Sennora de mi mal trato,
Que asy me va con vos
Como á tres con un çapato.
Mi persona está quexosa
Dias há de vos, amor,
Porque siempre le days dolor
Et tambien por otra cosa;
Que si pienso en poco rato
Fallo que es verdat, par Dios,
Que asy me va con vos
Como á tres con un çapato.
Bien pensaba yo, sennora,
Que yo solo vuestro era
Fasta el punto de agora,
Que vi lo que non quisiera;
Pero pues passan de dos
Los que comen en este plato,
Digo que me va con vos
Como á tres con un çapato.
_LOPE DE STÚÑIGA._
Llorad mi triste dolor
É cruel pena en que vivo,
Pues de quien soy amador
Non oso desir cativo.
Mi coraçon quiso ser
Causa de mi perdiçion,
É me fase padescer
Donde tan grand perdicion
Amor me da et syn rason,
É cruel pena en que vivo,
Pues de quien soy amador
Non oso desir cativo.
_DE IOHAN DE ANDUJAR._
Como procede fortuna
Mostrando su grand poder,
Non sé que en parte niguna
Yo me pudiera esconder,
Quando contra mi plaser,
Et non sé por qué manera,
Me robó de donde era,
Llevóme do non quisiera,
Mas donde fué su querer.
En un longuísimo ervado
Et de gravíssima anchura,
El qual era circundado
De silvas de grand altura,
Montannas ultra mesura
En la su circunferencia,
Que tal por diligencia
Nin por humana potencia
Non lo consiente natura.
Entre las selvas et el prado
Era uno rio conriente,
Que iamas non fué passado
Si non por sola una puente,
La qual estaba vilmente
De un lenno solo fecha,
É más de rason estrecha,
Passo de tan grand sospecha
Ninguna rason consiente.
En medio de la verdura
Era en el ayre levada
Por órden con grand mesura
Una cadera ordenada,
De una esmeralda tallada,
Çercada de trapo d’oro,
Tan excellente tesoro
Creo del celeste choro
Fuesse por Dios enviada.
En la qual era assentada
Una duenna de valor,
Tenía desnuda una espada
En mano con grand vigor,
De léxos sentí un remor
Que de las silvas salia,
Gente por buscar la via
De la puente, que tenía
Passo de tan grand temor.
Venian todos corriendo
Como se fuessen corridos,
Entre ellos se van doliendo
Con dolorosos gemidos,
Disen: serémos oidos
É despues iustificados;
Spíritus mal fadados,
Que de Cupido llagados
Son á tanto mal metidos.
Miré por ver sy yo viera
Algunos que conosciesse,
Semíramis la primera
Me paresció que veniesse,
Et á su fijo truxiesse
Consigo por compannía,
É Dido ví que venía
Et bien ligado traya
Enéas, que non fuyesse.
Allí paresció Medea
Clamándose de Iason,
Porque le fiso tan fea
Paga por su galardon,
Tambien demanda rason
Ariadna de Theseo,
Cerca de los quales veo
El cartagines Siqueo
Con su mujer en question.
Leandro con grand fatiga
Paresçe con aflicto,
Cornelia Desia castiga
Á este traydor de Agipto.
É Sifle con un grand gripto
De su marido se clama
Que cruelmente desama
É dise: tu mala fama
A la iusticia remito.
Et vi á Iulia venir
Con su amado Antonino,
E dise: quered oyr
Nuestro iusto destino,
Biblis, con viso benigno,
Pide de Cauno iusticia,
É Píramo la misticia
Muestra con tanta tristicia
Á Tisbe ser vesino.
É vi venir Deianira,
Que de Hércules se quexaba,
É Neso vi que los mira,
Él mismo se condenaba;
Vi una duenna que andaba
Con el rey Lico thebano,
É traya por la mano
Un su fijo bien luçano
Que su mujer la llamaba.
Pidiendo el rey Latino
Viene iusticia de Amada,
Lavina por un camino
Yba con Turon ligada,
É Claudio traya atada
Á su mujer Mesalina,
É vi á la Proserpina
Dolerse de la rapinna
De Pluto, que la robaba.
É vi al músico Orfeo
Andar sonando la lira,
E vi al fijo de Ageo
Contra Cupido con ira,
É vi despues que se tira
Contraversa de la Urias,
Et vi despues á Macias
É otros que de sus dias
Amor asy los regira.
La fija gentil de Yato
Clamores da de Iunon,
Argo, temeroso et flaco,
Fase testificacion,
Mirra, con desperation,
De su padre temerosa,
Fuyendo va dolorosa,
Et dise non sé quál cosa
Diga por mi defension.
Venía la casta romana
Contra Tarquino llorando,
Allí la reyna troyana
De Pirro se iba quexando,
É vi entre estos cridando
Páris, et vi á Elena
En uno con Policena,
En una cruel cadena
Ligados vienen penando.
É vi á Sardanapolo
Con mucha debilidat,
É á Neron todo solo
Llorando su crueldat,
É la mala calidat
De Cleopatra luxuriosa,
Et á Porsia desdennosa,
Et muestra de estar sannosa
Por su poca humanidat.
É vi venir con un toro
Á Pasife celerada,
É al que fiso el laboro
De la boca bien formada,
Vi á Fiometa inflamada
Con un florentin ingrato,
Et vi á Marcia con Cato
Venire en este rebato
Con esta gente penada.
Vi otros que por amores
Fueron del mundo partidos,
Reys con emperadores,
Príncipes, duques polidos,
Otros asas aflegidos
Vi condes et caballeros,
Et galanes escuderos
Ser al amor sometidos
Que fueron bien plasenteros.
Miré en torno de mí
Por ver sy viera lugar
Donde pudiera de allí
La turba meior mirar,
É queriendo me mudar,
Oy una vos divina
Que muestra por su doctrina
Que vengan todos ayna,
Porque vos quieren iuzgar.
Á mí tú que eres venido
Del mundo donde éstos fueron,
Te mando que quando ydo
Serás donde ellos venieron
Lo que ante mi propusieron
Tenlo en tu mente notado,
É dirás quel iudicado
Deste pueblo atribulado
Que ante mí parescieron.
Al Conde Camarluengo
Yo remito la sentençia,
El qual por cierto me tengo
Que es de tanta prudençia
Que verá la diferençia
Que han estos doloridos
Que veys que aquí son venidos,
Et syendo bien entendidos
Los iuzgará con clemençia.
Quando hobo acabado
La iusticia sus rasones,
Un nublo arrebatado
Levó todas las visiones,
É las luengas dilaciones
Fueron allí concluydas,
En las ombras despartidas
Et donde fueron venidas,
Tornaron á sus mansyones.
Non sé cómo fuy tornado
Allí de do me partí,
E quasi como espantado
De tal vision como vi,
Cómo ni dónde sentí
Por qué nin quándo nin quién,
É non sé sy mal ó bien
Á quien tal caso entrebien
Si pueda pensar de sy.
_Fyn._
Et piensa, letor, por ty
Si al amor falleçiste,
É conoscerás en mí
Si me verás desde aquí
Más que en el passado triste.
_DIEGO DEL CASTILLO._
Ira sanna et crueldat
Sojusgan, fuerçan y prenden,
Syn otra contrariedat,
Del campo la libertad
Del poder los que contienden;
Recello, miedo et temor
Espantan, vençen y fieren,
É combaten con rigor
Aquel cativo favor
De quantos siguen et quieren.
En la plaça peligrosa
Qual amor nos ha asignado,
Debate maguer medrosa
La vida, de vos quexosa,
Con el seso cativado;
Et dando secreto gaie,
Afirman fiera batalla
En el seno tal salvaie
Deste mísero viaie,
Do syempre dolor se falla.
El plaso, pues, otorgado
De tanto triste liçencia,
En el qual debe ser dado
Uno iuisio sennalado
De vuestra poca clemencia,
Non passe syn gran pregon
É publica vos patente,
Porque toda condicion
De pueblos et de nacion
Sepa de mi mal presente.
É vos, que, nunca vencida,
Iamas vos vence porfía,
Nin por ruego soys movida,
Nin por muerte condolida
Deste fuego que me guia,
Quered quiriendo tomar
Un querer esecutivo
Por donde pueda fallar
La parte que más buscar
Me conviene, pues que vivo.
Ca si muerte fues notoria
Al dolor que me combate,
Non sería ménos la gloria
Quel temor de la victoria
Quando piensa su debate,
Nin vuestro cruel espanto,
Que me da terrible guerra,
Sería causa de mi llanto,
Nin mis males podrian tanto,
Que non fuesse só la tierra.
Mas si tanto grand tristura
Me quisieron dar los fados,
Que por vuestra fermosura
Yo perdiesse la folgura
De los bienaventurados,
Entre quantos saben parte
De mis penas tan amargas,
Vos quered tener tal arte,
Que con vos triste me farte
Recontar mis cuytas largas.
En la fin de mis cuydados
Mis dolores començaron,
É fueran tan passionados
Mis males atribulados
Desque solo me fallaron,
Que muerta vive mi vida,
Cercada de compassion,
De todas cuytas fornida,
Et viviendo despedida
De salud et redemption.
En principio de la edat
Más viril de la franquesa
Començó mi soledat
É mi grand captividat
Con los fructos de tristesa,
Do plaser fué consumido,
Esperança fecha pena,
De vivas llamas ardido
Mi deseo tan querido,
Cuya rabia me encadena.
Mirando vuestra presencia,
Muero yo, triste, sin muerte,
Pidiendo con reverencia,
Reparo de tal paciencia
Quanto sufro por mi suerte;
Nin con vos vivo de dia,
Nin syn vos en tenebrura,
Nin con vos mi fantasía,
Nin syn vos iamas podria
Fenescer su lobregura.
De tantos fuegos vesino,
Me fallo desconsolado,
Que temo, quando magino,
Si soy fijo de Cadino
Para ser despadaçado;
En tanto grado ya veo
Mis males sobrepujar,
Que ciertamente me creo
Con Dido, Arcas, Ançeo
Mis penas empareiar.
Segund, pues, un seguiento
Qua sigo como vencido,
É buscando el perdimiento
Que busco con desatiento
Por me ver asy ferido,
Causa muy caritativa
Yo debria cierto mover
De una vida tan cativa
Por vuestra causa passiva
Sin querer le socorer.
Pensando por qué misterio
Mis signos et mis planetas
Dieron tanto captiverio
Á mí, que syn refrigerio
Combaten vuestras saetas,
Nin vivo porque consiento
Nin muero porque padesco,
Mas peno porque contento
Fallo mi querer esento
En dolor que non meresco.
Yo iuré de non seguir
Iamas vuestros movimientos,
É propuse de fuyr
Por vençer á mi morir
La causa de mis tormentos,
Mas vuestra cara tan bella,
Por quien viviendo sospiro,
Que luse como estrella,
Causa siempre grand querella
Á mí, triste, que vos miro.
Nin presente non condena,
Nin absente da remedio,
Nin mirando se refrena,
Nin vuestra vista serena
Pone piedat en medio,
Ántes vuestro gentil gesto
Por me ver tan solitario
Con semblante muy honesto,
Non cessando del propuesto,
Es ya fecho sagitario.
El poder de vuestro nombre
Me manda syempre mirar
Vuestra beldat et renombre,
Porque yo triste me asombre,
Syn poderme consolar,
É quiere que vos, matando
Con vuestro mortal cochillo,
Persigays nunca cessando,
Nin de muerte perdonando
Vuestro Diego del Castillo.
_EL VERGEL DE PENSAMIENTO._
Por la muy áspera via
De passiones caminando,
En un vergel reposando
Me fallé estar un dia,
En el qual, á la una parte,
En una piedra muy dura,
Escripta por sotil arte,
Vi la syguiente escriptura.
El vergel de pensamiento
Es este vergel llamado,
En el qual fué edificado
Para quien ama sintiendo,
Sus árboles son porfía,
Et las flores esperança,
El fructo grand alegría
Y el hortolano andança.
La escriptura leyda,
Entendí á la sason
En el vergel por rason
Merescer haber cabida,
É con tal atrevimiento,
Sin del vergel salir fuera,
Fise un rasonamiento
Que dise en esta manera:
Oh mal sabio sin cordura,
Causa de tu perdicion,
Dime de tu discrecion
Ó de tu desaventura,
Quién te forçó la cordura
Á los peligros presentes,
Et dime quién te asegura
De non ser más los venientes.
—Non cosa de los vivientes,
Sino una sola mujer.
—La qual demuestras querer
Muy más cara que á tí.
—Pues es rason ser asy.
—Si Dios sane tu dolor.
—Ciertas non que todo amor
De sy debe proceder.
—Pues tú assy lo debes faser.
—É yo ansy lo fago.
—Non fases, por Santiago;
Que si ansí lo fasieses,
Dubdo que te metieses
Á peligros tan continos,
Los quales te son vesinos
Á faser perder la vida.
—Non será, yo te lo iuro.
—¿É quién te fase seguro?
—La esperança que tengo
En solo Dios verdadero,
Que sabe, mi voluntad
Ser syn ninguna maldat
Á la que soy servidor.
—Si, pero nuestro Sennor
Non ayuda á desperados,
Mas á los que son fundados
Sobre rason et derecho.
—¿Pues cómo, sería bien fecho
Que desame á mi sennora?
Lo qual nunca fasta agora
Pensé nin pensar podria
Nin nunca iamas creeria
Que tal cosa ser podria.
—Sí podrias si te pluguiesse,
Come ya otros non amaron,
Los quales porque fallaron
En sus damas crueldat
Mudaron la voluntad.
—Sí, mas yo nunca podria
Syn amor vivir un dia.
—Nin te digo que desames,
Antes te digo que ames,
Mas en tal lugar et parte
Que puedas acabalarte,
É reniega del oficio
Que trae tras buen servitio
Mal et danno por salario,
Que de bocado contrario
Lo ménos es provechoso,
Puesto que sea sabroso.
Et pues es en tu poder
Ser tu de males ajenos,
Escoge de mal el ménos,
É ama otra donsella,
Por olvidar aquella
Por quien en punto te veo
De te morir con deseo.
—Amar et desamar
Pueda quanto se pagáre
Ninguno que bien amáre,
Et pongamos que ansí fuesse
El que mal desir quisiesse
¿Piensas si fallára qué?
—Creo que fallaria.
—Desirme ia malandante,
Baratero non constante,
Segund ya de otros dixeron.
—¡Ay Dios! quántos se perdieron
Emprendiendo tales cosas,
Las quales son muy dannosas,
La qual fama más non cura
De quanto quier la ventura.
—Pues veamos, ¿qué faré?
—Que la dexes á la fé.
—¿Pues qué valdria luégo mi vida?
—Como la de quien olvida
Cosas que le son dannosas
Por las quel son provechosas.
—Guárdeme Dios de mal,
De faser tan grand error.
—Quiçá te verná peor.
—¿Et qué peor me puede venir?
—Podrias muy presto morir.
—¿É á mí quién me matará?
—Si que esso fallescerá,
Piensa si tiene parientes.
—Sí, ¿mas merescen las gentes
Por bien amar et servir
Muerte nin mal rescebir?
—Eso cierto es que non,
Mas dis que tras el canton
Se fasen las cantonadas,
Et non sabes á vegadas
Excusar el pro presente
Por el peligro seguiente.
—Non que yo me guardaré
Que nunca lo fablaré,
Sinon con sola su ama,
Que más que á sy la ama.
—E podríase seguir
Su ama te descobrir.
—Non que yo la venceré
Con dádivas que le daré.
—Ora bien dexemos esto,
Fagamos otro processo:
¿Qué la hayas cobrado,
Que piensas haber ganado?
—Dándome Dios tanto bien,
Cobraria yo á quien
Amo muy más que á mí
É me ama más que á sy.
—¡Oh hombre desaventurado!
Cóme vives engannado
Si piensas tan solamente
Que de tí se le viene miente,
Habiendo tanto tiempo estado
Que la non has visitado.
Nin piense viva persona
Haber en el mundo dona
Que quando mejor amáre,
Si absencia la probáre,
Por nuevo repetidor
Que non troque vieio amador.
—¿Luego dona baratera
Sería la sennora mia?
A la fe es muy grand falsía;
Antes del universal
Mundo, es especial,
Es fermosa de faciones
Et muy buena de bondat.
—Pongo que sea verdat
Esso, et más sy dixeres
Por ella, con todo esto
Non me sería deshonesto
Que non sería señero
El primero nin el postrimero
Deste nombre, amadores,
Que padesció por amores.
—¿E sy fueron locos aquellos,
Quieres serlo tú con ellos?
—Non son locos llamados,
Antes bienaventurados.
—Porfiar es muy dannoso
Contra quien es porfioso,
Mas dígote que destarte,
Los que más leales fueron
Peor galardon hobieron.
Yo ya de rason sobrado,
Pero non nada menguado,
Vide grand divinidat,
Pálas, Vénus et Cupido,
Demostrarse haber oido
Todo quanto rasonára,
Et demudada la cara,
Ambas rodillas en tierra,
Le pedí, como quien yerra,
Grand perdon con reverencia.
É la muy grand excellencia
De las dos me perdonó,
El tercero dixo: non
Passará syn penitencia.
_SUERO DE RIBERA._
Adios, adios, alegría,
Ora desir me conviene,
Mal haya, sennora mia,
Quien así nos desaviene;
Por el Dios que nos mantiene,
Nunca yo vos fise yerro,
Mas quien mal quiere á su perro,
Rabia le pone que non tiene.
Adios, adios, pues de mannana
Me ponen tal maleficio,
Quexarme de vos con sanna,
Esto non fago con vicio;
Ay de mí, mal beneficio
Me guardastes fasta agora,
Tan grand cruesa de mora
Nunca fué den ab inicio.
Adios, adios; tan en vano
Es loar á quien solia,
É grand plaser soberano,
Por quien yo tanto valia;
Sin cometer villanía,
Disen que dixe vilesa,
Adios, adios, gentilesa,
Que tomar quiero otra via.
_Fyn._
Aunque disen que porfía
Vençe la naturalesa,
Adios, adios, gentilesa,
Mal haya quien más confia.
_EL INFIERNO DE AMOR,_
_que fiso el Sennor Marqués de Santillana, Conde del Real._
La fortuna que non cessa,
Seguiendo el curso fadado,
En una montanna spessa,
Separada de poblado,
Me levó, como robado,
Fuera de mi poderío,
Así que el libre albedrío
Me fué del todo privado.
Oh vos, Musas, que en Parnaso
Faseis la habitacion,
Allí do fiso Pegaso
La fuente de perfeccion,
Á la fin et conclusion
En el medio començando,
Vuestro subsidio demando
En esta propusicion.
Por quanto desir quál era
El selvaie peligroso
En recontar su manera,
Es acto maravilloso,
Yo non pinto ni gloso
Silogismos nin poetas,
Mas siguiendo linas retas,
Fablaré non infintuoso.
Del su modo inconsolable
Non disçerne tal Lucano,
De la selva inhabitable
Que taló el bravo romano,
Sy por metros non lo explano
Et mi propósito menguáre,
El que defecto falláre
Tome la pluma en la mano.
Sus frondas comunicaban
Con el cielo de Diana,
É tan léxos se mostraban,
Que naturalesa humana
Nin falla, nin se explana
Por attores en lectura,
Selva de tan grande altura
Nin Olimpio de Toscana.
Dó muy fieras animales
Se mostraban, y leones
É serpientes desiguales,
Grandes tigres et dragones;
De sus disformes faciones
Non relato por extenso,
Por quanto fablar inmenso
Va contra las conclusiones.
Vengamos á la corona,
Que ya non resplandecía,
Del aquel fijo de Latona,
Mas del todo se escondia,
É como yo non sabía
De mí, salvo que ventura,
Contra rason et natura,
Me llevó do non queria.
_Comparacion._
Como nave combatida
De los adversarios vientos,
Que dubda de su partida
Por los muchos movimientos,
Era con mis pensamientos,
Que yo mesmo non sabía
Qué camino seguiria
De ménos contrastamientos.
Como el falcon que mira
La tierra más despoblada,
Et la fambre allí lo tira
Por faser certa bolada,
Yo començé mi iornada
Contra lo más accesible,
Habiendo por impossible
Mi cuyta ser reparada.
Pero non andove tanto
Quanto andar me complia
Por la noche con espanto,
Que mi camino impedia,
Que el propósito que habia
Por esto fué contrastado,
Asy cay como cansado
Del suenno que me vencia.
Et dormí maguer con pena
Fasta en aquella sason
Que comiença Filumena
La triste lamentacion
De Thereo et Pandion,
Quando ya demuestra el polo
La gentil cara de Apolo
De diurna inflamacion.
Asy prise mi camino
Por vereda que ynoraba,
Esperando en el divino
Misterio que invocaba,
É ocorrió yo que miraba
Entorno por el boscaie,
Vi correr fiero salvaie
Un puerco que se ladraba.
¿Quién es que metrificando
Por coplas et distinctiones,
En prosas nin consonando,
Tales disformes faciones,
Sin multitud de renglones
El su fecho desir puede?
Ya mi seso retrocede
Pensando tantas rasones.
¡Oh sábia Thesaliana!
Si la vírgen Atalante
Á nuestra vida mundana
Puede ser que se levante,
Querria ser demandante
Guardando su çerimonia,
Pues el puerco de Calidonia
Se mostró tan admirante.
Pero tornando al vestiglo
É su disforme figura,
Digna de ser en el siglo
Para syempre en escriptura,
Digo que la su fechura,
Maguer que de puerco fuesse,
Ya non es quien iamas viesse
Tal bravesa en catadura.
Como la flama ardiente
Que sus centellas envia
En torno, de continente
De sus oios paresçia
Que los rayos esparçia,
É doquier que reguardaba,
Et fuertemente turbaba
Á qualquier que lo servia.
_Comparacion._
Como cuando ha tirado
La bombarda, en derredor
Finca el corro muy poblado
Del grand fumo et su negror,
Bien de aquel mesmo color
Una niebla le salia
Por la boca, do volvia
Demonstrando el su furor.
Estando como espantado
Del animal mostruoso,
Venir vi açelerado
Por el valle fronduoso
Un hombre que tan fermoso
Los vivientes nunca vieron,
Nin aquellos que escribieron
De Narciso el amoroso.
De la su grand fermosura
Non conviene que más fable,
Ca por bien que la escriptura
Quisiesse lo rasonable
Recontar, syn estimable
Era su cara lusiente,
Como el sol que en Oriente
Fase su curso agradable.
Un palafren cabalgaba,
Muy ricamente guarnido,
Et la sylla se mostraba
Ser fecha de oro brunnido,
Un capirote vestido
Sobre una ropa bien fecha,
Que traya la manga estrecha
Á guisa de hombre entendido.
Levaba en su mano diestra
Un venablo de montero,
Un alano á la siniestra,
Fermoso, mucho ligero,
É bien como caballero
Animoso de coraje,
Venía por el boscaie
Seguiendo el vestiglo fiero.
Nunca demostró Cadino
El deseo tan ferviente
De ferir al serpentino
De la humana simiente,
Nin Perseo tan valiente
Se mostró quando conquiso
Las tres hermanas, que priso
Con el escudo eminente.
Quando vió el venado
É los canes que feria,
Soltó muy apressurado
El alano que traya,
Et con muy grand osadía
Bravamente lo firió,
Asy que luégo cayó
Con la muerte que sentia.
Como el que tal oficio
Lo más del tiempo seguia
Serviendo de aquel servicio
Que á su deessa plasia,
Acabó su montería
Falagando sus canes,
Olvidando los afanes,
Cansancio, malenconía.
Por saber más de su fecho
Delibré de le fablar,
É fuéme luégo derecho
Para él syn más tardar,
Et como quier que avisar
Yo me quisiera primero,
Ántes se quitó el sombrero
Quel pudiesse saludar.
É con alegre presencia
Me dixo: muy bien vengays,
Et yo, con grand reverencia,
Respondí: de la que amays
Vos dé Dios, sy deseays,
Plaser et buen galardon,
Segond que fiso á Feson,
Pues tan bien vos rasonays.
Respondió: amigo, non curo
De amar nin ser amado,
Ca por Iúpiter vos iuro
Yo nunca fué enamorado,
Bien que el amor de grado
Asayó mi fantasía,
Mas yo, viendo su falsía,
Me guardé de ser burlado.
Yo le repliqué: sennor,
¿Qués aquesto que vos fase
Tan rotamente de amor
Desir esto que vos plase?
¿Es que non vos satisfase
Servisio sy le fesistes,
Ó por quál rason dixistes
Que su fecho vos desplase?
Dixo: amigo, non querays
Saber más de lo que digo,
Que si bien considerays,
Más es obra de enemigo
Apurar mucho el testigo
Que de amigo verdadero;
Mas, pues vos quereys, yo quiero
Desir por qué non lo sigo.
Yo soy fijo de Theseo,
Nieto del Duque de Athénas,
El que vengó á Thedeo
Ganando tierras ajenas,
É soy el que las cadenas
De Cupido quebranté
É mi nave levanté
Sobre sus fuertes entenas.
Hypólito fuí nombrado,
É morí segund morieron
Otros non por su pecado
Que por fembras padescieron,
Mas los dioses, que supieron
Cómo non fuesse culpable,
Me dan syglo delectable
Como á los que dignos fueron.
É Dyana me depara
En todo tiempo venados,
É fuentes con agua clara
En los valles apartados,
É arcos amaestrados,
Con que fago ciertos tiros,
É centauros et satiros
Me demuestran los collados.
Pues que ya vos he contado
El mi fecho enteramente,
Querria ser informado,
Sennor, si vos fues plasiente,
É por quál inconviniente
Venides, ó qué fortuna
Vos traxo syn causa alguna
En este syglo presente.
Que non es hombre del mundo
Que éntre, nin sea osado,
En este centro profundo
É de gentes separado,
Synon el infortunado
Céfalo que refuyó,
Al qual Diana trayó
En el su monte sagrado.
É otros que hobo en Grecia
Que la tal vida seguieron,
Segund que fiso Lucrecia,
É por castidat perescieron,
Los quales todos venieron
En este lugar que vedes,
Con los sus canes et redes
Fasen lo que allá fisieron.
Respondí: de la partida
Soy donde nuestro Traiano,
É Vénus, que non olvida
El mismo tanto mundano,
Me dió sennora temprano
En la iovenil edad,
Do perdí mi libertad,
É me fiso sufragano.
Et fortuna, que trasmuda
Á todo hombre syn tardança,
É lo lieva do non cuyda
Desque vuelve la balança,
Quiso que faga mudança
Et tráxome donde vea
Este lugar, porque crea
Que amar es desesperança.
Pero en esto es engannada
En pensar en tal rason
Que faga mi morada
Do non es mi entençion,
Ca de cuerpo et corazon
Me soy dado por serviente
Á quien creo que non siente
Mi cuydado et perdiçion.
Un rato estove mirando,
Pensando lo que desia,
E despues, como dubdando,
Dixo: ¡oh, qué bien sería
Que siguiésedes mi vía
Por ver en qué trabajays
É la gloria que esperays
En vuestra postremería!
Como quiera que dubdase
El camino invisitado,
Pensé si lo refusasse
Que me siría reprobado,
Asy le dixe: pagado
Soy, sennor, de vos seguir,
Non cessando de servir
Amor á quien me soy dado.
Començamos de consuno
El camino peligroso
Por un valle como bruno
Espesso mucho fraguoso;
É sin punto de reposo
Aquel dia non cessamos
Fasta tanto que llegamos
Á un castillo espantoso.
Al qual un fuego çercaba
En torno como fossado,
Et por bien que remiraba
De qué guisa era obrado,
El fumo desordenado
Del todo me resistia,
Assy que non discernia
Cosa de lo fabricado.
É como el que retrayendo
Afuera se va del muro,
Del dargon á sí cubriendo,
Temiendo el combate duro,
Desque el fumo tan escuro
Yo vi fise tal semblante,
Fasta quel fermoso ynfante
Me dixo: mirad seguro.
Ca non es flama quemante
Como quier que vos paresca,
Esta que veys delante,
Nin ardor que vos enpezca,
Ardimiento non perezca
Seguiéndome diligente,
Passemos luégo la puente
Ante que más danno cresca.
É toda vil cobardía
Conviene que desechemos,
É yo seré vuestra guía
Fasta tanto que lleguemos
Á logar do fallarémos
La desconsolada gente,
Que su deseo ferviente
Los puso en tales extremos.
Entramos por la barrera
Del alcaçar bien murado
Fasta la puerta primera,
Á dó yo vi entretallado
Un título bien obrado
De letras que concluia:
El que por Vénus se guia
Éntre á penar lo passado.
Hypólito me guardaba
La cara mientra leya,
Veyendo que la turbaba
El temor que me pungia,
Ca por cierto presumia
Que yo fuesse atribulado,
Sentiéndome por culpado
De lo que allí se entendia.