Da el Emperador Andronico en feudo á los Capitanes Catalanes y
Aragoneses las Provincias del Asia.
El Emperador deseaba dividir los Catalanes entre sí, para después
poderles castigar más á su salvo. Volvió á persuadir á Roger lo que
antes por medio de Canavurio familiar ministro de Irene su suegra, el
cual después de ir y venir muchas veces de Constantinopla á Galípoli,
concertó el mayor negocio para los Catalanes, que se pudo desear para su
grandeza y aumento, si como se les ofreció se les cumpliera; pero la
insolencia de los soldados, la envidia de los Griegos, la instancia del
hijo trocó el amor y aficion que Andronico tenía á nuestras cosas en
mortal aborrecimiento; y así se determinó entre el Emperador y su hijo
dar aparente y honrosa satisfacion á los Catalanes, y ocultamente trazar
su perdicion y ruina; aunque esto no lo dicen los Historiadores, dejase
fácilmente entender por lo que después se hizo. Andronico por medio de
este Canavurio, forzado del temor de las armas de los Catalanes, y del
socorro que la fama habia publicado que venia de Sicilia, y que con tan
largas pagas estaba el fisco y cámara imperial destruida, y que las
rentas del Imperio no eran suficientes para los gastos ordinarios y
forzosos, y que como á Príncipe le tocaba prevenir el remedio, y ellos
como Capitanes obligados y amigos debian ayudarle á poner en ejecucion
lo que á todos les importaba igualmente. Al fin se concertó entre el
Emperador y Roger, después de largas y pesadas consultas, lo siguiente.
Que desde luego diese Andronico las Provincias de la Asia en feudo á los
Ricos hombres, y caballeros Catalanes y Aragoneses, con obligacion que
siempre que fuesen llamados y requeridos por él, ó por sus sucesores,
acudiesen á servirle á su costa, y que el Emperador no estuviese
obligado á dar después de la conclusion de este trato sueldo á la gente
de guerra, solo les habia de socorrer cada un año con treinta mil
escudos, y con ciento veinte mil modios de trigo, dándoles el dinero de
las pagas corridas hasta el dia de este concierto. Con este trato
quedaron nuestras cosas, al parecer, en suma grandeza; porque los
Catalanes se vieron señores de todas las Provincias de Asia, así por
dárselas el Emperador en paga de sus servicios, como porque las ganaron
con las armas, y libraron de la servidumbre de los Turcos: títulos que
cualquiera de ellos era bastante á darles el derecho de señorío de todas
ellas. Esta fué una de las cosas más señaladas de esta expedicion, y que
más puede ilustrar la nacion Catalana y Aragonesa; pues cuando los
Romanos, vencido Mithridates, ganaron el Asia, alcanzaron una de sus
mayores glorias, y lo que el valor de tantos famosos Capitanes y
ejércitos conquistó en muchos años, lo adquirieron los nuestros en menos
de dos, y si con engaños y traiciones no les atajaran su fortuna,
quedaron absolutos señores y Príncipes de la Asia, y quizá si se
conserváran, detuvieran los Turcos en sus principios, y no les dieran
lugar á dilatar ni engrandecer los límites inmensos del Imperio que hoy
poseen.
Estos conciertos se juraron delante de la imagen de la Virgen, costumbre
antigua de aquel Imperio. En esta donacion concuerdan Pachimerio y
Montaner, solo el Griego difiere en una circunstancia, porque dice, que
Andronico exceptuó algunas ciudades, que no quiso que se incluyesen en
la donacion.