De pasar, maguer veades
En las letras que leeys
Extrannas contrariades,
Ca el mote que mirades
Al ánima se dirige,
Tanto quel cuerpo la rige,
De sus penas non temades.
_Comparacion._
É como aquel que por yerro
De crímen es denunciado
A muerte de cruel fierro,
Et por su ventura osado,
De lo tal es delibrado
É retorna en su salud,
Asy fiso mi virtud
En el su primero estado.
Entramos por la escuresa
Del triste lugar eterno
Á dó vi tanta gravesa,
Bien assy como ynfierno,
Dédalo, quel grand caverno
Obró, la su geometría
Por cierto aquí cessaria
Su saber, sy bien discerno.
¡Oh tú, planeta diafano,
Que con tu cerco lusiente
Fases el siglo mundano
Clarífico et propalente!
Sennor, al caso evidente
Tú me ynfluye poesía,
Porque narre syn falsía
Lo que vi en modo eloquente.
Nin vimos el Cançerbero,
Á Mínos nin á Pheton,
Nin las tres fadas d’Anfiero,
Llanto de grand confusion,
Mas Fíllis et Demofron,
Canaçe et Macareo,
Euridiçe con Orfeo
Vimos en una mansyon.
Vimos á Páris con Elena,
Et tambien Enéas et Dido,
Con la fermosa Elena
Y el su segundo marido;
É más en el dolorido
Turmento vimos á Ero,
Con el su buen compannero
En el lago perescido.
Archiles et Policena,
A Ypremestra con Lino,
É la duenna de Ravena,
De quien fabló el florentino;
Et vimos con su amante, digno
De ser en tal pena puesto,
É vimos, estando en esto,
Á Semiramis con Nino.
Olimpias de Macedonia,
Madre del grand batallante,
Ulixes, Circe, Pausonia,
Hércules, Io, Atalante,
Tisbe con su buen amante
Vimos en aquel tormento,
É otros que non recuento,
Que fueron despues y ante.
É por el siniestro lado
Cada qual era ferido
En el pecho, muy llagado,
De grand golpe dolorido,
Por el qual fuego encendido
Salia que los quemaba,
Presumid quien tal passaba
Si debiera ser nascido.
Con la grand pena del fuego
Tristemente lamentaban,
Pero que tornaban luégo
Et muy manso rasonaban,
É por ver de qué tractaban
Muy paso me fué llegando
Á dos que vi rasonando,
Que nuestra lengua fablaban.
Las quales desque me vieron
É syntieron mis pisadas,
Una á otra se volvieron
Bien como maravilladas;
¡Oh ánimas afanadas!
Yo les dixe, en Espanna
Nascistes, se non menganna
La fabla, et fuystes criadas.
Desidme de qué materia
Tractays despues del lloro
En este limbo et miseria
Do Amor fase su tesoro;
Asymesmo vos imploro
Que yo sepa dó nascistes,
É cómo et cuando venistes
En el miserable choro.
Bien como la serena
Quando planne á la marina,
Començó su cantilena
La una ánima mesquina,
Disiendo: persona digna,
Que por el fuego passaste,
Escucha, pues preguntaste,
Si piedat algo te inclina.
La mayor cuyta que haber
Puede ningund amador
Es membrarse del plaser
En el tiempo del dolor;
É maguera quel ardor
Del fuego nos atormenta,
Mucho más se nos augmenta
Esta tristesa et langor.
Ca sabe que nós tractamos
De los bienes que perdimos
É la gloria que passamos,
Mientra en el mundo vivimos
Fasta tanto que venimos
Á arder en esta flama,
Á dó non curan de fama
Nin de las glorias que hobimos.
É si por ventura quieres
Saber por qué soy penado,
Pláseme porque si fueres
Al tu syglo trasportado
Digas que fuí condenado
Por seguir de Amor sus vias,
É finalmente, Maçías
En Espanna fuí llamado.
Desque vi su conclusion
É la pena abominable,
Syn faser larga rason
Respondí: tan espantable
Es el fecho perdurable,
Maçías, que me recuentas,
Que tus esquivas tormentas
Me fasen llaga incurable.
Pero como el Soberano
Sólo pueda ordenar
En tales fechos, hermano,
Plégate de perdonar;
Que ya non me da lugar
El tiempo que me detarde.
Respondióme: Dios te guarde,
El qual te quiera guiar.
Volvime por dó viniera,
Como quien non se confia,
Buscando quién me truxiera
En su guarda et compannía;
Et maguer que entorno via
Las ánimas que recuento,
Non lo vi nin fuí contento
Nin supe qué me faria.
É bien como Ganimedes
Al cielo fué arrebatado,
De la guisa que leedes,
Segund que vos he monstrado,
Bien asy fuy yo levado
Que non supe de mí parte,
Nyn por quál forma nin arte
Fuy daquel centro librado.
_Fyn._
Asy que lo proçessado
De todo amor me departe,
É non sé tal que non se aparte.
Si non es loco probado.
_LA NAO DE AMOR_
QUE FISO MOSEN IOHAN DE DUENNAS.
En altas ondas del mar
Navegando con fortuna,
Al tiempo vela ninguna
Non podiendo comportar,
Contrarios vientos á par
Sacudiendo las entenas,
Esforçé con velas buenas,
Mas non pude contrastar
Al grand poder de mis penas.
Nave de grande humildança
Fis por compas nin velando,
En amor fortificando
Su camino de esperança,
Las tablas de lealtança
Iunctadas con discrecion,
Enpegadas de rason
En la casa de temprança
Servando iusto timon.
Yo fise de fortalesa
El mastel et la mesana,
Las entenas de muy sana
Fusta nueva syn cortesa;
Las xarcias de firmesa,
Las velas otro que tal,
La sorra puse de sal,
Pistada con grand destresa
Con obediencia coral.
Desque vi la perfection
De aquesta preciosa nave,
En poder puse la llave
De discreta execucion;
É fise sota patron
Largos tiempos abstinencia,
Marinos á patiencia,
Conformes en opinion
Á singular diligencia.
Desque fué toda guarnida
De las cosas necessarias,
Contra fortunas contrarias
Noblemente bastecida,
Oferta siempre mi vida
Á servitud sin error,
Varé mi nave, sennor,
Con procesion ofrecida
Al templo de dios de amor.
Ya nunca tal fermosura
Vieron mis oios de cosa
En las ondas alterosa
Syn lado firme segura,
Do entré con vestidura
De grand amor estimada,
De asul et oro franiada,
Con tiseras de mesura
La falda bien cercenada.
Yo al puerto delectoso,
Á la cola la mar calma,
Más llana que non la palma
En todo tiempo reposo;
Sentí gentil amoroso,
De las bandas de Poniente,
Un ayre tanto plasiente,
Que de mis velas gososo
Le fise rico presente.
Et mi nave toda una
Rompiendo las aguas vivas
Con defensiones passivas
Á contrastar la fortuna,
Como quien va por laguna
Contento del navegar,
En un puncto vi la mar
Sin obediencia alguna
En rebelion singular.
Á las horas yo me velo
Con servicio en fil de roda,
Comportando la mar toda,
Desdennosa por el cielo,
Avisando con reçelo
De las ondas desyguales,
Vientos et grupos mortales
Vi cobiertos con el velo
De los bravos temporales.
Á cuya fuerça los muros
Del contemplar et servir
Non podia resistir
Nin los tove por seguros;
Tan espantables et duros
Eran los vientos foranos,
Otrosy los comarcanos,
Con los cielos tan escuros,
Que non veya las manos.
Pero ya tanto el desmayo
Non hobe por cosa que viese
Que de ordenança saliese,
Plego de todo me ensayo,
Mas la potentia de un rayo,
Que en la mi nave cayó,
Velas y entenas rompió
Et levó todo el soslayo
Cuanto en la tolda falló.
Levóme los marineros
Amados de mí sin arte,
Otrosy la mayor parte
De mis polidos aperos;
Desclavóme los maderos
Del goberno temperado,
Dexóme desamparado
En los disiertos más fieros
De los mares engolfado.
É las velas ya rompidas,
Et la fusta descosida,
La xarcia toda rompida,
Las entenas esparçidas
É las tablas corcomidas
Del gusano de cuydados,
Vi los másteles quebrados,
Las bandas todas caydas,
Los quartales derrocados.
Á la hora mi sentimiento
Turbado, si Dios me acorra,
Abracéme con la sorra,
Angustiado de lamento;
Con terrible desatiento,
Como rabioso trabado,
Yo me vi medio anegado,
Tornado ya syn aliento,
Temblando como asogado.
La sorra, que defendia
Á mí de las aguas fondas,
Quando llegaban las ondas,
Sennor, toda se fundia;
El cimiento ya cruxia
É las tablas desmentian,
Et los embates crescian,
Los vientos con grand porfía
Del mundo me desfasian.
¿Quién sufrió nunca dolor
Ygual de aqueste pesar?
¿Quién gustó nunca manjar
De tan amargo sabor?
¿Quién vió furia de amor
Derrocar tan ympunable
Fuerça syn amigable
Quan yo non vi, sennor,
Un miedo tan espantable?
De aquesta pena mortal
Aquexado syn defensa,
Tormentado de mí piensa
Del grand temor desygual;
Fortuna descomunal,
Por demostrarse quién es,
Físome dar al traves
En una playa de sal,
Do me deslisan los piés.
Lo qual, sennor, me destierra,
De tal guisa me embaraça,
Que las undas me dan caça,
Los vientos me fasen guerra,
Las montannas et la syerra
Se me fasen desear,
Fortuna non da lugar
Que pueda tornar en tierra
Nin me lançe de la mar.
En esta pena padesçe,
Rey poderoso, mi alma,
Que nin la mar fase calma,
Nin la playa me basteçe;
Ante, Sennor, me aborresce
Cada cual de ellas por sy,
Y dando penas á mí
El mi coraçon paresce
En todo quanto escrebí.
Yo, mirando como çio,
Mientra más cuyto la boga,
Que se rompe ya la soga
Del más noble tiempo mio,
Rey de summo poderío,
Querria mudar de posta
Navegando por la costa
En otro firme navío,
Do me valga de la osta.
El qual tengo començado,
Non de madera de roble,
Mas de aquel cimiento noble
Que en Espanna es fundado,
Enpero, Sennor loado,
De las tablas que sobran
Nin de aquellas que se cobran
Non puede ser acabado
Sy uestras manos non obran.
Porque os pido por merçed
En merçed que me ayudeis,
Defendays et ampereys
Tras un grand firme pared;
Porque los lasos y red
Do la fortuna me guia
Rompa vuestra sennoría,
Mi Sennor; si non, sabed
Que la playa se desvya.
_Fyn._
Sy mi lengua desvaría
Con la grand necessydat,
La vuestra serenidat
Perdone la culpa mia
Con discrecion y bondat.
_DIEGO DEL CASTILLO._
Nyn quieren morir mis males,
Nin mis cuytas desyguales,
Nin feneçen mis cuydados,
Nin mis dias trabaiados
Son ya ménos que mortales;
Nin peresce mi passion,
Nin mi grand tribulation,
Nin se cansan mis enoios,
Nin sosiegan los tus oios
De llagar mi coraçon.
Syempre reyna mi dolor
Con cochillo matador,
Syempre reynan mis cadenas
Combatiendo con sus penas
Á mí triste, syn favor;
Siempre reyna más mi danno
Et mi duelo tan extranno,
Siempre reyna mi tormento
Syn que cesse el pensamiento
Del vençido por enganno.
Vivo vive mi pesar
Syn dar fin á mi llorar,
Viva fallo la duresa
Que retorna mi tristesa
Al secreto sospirar;
Vivas son mis tentationes
Et las mis persecutiones,
Vivas son mis muy rabiosas
Rabias tanto congoxosas
Para darme maledictiones.
Non cessan mis espantables
Dannos muy innumerables,
Non se fartan de vivir
El rabioso perseguir
De mis cuytas ymmutables;
Non perescen mis gemidos
De dolor tan combatidos,
Non sosyega mi deseo,
Nin por quanto mal posseo
Son mis dannos fenescidos.
Temor me fuerça que fable
De mi plaga yncogitable,
La muerte que me convida
Quiere que llore mi vida
Sin remedio reparable;
Por ende todos nascidos
De mis males condolidos
Quered tender las oreias
Á mis cuytadas conseias,
Por quien ciegan mis sentidos.
De mi cuerpo vulnerado
Do seso queda burlado
Et memoria fallescida,
Por la discrecion perdida
Es el saber sepultado;
Ca gemir nunca fallesçe
Nin amargura peresçe,
Ante son tales sus tiros,
Que do faltan los sentidos
Muy mayor cuyta recresçe.
El que bien es fortunado,
Al nasçer es libertado,
El que nasçe syn temor
De la conquista de amor
Llamen bien aventurado;
Que yo, triste, por nasçer,
Se partió de mí plaser,
Do dieron fin á mi gloria,
Y de mís fuerças victoria,
Á quien non quiere valer.
En mi aflicta concepcion
Fué criada perdicion,
En mis dias abatidos
Fueron males repartidos
Syn haber contradicion;
É perdí yo por mi fado
El poder previllejado
De mi franca libertad,
Por servir con lealtad
Do soy mal galardonado.
Mis dolores son ya tantos
Que non me valen mis llantos,
Mi tristesa es tanto grande,
Que por bien que yo demande,
Se trasdoblan mis quebrantos;
Nin m’aprovecha llorar,
Nin gemir, nin solloçar,
Ántes creo que el remedio
De mis cuytas será medio
Con la muerte despachar.
Para fyn de tanto duelo
Bien sería rasgar el velo
De la guardada honestad,
É mis voses con verdad
Podian bien llegar al cielo;
Mas virtud, que non consiente
Un tal caso ser patente,
Por me dar mayor corona,
Ha sellado mi persona
Con silencio de prudente.
Si pocas veses se falla,
Contesçer una batalla,
Qual en mi caso presente,
La pluma non asy siente
Lo que mi dolor non calla.
Ya que rason defensora
Non resiste á vos, sennora,
Ser la causa de mi fuego,
Lo que público non niego,
Sed vos dello sabidora.
El cansançio de sofrir
Vuestro duro combatir,
Que non da fin á mi quexa,
Non me suelta nin me dexa
Passe mi mal por desir;
Que vuestra fe tan estrecha
M’a ferido con la flecha
De llagada percussyon,
É matado con visyon
De una muerte tan estrecha.
Non me quexo de la muerte
En mí cabida por suerte,
Nin me pesa porque muero,
Mas por tanto como quiero
Un extremo mal tan fuerte;
Ca queriendo más me plase
Un querer que tanto fase
Ser á vos desconoscida
Por la fyn en mi venida
De que non vos satisfase.
Sy desis que por ventura
Esta mi grand lobregura
Non vos deba ser servicio,
Compensad el beneficio
Con la pasada tristura;
É luégo podrés ser vos
Iusto iues de los dos,
Do vereys yo ser fiel
Y vos sola más cruel
Sobre quantas fiso Dios.
Quanto la fuerça es mayor
De qualquier conquistador,
Tanto es más honorosa
La victoria gloriosa
Del que queda vençedor;
Mas vuestra cruel espada,
De la tal gloria ganada
Non fallándose contenta,
En mis llagas acresienta
Como quien non fase nada.
La llave de vuestro nombre,
Circundada con renombre
De vuestras cuatro saetas,
Tienen sus brasas secretas
Donde más pienso ser hombre;
Y si gracia non conviene
Donde tanta parte tiene
El principio de su guía,
Es porque niega porfía
Lo que grande fe sostiene.
Quanto más fingis de sanna
Y quereis iugar de manna
Por ganar un tal tropheo,
Tanto más vos está feo
Que querays lo que vos danna;
Bien que presumis de casta,
La virtud non lo contrasta,
Mas defiende gentilesa
Un tal acto de cruesa,
Donde resistir non basta.
Si de qual que mal passado
Para ser remunerado
El seguir fase vencer,
Luégo yo debo de ser
Solamente coronado;
Mayormente pues que sigo
Un querer con que fatigo
Mi persona, tan feroçe
Cuyo mal non se conosce
Por fallencia de testigo.
De la vista peligrosa
De vuestra cara fermosa
Non penseys que me reclamo,
Mas de tanto como llamo
A la muerte vagorosa,
La tardança de la qual
Me demuestra por sennal
Segund es profetisado,
Morir yo desesperado
Por ser vos descomunal.
_Última._
Por ende mirad et ved
Vuestro yerro, y conosced
Quánto mal redunda dello,
Y pensad sy por fasello
Ganaréys mayor merçed;
Pero más me maravillo
Por ser vos un tal caudillo
De beldat qual paresceys,
Que cruelmente mateis
Vuestro Diego del Castillo.
_MOSEN UGO._
Diversas veses mirando
Vuestro gesto agraciado,
Me soy tanto enamorado,
Que siempre vivo pensando;
Pero quién n’os amará
Contemplando la bellesa,
Del todo ciego será,
O en él non habitará
Discrecion ni gentilesa.
Ca singular, non comuna,
Vos llama toda la gente,
En virtudes excellente,
De beldades la colupna;
Pues non de maravillar
Es, por mucho que vos ame,
Nin lo debeys esquivar,
Nin se debe de pensar
Que en mi vida vos desame.
Esto causa la rason,
É á mí non me desplase,
Ca todo lo satisfasse
Vuestra mucha perfection;
La qual, bien reconoscida,
Es mejor por vos morir
Que por las otras la vida
Ser en palmas sostenida
É para siempre vivir.
Si non, desid, sy goseys,
Quál sennora fiso Dios
Tan perfecta como vos
En quantas obras faseys;
Et si desis la verdat,
Segund que vos cognosceys,
Non tan sólo de beldat,
Mas en toda honestad
Monarca vos llamaréys.
Asy non es maravilla
Que muchos grandes sennores
Galanes et amadores
Sean de vuestra quadrilla;
Ca sy esto acontesce,
Es porque vuestra persona
Tiene por que lo meresçe,
Segund ya claro paresçe,
Sobre todas la corona.
Por do se algo presume
De mi flaco sentimiento,
Es porque mi pensamiento
En vuestra virtud consume;
El qual por vos acatado,
Lo fallarés non absente,
Mas ya tanto allegado
Et á mí tan obligado
Que siempre me soys presente.
Mas por non vos ser prolijo
Cesaré, lo qual cessar
Es diffícil de obrar
Segund que vos soy afixo;
Ca por léxos que me veo,
Yo nunca de vos me parto,
Nin otra gloria posseo,
Synon por ver mi deseo
En loor de vos non farto.
Non por aquesto penseys
Quiera de vos ser querido,
Que sy digo lo debido,
Non es quanto meresceys;
Sólo os agradesçeré
Que por vuestro me miredes
Con tales oios, que seré
El más constante que podré,
Aunque la muerte me dedes.
_Fyn._.
Nunca iamas cansaré
De escriber lo que valés,
Nin de os servir cessaré,
La qual prueba dexaré
Á las obras que verés.
_ÇAPATA._
Quanto más pienso, cuytado,
En las cosas que deseo,
Todo siempre yo me veo
Dellas muy más apartado.
Apartado syn por qué
Me veo de quien cobdicio,
Non por mengua de servicio,
Esto bien lo iuraré,
Mas fáselo mi peccado,
Que las cosas que deseo
Todo syempre yo me veo
Dellas muy mas apartado.
_IOHAN RODRIGUEZ DE LA CAMARA._
Bien amar, leal servir,
Cridar et desir mis penas,
Es sembrar en las arenas,
Ó en las ondas escrebir.
Si tanto quanto serví
Sembrára en la ribera,
Tengo que reverdesciera
Et diera fructo de sy;
É áun, por verdat desir,
Sy yo tanto escrebiera
En la mar yo bien podiera
Todas las ondas tennir.
_IOHAN RODRIGUEZ DE LA CAMARA._
Sólo por ver á Macías
É de amor me partir
Yo me querria morir,
Con tanto que resurgir
Pudiese dende á tres dias.
Mas luégo que resurgiese
Quien me podria tener
Que en mi mortaia non fuese,
Lynda sennora, á te ver,
Por ver qué planto farias,
Sennora, ó qué reyr;
Yo me querria morir
Con tanto que resurgir
Pudiese dende á tres dias.
_DIEGO ENRRIQUEZ._
Dicen que fago folía,
Mi sennora, en vos servir,
Pues la peor parte es la mia
Débenmelo consentir.
Bien creo que es locura
Amar et non ser amado,
Mas segund Dios y ventura
Naçe todo hombre fadado;
Si de mí es ordenado
Que vos syrva por tal via,
Á lo ménos puedo desir
Que la peor parte es la mia.
_IOHAN RODRIGUEZ DE LA CAMARA._
Oh desvelada sandia,
Loca mujer que atendí,
Desias verné á ty,
É partistes por tal via,
Deseo sea tu guía.
Por pena, quando fablares
Iamas ninguno te crea,
Quantos caminos fallares
Te vuelvan á Basilea;
Vayan en tu compannía
Coytas, dolor et cuydados,
Fuyan de tí los poblados,
Reposo et alegría,
Claridat et lus del dia.
El troton que cabalgares
Quede en el primer villaie,
Las puentes por do passares
Quiebren contigo al passaie;
É por más lealtad mia
Penes, non debas morir
Sy otro cuydas servir
Á la hora yo querria
Ver la tu postrimería.
En tiempo de los calores
Fúyante sombras et rios,
Ayres, aguas et frescores,
Sol et fuego, et grandes frios
Tristesa et malenconía
Sean todos tus maniares
Fasta que aquí tornares
Cridando merçed, valía.
_Respuesta._
Vive leda si podrás,
É non penes atendiendo
Que segund peno partiendo,
Non espero que iamas
Te veré nin me verás.
¡Oh dolorosa partida!
Triste amador, que pido
Licencia et me despido
De tu vista et de mi vida;
El trabajo perderás
En haber de mí más cura
Que segund mi grand tristura
Non espero que jamas
Te veré nin me verás.
_DESIR DE MOXICA._
¿Soys vos, desid, amigo?
—¿Y quién, sennora?
—Un hombre que fasta agora
Syempre tovo ley comigo.
—En verdat, sennora, no,
Nunca conoscí tal hombre,
Mas desir vos he mi nombre,
É quiçá podré ser yo.
—Ea pues, desid, sennor.
Ay vengo,
El propio nombre que tengo
Es favor de mucha tristor,
Éste fué por mi ventura,
Éste es por pena mia,
Éste sará todavía
Fasta nuestra sepultura.
—Pues desid, asy goseys.
—Sennora ¿qué?
—¿Soes vos á buena fe?
Que mucho lo pareçeys.
—Sennora, bien puede ser
Que le paresca algund tanto,
Mas sería mortal espanto
Poderlo bien paresçer.
—Sí, par Dios, que yo vos vi.
—¿Sennora dó?
—Con amor quando llegó
Encubiertamente aquí.
—En verdat, sennora, vos iuro
Que bien sabeis certidumbre
Que nunca fué mi costumbre
De seguir amor, nin curo.
—Pues veo que muchos lo aman.
—Verdat es,
Pero todos los vereys,
Esos que suyos se llaman,
Muy más tristes que gososos,
Ménos ledos que pagados,
Más perdidos que ganados,
De su bien todos quexosos.
—Porque quereys desir mal.
—¿De quién?
—De amor, si vos fiso bien.
—En verdat nin comunal,
Maguer su fama sea buena
El non se enpacha desarte,
Es un cruel que reparte,
Sin merescimiento, pena.
—Luego mal lo conosceys.
—Meior que á mí,
Que ya por él me perdí
Et desirvos he quién es;
Amor es, mirad aqua,
Una animosa afection
Que nasce del coraçon
É largos trabaios da.
—Maravíllome de vos
De que pensat
Amor ser tal vanidat
Que de lieve plase á Dios.
—Salvo si de claro amor
Qualquier ama sola una,
Á fin de órden comuna
Tal propósito es meior.
—¿En qué manera desis?
—En ésta;
Que si vos la vida honesta
Del más cierto amor seguis,
Vivirés loada vida,
Honrada de las del mundo,
Acrescentaréys lo segundo,
Nuestra firme ley complida.
—¿Y tantos amores son?
—Yo lo diré,
Mas dubdo si sabré
Dar cierta declaracion;
Amor rige tres estados,
El primero, celestial,
El segundo, temporal,
El tercero, de los casados.
Pues declarado el primiero,
Hay notado,
Cómo en la divinidat
Es el amor verdadero;
El segundo es este trato
Que quiere la iuventud,
Donde mengua la salud
É la persona en chico rato.
—Desid del segund amor,
Que me plase.
—Sabed que non satisfase
Á ningund su seruidor,
De trabaio en que lo vea,
Ménos de pena que sienta,
Esto me pone en afruenta
Que sus falsas artes crea.
—¿El tercero que olvidastes?
—Dicho es;
En la copla lo veréys
Setena si bien notastes,
Allí se fase mencion
Del más poderoso amor,
Allí se puede salvar
Como en otra religion.
—Dexad eso et vengamos.
—¿Á qué, sennora?
—Al hombre que se demora,
Cuya fabla començamos,
Si dél me sabeys desir
Agora de muerto ó vivo,
Que en perder leal cativo
Es perdido buen servir.
Por lo qual, si vos pluguiese,
Mandat
Que fuesse vuestra bondat
De faser que paresciesse.
—Par Dios, sennora, sy puedo,
Mucho me plase por cierto
De lo traer vivo ó muerto
É que lo veades çedo.
—¿Será asy que lo traerés?
—Sennora, sy,
Que á mi paresçer yo oy
Desir deste hombre dó es;
Mas habeys de declarar
Quánto há que se perdió,
Porque vaya cierto yo
Do lo entiendo de fallar.
¿Desque amor dieron guerra
Es perdido?
—Sy, amigo, asy es sabido.
—Mas sabed que en esta tierra
Es hombre por su contrario
En se querer demostrar,
Amor lo manda matar
Et es de amor solitario.
—¿Cómo puede eso ser?
—Como digo,
Que amor non busca testigo
Quando ha de paresçer,
Ante mata occultamente
É nunca salva ninguno
Por estilo ymportuno,
Syn fyn, medio, nyn presente.
—Ay amigo, non creays.
—Y porque non crea
Su persona ser tan rea
Que murió como cuydades,
Ántes fallaréys ser preso
Que non muerto por querella,
Cativo sobre mar bella
Do non basta largo seso.
—Por ser vuestra voluntad
Á tanto detinimiento,
Soy á vuestro mandamiento
Con fyusa á lo probar,
Eso mesmo fased vos.
—Sennora, de mí creed,
Ora con vuestra merced.
—Vades, amigo, con Dios.
_IOHAN DE MEDINA._
Alegre del que vos viesse
Un dia tan plasentera
Á que desir vos pluguiesse:
¿Hay alguno que me quiera?
É ninguno vos quisiesse.
Malquisto de vos et quanto
Pasó la disierta via,
Amadores con espanto
Fuyen de mi compannía;
Tal querer vos requeriese
De mandar syn más espera
De amores que vos valiese
Et yo, triste, como quiera,
Sennora, que vos valiese.
_ARIAS DE BUSTO._
El que tanto vos desea,
Pues que non vos puede ver,
Una letra vuestra vea.
Por la qual pueda saber
Cómo está vuestra merced;
Que ciertamente creed
Que me fará grand plaser
É vuestra bondad provea,
Ya que non puede ál ser,
Una letra vuestra sea.
Si vuestra merced escribe
Escribidme cómo os va,
Que el triste que absente está
En terribles dubdas vive;
Pero, como quier que sea,
Pues lo podeis bien faser,
Una letra vuestra vea.
_DESIR DE UNO APASSIONADO._
Si por negra vestidura
Es, sennor, que non vos vea,
¿Quál fué nunca mi librea,
Salvo negra vestidura?
En pascua, solaz, et fiesta,
En el goso desplaser.
Siempre fué mi color ésta,
Negro vestir et traer.
Porque mi dicha fué negra,
É yo sin ventura más,
Mi fiesta viene detras,
Ninguna pascua me alegra;
Donde plaser sé que fasen,
Syn plaser fuyo de allí,
Pocos plaseres me plasen
Fuyendo plaser de mí.
Ninguno non sabe tanto
Dello, triste, como yo,
Pues tristesa me cobrió
Aquel su pesado manto;
Deleyte me quiere ver,
Mi tristura non lo dexa,
Por pesar dexo plaser,
Et contento tengo quexa.
Iusto es, vista mi vida
De tanta contrariedat,
Conformar la voluntad
Con la tristesa complida;
Tomando de negro carga,
E cargado de sofrir,
Sufriendo tal vida amarga,
Dulçura será morir.
Yo, sennores, he buscado
Tanto tiempo su posada,
Que en verdad ya soy cansado,
Et non sé dó es apartada;
Á qualquier parte que siga
Nunca me dexa pobresa,
Asy gose de su amiga
Donde mora aquí franquesa.
Aquesta noble virtud
¿Quién sabe dó es agora?
Asy Dios le dé salud,
Que me diga dónde mora;
Que es mortal enemiga
Su contraria escassesa,
Asy gose de su amiga
Donde mora aquí franquesa,
_Fyn._
Los trabaios et fatiga
Non se pierden por peresa;
Á osadas, Dios me maldiga,
Si trasgreo con riquesa.
_IOHANN DE VILLALPANDO._