PANECILLOS DEL SANTO

Me refiero á los que se muestran á la intemperie, no á los exquisitos

fabricados en las confiterías de Madrid para casa de los padres. ¿Saben

ustedes cómo se confeccionan los toscos panecillos callejeros? Pues así:

Primero se encomienda uno á San Antón y á su mantecoso secretario

particular, y después, si no se tiene barro á mano, manda uno por barro

á un pantano próximo. Obtenido el barro y colocado en un perol muy

grande, se le echa para cada kilo medio cuartillo de bencina, dos

cucharadas de cal hidráulica y cien gramos de pan del año 56, después de

machacarlo con una cabeza cualquiera y de pasarlo por un colador sin

agujeros.

Puede tenerse preparado un horno fuerte; pero para destinarlo á otra

cosa, porque los panecillos no necesitan más que el fuego eterno. Se les

hierra en frío.

Bien revueltos los antedichos ingredientes para lograr su posible

trabazón, se hace con la masa gran número de albóndigas, sobre las

cuales permanece sentada después, durante diez minutos, la familia del

fabricante, y una vez que hayan adquirido por tal medio su achatada

figura, se procede á la unión de todos en forma de montañas y á su

revoque inmediato. Los destinados á pasar por panecillos de limón

llevarán una capa de yeso blanco y los llamados de canela recibirán un

baño frío de carmín barato.

Después se les pone á secar al sol por espacio de tres días, y una vez

obtenida la necesaria dureza (que se probará con unos cuantos tiros de

revólver), se les coloca para su venta sobre una mesita de pino con

faldamento de percal planchao.

Del santo cólico subsiguiente se encargarán ellos solos; porque hasta

hay quien los come, demostrando un valor sin límites. Pero comúnmente

los compran como materiales de construcción, y en particular para

emplearlos mezclados con la grava en el afirmado de carreteras.

Cocina cómica: Recetas de guisos y postres, poesías culinarias, y otros excesos · 第 84 / 118 题