_El autor navega otra vez de Cádiz á Amberes._
El dia de San Andres, dos despues de esta desgracia, nos hicimos á la
vela á Amberes: padecimos tan gran tempestad, que juraban los marineros
que habia veinte años, ó que en todo el tiempo que navegaban, no habian
visto tormentas mas crueles, ni tan horribles torbellinos.
Llegamos á Wight, puerto de Inglaterra, sin árboles, timones, ni otra
cosa que pudiese servirnos en la navegacion; de modo que si hubiera
durado la jornada pocos dias mas, ninguna de las 24 naves se hubiera
salvado. Pero Dios nos libró de este peligro casi evidente; pues cerca
del mismo lugar, el primer dia del año de 1554, naufragaron ocho navios,
sumergiéndose miserablemente toda la gente, sin salvarse persona alguna,
y las mercaderias y otras cosas preciosas: sucedió este calamitoso
naufragio, entre Francia é Inglaterra. Detuvímonos cuatro dias en Wight,
componiendo nuestras naves. Lo mejor que pudimos, nos hicimos á la vela
para el Brabante, y llegamos á Armuyden, ciudad de Zelanda, donde hay
gran multitud de embarcaciones: dista esta ciudad de Wight 47 leguas.
Desde allí navegamos 24 leguas hasta Amberes, donde llegamos salvos _y_
libres, á 25 de Enero de 1554.