadecer de su
miseria. Perdidos todos sus servicios, con que algun tiempo pensaba
alcanzar quietud y descanso; perdida la reputacion por el castigo,
porque con él se habia dado ocasion para que todo el mundo les tuviese
en poco, pues tras tantas victorias merecían tal premio; muertos gran
parte de sus amigos, y su muerte á los ojos.
Hallábase á la sazon Galípoli sin bastimentos, y sin fortificacion
alguna, cuando los enemigos que allegaban al número de treinta mil
infantes, y catorce mil caballos, entre las tres naciones de Turcoples,
Alanos y Griegos se pusieron casi sobre sus murallas, amenazando á los
nuestros un lastimoso fin; porque el Emperador Miguel junto las fuerzas
que pudo de Thracia y Macedonia, á mas de la gente que ordinariamente
llevaba sueldo del Imperio; y para dar mas calor se salió de
Andrinopoli, y se fué á Panphilo, y de allí envió al gran Duque
Eteriarca á Basila, y al gran Bausi Humberto Palor á Brachialo cerca de
Galípoli, para apretar mas los cercados. La primera resolucion que se
tomó fué fortificar el arrabal, porque el enemigo no le ocupase, y no
llegase sin perder gente y tiempo, cubierto de las casas, á nuestros
fosos y murallas, aunque en esto no dejaba de haber dificultad por ser
grande el espacio de los arrabales, y desigual para su defensa el
pequeño número de nuestra gente. Hecho esto, determinaron de enviar
Embajadores al Emperador Andronico, que en nombre de toda nuestra nacion
se apartasen de su servicio, y le retasen, para que ciento á ciento, ó
diez á diez conforme el uso de aquellos tiempos combatiesen en
satisfaccion de su agravio, y de la muerte afrentosa de Roger, y de los
suyos, hecha tan alevosamente por Miguel su hijo, y por los demás
Griegos. Enviáronse un caballero que Montaner llamado Síscar, y á Pedro
Lopez Adalid, y dos Almugavares, y otros tantos marineros; que eran de
todas las diferencias de milicia que habia en nuestro ejército; y esto
fué antes que se supiese en Galípoli la muerte de los tres Embajadores
primeros, que fueron por órden de Berenguer de Entenza. En tanto que se
esperaba la última resolucion de Andronico por medio de estos
Embajadores, el enemigo poderoso en la campaña apretó el sitio de
Galípoli, y los nuestros con su valor acostumbrado, con salidas y
escaramuzas ordinarias le fatigaban y detenian.