maneras este nombre, fué hijo del mariscal Íñigo Ortiz de Stúñiga,
tambien poeta, de quien hay composiciones que se han publicado en
el _Cancionero de Baena_, y de doña Juana, hija natural de Cárlos el
Temerario, rey de Navarra. De una de las familias más ilustres de
España, fué tambien uno de los caballeros más apuestos de Castilla,
no ménos por su destreza en las armas que por su ingenio y gracia.
Vémosle ya en 1434 ser uno de los mantenedores del Paso honroso que
sostiene su primo Suero de Quiñones en el puente de Orbigo, donde
Stúñiga rompe lanzas con Juan de Fablas, mosen Frances Davio, Juan
de Villalobos, Alfonso Deza, Pedro de Torrecilla, Arnao Bojue y su
pariente D. Juan de Portugal. Al año siguiente sale de Madrid en
compañía de su amigo de la infancia, Diego de Valera, para tomar
parte en el golpe de mano que el Señor de Valdecorneja intentó contra
la villa de Huelma; frustrado éste, vuelve Stúñiga á la córte y
profesa á poco en el órden de Santiago, en donde llegó á ser Trece
y Comendador de Guadalcanal. Partidario acérrimo de los infantes de
Aragon con quien le ligaban el afecto á la mayor parte de su familia,
que seguia este partido, y el ser el infante D. Enrique Maestre de
Santiago, toma parte en las luchas de aquel reinado, siempre contra
el Condestable: acompaña á Italia á los Infantes y á su hermano el
Rey de Aragon, de quien recibe honra y mercedes, vuelve á Castilla
y vuelve á luchar contra don Álvaro de Luna: preso por órden del
Rey, ya que no puede con la espada, emplea su pluma _esforzándose
á sí mesmo estando preso_, celebrando en su _Dezir á la cerca de
Atiença_ el esfuerzo y valor de sus moradores cuando resisten al
Rey y al Condestable. Tuvo lugar á poco tiempo de esto la concordia
entre el Rey y el príncipe heredero D. Enrique (1446), por una de
cuyas cláusulas se concede completo perdon á su padre, á él y á
sus hermanos; pero estos convenios, que sólo eran treguas de corta
duracion, no impidieron el que su familia volviese á conspirar
contra el Condestable, quien faltándole el apoyo del Rey, acabó del
modo trágico que todos saben. Nos inclinamos á creer que no vivia
Stúñiga cuando la catástrofe, pues no figura entre los Trece y
Comendadores que asistieron á dar posesion del Maestrazgo al infante
D. Alonso, en quien D. Juan II habia delegado la Administracion
que le confiriera el Papa. La mayor parte de nuestros cancioneros,
así los inéditos como los impresos, contienen composiciones de
este poeta, algunas muy notables, y que le hacen acreedor, segun
la autorizada opinion del señor Amador de los Rios, á que sus
obras se coleccionasen y publicáran reunidas.—_Crónica de D. Juan
el segundo._—_Libro del Passo honroso defendido por el excellente
caballero Suero de Quiñones._—_Chrónica de las tres órdenes y
cavallerías de Sanctiago, Calatrava y Alcántara_, por el licenciado
frey Francisco de Rades y Andrada.
II. _Pág. 9._ JOHAN DE MENA.
_Guay de aquel hombre que mira._
Publicóse esta composicion en el _Cancionero general_, edicion de
1573, y el Sr. Bohl de Faber la insertó tambien en el tomo I de
su _Floresta de rimas antiguas castellanas_. Juan de Mena nació
en Córdoba, el año de 1411, de padres honrados, pertenecientes
al estado llano. Recibió su primera educacion en esta ciudad,
continuando sus estudios en Salamanca, y por último en Roma, desde
donde vino á la córte de D. Juan II, precedido ya de la fama de su
saber. Distinguido y querido de este Príncipe poeta, le nombró su
secretario de cartas latinas y caballero veinte y cuatro de la ciudad
de Córdoba. Como poeta fué uno de los más renombrados de su tiempo,
dándole sus contemporáneos el dictado de Príncipe de los poetas de
Castilla. Murió en Torrelaguna en 1456, en donde su amigo y protector
el Marqués de Santillana le erigió suntuoso sepulcro, que ha
desaparecido ya. Áun cuando se han publicado muchas ediciones de sus
poesías, algunas de ellas con el título de _Todas las obras de Juan
de Mena_, la verdad es que falta una edicion completa, encontrándose
todavía algunas composiciones inéditas.—_Obras de Juan de Mena._
Sevilla, 1499.
III. _Pág. 14._ JOHAN DE MENA.
_Ya non sufre mi cuidado._
_Cancionero general_, 1573, fólio 50.
IV. _Pág. 22._ BACHILLER DE LA TORRE.
_El triste que más morir._
Aparece en el códice bajo el nombre de Lope de Stúñiga, pero al
lado de éste y de distinta letra está escrito el del Bachiller de
la Torre, único que hemos dejado, por creerla de éste, y no de
Stúñiga. En el _Cancionero general_ de 1573, fólio 50, se publicó
atribuyéndola al Bachiller, y de idéntica opinion son los Sres.
Gayángos y Vedia en su traduccion de Ticknor, tomo I, pág. 561.
Alfonso de la Torre, apellidado por sus contemporáneos el Gran
Filósofo, era natural de un pueblo perteneciente al arzobispado de
Búrgos; estudió en Salamanca, en donde fué muchos años (desde 1437)
colegial del de San Bartolomé: por encargo de D. Juan de Beaumont,
ayo del Príncipe de Viana, escribió para la enseñanza de éste la obra
titulada _Vision deleitable_, que alcanzó gran fama en su tiempo, no
sólo en Castilla, sino fuera de este reino, habiendo sido traducida
al italiano y al catalan. Murió, segun creemos, en 1460.—TICKNOR,
_Historia de la Literatura española_, Madrid, 1851.
V. _Pág. 32._ LOPE DE STÚÑIGA.
_Llorad mis llantos, llorad._
_Cancionero general_, 1511, fólio 50.
VI. _Pág. 38._ LOPE DE STÚÑIGA.
_Si mis tristes pensamientos._
_Cancionero general_, 1511, fólio 50.
VII. _Pág. 42._ JOHAN RODRIGUEZ DEL PADRON.
_Fuego del divino rayo._
_Cancionero general_, 1511, fólio 17. Su apellido era Rodriguez de
la Cámara; pero se le llamó del Padron en muchos Cancioneros por ser
éste el lugar de su nacimiento: de ambas maneras está escrito en el
codice, y tambien de la Cámera y del Pedron, lo cual es manifiesto
error del copiante; nosotros le hemos dejado sólo los dos primeros.
Fué criado del arzobispo de Sevilla cardenal de San Pedro, D. Juan de
Cervántes, y estando á su servicio escribió un libro con el título
de _El siervo libre de amor_, dedicado á su mayor amigo, Gonzalo de
Medina, juez de Mondoñedo. Es una novela de los amores de Ardenlier
y Liessa, suceso que supone pasa á orillas del mar, cerca de Padron,
cuyas antigüedades y armas describe; ha sido publicada por el Sr.
Murguía en su apéndice al _Diccionario de Escritores gallegos_, que
desgraciadamente para nuestra bibliografía está sin concluir. Á sus
composiciones en verso, algunas de las que son bellísimas, debió este
poeta su fama merecida, siendo de lamentar que no se hayan publicado
reunidas é ilustradas convenientemente. Compuso tambien en prosa un
tratado sobre la nobleza y la heráldica, que se conserva inédito en
la biblioteca del Sr. Duque de Osuna, llamado _Cadira de honor_,
fecha á ruego de algunos señores mancebos de la córte del Rey D.
Juan el Segundo, al final del que existe una nota, cuyo epígrafe es:
_Síguese una carta de Juan Rodriguez, no se sabe para quién la haya
escripto, que paresce averla hecho quando se partia á ser fraile en
el santo sepulcro de Jerusalem, yendo desnaturado del reino_. No
sabemos si, en efecto, llevó ó no á cabo su propósito, ni el lugar y
año en que murió.—_Cancionero de Baena_, pág. 696. Madrid, 1851.
VIII. _Pág. 44._ EL MARQUÉS.
_Ya la grand noche passaba._
Le falta decir, despues del Marqués, de Santillana, de quien en
efecto es; tambien le falta el epígrafe que le puso su autor, y es el
de _Querella de amor_. Se publicó en el _Cancionero general_ de 1511,
fólio 24, pero falta de las estrofas cuarta y sexta: tambien en el
_Cancionero_ de Juan Fernandez de Constantina, y creyéndola inédita,
la publicó D. Tomás Antonio Sanchez en la pág. 143 del tomo I de su
_Coleccion de poesías castellanas anteriores al siglo_ XV, error que
rectificó el Sr. Marqués de Pidal en su introduccion al _Cancionero
de Baena_, pág. LXXIX, nota. Por último, el Sr. D. José Amador de los
Rios, en su edicion de las _Obras del Marqués de Santillana_, Madrid,
1852, la publicó tambien, haciendo notar todas las variantes, que son
muchas, y colocadas las estrofas en distinto órden del que tienen en
el _Cancionero_ llamado _de Stúñiga_, que publicamos hoy.
Don Íñigo Lopez de Mendoza, marqués de Santillana, conde del Real de
Manzanáres y señor de Hita y Buitrago, hijo de D. Diego Hurtado de
Mendoza, almirante mayor de Castilla, y de doña Leonor de la Vega,
su segunda mujer, nació en Carrion de los Condes el 19 de Agosto de
1398. Huérfano á los siete años de padre, quedó con sus hermanos al
cuidado de su madre, quien no sólo le dió una educacion esmerada,
sino que cuidó y defendió su patrimonio, amenazado en aquellos
tiempos turbulentos por la ambicion de los grandes. Á los diez y
seis años fué ya uno de los señores de Castilla que asistieron á la
coronacion como rey de Aragon del infante D. Fernando de Antequera.
Casado á los diez y ocho con doña Catalina Suarez de Figueroa, y
entrando ya en la administracion de sus bienes, tomó parte en los
acontecimientos políticos de aquellos tiempos sin descuidar por eso
sus aficiones y trabajos literarios; partidario acérrimo al principio
de los infantes de Aragon, se reconcilió luégo con el Condestable y
con el rey D. Juan, de quien recibió la merced del título de Marqués
de Santillana y Conde del Real de Manzanáres, como premio á sus
servicios y al valor desplegado en la batalla de Olmedo (1445). No
impidió esto, sin embargo, el que siguiese su enemistad con D. Álvaro
de Luna, á quien contribuyó á derribar de su privanza en union del
Conde de Placencia y otros grandes. Despues de la muerte del valido
se retiró de la vida pública, dedicándose á su familia y á sus
estudios en su casa de Guadalajara, en donde murió el año de 1458,
segun su sobrino Gomez Manrique, que al hablar de la muerte de varios
poetas dice:
«Y no con éstos contenta
Esta maldita de Dios,
Vino con gran sobrevienta
En el año de cinquenta
Y más cuatro veces dos;
»Y sacó por mi gran mal
De esta cárcel humanal
Domingo por la mañana,
Al Marqués de Santillana
Y gran Conde del Real.»
Tan excelente poeta como valiente capitan, fué el Marqués de
Santillana uno de los hombres más notables de su tiempo. Sus obras
han sido publicadas con notas y comentarios por el Sr. D. José Amador
de los Rios, Madrid, 1852, precedidas de su vida; excelente trabajo,
y el mejor y más completo hasta ahora publicado.
IX. _Pág. 48._ EL MARQUÉS.
_Ántes el rodante cielo._
Esta cancion se ha publicado en casi todos los Cancioneros impresos,
en el _Caxon de Sastre_, pág. 314 del tomo I, y por último, en las
_Obras del Marqués de Santillana_. Falta en el códice de Stúñiga
decir de Santillana despues de Marqués y expresar que la compuso á
ruego de su primo D. Fernando de Guevara, tambien poeta, y de quien
darémos las noticias que han llegado hasta nosotros, en el lugar
correspondiente. Véase la nota LXIII.
X. _Pág. 52._ CANCION DE VILLALOS.
_Quantos aman atendiendo._
Debe ser error del copista este apellido, que en nuestra opinion
se ha puesto por Villalobos; al ménos nosotros no tenemos noticia
de ningun poeta llamado Villalos, y nos afirma en esta opinion el
encontrar en el códice 7.819 de la Biblioteca Imperial de París esta
misma cancion atribuida á Villalobos.—OCHOA, _Catálogo razonado de
los manuscritos existentes en la Biblioteca Real de París_, pág. 391.
XI. _Pág. 53._ JOHAN RODRIGUEZ DEL PADRON. _Los siete gosos de amor._
_Ante las puertas del templo._
_Cancionero general_, 1573, fólio 121; MURGUÍA, _Antología gallega_,
pág. 26.
XII. _Pág. 63._ CARTA DE SANCHO DE VILLÉGAS Á SU AMIGA.
_Á tí, dama muy amada._
La fecha de esta carta, que, como pueden ver nuestros lectores al
final de ella, es de 1445, sirvió á los Sres. Gayángos y Vedia en sus
notas á la obra de Ticknor, _Historia de la Literatura española_,
para fijar la época en que se escribió el códice; pero hay otra
composicion muy posterior, como harémos notar cuando nos ocupemos
de la que lleva por epígrafe: _Á la devisa del sennor rey don
Fernando_. De Sancho de Villégas nada sabemos: con este apellido hubo
una familia sevillana, algunos de cuyos individuos se distinguieron
durante esta misma época, figurando entre los comendadores de las
órdenes militares, y recibiendo uno de ellos, Diego de Villégas, en
premio de sus servicios, los señoríos de Benahavis y Daidin; pero no
hemos encontrado que ninguno se llamase Sancho, ni podido averiguar
tampoco si éste perteneció ó no á esta familia.
XIII. _Pág. 69._ CANCION DE JOHAN DE PADILLA.
_Bien puedo desir, par Dios._
Hijo de Pedro Lopez de Padilla, señor de Calatañazor y Coruña, y de
doña Leonor Sarmiento, fué uno de los caballeros más valientes de
su tiempo; se distinguió notablemente, en compañía de su hermano
Diego, en la batalla de la Higueruela (1431), quedando despues de
la retirada del ejército cristiano á las órdenes del capitan de
la frontera de Jaen y Córdoba, el maestre de Calatrava D. Luis de
Guzman. Guerreando con los moros estuvo cinco años, siendo uno de
los que en 1435, y en compañía de su primo Fernan Álvarez, señor de
Valdecorneja, intentaron escalar la villa de Huelma. Rechazados
de ella y queriendo vengar su descalabro en union de otros muchos
caballeros y grandes, entraron talando la vega de Guadix, en número
de mil y quinientos caballos y seis mil peones: no pudieron hacerlo
tan secretamente que no lo supiese el Rey de Granada, que envió para
impedirlo todo su ejército: trabada la batalla, vió Juan de Padilla
al obispo de Jaen don Gonzalo de Stúñiga, que, pié á tierra, se
defendia con su espada de muchos moros, que despues de haberle muerto
el caballo, pugnaban por prenderlo. Acudió á su socorro y le mataron
el suyo; le dió el que montaba su escudero y tambien se lo hirieron
y á él le atravesaron el muslo de una lanzada; siguió peleando sin
querer retirarse á pesar de las instancias de los que le rodeaban,
hasta que desangrado cayó al suelo, empeñándose reñido combate por
salvarlo; al fin, vencidos los moros, pudieron conducirle al real,
en donde fué curado. Vuelto á la córte del rey D. Juan, de quien era
muy querido, lo nombró, cuando puso casa á su hijo y heredero D.
Enrique, camarero de armas de éste, y por muerte de Diego Gonzalez de
Sandoval, Adelantado mayor de Castilla: más adelante fué designado
tambien por el mismo Rey para ayo de su hijo D. Alonso, cuyo cargo
ejerció hasta la mayor edad de éste. Murió en tiempo de Enrique
IV, sucediéndole en sus estados y en los de su mujer Doña Mencía
Manrique, señora de Santa Gadea y Soto Palacios, su hijo mayor, Pedro
Lopez de Padilla, que fué tambien Adelantado mayor.—_Crónica de
don Juan II._—_Nobiliario de Haro._—RADES ANDRADA, _Crónica de las
órdenes militares_.
XIV. _Pág. 71._ JOHAN DE ANDÚJAR.
_Como procede fortuna._
En 1394 Martin Fernandez de Andújar, vecino y natural de Córdoba,
fundó el convento de franciscanos de la misma ciudad. Uno de sus
descendientes se llamó Juan, y coincide la época en que vive con la
del poeta, pero no creemos fuese el mismo, pues Juan de Andújar en
ninguna de las poesías que han llegado hasta nosotros usa el apellido
Fernandez; más probable nos parece fuera converso, pues los judíos,
cuando se bautizaban, tomaban como apellido el nombre de un santo ó
el del pueblo de su naturaleza, como lo hicieron Pablo de Búrgos,
Alonso de Cartagena, Juan Alfonso de Baena, Alfonso de Zamora y otros
muchos. Quedan, por lo tanto, reducidas las noticias que tenemos
sobre Andújar á las que él mismo nos da y son: que fué uno de los
que acompañaron á D. Alonso de Aragon á la conquista de Nápoles, y
permaneció allá hasta despues de la muerte de este rey, pues ademas
de las tres composiciones que por vez primera publicamos nosotros, el
Sr. Ochoa, en sus _Rimas inéditas de poetas del siglo XV_, publicó
tambien, tomándola del códice número 1824 de la Biblioteca Imperial
de París, otra poesía de Andújar, que lleva por título _Loores al
señor rey D. Alfonso_, y dedica al hijo de éste, Fernando, que le
sucedió en Nápoles. El Conde Camarlengo, á quien se refiere Andújar
en la pág. 78, cuando dice:
«Al Conde Camarluengo
Yo remito la sentençia»,
creemos sería Juan de Bardaxi, que lo fué, en efecto, de D. Alonso
de Aragon, á quien acompañó á Italia, siendo herido en el sitio del
castillo de Capuana, y luégo prisionero de Sforza en la batalla de
Santa María de Ogliulo. Puesto en libertad, continuó en Nápoles hasta
que por muerte de su padre Berenguer heredó los estados que éste
tenía en Aragon.—ZURITA, _Anales_, tomo III.
XV. _Pág. 80._ DIEGO DEL CASTILLO.
_Ira sanna et crueldat._
El Sr. Ochoa, en su _Catálogo de manuscritos españoles_, pág. 435,
dice que Castillo es Diego Enriquez del Castillo, del consejo de
Enrique IV y autor de la _Crónica_ que corre escrita bajo el mismo
nombre, opinion que contradice fundadamente el Sr. Amador de los
Rios en su _Historia crítica de la Literatura española_, pero sin
darnos noticia de quién sea este poeta, á excepcion de las que de sus
mismas composiciones se desprenden: nosotros sólo harémos observar
que las dos poesías suyas que publicamos concluyen _Vuestro Diego
del Castillo_, y no es probable que hubiera dejado de decir al ménos
alguna vez Enriquez, si éste hubiera sido su primer apellido. Alcanzó
más vida que su protector el rey Alfonso V, pues en una de sus más
notables composiciones, titulada _Vision sobre la muerte del rey D.
Alfonso_, dada á luz por primera vez por el ya citado señor Ochoa,
_Rimas inéditas del siglo XV_, se recomienda á la munificencia del
sucesor.
XVI. _Pág. 86. El vergel del pensamiento._
_Por la muy áspera via._
Segun el Sr. Ochoa, tantas veces citado, se encuentra esta
composicion en los Cancioneros números 7.819 y 7.825 de la Biblioteca
Imperial de París. En el primero dice: _El Vergel, razonamiento
de A.º Rodriguez_, y en el segundo _Vergel de Pensamiento_, por
Antonio Rodriguez. El Sr. Amador de los Rios cree ser del almirante
D. Alfonso Enriquez, bajo cuyo nombre aparece inserta en el códice
VII, A. 3 de la biblioteca de Palacio, y por último, los anotadores
de Ticknor, en el índice que publican del _Cancionero_ llamado _de
Stúñiga_, la ponen como de Diego del Castillo, sin más razon que la
de venir despues de otra de este autor: nosotros la dejamos entre las
anónimas, pues ademas de no haber prueba alguna en favor de este ó
del otro poeta, el _Cancionero_ llamado _de Stúñiga_ no dice de quién
sea.
XVII. _Pág. 94._ SUERO DE RIBERA.
_Adios, adios, alegría._
Es uno de los poetas más notables de aquel tiempo, habiendo llegado
hasta el nuestro gran número de composiciones suyas, entre ellas la
_Misa de amor_, que publicó el Sr. Ochoa en sus _Rimas inéditas del
siglo XV_, dando nosotros tambien á luz por vez primera, no sólo la
que da lugar á esta nota, sino la contestacion á Torrellas en defensa
de las donas, con que concluye el _Cancionero_ llamado _de Stúñiga_.
Lástima que lo mismo que sus poesías no hayan llegado hasta nosotros
noticias suyas; pero á pesar de que la familia de los Riberas no sólo
fué una de las más ilustres de España, sino de las más numerosas,
contándose entre sus miembros hombres notables en las armas y en las
letras, es lo cierto que nuestras antiguas Crónicas y Nobiliarios,
que nombran á muchos de ellos, á ninguno lo hacen con el nombre de
Suero. Quedan, pues, las noticias que de él tenemos reducidas á saber
que fué uno de los poetas que estuvieron en Nápoles en la córte de
Alfonso V.
XVIII. _Pág. 96. El infierno de amor_.
_La fortuna que non cessa._
OCHOA, _Rimas inéditas del siglo XV_, pág. 249; _Obras del Marqués de
Santillana_, pág. 373.
XIX. _Pág. 118._ JOHAN DE DUENNAS. _La nao de amor._
_En altas ondas del mar._
OCHOA, _Catálogo de manuscritos españoles_, páginas 426 y siguientes.
El mismo, _Rimas inéditas del siglo XV_, página 393. No sabemos el
lugar del nacimiento de Dueñas, sólo que era hidalgo y castellano,
protegido del rey Don Juan II y de D. Álvaro de Luna. Dirigió á uno y
á otro avisos y consejos, en que con noble franqueza les pintaba lo
mal parada que andaba la justicia en aquellos tiempos, en que, segun
el poeta, nadie amparaba al hombre lleno de virtudes, sino al que
tenía
«Bien poblado su bolson.»
Desagradaron al fin al Rey y al Condestable las verdades del hidalgo
escudero, y cayó de su gracia. Al verse desdeñado, tomó partido
Dueñas con los infantes de Aragon, y fué desde entónces acérrimo
enemigo de sus antiguos protectores. Acompañó á Alfonso V á la
conquista de Nápoles, y se halló en la batalla naval de Ponza, en la
que no sabemos cayese prisionero, pero sí que lo fué en Nápoles, en
donde estuvo en la torre de San Vicente, segun consta en el códice
número 7.819 de la Biblioteca Imperial de París, y donde compuso la
_Nao de amor_. Vuelto á la península con don Juan de Navarra, siguió
siendo partidario de los aragoneses, elogiando á este partido y á
sus jefes en sus poesías, y denostando á sus antiguos compatriotas;
pero sin olvidar la leccion recibida en la córte de Castilla por su
franqueza, se abstuvo en Aragon de dar consejos, que es probable
le hubieran traído una segunda desgracia. Ignoramos si volvió á su
patria, y cuándo y en dónde murió. De este poeta han llegado hasta
nosotros muchas y notables composiciones.—OCHOA, obras citadas;
AMADOR DE LOS RIOS, _Historia de la Literatura española_.
XX. _Pág. 134._ MOSEN UGO.
_Diversas veses mirando._
El Sr. Ochoa, en su _Catálogo de manuscritos españoles_, pág. 381,
y despues en sus _Rimas inéditas del siglo XV_, publicó este dezir
como del Marqués de Santillana, y entre las obras de éste le incluyó
y publicó tambien el Sr. Amador de los Rios. Los traductores de
Ticknor dicen que en el llamado _Cancionero de Stúñiga_ aparece
como de mosen Ago, que quizá sea Yago; pero no es así, pues en el
citado _Cancionero_ está escrito como lo publicamos nosotros, Ugo,
advirtiéndose evidentes señales de haber ántes de esta palabra
raspado una letra, que es probable fuese H; no conociéndose de
esa época otro poeta de este nombre que Hugo de Urríes, á él debe
atribuírsele, opinion confirmada plenamente despues por haberse
encontrado este dezir entre otras obras de este poeta, insertas en el
llamado _Cancionero de Gallardo_, lo cual hizo que el señor Amador de
los Rios, en su _Historia de la Literatura española_, pág. 445 del
tomo VI, rectificase su anterior opinion, atribuyéndola aquí á su
verdadero autor. Mosen Hugo de Urríes, hijo de mosen Felipe, de una
de las casas más ilustres de Aragon, acompañó á Alfonso V á Italia en
su primera expedicion; vuelto á España con el Monarca tomó parte, con
su padre y su tio el obispo de Huesca, llamado Hugo como él, en los
famosos bandos de los Gurreas por una parte y por otra los Urríes,
Pomares y Embunes. Casi toda la nobleza aragonesa se dividió en favor
de uno ú otro de los dos partidos, que ensangrentaron, no sólo las
montañas de Huesca, donde tenian sus casas solariegas, sino la mayor
parte del reino, aprovechando para estos desórdenes la ausencia del
Rey. Cansados al fin, y por la mediacion de otros nobles, nombraron
jueces árbitros, que lo fueron el rey de Navarra D. Juan, Juan
Fernandez, señor de Ixar, y D. Artal de Alagon, que lo era de Pina,
los cuales, por sentencia dada en la villa de Alcañiz, establecieron
entre los contendientes una tregua que debia durar ciento y un año.
Hugo de Urríes alcanzó el reinado de don Juan II en Aragon, quien
lo nombró su embajador cerca del Rey de Inglaterra, con objeto de
que éste lo auxiliase en la guerra que tenía contra los catalanes
rebelados. La poesía que publicamos es la única que contiene de este
autor el _Cancionero_ llamado _de Stúñiga_; el mayor número de ellas
se encuentra en el de Gallardo, y hay alguna tambien en el núm. VII,
A. 3, de la Biblioteca de Palacio.
XXI. _Pág. 138._ ÇAPATA.
_Quanto más pienso, cuytado._
En las Ilustraciones del tomo VI de la _Historia de la Literatura
española_ del Sr. Amador de los Rios, aparecen, á la pág. 595, dos
poetas con este apellido, uno castellano, Ruy Sanchez de Zapata,
y aragones el otro, Sancho de Zapata, atribuyéndose al primero la
composicion que publicamos; de ninguno de ellos hemos podido adquirir
noticia alguna.
XXII. _Pág. 139._ JOHAN RODRIGUEZ DE LA CÁMARA.
_Bien amar, leal servir._
MURGUÍA, _Antología gallega_, pág. 29.
XXIII. _Pág. 140._ JOHAN RODRIGUEZ DE LA CÁMARA.
_Sólo por ver á Macías._
EL MISMO y en la misma página.
XXIV. _Pág. 141._ DIEGO ENRIQUEZ.
_Dicen que fago folía._
Esta composicion se encuentra en el _Cancionero_ VII, A. 3 de la
Biblioteca de Palacio, atribuida á D. Alfonso Enriquez, á quien en
realidad pertenece, segun la opinion del Sr. Amador de los Rios.
XXV. _Pág. 142._ JOHAN RODRIGUEZ DE LA CÁMARA.
_Oh desvelada sandia._
MURGUÍA, obra ántes citada, pág. 29. En el _Cancionero de Baena_,
pág. 506, se omite la primera parte, y se ha publicado como sólo una
cancion la _Respuesta_ que aquí empieza con el verso _Vive leda si
podrás_. Contiene ademas estos cuatro:
«Pues que fustes la primera
De quien yo me cativé,
Desde aquí vos do mi ffe
Vos sserés la postrimera.»
Que, como pueden ver nuestros lectores en la página 185, son los
primeros con que empieza una composicion atribuida á Zapata, de quien
deben ser, toda vez que las dos estrofas ú octavas concluyen con
los dos últimos versos de los cuatro. Baena dice que la cancion la
compuso Padron cuando se fué á meter fraile en Jerusalem.
XXVI. _Pág. 144. Decir de_ MOXICA.
_¿Sois vos, desid, amigo?_
Fernan Moxica ó Muxica fué rey de armas de don Juan II. Célebre
entónces por sus _Dezires amorosos_, algunos de los cuales son, en
efecto, notables por su viveza y soltura, así como por la sencillez y
gracia del diálogo, no parece, sin embargo, que le favoreció mucho la
fortuna, á pesar de que él no se descuidó en procurarla, ya adulando
al Rey, á quien llama el capitan y príncipe más esforzado y justo de
los pasados y presentes, ya tambien implorando la proteccion de los
marqueses de Villena y de Santillana, y de D. Fernando I de Aragon el
de Antequera y otros magnates de aquel tiempo.—OCHOA, _Catálogo de
manuscritos españoles_.
XXVII. _Pág. 151._ JOHAN DE MEDINA.
_Alegre del que vos viesse._
En el _Cancionero de Baena_ han sido publicadas poesías de fray
Alfonso de Medina y de Diego Martinez de Medina. Nada sabemos de
Juan, de quien existen tambien poesías en los _Cancioneros_ de la
Biblioteca Imperial de París, números 7.819, 7.825 y 8.168.—OCHOA,
_Catálogo de manuscritos españoles_.
XXVIII. _Pág. 152._ ARIAS DE BUSTO.
_El que tanto vos desea._
No hemos encontrado dato alguno biográfico de este poeta.
XXIX. _Pág. 153. Desir de uno apasionado._
_Si por negra vestidura._
En el códice núm. 8.168 de la Biblioteca Imperial de París se halla
inserto este _Dezir_ con el mismo epígrafe, pero sin expresar quién
sea su autor. Tiene una octava ménos que el que publicamos, y ademas
la cuarteta final es distinta, pues en lugar de la que empieza: _Los
trabaios et fatiga_, dice:
«Del triste que padesciente
E siempre fué é será,
La triste letra presente
Vuestra merced tomará.»