CAPITULO XXIX.

Berenguer de Entenza, y los que estaban dentro de Galípoli, sabida la

muerte de Roger, deguellan todos los vecinos de Galípoli, y el campo

enemigo los sitia.

Estando en esta turbacion tuvieron aviso cierto de la muerte de Roger, y

de la universal matanza de los Catalanes y Aragoneses en Andrinopoli, y

juntamente de la que en la comarca de Galípoli se ejecutaba por órden de

Miguel. Fué tanta la rabia y corage de los Catalanes, que dice

Nicephoro, y concuerda con él Pachimerio, aunque Montaner lo calla, que

mataron á todos los vecinos de Galípoli, no perdonando á sexo ni edad, y

Pachimerio encarece mas la inhumanidad del caso diciendo; que hasta los

niños empalaban: fiereza y maldad abominable si fué verdad, aunque se

puede dudar por ser Griega y enemigo este Autor. Pero si en algun exceso

tiene lugar la disculpa fué en este, pues con el ímpetu de la cólera la

ejecutaron contra los Griegos que tuvieron delante, en satisfacion de

otra mayor crueldad hecha por ellos con mucho acuerdo y sin causa. Desde

este punto todo fué crueldad rabia, y furor de entreambas partes, que

parece que la guerra no se hacia entre hombres sino entre fieras. Pero

sin duda que las crueldades de los Griegos excedieron sin comparacion á

las que hicieron los Catalanes, porque nunca violaron el derecho de las

gentes, ni ofendieron á sus enemigos de bajo de palabra, ni seguro;

aunque en otras cosas los nuestros anduvieron muy sobrados, y no

guardaron las leyes de una guerra justa; pero la ocasion de esto fué no

quererlas guardar los Griegos, con que quedan bastantemente disculpados

los Catalanes y Aragoneses en esta parte, pues forzosamente la guerra se

hubo de hacer con igualdad. Juntáronse los Capitanes con harta confusion

y sentimiento á tratar de su remedio. Estaban en un estado tan

lastimoso, que aun los mismos enemigos se podian compadecer de su

miseria. Perdidos todos sus servicios, con que algun tiempo pensaba

alcanzar quietud y descanso; perdida la reputacion por el castigo,

porque con él se habia dado ocasion para que todo el mundo les tuviese

en poco, pues tras tantas victorias merecían tal premio; muertos gran

parte de sus amigos, y su muerte á los ojos.

Hallábase á la sazon Galípoli sin bastimentos, y sin fortificacion

alguna, cuando los enemigos que allegaban al número de treinta mil

infantes, y catorce mil caballos, entre las tres naciones de Turcoples,

Alanos y Griegos se pusieron casi sobre sus murallas, amenazando á los

nuestros un lastimoso fin; porque el Emperador Miguel junto las fuerzas

que pudo de Thracia y Macedonia, á mas de la gente que ordinariamente

llevaba sueldo del Imperio; y para dar mas calor se salió de

Andrinopoli, y se fué á Panphilo, y de allí envió al gran Duque

Eteriarca á Basila, y al gran Bausi Humberto Palor á Brachialo cerca de

Galípoli, para apretar mas los cercados. La primera resolucion que se

tomó fué fortificar el arrabal, porque el enemigo no le ocupase, y no

llegase sin perder gente y tiempo, cubierto de las casas, á nuestros

fosos y murallas, aunque en esto no dejaba de haber dificultad por ser

grande el espacio de los arrabales, y desigual para su defensa el

pequeño número de nuestra gente. Hecho esto, determinaron de enviar

Embajadores al Emperador Andronico, que en nombre de toda nuestra nacion

se apartasen de su servicio, y le retasen, para que ciento á ciento, ó

diez á diez conforme el uso de aquellos tiempos combatiesen en

satisfaccion de su agravio, y de la muerte afrentosa de Roger, y de los

suyos, hecha tan alevosamente por Miguel su hijo, y por los demás

Griegos. Enviáronse un caballero que Montaner llamado Síscar, y á Pedro

Lopez Adalid, y dos Almugavares, y otros tantos marineros; que eran de

todas las diferencias de milicia que habia en nuestro ejército; y esto

fué antes que se supiese en Galípoli la muerte de los tres Embajadores

primeros, que fueron por órden de Berenguer de Entenza. En tanto que se

esperaba la última resolucion de Andronico por medio de estos

Embajadores, el enemigo poderoso en la campaña apretó el sitio de

Galípoli, y los nuestros con su valor acostumbrado, con salidas y

escaramuzas ordinarias le fatigaban y detenian.

Expedición de Catalanes y Aragoneses al Oriente · 第 57 / 112 题