Así, despues de veinte años, por singular providencia de Dios
Omnipotente, llegué al lugar de donde habia salido: pero en tantos,
cuantos peligros de la vida y cuerpo sufrí y probé, cuantas hambres,
cuantas miserias, cuidados, trabajos y angustias, en andar por las
provincias de los indios, bastantemente podrán entenderse de esta
declaracion histórica. Pero doy á Dios Eterno y Omnipotente cuantas
gracias puedo concebir en el ánimo, porque me volvió salvo á los
lugares, de donde salí veinte años antes. Sea la gloria al mismo y la
honra, por los siglos de los siglos. Amen.