TORTAS DE MANTECA

Cogemos al azar una receta con el fin de comentarla y nos encontramos

que dice así: «Para hacer las tortas de manteca se necesita media libra

de manteca, media de azúcar, cuatro huevos y dos jícaras de vino blanco.

Se amasa todo con harina, se corta la masa, se hacen tres agujeritos

(¿eh?), se untan de huevo batido con azúcar y se llevan al horno».

COMENTARIOS: 1.º Es muy justo que en las tortas de manteca se reserve á

la manteca el papel de protagonista. 2.º Se habla de una media de

azúcar. Conocíamos las de seda y las de algodón; pero no las de azúcar,

que, por cierto, deben de congeniar perfectamente con los trajes de lana

dulce. Por supuesto que, colocadas en unas buenas pantorrillas, se

bastarían por si solas para constituir un postre de rechupete, aun sin

manteca. 3.º Después siguen cuatro huevos. Vienen á constituir la

escolta de la manteca y de la media. ¡Si hasta parece que estaría mejor

decir: cuatro huevos y un cabo! 4.º Las dos jícaras aludidas, mejor que

de vino blanco, serían de loza blanca y, á ser posible, no huérfanas de

asa. El vino ocupará precisamente la parte interior de las jícaras. 5.º

Respecto á la harina, suponemos que, aunque no lo especifica la receta,

deberá ser de arroz ó de trigo: porque la harina de linaza no le "diría"

del todo bien, además de que ésa ya sería harina de otro costal. 6.º Se

amasa todo. ¿Con qué? Con paciencia. Luego se corta la masa. Esto no

quiere decir que la masa se echa á perder. Es que hay que hacerla

«piazos»; ¿Y con qué? Lo más adecuado es el cuchillo. Si no le hay,

puede usarse el hacha, ó á lo sumo la piqueta.

Nos encontramos luego con la sorpresa agradable de que hay que hacer

tres agujeritos. ¡Cielos! ¿Para qué serán? ¿Y dónde habrá que hacerlos?

¿En la masa? ¿En la cocinera? ¿En la pared? ¡Vaya usted á saber!

Después se le unta con huevo «abatido» á la torta (así como si fuéramos

á afeitarla), y quieras que no, y puesto que ella por su pie no iría

nunca, se la conduce al horno, del horno á la mesa y de la mesa á la

boca. Después... después no le queda que hacer al comensal más que

relamerse de gusto, y si aún le parece poco, relamer á toda la familia.

Cocina cómica: Recetas de guisos y postres, poesías culinarias, y otros excesos · 第 80 / 118 题