Bajo otro aspecto ha sido considerado tambien este libro, cuya
importancia no declina: como probable auto-biografía de ESPINEL,
sobre el cual la biografía hasta ahora no ha prodigado sino atroces
temeridades. Los primeros errores que se cometieron en este punto
los inspiró el celo excesivo del buen deseo. Casi á fines del siglo
último la vida de ESPINEL era absolutamente desconocida hasta por sus
más entusiastas admiradores. No se tenia ningun dato seguro sobre el
lugar ni la fecha de su nacimiento. Se ignoraba dónde, en qué año, de
qué edad, en cuál grado de la fortuna habia muerto; todo el resto de
su vida se ocultaba en el misterio. Una frase de Lope de Vega en el
_Laurel de Apolo_ le hizo concebir nonagenario y pobre. Un rondeño
distinguido, Cristóbal de Salazar Mardones, secretario del Consejo
de Italia en la seccion de Sicilia, no habia podido hacerse en 1642
de un ejemplar de las _Rimas_, impresas en 1591. Nicolás Antonio, en
su _Bibliotheca Hispana nova_, equivocó en diez años la fecha de su
fallecimiento. Otro rondeño antes citado, Rivera y Valenzuela, en
1766, fué cómplice de don Cristóbal de Medina Conde en retrasar otros
seis años la de su venida al mundo, y á la vez propagó una porcion de
datos no menos inciertos, que sin embargo se tomaron despues por base
de la biografía. Tratando de trazarla Lopez de Sedano en 1770, en el
tercer tomo del _Parnaso Español_, poco dijo, y eso poco plagado de
inexactitudes, por osar deducir _ad libitum_ los datos históricos de
ESPINEL de la lectura poco meditada de sus obras poéticas. Mas crasos
errores, y con no menos buena intencion divulgó de 1787 á 1799 Lopez
de la Torre Ayllon y Gallo, primero en su correspondencia con el
presbítero de Ronda, don Jacinto José de Cabrera y Rivas, y despues
con el bosquejo biográfico que insertó en la _Coleccion de españoles
ilustres_, pretendiendo formar tambien el pedestal de la figura del
escritor sobre las revelaciones literales del _Márcos de Obregon_, de
donde surgió y se arraigó la idea de que esta era la auto-biografía
antedicha. Entre tanto los historiadores y los críticos así propios
como extraños, tomando por puntuales las noticias autorizadas desde
publicaciones casi oficiales, extendieron la fábula como nocion de
la verdad tocante á la vida del poeta, y fábula es cuanto acerca de
ella se lee en Sedano y Búrgos, Quintana y Gil y Zárate, Silvela y
Castro, entre los nacionales, y en Sismondi, Bouterwek, Ticknor, Tieck,
Algernon Langton, Baret, Michaud, Weiss, Bouillet, Höffer y por último
en todos los _Diccionarios biográficos_, entre los extranjeros.
No puedo hacer aquí _in extenso_ el trabajo documental que reservo para
más propicias circunstancias: permítaseme, sin embargo, diseñar un
simple bosquejo de la vida del maestro VICENTE ESPINEL sobre la fe de
mis investigaciones de veinte años y de los documentos reunidos por mi
constancia y diligencia. El nombre del lugar de su nacimiento, Ronda,
él lo acreditó en las portadas de sus libros, en las _canciones á su
patria_ y en las referencias directas del _Obregon_ á su persona. En
el libro II de bautismos de la parroquial de Santa Cecilia, al fólio
36 vuelto, consta la fe de su bautismo en 28 de diciembre de 1550,
siendo sus padres Francisco Gomez y Juana Martin. Jacinto Espinel
Adorno, en _El premio de la constancia ó pastores de Sierra Bermeja_,
testifica que esta fué de familia de conquistadores. El mismo VICENTE
ESPINEL hace al primero oriundo de las montañas de las Asturias de
Santillana, y añade que aunque con alguna hacienda la perdió en
negocios infortunados. Tambien dice él mismo que su primera instruccion
la recibió en Ronda, en las aulas del bachiller de la gramática Juan
Cansino, el cual le enseñó á traducir no mal un epígrama latino y á
componer otro, y con esto, un poco de música y saber callar, ya estuvo
dispuesto en las primeras mocedades para que su padre, tratando de
sacar fruto del talento que precozmente revelara, pusiérale al cinto
una espada de Bilbao, en la maleta un ferreruelo de ventidoceno de
veinte ducados, y con su bendicion y lo que pudo, que no debió de ser
mucho, enviárale con un arriero á Salamanca, donde se hiciera famoso
en los estudios. La salida de ESPINEL de Ronda para la Universidad
maestra, coincidió con el segundo levantamiento de los moriscos de la
sierra de Istan y los alistamientos y la leva de hombres, desde los
18 hasta los 30 años, que juntó para calmarlo el duque de Arcos, don
Rodrigo Ponce de Leon: de este deber sólo estaban exentas las gentes de
iglesia y los estudiantes.
La aparicion del nuevo escolar en Salamanca la acreditan los libros
de matrícula correspondientes á los cursos de 1570 á 1571 y de 1571
á 1572, en los cuales se registra inscrito en la facultad de Artes.
Las notas que obtuviera se han perdido con los libros de pruebas en
donde constasen. En los de grados no se encuentra su nombre. En las
inscripciones de matrículas se le nombra: VICENTE MARTINEZ ESPINEL,
_natural de Ronda_, _diócesis de Málaga_. En el _Obregon_ no se da
ciertamente ESPINEL aires de opulento, ni áun de adelantado en sus
estudios en la Universidad. Acerca de estos él mismo dice en el
descanso XII de su primera relacion:--«Yo confieso de mí, que la
inquietud natural mia, junta con la poca ayuda que tuve, me quebraron
las fuerzas de la voluntad, para trabajar tanto como fuera razon.»
Respecto á los medios de su vida, añade en el mismo lugar:--«Estábamos
despues de esto, tres compañeros en el barrio de San Vicente, tan
abundantes de necesidad, que el menos desamparado de las armas reales
era yo, por ciertas lecciones de cantar que yo daba; y áun las daba,
porque se pagaban tan mal, que antes eran dadas que pagadas, y áun
dadas al diablo.» Aun así tuvo en 1572 que interrumpir los estudios, á
consecuencia de haber cerrado y dispersado la Universidad el corregidor
don Enrique de Bolaños, por los disturbios y encuentros de estudiantes
que promovieron los bandos formados á causa de la prision y proceso del
sabio maestro Fray Luis de Leon. Tenia á la sazon ESPINEL veintidos
años, y emprendió _á la apostólica_, como él mismo dice, aquella
peregrinacion hácia Ronda, su patria, visitando y deteniendose en
Madrid y en Toledo, recibiendo en Ciudad Real los regalos y socorros de
la monja doña Ana Carrillo, señora muy principal de los Villaseñores
de Murcia y de los Maldonados de Salamanca, y tocando y descansando en
varios lugares ricos de Andalucía.
Pocos meses despues de la llegada de ESPINEL al hogar paterno, unos
parientes de estos, algo hacendados, Bartolomé Martinez Labrasola y
Catalina Martinez, cónyuges, y la última hermana de Juana Martin,
se resolvieron á fundar capellanía de una parte de sus bienes,
«nombrando por primer capellan á su sobrino VICENTE MARTINEZ ESPINEL,
hijo de Francisco Gomez, porque es mancebo virtuoso de buenos padres
y confiamos de su persona y virtud que la servirá muy bien,» segun
textualmente reza la escritura de fundacion, cuya copia tengo á la
vista, y que fué otorgada ante el escribano público Juan Gil Acedo
en 3 de agosto de 1572. Consistian los bienes de esta fundacion en
unas casas que los Martinez Labrasolas poseian en Ronda, barrio del
Mercadillo, arrabal de la Puente y calle de las Peñas, con expresion
de ser once moradas lindando unas con otras y en unas viñas de cuatro
aranzadas del pago del mismo Mercadillo, _cerca de la torrecilla de la
dehesa_. Tenian estos bienes un gravámen censual de 30,000 maravedis
de principal en favor de don Pedro Ponce de Leon, de la casa ducal de
Arcos, y despues de imponer al capellan ciertas obligaciones de su
ministerio, se determinó el órden de la sucesion en ellos, debiendo
recaer en el convento y religiosos de la Merced, cuando concluyeran
estos llamamientos, como en efecto se acabaron en 1666. Influyó en
1572 en todas estas disposiciones un religioso de la redencion de
cautivos, montañes de orígen, como el padre de ESPINEL, hombre en su
siglo de sumos respetos así por sus grandes dotes personales, como por
su mucho influjo y el de sus parientes en la córte de Felipe II, y
que frecuentemente hacia largas residencias en el convento de Ronda,
situado á la sazon en el lugar aún llamado _la cruz de San Jorge_,
bien próximo por cierto á las moradas en donde ESPINEL debió nacer y
su familia habitar. Llamábase este religioso Fray Rodrigo de Arce, y
ESPINEL en sus _Rimas_ le dedicó luego una de sus más bellas canciones.
En las redenciones de África tenia una inmensa reputacion, y á Ronda
trajo convertido desde Argel al hijo de Bocazan-bey, que tomó en la
pila el nombre de don Diego de Arce, y que disfrutó de por vida una
pension que le señaló el rey Felipe II, segun refieren Fray Alonso
Remon y Bernardo de Vargas, cronistas de la órden á que Fray Rodrigo
perteneció.
Tal vez el favor de éste colmó de valiosas recomendaciones á ESPINEL
en su segunda expedicion á Salamanca. Aunque el poeta declara que
esta vez pasó tres ó cuatro años (sólo fueron dos) en esta ciudad, y
de que se le dió una plaza en los verdes de San Pelayo, hallándose de
escolares en este colegio el que luego fué obispo de Valladolid, don
Juan Vigil de Quiñones, y el consejero de la Inquisicion don Juan de
Llanos y Valdes, la circunstancia de no aparecer más el nombre del
poeta ni en las matrículas de la Universidad ni en los registros de
San Pelayo, hace sospechar sobre la condicion de _la plaza_ que en
este colegio se le dió, de seguro más humilde que la posesion de una
beca. Sin embargo, si hemos de creer á Lope de Vega en el _Papel sobre
la nueva poesía_, de esta época datan las relaciones de amistad y
compañerismo que ESPINEL mantuvo toda su vida con el marques de Tarifa,
primogénito del duque de Alcalá de los Gazules, con otros títulos y
grandes, como los Alba y los Girones, con Pedro de Padilla, caballero
del hábito de Santiago, con Luis Galvez de Montalvo, que lo era de la
órden de San Juan de Jerusalen, con don Luis de Vargas Manrique, con
los Argensolas, con Pedro Liñan de Riaza, con Pedro Lainez, con Marco
Antonio de la Vega, con el doctor Garay y últimamente con el jóven don
Luis de Góngora y Argote, recien llegado de Córdoba. De estos, los que
no presumian de caballeros, teníanse por hidalgos de renta y caudal,
aunque estudiantes y poetas todos. ¿Fué que con ellos solamente lo
introdujo su superioridad en la poesía, ó su habilidad, que Lope llamó
repetidas veces _única_, en la música y el canto? Estas facultades le
abrieron la casa de doña Agustina de Torres, en la cual, segun Lopez
Maldonado, en la _Elegía de su muerte_, se reunian los más famosos
músicos de la ciudad, el gran Matute, el celebrado Lara, el divino
Julio, Castilla y otros.