_Fén._
¿Qué crédito os puedo dar,
Cárlos, en tiempo tan breve?
_Otav._
El que á sí misma se debe
La que me pudo matar.
_Fén._
¿En dos horas puede amar
Un hombre con tal rigor?
_Otav._
En años diréis mejor,
Y esta verdad asegura
Que al hacer vuestra hermosura
El cielo, nació mi amor;
Y ántes es muy cierta cosa,
Porque si el cielo sabía,
Como es cierto, que os habia
De hacer, Fénis, tan hermosa,
Mi voluntad amorosa,
Qu’es tan antigua recelo,
Y deste breve desvelo,
Puedo decir con verdad,
Que es amor y voluntad,
Desde que lo supo el cielo.
Luego viene á ser mi amor,
Cuando pensó fabricaros
El cielo, para obligaros
Á la antigüedad mayor;
Mirad si debeis favor
Á quien há tanto que os ama,
Y su dulce dueño os llama,
Pues desde el tiempo que fuistes,
Vos para Fénis nacistes,
Y yo para vuestra llama.
Cuantos siglos han pasado
Desde que pensaba haceros
Tiene mi amor en quereros,
Y me debeis de cuidado,
Y así cuantos han amado
Lo han aprendido de mí,
Que el primer amante fuí,
Pues cuando el cielo pensó
Haceros, amaba yo,
Pues ántes que fuese os vi;
De suerte que me han debido
Su principio los amores,
Y vos los mismos favores
Que si os hubiera servido,
Porque si yo hubiera sido,
Esto que os digo os dijera
En cualquier tiempo que os viera,
Pues es cierto de los dos,
Que ó no naciérades vos,
Ó que yo luégo os quisiera.
_Fén._
Si como en burlas hablais
Con esas vanas quimeras,
Hablára el alma de véras,
Que vos decis que me dais,
No dudeis, si lo dudais,
Que estuviera agradecida,
Pero siéntome ofendida
De que finjais voluntad,
Que el amar con libertad
No es de voluntad rendida.
Buscar sutiles caminos
De decir altos concetos,
Bien puede ser de discretos,
Pero no de amantes finos;
Obligar con desatinos,
En las obras suele estar,
No en el estilo de hablar,
Que el más bajo entendimiento
Sabe hallar un pensamiento
Sutil, si quiere engañar.
Cárlos, yo estoy en estado,
Que podré hablaros y veros,
Pero no podré quereros,
Aunque me habeis obligado,
No por ajeno cuidado,
Sino por desdicha mia,
Sólo deciros querria,
Que ya con llana amistad,
Obliga mi voluntad
Vuestra mucha cortesía.
Discreto sois, bien me veis
En las desdichas que estoy,
Soy quien vos sabeis que soy,
Pues ya mis padres sabeis,
Y no porque me ampareis
Os digo, testigo es Dios,
Ni por saber de los dos,
Lo que hacer el tiempo quiere,
Que si algun hombre quisiere
En el mundo, seréis vos.