_Vueltos á la Asumpcion, se encargan de otra espedicion, suben el rio en
las náos, y toman á Hieruquizaba, perdonando á Taberé._
Volvimos á la ciudad de la Asumpcion, con ánimo de repetir el viage por
el rio, buscando el pueblo de Hieruquizaba, donde vivia el cacique de
los indios, Taberé. En la Asumpcion estuvimos catorce dias,
previniéndonos de armas, municiones, bastimentos y otras cosas para la
jornada referida. El general, que ya tenia cerca de 60 años de edad,
procuraba aumentar españoles é indios á su ejército, para reemplazar
enfermos y heridos, en las batallas y tomas de pueblos.
Compúsose la armada de nueve bergantines y 200 canoas, en que iban 1,500
Yapirús: subimos por el rio Paraguay, para buscar el pueblo de
Hieruquizaba, donde habian huido los Cários; que dista 46 leguas de la
Asumpcion, y en este viage se nos juntó el cacique, que dió la traza de
tomar á Acariaba, con 1,000 Cários, contra Taberé.
Dispuesta la gente en tierra y agua, marchamos, y nos pusimos á dos
leguas de Hieruquizaba, y el general envió dos indios Cários á decir á
Taberé hiciese volver al pueblo los huidos, con sus mugeres, hijos y
hacienda, y que diesen la obediencia á los cristianos como antes: y que
si lo reusaba, los echaria á todos de aquella provincia. Taberé
respondió, que ni conocia al general, ni á los cristianos: que
envistiesen luego, que los habia de matar, arrojando huesos contra
ellos. Mandó dar de palos á los embajadores, y los despidió,
amenazándolos, que si no se huian de los cristianos, los habian de
matar.
El general, viendo el mal éxito de su embajada, marchó con todas sus
fuerzas, distribuidas en cuatro escuadrones: llegamos al rio Ipané, que
es tan ancho como el Danubio; tiene medio estado de hondo, y en algunas
partes mas: crece con las inundaciones, tanto algunas veces, que no se
puede andar por tierra.
Habíamos de pasar este rio, pero los indios estaban defendiendo este
paso, y nos hacian tan gran daño, que si no fuera por la providencia de
Dios, y la artilleria que se disparaba bien, hubiéramos perecido. Pero
le pasamos, y en las naves llegamos á la otra ribera: lo cual visto por
los indios, huyeron á meterse en su pueblo, á media legua de allí.
Seguímoslos con tanta prisa, que casi al mismo tiempo llegamos al pueblo
Hieruquizaba, al cual sitiamos, sin que ninguno pudiera entrar ni salir:
usamos despues de los escudos de huanaco y segures, como queda dicho, y
aquella tarde entramos al pueblo, dando muerte á muchos indios, y
reservando sus mugeres é hijos para cautivos, como habia mandado el
general. Muchos indios escaparon huyendo, y los amigos Yapirús
consiguieron el despojo de 1,000 cabezas de sus enemigos.
Despues vinieron los Cários huidos, con su cacique, pidiendo perdon al
general, y que se les restituyesen sus mugeres é hijos, ofreciendo la
obediencia, y servir como antes: y el general les perdonó.
Y perseveraron despues firmes en nuestro servicio, todo el tiempo que
estuve yo en aquella provincia. Duró esta guerra medio año, desde 1546.