CAPITULO XXIII.

Da el Emperador Andronico en feudo á los Capitanes Catalanes y

Aragoneses las Provincias del Asia.

El Emperador deseaba dividir los Catalanes entre sí, para después

poderles castigar más á su salvo. Volvió á persuadir á Roger lo que

antes por medio de Canavurio familiar ministro de Irene su suegra, el

cual después de ir y venir muchas veces de Constantinopla á Galípoli,

concertó el mayor negocio para los Catalanes, que se pudo desear para su

grandeza y aumento, si como se les ofreció se les cumpliera; pero la

insolencia de los soldados, la envidia de los Griegos, la instancia del

hijo trocó el amor y aficion que Andronico tenía á nuestras cosas en

mortal aborrecimiento; y así se determinó entre el Emperador y su hijo

dar aparente y honrosa satisfacion á los Catalanes, y ocultamente trazar

su perdicion y ruina; aunque esto no lo dicen los Historiadores, dejase

fácilmente entender por lo que después se hizo. Andronico por medio de

este Canavurio, forzado del temor de las armas de los Catalanes, y del

socorro que la fama habia publicado que venia de Sicilia, y que con tan

largas pagas estaba el fisco y cámara imperial destruida, y que las

rentas del Imperio no eran suficientes para los gastos ordinarios y

forzosos, y que como á Príncipe le tocaba prevenir el remedio, y ellos

como Capitanes obligados y amigos debian ayudarle á poner en ejecucion

lo que á todos les importaba igualmente. Al fin se concertó entre el

Emperador y Roger, después de largas y pesadas consultas, lo siguiente.

Que desde luego diese Andronico las Provincias de la Asia en feudo á los

Ricos hombres, y caballeros Catalanes y Aragoneses, con obligacion que

siempre que fuesen llamados y requeridos por él, ó por sus sucesores,

acudiesen á servirle á su costa, y que el Emperador no estuviese

obligado á dar después de la conclusion de este trato sueldo á la gente

de guerra, solo les habia de socorrer cada un año con treinta mil

escudos, y con ciento veinte mil modios de trigo, dándoles el dinero de

las pagas corridas hasta el dia de este concierto. Con este trato

quedaron nuestras cosas, al parecer, en suma grandeza; porque los

Catalanes se vieron señores de todas las Provincias de Asia, así por

dárselas el Emperador en paga de sus servicios, como porque las ganaron

con las armas, y libraron de la servidumbre de los Turcos: títulos que

cualquiera de ellos era bastante á darles el derecho de señorío de todas

ellas. Esta fué una de las cosas más señaladas de esta expedicion, y que

más puede ilustrar la nacion Catalana y Aragonesa; pues cuando los

Romanos, vencido Mithridates, ganaron el Asia, alcanzaron una de sus

mayores glorias, y lo que el valor de tantos famosos Capitanes y

ejércitos conquistó en muchos años, lo adquirieron los nuestros en menos

de dos, y si con engaños y traiciones no les atajaran su fortuna,

quedaron absolutos señores y Príncipes de la Asia, y quizá si se

conserváran, detuvieran los Turcos en sus principios, y no les dieran

lugar á dilatar ni engrandecer los límites inmensos del Imperio que hoy

poseen.

Estos conciertos se juraron delante de la imagen de la Virgen, costumbre

antigua de aquel Imperio. En esta donacion concuerdan Pachimerio y

Montaner, solo el Griego difiere en una circunstancia, porque dice, que

Andronico exceptuó algunas ciudades, que no quiso que se incluyesen en

la donacion.

Expedición de Catalanes y Aragoneses al Oriente · 第 51 / 112 题