CAPITULO LV.

_El autor navega otra vez de Cádiz á Amberes._

El dia de San Andres, dos despues de esta desgracia, nos hicimos á la

vela á Amberes: padecimos tan gran tempestad, que juraban los marineros

que habia veinte años, ó que en todo el tiempo que navegaban, no habian

visto tormentas mas crueles, ni tan horribles torbellinos.

Llegamos á Wight, puerto de Inglaterra, sin árboles, timones, ni otra

cosa que pudiese servirnos en la navegacion; de modo que si hubiera

durado la jornada pocos dias mas, ninguna de las 24 naves se hubiera

salvado. Pero Dios nos libró de este peligro casi evidente; pues cerca

del mismo lugar, el primer dia del año de 1554, naufragaron ocho navios,

sumergiéndose miserablemente toda la gente, sin salvarse persona alguna,

y las mercaderias y otras cosas preciosas: sucedió este calamitoso

naufragio, entre Francia é Inglaterra. Detuvímonos cuatro dias en Wight,

componiendo nuestras naves. Lo mejor que pudimos, nos hicimos á la vela

para el Brabante, y llegamos á Armuyden, ciudad de Zelanda, donde hay

gran multitud de embarcaciones: dista esta ciudad de Wight 47 leguas.

Desde allí navegamos 24 leguas hasta Amberes, donde llegamos salvos _y_

libres, á 25 de Enero de 1554.

Viage al Rio de La Plata y Paraguay · 第 66 / 80 题