Ay, ay, que es mi hija muerta. ¡Oh hija mia y todo mi bien! ¿qué
azote tan grande es éste que veo delante de mí, con que á Dios le ha
aplacido por mis grandes pecados azotar hoy mi casa? ¿Qué desventura
es la que me ha venido, viendo tan sin pensar y tan arrebatadamente
muerta la lumbre de mis ojos? ¡Oh hija mia, hija mia, descanso de
mis trabajos, consuelo de mis penas, alegría de mis tristezas,
remedio de mi malaventurada vejez y soledad! ¡Cuán desastrado fin
han habido, hija mia, las esperanzas vanas que yo de tí imaginaba!
Traida en mi vientre tanto tiempo y con tanta fatiga, parida con
tanto dolor, criada con tanto recelo, y llegada á edad mayor, pensaba
yo, desdichada madre, pensaba en todo mi seso darte en breve marido
conforme al estado de tus padres, y soñaba de tí nietos y biznietos,
y yernos y nueras y otros deudos y parentelas, que fueran ayuda
para mi vejez. Agora los enemigos hados, habiendo envidia del bien
que esperaba tener, han vuelto al reves mis esperanzas en sospiros,
sollozos y lágrimas, y de bienaventurada que pudiera ser, me han
hecho la más sin ventura mujer de cuantas nacieron, con tu desdichada
muerte, quedando sin tí en perpétua soledad, porque no fué Dios
servido darme otra sino á tí, y doblados mis males, añadida orfandad
á mi primera viudez. ¡Oh hija, hija! ¡en cuánta tristeza y lloro me
dexas eso poco que me queda de vivir! Sólo un consuelo tengo, que la
vida que sin tí he de pasar, ha de ser tan amarga y dolorosa, que
presto la dexaré y me llevarás tras tí, y plega aquel muy alto Señor
que si yo algun servicio le he hecho en esta vida lo galardone en
esto; y pues la que tengo de tener sin tí no ha de ser vida, tenga
por bien que sea yo de este mismo lugar llevada contigo á enterrar
en una misma sepultura, porque apartadas en la vida nos tornemos á
juntar en la muerte.
¶ ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA DEL QUINTO ACTO.
Lamentacion de Eubulo por la muerte de su señor Lisandro.
Aquí Eubulo hace un apóstrofe ó conversion al amor, donde
declama contra el amor muy rigurosamente, diciendo dél
todos los daños y estragos y malos recabdos que causa entre
los hombres.