_De los pueblos Mbayás, Chanás, Tobas, Peyonas, Mayegoni, Morronos,
Paronios y Simanos_.[44]
[Nota 44: _Casi todos los nombres indios de este capítulo y de los
que siguen, son ininteligibles, y los hemos puesto en letra bastardilla,
para que se distingan. Lo único que puede decirse es que pertenecen á
naciones fronterizas del Perú, en las provincias de los Chiriguanos y
los Chiquitos._--EL EDITOR.]
Imaginando los indios que estabamos durmiendo, de improviso nos
embistieron 2,000, los cuales fueron presto desbaratados, con muerte de
mas de la mitad, y el resto huyó al pueblo, adonde velozmente los
seguimos y entramos en él, pero no hallamos á ninguno, ni sus mugeres é
hijos. Siguiólos el general con 150 arcabuceros y 2,500 indios á gran
prisa, por tres dias y dos noches, sin parar mas de á comer, y á
descansar cuatro ó cinco horas de noche.
Al tercero dia cogimos en un bosque muchos Mbayás con sus hijos y
mugeres, pero no eran los que buscabamos, sino amigos suyos, que no
tenian el menor recelo de que fuesemos á ellos: no obstante pagaron por
los culpados, pues cuando dimos en ellos, matamos y cautivamos, con
indias y sus hijos, cerca de 3,000, y sino anochece, ninguno escapa,
porque todo el gran número de este pueblo se juntó en un monte rodeado
de bosques. Pillé en el despojo 19 indios é indias no muy viejas, y
otras cosas.
Volvimos al real, donde estuvimos ocho dias, porque teniamos comida
bastante. Desde los Mbayás al monte de San Fernando, hay 50 leguas, y
desde los Naperús, 36.
Prosiguiendo el camino, llegamos á los indios Chanás, súbditos de los
Mbayás, al modo que los rústicos de Alemania á sus Señores: hallamos en
esta jornada maizales y raices sembradas y cultivadas, que en esta
tierra duran todo el año: pues cuando uno recoje la cosecha, otra está
madurando y otra se siembra, y así en cualquier tiempo se hallan en los
campos cosas frescas que comer. De allí fuimos á otro pueblo, cuyos
indios huyeron al vernos, y nos dejaron abundancia de comida, que nos
detuvo dos dias: á las seis leguas llegamos á los indios Tobas, que se
habian huido, y estaban bien prevenidos de comida; son tambien sugetos á
los Mbayás.
Proseguimos el viage sin hallar indios; y á los siete dias llegamos á la
nacion de los _Peyonas_, que está á 14 leguas de los Tobas. Salió el
cacique del pueblo á recibirnos de paz, acompañado de gran multitud de
indios, rogando encarecidamente al general, escusase entrar en el
pueblo, poniendo su real en el sitio donde nos recibió. Pero el general
no le atendió, y con buenas palabras por el camino derecho, que quiso y
que no quiso el cacique, se entró al pueblo, en que habia muchas
gallinas, gansos, ciervos, ovejas, avestruces, papagallos, conejos y
otros semejantes; mucho maiz y raices, de que es fertilísima aquella
tierra: pero muy falta de agua, y de plata y oro, por el cual no nos
atrevimos á preguntar; porque las demas naciones por donde habiamos de
pasar, no supieran lo que apetecíamos, y huyesen. Tres dias nos
detuvimos con estos _Peyonas_, y el general se informaba de la
naturaleza y condicion de esta provincia, y al despedirnos nos dieron
una guia, que nos llevase por camino que hubiese agua que beber. Y á las
cuatro leguas llegamos á la nacion llamada _Mayegoni_, donde estuvimos
un dia, y tomando guia y lengua, partimos. Eran estos indios muy
apacibles, y nos dieron todo lo que habiamos menester. Caminadas ocho
leguas, llegamos á la nacion de los indios _Morronos_: recibiéronos
tambien de paz, y estuvimos dos dias con ellos; y tomada relacion de la
naturaleza y calidad de la tierra, con nueva guia proseguimos nuestro
camino, y á las cuatro leguas llegamos á otra nacion, no tan populosa,
llamada _Paronios_; tendrá 3,000 indios de guerra: allí nos detuvimos
un dia, aunque tenian poca comida. A las doce leguas entramos en otra
nacion, cuyos indios se llaman _Simanos_. Su pueblo está situado en un
collado alto, y rodeado de espinos y monte bajo como muralla. Juntáronse
muchos, y nos recibieron de guerra, con sus arcos, flechas y otras
armas. Duró poco su soberbia, pues vencidos, desampararon su pueblo,
habiéndole quemado antes: pero los campos nos daban bastante comida.