_Vencen á los Cários los cristianos, auxiliados de los Yapirús y
Nagases, y ganan á Froemidiere y Acaraiba._
Salimos de la Asumpcion, con nuestro general, 350 cristianos, y los
1,000 indios, distribuidos de forma, que siempre tres asistiesen á un
cristiano: llegamos á tres leguas de los Cários, que eran 15,000,
gobernados de su cacique Mayrairú; y aunque nos pusimos á media legua de
ellos, no los envestimos por estar cansados del camino, y muy mojados de
la continua lluvia: ocultámonos en un bosque, en que habiamos pasado la
noche.
A las seis de la mañana del dia siguiente, empezamos á marchar, y á las
siete los envestimos: duró la batalla hasta las diez, que huyeron
precipitadamente á meterse en _Froemidiere_,[40] pueblo que habian
fortificado, cuatro leguas de allí, quedando muertos 2,000, cuyas
cabezas llevaron los Yapirús. De los nuestros murieron diez, y algunos
heridos que enviamos á la Asumpcion, los demas seguimos á los enemigos
hasta Froemidiere, donde se habia metido el cacique Mayrairú con sus
indios. Tenia el pueblo fortificado como con muralla, con tres órdenes
de maderos, del grueso de un hombre, de un estado de alto; habian hecho
tambien hoyos, como los que quedan dichos, y en cada uno, cinco ó seis
estacas fijadas, y aguzadas como agujas. Estaba muy bien fortalecido, y
con guarnicion de indios fuertes: tuvímosle sitiado tres dias en vano.
Hicimos mas de 400 grandes y redondos broqueles, de los cueros de las
ovejas de Indias, que llaman _huanaco_: es tan grande este animal como
un mulo mediano, color azul, y no pati-tendido; en lo demas semejante al
asno, y es buena comida. Tiene la piel de medio dedo de grueso, y hay
muchos en esta provincia. Estos broqueles dimos á algunos indios
Yapirús, con una hoz; y entre dos indios poniamos un arcabucero. Entre
dos y tres de la mañana acometimos al pueblo, por tres partes, y á las
tres horas, destruidas las palizadas, entramos, haciendo grande estrago
en indios, mugeres y muchachos, aunque la mayor parte de ellos huyó á
Acaraiba, pueblo suyo, que estaba veinte leguas de Froemidiere, el cual
habian fortificado cuanto pudieron. Volviéronse á juntar los Cários en
gran número, y pusieron su ejército cerca de un áspero bosque, para
ampararse en él si perdian tambien este pueblo. A las cinco de la tarde
llegamos, persiguiendo los Cários, hasta Acaraiba, y sitiámosle:
sentando los ataques en tres parages, y dejamos centinelas en el bosque.
Entonces nos llegó el socorro que habiamos pedido para suplir los
muertos y heridos, y era de 200 cristianos, y 500 Yapirús y Nagases de
la Asumpcion, con que se aumentó nuestro ejército á 450 cristianos y
1,300 indios. Tenian los Cários fortificado á Acaraiba con palos y
fosos, mucho mas que los otros pueblos, y ademas habian hecho unos
instrumentos como ratoneras, junto al pueblo, que si hubieran tenido el
efecto que ellos pensaban, cada una habria cogido veinte ó treinta
hombres. Estuvimos sobre él cuatro dias sin poder hacer nada: hasta que
un indio Cário, que habia sido su capitan, y era dueño del pueblo, vino
de noche al general, pidiéndole con gran instancia, que no le
destruyésemos con fuego, ofreciendo, si le permitíamos, dar traza y
forma de tomarle. Prometíole el general, que no recibiria ningun daño,
asegurándole lo cumpliria. Con lo cual mostró dos sendas en el bosque
que iban á dar al pueblo, diciéndonos que, cuando él hiciese fuego
dentro de él, habiamos de envestirle. En la misma forma que se habia
tratado, se ejecutó: entramos al pueblo, y dimos muerte á muchos indios,
y los que creian escapar, huyendo, caian en manos de los Yapirús, que
mataban la mayor parte: sus mugeres é hijos quedaron libres, porque los
tenian escondidos en un gran bosque, una legua de allí.
[Nota 40: _Este nombre no se halla en ninguna otra história, y
dudamos que sea correcto, porque nada expresa en guaraní._--EL EDITOR.]
Los que escaparon de este estrago, se refugiaron al cacique Taberé, en
su pueblo, llamado Hieruquizaba, 40 leguas de Acaraiba: no pudimos
seguirlos, porque iban quemando y robando por donde pasaban, quitando
todo el bastimento y comida. Estuvimos cuatro dias en Acaraiba,
reparándonos del trabajo, y curando los heridos.