_Llega un navio de España con gente á la isla de Santa Catalina, á donde
van los nuestros en un barco._
Quince dias habia estabamos en Buenos Aires, cuando vino una caravela de
España, y nos avisó estar en Santa Catalina una náo con 200 hombres, en
que venia por capitan Alonso Cabrera. Al punto nuestro capitan mandó
aprestar otra nave pequeña para que fuese al Brasil, á Santa
Catalina,[20] que distaba 300 leguas de Buenos Aires. Envió por capitan
á Gonzalo de Mendoza, con órden de que si la encontrase en Santa
Catalina, cargase de arroz, mandioca y los demas bastimentos que le
pareciere. Pidió Gonzalo de Mendoza al capitan 7 soldados, de quien se
pudiese fiar, y eligió 6 españoles, y á mi y otros 20 que nos
acompañasen.
[Nota 20: _Está en 28 grados escasos._ CABEZA DE VACA, _cap. 2, fol.
2_.]
Navegamos un mes, y llegamos á Santa Catalina, donde estaba la nave que
buscabamos, con el capitan Alonso Cabrera y su gente, con la cual nos
regocijamos mucho, y estuvimos dos meses con ella. Cargamos cuanto
pudimos nuestra náo de arroz, mandioca y maiz, y salimos con ambas náos
y con el capitan Alonso Cabrera y sus soldados de Santa Catalina,
navegando á Buenos Aires; y hallándonos á 20 leguas de la ciudad,
víspera de Todos los Santos, en el rio Paraná, se preguntaban los
marineros unos á otros, si estaban ya en el rio Paraná. Los nuestros
decian que si, y los de la otra nave decian que aun faltaban 20 leguas:
que ya se sabe que cuando muchos navios hacen juntos un viage, al
ponerse el sol cada piloto pregunta á los otros ¿cuanto ha navegado?;
¿con que viento ha de navegar de noche, para no apartarse? El rio Paraná
Guazú tiene 30 leguas de ancho hasta su golfo ó boca, que corren 50
leguas continuas hasta el puerto de San Gabriel, donde solo tiene de
ancho 18 leguas. Nuestro piloto dijo al de la otra nave si queria
seguirle, á que respondió, que era casi de noche, y queria estarse en el
mar hasta salir el sol, y no llegar á tierra en noche sin tempestad.
Tenia mas juicio este piloto que el nuestro en el gobierno de su nave,
como despues declaró el suceso; y sin embargo continuó el nuestro su
viage, dejándole allí.