CAPITULO XII.

Ferran Jimenez de Arenós se aparta de los suyos.

Las cosas de mar y tierra, concertadas en la forma dicha, se pasaba el

invierno con sosiego y mucha conformidad, pero luego nuestras fuerzas se

fueron enflaqueciendo con algunas divisiones y discordias civiles.

Ferran Jimenez de Arenós, caballero de gran linage, y buen soldado, se

desavino con Roger sobre el gobierno de sus gentes, y pareciéndole

desigual la competencia, se apartó del ejército con los suyos, y

volviéndose á Sicilia, pasando por Athenas se quedó á servir á su Duque,

que le recibió agradecido, y honró con cargos militares, en cuyo

servicio se detuvo hasta que la necesidad de sus amigos en Galípoli le

llamó y volvió á juntarse con ellos, aventurando como buen caballero la

libertad y la vida. Pachimerio dice, que la ocasion de apartarse Ferran

Jimenez de Roger fué, porque muchas veces le advirtió que reprimiese y

castigase los soldados, y como vió que en esto no andaba como debia, se

apartó de su compañía con los que le quisieron seguir. ¡Notable fuerza

de inclinacion, que apenas se apartaba el peligro de las armas

extranjeras, cuando ya las competencias y guerras civiles se encendian

entre ellos!.

En abriendo el tiempo, el Megaduque Roger, y su muger María se fueron á

Constantinopla con cuatro galeras á tratar con el Emperador de la

jornada, y á pedirle dinero para hacer pagamento general antes que el

ejército saliese en campaña. Miguel estaba en Constantinopla, y

queriendo Roger visitarle y darle razon de lo que pensaba hacer aquel

año, no le dió lugar, porque se tenía por ofendido del mal tratamiento

que habia hecho á los de Cizico sus vasallos. Esto dice Pachimerio. Lo

cierto es, que Roger alcanzó de Andronico el dinero con tanta largueza,

que pudo dar dobladas pagas; liberalidad grande, si la falta de hacienda

y dinero con que se hallaba, permitiera que se le pudiera dar este

nombre. Tiénese por virtud heróica en un Príncipe la liberalidad si en

ella concurren dos calidades, tener que dar, y que se lo merezca á quien

se dá, y cualquiera de estas dos que falte no es liberalidad sino

injusticia; y así aunque Andronico repartió las mercedes en personas de

grandes merecimientos, como le faltó la primera calidad, que es tener

que dar, túvose por muy excesivo este donativo, y por hierro muy grave,

porque estaba el fisco y cámara Imperial tan destruida, que no podia

acudir á las pagas ordinarias, ni á otros gastos forzosos del Imperio.

No hay cosa mas perniciosa que el dinero recogido para la defensa comun,

desperdiciarle en gastos voluntarios, y cuando la necesidad aprieta,

acudir á nuevas impuestos y pechos, dando por razon y causa justa el

aprieto la falta que nace de sus excesos y demasías. Las imposiciones

son justas, cuando es forzosa la necesidad que obliga á ponerlas, pero

cuando el Príncipe consume la hacienda con dádivas ó gastos impertinente

y excesivos, ninguna justificacion pueden tener, pues solo proceden de

sus desórdenes ó descuidos.

Trataron Roger, y el Emperador de cómo se habia de hacer la guerra aquel

año, y Andronico solo le encargó el socorro de Philadelphia, lo demás

dejó al arbitrio de los demas Capitanes y suyo; porque desde lejos y

antes de las ocasiones mal se puede ordenar lo que conviene, ni tomar

parecer cierto en cosas tan inciertas y varias como se ofrecen en una

guerra. Dejó Roger á su mujer María en Constantinopla, y navegó con sus

cuatro galeras la vuelta del cabo el primer dia de Marzo del año mil

trescientos tres. Luego que llegó se pasaron las cuentas con los

huéspedes, tomose muestra general, y se halló que los soldados en poco

más de cuatro meses, que fué el tiempo que invernaron, habian gastado

las pagas de ocho, y algunos de un año. Sintió Roger el exceso y

desorden de los soldados, que como Capitan prudente y práctico, conoció

el mal, aunque como dependia su autoridad del arbitrio de los soldados,

no se atrevió á poner el remedio que convenia, porque no se disminuyese

ó perdiese. Mal puede un Capitan conservar un ejército con puntual y

estrecha obediencia, si el poder y fuerzas con que los ha de castigar le

dan ellos mismo; de que nace la insolencia y libertad.

Roger conociendo el tiempo, satisfizo los huéspedes, pagando todo lo que

habian gastado en mantener los soldados, y no quiso se les descontase de

su sueldo; y así les quedó libre el dinero de las cuatro pagas, que

luego les dió, y tomando Roger sus libros de las raciones y cuentas,

donde constaba de los gastos excesivos que los soldados habian hecho,

los quemó en la plaza pública de Cizico, con que quedaron todos

obligados y agradecidos á su liberalidad. Los autores Griegos dicen que

Cizico y toda su comarca quedó destruida por las crueldades y robos de

los Catalanes, y que temiendo el Emperador Andronico que Roger no

alargase el salir en campaña, por la mala disciplina y poca obediencia

de los soldados, envió su hermana á los últimos de Marzo á Cizico, para

que exhortase á Roger su yerno saliese con el ejército, pues el tiempo y

la ocasion convidaban á la guerra, y los soldados recien pagados

saliesen con más gusto.

Expedición de Catalanes y Aragoneses al Oriente · 第 40 / 112 题