_Leon._
Yo no soy hombre á quien hablar se puede
Con esa libertad.
_Fabr._
No lo es la mia
Cuando el agravio á la prudencia excede.
_Leon._
Para mí lo será vuestra porfía
Si en ese loco engaño persevera.
_Cés._
Aquí la fe no estriba en cortesía,
Y hablando cuerdamente, no quisiera
Que el Conde en esto hubiera anticipado
Lo que deciros yo mejor pudiera.
_Fabr._
De vos tambien me llamaré agraviado,
César, aunque conozco que es respeto
Á las muestras del tiempo que ha pasado,
Que llegando á poner en justo efeto
Lo que debo á quien soy, no ciño espada
Para que á ajena mano esté sujeto.
_Cés._
Yo no respeto vuestra edad pasada,
Mas digo que me toca por la mia,
Como parte en su honor más agraviada.
_Leon._
De alguno de los dos saber querria
En qué se funda engaño tan notable
Para satisfacer vuestra porfía.
_Cés._
Déme licencia el Conde que yo hable.
_Fabr._
Decid, pues todo tiene un mismo intento,
Y un mismo sentimiento inreparable.
_Cés._
Yo le pedí, Leonardo, en casamiento
Al Conde, á Fénis, y con más ventura
Que vos sin oponer merecimientos,
El gusto de su parte me asegura,
Y para que quedase concluido,
Hoy habemos firmado la escritura;
No vino en esto Fénis, y sentido
El Conde amenazóla con la espada,
Del desprecio de entrambos ofendido,
La casa, en detenerle alborotada,
No vió salir á Fénis, que á sentilla,
No hubiera sido Troya desdichada,
Pues fué caballo griego cierta silla,
Incendio injusto que su casa espera
Si no puede el peligro reducilla;
No vino sola, puesto que pudiera,
Que con soldados españoles vino,
Que fuera mayor mal si se supiera
La causa de intentar un desatino.
Fénis como este inobediente al Conde,
Aunque no es en el mundo peregrino,
Dicen que sois, y que por vos se esconde,
Conociendo los turcos y criados,
Y que la voz comun señala adónde;
Agora no os admire que agraviados
Vengamos á pediros, como es justo,
Si obliga á caballeros tan honrados,
Excuseis la ocasion deste disgusto
Restituyendo á Fénis, que, en efeto,
No os está bien un caso tan injusto,
Y basta para un hombre tan discreto.
_Leon._
Aunque reportado y sabio
Fundasteis vuestra razon,
De la injusta presuncion
Debo formar justo agravio,
Es verdad que yo he servido
Á Fénis, tan desdichado
Que para ser despreciado
Apénas dicha he tenido,
Tambien lo es que la pedí,
Y que el Conde se excusó,
Si de Fénis entendió
Cuán desestimado fuí;
Pues si César es testigo
De aqueste aborrecimiento,
¿Cómo tanto atrevimiento
Pudiera intentar conmigo?
¡Yo silla, yo turcos, yo,
Yo españoles, yo soldados!
De un hombre estais agraviados
Á quien siempre aborreció.
¿De tanto desprecio mio
Tanta ventura se infiere?
Digo que si un hombre hubiere
Que afirme tal desvarío,
Quiero quedar por infame.
_Fabr._
¿Y si hay un hombre que os vió?
_Leon._
¿Á mí?
_Fabr._
Sí.
_Leon._
Si fuere yo,
Que lo que he dicho me llame.
_Fabr._
Venid conmigo.
_Leon._
Yo iré,
Pero no ha de haber traicion,
Que con esa condicion
Solo y sin armas saldré.
_Fabr._
¿Será de Celia segura
La casa?
_Leon._
Ninguna habrá
Como ella.
_Fabr._
Pues allí está.
_Leon._
Mi inocencia me asegura.
_Fabr._
Necia disculpa.
_Cés._
Fingida,
Pero no le ha de valer,
Que á Fénis ha de volver
Ó le ha de costar la vida.
_(Váyanse.)_