_Llega el autor al cabo de San Vicente; navega á España, y por vientos
contrarios aporta segunda vez al puerto del Espíritu Santo._
Desde allí fuimos al pueblecillo de San Vicente, que está á 20 leguas
del antecedente. El dia 13 de Julio de 1553 encontramos en su puerto una
nave portuguesa, cargada de azucar del Brasil y algodon, por Pedro
Rosel,[55] factor de Erasmo Schitzen de Amberes, que residia en San
Vicente, y la enviaba á Juan Hulsen, morador de Lisboa, de quien tambien
era factor.
[Nota 55: _La gente de esta nave era inicua, pues habiendo llegado á
ella nadando Juan Stadio, huyendo de los indios Tupís que le tenian
cautivo, no quisieron recibirle por no desazonarlos, y le dejaron en su
esclavitud; como refiere él mismo en su Historia del Brasil, lib. 2,
cap. 53, fol. 97._]
Recibióme con mucho amor y honra Rosel: solicitó que me recibiesen en la
nave, rogando á los marineros que me tratasen como á su recomendado: lo
cual hicieron fielmente.
Once dias mas nos detuvimos en San Vicente, en los cuales nos proveimos
de todo lo necesario para la navegacion. Hay desde la Asumpcion á San
Vicente en Brasil, 376 leguas, que anduvimos en seis meses.
Salimos de San Vicente, dia de San Juan Bautista, de 1553, y á los
catorce dias de mar, agitados de continuas borrascas y vientos
contrarios, roto el árbol de la nave, ignorando donde estabamos,
entramos en el puerto del Espíritu Santo en el Brasil, poblado de
cristianos, que con sus hijos y mugeres labran azucar. Hay algodon,
grandes y muchos palos del Brasil y otras mercaderias.
En este mar, especialmente entre _Sancti Espiritus_ y San Vicente, y mas
que en todos, hay grandes ballenas[56] y pescados, tan grandes como
ellas, que muchas veces hacen gran daño, porque cuando los marineros
pasan en los esquifes de una nave á otra, suelen venir las ballenas como
rebaño á pelear entre sí, y vuelcan los navichuelos, pereciendo la
gente. Siempre están arrojando agua; y cada vez tanta, como media cuba
francesa, porque meten la cabeza debajo del agua y vuelven á sacarla al
instante, arrojándola, como se ha dicho. El que no hubiese visto esto
nunca, pensaria que navega un monton de peñascos.
[Nota 56: _Hay tantas ballenas, que el Rey D. Alonso, el VI de
Portugal, el año de_ 1662 _tenia arrendado por tres años su pesca en
43,000 cruzados. Vasconcelos, lib. 2, núm. 97, fol. 172._]