Desde 1854, como acabo de decir, vienen celebrándose esas exposiciones

cada dos años, segun lo dispuso S. M.; pero como el concurso de

caballos formaba parte del programa de la Exposicion general de

productos del país y en aquel corto intérvalo de tiempo, estos actos

no podian ofrecer un conjunto tan variado y de tanta utilidad como se

necesitaba para que produjeran á la provincia todos los beneficios que

se habia propuesto nuestra Augusta Soberana; á los diez años, ó sea en

el de 1864, se dispuso que las exposiciones no se celebraran sino cada

cuatro años, á contar desde el último citado y en consecuencia pasó el

de 1866 sin que se celebrara el concurso de caballos.

En 1867, el Ayuntamiento que habia visto el mal éxito de las fiestas

de San Juan, entregadas exclusivamente al pueblo en 1866 y que trató

por tanto de reanimarlas en el año siguiente, queriendo sin duda unir

lo útil á lo agradable, pensó desde luego en el concurso de caballos

y lo incluyó en su programa de fiestas; teniendo la satisfaccion de

ver que el mejor éxito coronó sus laudables deseos, pues un crecido

número de caballos tomaron parte en la competencia y el público acogió

con entusiasmo un acto que, á la par de proporcionarle una diversion

agradable, era útil á la cria de animales que tan necesarios son en el

país.

Animado por tan buen resultado, natural era que en el presente año

no se olvidara la Corporacion popular de incluir tambien en su

programa de fiestas el concurso de caballos; y anunciado para el 22

de Junio, ya con dos dias de anticipacion podia predecirse que el

éxito superaria con mucho al del año anterior, en vista del número de

caballos inscritos. A cincuenta llegaba ese número sin que hubiera

muchos caballos que entraran á disfrutar diferentes premios; y todos

ellos se presentaron en la tarde del indicado dia á sostener la

honrosa lucha que se abría. La carretera de Rio-piedras, en el trozo

que corre al final de la tercera línea de fortificacion del campo de

Puerta de Tierra, era el lugar designado para la exposicion; y en sitio

conveniente y frente el uno del otro se levantaban dos bonitos palcos,

uno para la Autoridad Superior y otro para el Jurado nombrado por el

Ayuntamiento y que habia de apreciar las pruebas de los contendientes

y otorgar los premios.

Estos eran cinco, con los objetos siguientes:

Al caballo de mejor andadura del país.

Al de mas bellas formas.

Al de mas alzada.

Al mas ligero en el escape.

Al de mejor y mas igual paso de camino.

Una concurrencia numerosísima llenaba las dos orillas del camino y

muchos coches particulares llenos de espectadores y otros muchos de

estos á caballo se movian por todos los alrededores para presenciar

la fiesta. A la hora prefijada se presentó el Gobernador Superior que

fué recibido por la Comision del Ayuntamiento, á la vez que una banda

de música le hacia los honores que le corresponden, y en seguida dió

principio el acto.

Apesar de lo largas que son las tardes de verano, el crecido número

de caballos que tomó parte en el concurso hizo que solo pudieran

discernirse tres de los cinco premios anunciados; y al concluir

el crepúsculo vespertino hubo de suspenderse la fiesta para ser

continuada al dia siguiente. Al retirarse la concurrencia bastaba oir

las conversaciones de los diferentes grupos, que en tales casos se

forman siempre, para juzgar no tanto del entusiasmo que generalmente

hay aquí por los caballos, sino mas bien del convencimiento que todos

tienen de la conveniencia de que haya buenos caballos. Uno hablaba de

la rapidez con que haria un viage en tal caballo de los que acababa

de ver; otro preferia la comodidad de aquel que mejor paso de camino

tenia; un tercero, mas amigo de lo bello que de lo bueno, ó quizás

con menos necesidad de movimiento y solo con deseo de lucir, daba la

preferencia al caballo de mas bellas formas; y así de los demás, pero

todos convenian en la indispensable precision de tener buenos caballos.

En la tarde del siguiente dia, otra concurrencia tan numerosa como la

del anterior presenciaba igualmente la terminacion del acto, que tuvo

efecto en medio del contento y de la satisfaccion de los que en él

tomaron parte y de los que solo eran meros espectadores.

Los premios fueron otorgados de la manera siguiente:

El de _andadura_, por iguales partes á los caballos

ARROGANTE de D. Baldomero Collazo y COLIBLANCO de D.

Gerónimo Landró.

El de _bellas formas_ al caballo GALAN de D. José Berrios.

El de _alzada_ al caballo L'ECLAIR de D. Juan P. Camy.

El de _escape_ al caballo GACELA, de D. Agustin Guizul.

Y el de _paso de camino_ al caballo NENE de D. Lorenzo

Vizcarrondo.

Cada premio era de cien escudos; y se distinguieron los caballos

premiados con grandes borlas de seda pendientes del cuello y de

diversos colores, segun la cualidad que los habia hecho acreedores al

premio.

Además de la animacion que esta fiesta produjo en la ciudad, atrajo

tambien una numerosa concurrencia de forasteros que vinieron de

distintos puntos de la Isla, unos para presentar sus propios caballos,

otros arrastrados por la aficion y algunos que, dispuestos á venir

á gozar de las otras fiestas, no quisieron perder aquella que

consideraban sin duda de las mas importantes.

La concurrencia al concurso hubiera sido ciertamente mayor, en

particular del bello sexo, á no haberse elegido el mismo dia para las

carreras y para el baile del Ayuntamiento; pues casi todas las señoras

que se disponian para este hubieron de dejar de concurrir á aquellas,

por causa de los cuidados que exije su _toilette_; pero, sin embargo de

esto, la fiesta puede decirse que fué muy buena y una de las que mas

realce dieron al conjunto de las del Patron en el presente año.

El lector me permitirá que, antes de terminar este capítulo y dar

por concluido el concurso de caballos, llame la atencion de quien

corresponda para lo sucesivo sobre un vacio que, en mi humilde juicio,

se nota en los premios que hasta ahora han venido asignándose, y que no

pasó, empero, olvidado para mi amigo Alonso al escribir su ilustrado

artículo sobre las carreras.

Ciertamente que los cinco premios que contenia el programa del

Ayuntamiento corresponden, digámoslo así, á cinco cualidades

indispensables en nuestros caballos, que debe tratarse de conservar y

perfeccionar cada vez mas; pero si esas cinco cualidades en su conjunto

propenden al fomento de la cria caballar, yo creo como el Dr. Alonso,

que no deben olvidarse las yeguas de vientre; y que por el contrario

debieran ser objeto de un premio especial, porque sin ellas nada podrá

conseguirse en el mejoramiento de nuestra raza de caballos.

Tal vez no se ha fijado este premio teniendo en cuenta las dificultades

que habria para asignarlo con justicia, porque no podrian someterse

los animales que se presentaran á una prueba como las que se exijen

para los otros premios; pero me parece que no faltan medios ciertos

de comprobacion, contando con la buena disposicion de todas las

Autoridades locales de la Isla para cuanto se refiera al adelanto del

país; y bien valdría la pena de que se tuviera un poco de trabajo el

conseguir uno de los medios mas eficaces á no dudarlo para mejorar la

raza caballar.

Nada importa, en mi pobre opinion, que solo haya por ahora en toda la

Isla dos ó tres dueños de potreros que puedan presentar animales para

optar al premio á que me refiero; entre ellos solo se disputaria, y

aun cuando en muchos años no se aumentase el número de competidores,

los dueños de buenas yeguas, habiendo estímulo, podrian recurrir á

aquellos y obtener mayor lucro por sus animales al venderlos.

Tratándose de la mejora de la raza no puede prescindirse de la

procreacion; y, para esta, tan importante es el uno como el otro sexo

y los dos deben ser estimulados para que se obtengan buenos frutos. Me

prometo que si esta observacion se encuentra fundada, tendrá el eco

que corresponde en la Comision que haya de ocuparse de este ramo de la

Exposicion pública, para el año entrante; de cuya ilustracion no puede

ponerse en duda que buscará y hallará los medios de que el premio á la

mejor yegua de vientre sea dado con toda la justicia con que el público

ha visto que se han dado los demás en el presente año.

[Ilustración]

XII.

_Bailes._

Siguiendo el órden del programa de fiestas publicado por el

Ayuntamiento, al concurso de caballos sigue el baile dado por la

Corporacion popular en la noche del mismo dia que aquel tuvo lugar;

pero el lector me permitirá que, separándome un poco del rigoroso órden

de fechas con que se celebraron los diferentes bailes efectuados con

motivo de las fiestas del Patron, los comprenda todos en este solo

capítulo, ya para no esponerme á caer en repeticiones que por fuerza

habian de aparecer cansadas, ya tambien para no cansar demasiado la

atencion de los que me favorezcan recorriendo estas líneas; que el

terreno de la fantasía ha de ser vaporoso y sutil como las ilusiones

que engendra y estas desaparecen fugazmente con solo que se trate de

manosearlas algun tanto.

Cuatro fueron los bailes que se efectuaron durante el mes de Junio:

uno en el Casino el dia 15; otro el dia 22 dado por el Ayuntamiento;

otro el 25 por los Gefes y Oficiales de los Cuerpos de la guarnicion; y

otro el 29 por los Empleados Civiles; estos tres últimos en el salon

levantado por el Municipio en la plaza de Santiago.

El baile del Casino fué una de esas bonitas fiestas con que de vez

en cuando obsequia á sus favorecedores aquella galante sociedad; y

los elegantes salones del espacioso edificio, exhornados con el mejor

gusto, contenian lo mas selecto de la sociedad puerto-riqueña. Aun

cuando la concurrencia no era muy numerosa, para la que en otras

fiestas de este género hemos visto en aquel local, habia sin embargo un

número bastante crecido de damas y caballeros; y el baile se mantuvo

animado hasta las primeras horas de la mañana del dia siguiente, y al

eco de las dulces danzas del país y en medio de la cordial franqueza

que distingue nuestras reuniones, vimos brotar y conservarse la

alegría y la animacion que son la vida y el encanto de esta clase de

diversiones.

El servicio de dulces y refrescos fué esmerado y profuso; y los

concurrentes de uno y otro sexo no pudieron menos de salir complacidos

de tan agradable reunion, que sin duda se distinguió entre las que

ordinariamente da aquella Sociedad, tanto por lo que ella misma se

habia esforzado y con buen éxito para dar mas lustre á su fiesta,

cuanto por la mayor concurrencia que á ella asistió comparada con la de

las fiestas ordinarias de la misma sociedad.

Lástima es que esta no pueda hacer mas frecuentes tan agradables

reuniones y que sus secciones lírica y dramática no se organicen

de una manera conveniente para poder proporcionar, á lo menos una

vez por mes, noches de grato y culto solaz, que tanta falta hacen en

nuestra sociedad. Y causa dolor en verdad recordar que ahora veinte

años se sostenia siempre animada una Sociedad filarmónica que en

nuestra capital existió y proporcionó muchas y muy buenas fiestas

lírico-dramáticas á la par de lucidos bailes, y que hoy, con mas

elementos, porque la educacion artística es mayor y el gusto por las

bellas artes se ha desarrollado á no dudarlo mucho mas en las clases

elevadas de nuestra sociedad, con tantos ó mejores deseos por parte de

los directores y sócios del Casino, no pueda este conseguir el objeto

que entonces alcanzaba.

Al ver este y otros fenómenos semejantes que se producen en la vida

pública de nuestro pueblo, se llega hasta pensar que hay en él latentes

motivos de malestar y de disgusto que no alcanzo á explicarme, pero

que neutralizan la expansion y la alegría que caracterizan á los

habitantes de este suelo y que les impiden entregarse á las diversiones

y distracciones propias de toda sociedad con la misma franqueza que en

otros tiempos lo hicieran. Sea de ello lo que quiera, mis deseos son

que el Casino prospere y pueda organizarse de una manera conveniente

á llenar el objeto que sus sostenedores se proponen, como un medio

de cultura digno de toda buena sociedad y que no debemos dejar pasar

desapercibido.

Continuando la reseña de los bailes, tócame ahora ocuparme del que dió

el Ayuntamiento la noche del 22 de Junio. Al redactar el programa de

las fiestas populares, la Corporacion municipal comprendió que no podia

prescindir del baile, tanto por ser una fiesta propia de todo pueblo

culto, cuanto porque ya lo habia hecho en muchos años anteriores con

objeto de suplir las diversiones que el cambio de costumbres venia

suprimiendo; pero al consignar el baile en el programa hubo de tropezar

con la dificultad de que no podia efectuarlo en los salones de su casa,

por el estado de deterioro en que esta se encuentra y cuya reparacion

exije algunos millares de duros, ni tampoco en el teatro porque las

obras que para ello eran indispensables requerian tambien una suma muy

crecida: fuéle necesario pues pensar en otro local y no encontrándolo

en la ciudad, que no cuenta con edificios que puedan ser propios para

el objeto, se decidió á levantar un salon _ad hoc_ en la plazuela de

Santiago, de cuyo modo se hallarian con mas seguridad y confianza los

concurrentes que estuvieran todavia temerosos por la impresion de los

pasados temblores.

La plazuela de Santiago hacia algun tiempo que se hallaba abandonada,

no obstante las nuevas fábricas en ella emprendidas y ya el Municipio

se veia en la necesidad de adoptar una resolucion que diese de nuevo á

aquel lugar la belleza que en otro tiempo tuvo, aun cuando no quedase

del todo despejado como siempre lo habia estado; y esto indudablemente

lo impulsó á elegir aquel sitio, consiguiendo con ello á la vez que

el objeto primordial que se proponia para las fiestas el no menos

atendible de hacer esta mejora en la poblacion.

Pocos dias bastaron para realizar el pensamiento del Municipio, merced

á la festinacion con que se trabajó; y el dia prefijado para el baile

aquella plazuela poco antes abandonada se habia convertido como por

encanto en uno de esos lindos palacios de hadas de que nos hablan las

leyendas orientales. Un elegante edificio cuadrilongo de cincuenta

varas de largo por treinta de ancho, abierto por todos sus costados,

excepto el del textero principal, dejaba ver un espacioso salon de

techo plano, exhornado simplemente con grandes medallones de flores y

alegorías del baile y sostenido por cien esbeltas columnas cuyo único

adorno consistia en brazos de luces de gas y en lindas lámparas de

cristal que daban al centro del salon. En los cuatro ángulos de este se

hallaban cuatro departamentos cerrados que comprendian un gabinete para

la familia del Gobernador Superior y otro para tocador de Sras.; un

salon de descanso para caballeros; otro para café y otro para ropería;

y á los costados del pórtico dos tribunas para la música. Vaporosas

cortinas de gasa era todo lo que cerraba aquel bellísimo templo de

Terpsícore, que adornaban grandes guirnaldas de flores prendidas del

techo y uniendo entre sí las columnas, en cuyos centros y sobre las

balaustradas que circuian el ámbito descollaban grandes jarrones

de flores naturales que hacian juego con otros jarrones de pórfido

que adornaban el textero principal hasta su mismo centro, en el que

descollaba bajo un sencillo pero bonito docel el retrato de nuestra

Augusta Soberana. Los pocos macizos que presenta interiormente el

edificio estaban cubiertos de elegantes espejos de grandes dimensiones

que reproduciendo la luz, el movimiento y las espaciosas naves del

salon, aumentaban todavia más el aspecto fantástico de aquel lugar en

que rivalizaban sin duda la grandiosidad, la sencillez y el buen gusto.

Los dos gabinetes dispuestos para la familia del Gobernador Superior y

para tocador de las damas, figuraban dos tiendas elegantes de ligera

tela, la primera azul con estrellas de oro y la segunda verde salpicada

de pequeños grupos de flores, cerrándose las entradas y ventanas con

grandes biombos y cortinas de damasco carmesí. Ricas y caprichosas

alfombras tapizaban los pisos; perfumadas fuentes embalsamaban el

ambiente, y lujosas consolas y sillones decoraban ambas habitaciones.

Visto desde fuera aquel diáfano salon, al resplandor de los centenares

de brillantes luces que en su interior ardian reproduciéndose hasta el

infinito en los numerosos espejos y dando vida á los vívidos y variados

colores de las flores que en profusion habia por todas partes,

presentaba en verdad un aspecto fantástico y encantador, que ninguna

otra fiesta habia tenido hasta entonces en nuestro pueblo; y animado

por los ecos de la música y el voluptuoso movimiento de centenares de

parejas que lo llenaban sin oprimirse, ofrecia un conjunto tan nuevo y

caprichoso que el público en general ni aun se habia formado idea de

él. Por eso, además del crecidísimo número de personas que visitaron

el salon antes de que diera principio el baile, en cuanto este comenzó

cinco mil personas lo menos, de todas clases y condiciones, se

agruparon en todas las calles de los alrededores para gozar de aquel

bellísimo espectáculo, que salia con mucho de la esfera de todo lo que

se ha realizado hasta ahora entre nosotros.

Si por los motivos que antes he indicado y que indudablemente existian

era necesario que la fiesta fuese expléndida, el Ayuntamiento puede

tener la satisfaccion de que ha superado á todo lo que se esperaba; y

la numerosa concurrencia que á ella asistió y pasó horas tan cortas

como gratas, obsequiada profusa y finamente por la Corporacion popular,

lo mismo que los espectadores que no hicieron mas que ver la diversion

desde fuera, conservarán siempre los mas agradables recuerdos de ella.

Las horas pasaban allí tan rápidamente que sin apercibirse de ello se

agotó el programa del baile y hubo de prorrogarse este hasta que el

nuevo dia llamaba á la gente á la alborada de la leche.

Hoy ya el corazon del cronista no tiene mas que las decepciones hijas

de los años y las tristezas propias de quien ha perdido sus mas caras

afecciones; pero, á traves de este fúnebre crespon, se le presentan

con toda la gala de los años juveniles, con todo el encanto que les

presta el amor, las ilusiones que fascinan á la juventud, dulces como

el primer beso del aura en la mañana, halagadoras como las alegres

esperanzas que en sí llevan; y pasan por la imaginacion como vívidos

relámpagos que iluminan por un momento brillantemente la atmósfera

de nuestros mas hermosos recuerdos. Por eso el corazon del cronista,

aunque no las siente, comprende las ilusiones que transportan á las

almas jóvenes, cuando halagadas por una fiesta como la de que me ocupo,

experimentan las gratas emociones que de ella brotan y que un casto y

puro amor engalana y llena de nuevos encantos.

¡Cuántas y cuán dulces emociones! ¡Cuántos y cuán puros placeres del

alma, que se evaporan con los años ó que la materialidad de la vida

llega á veces á corromper! Aquí, sin embargo, se halla el límite del

cronista, que no debe ir mas allá, reducido como tiene que estar á la

descripcion de lo que vé y cuando mas á sus propias impresiones. Las

agenas deben ser terreno vedado para él; y correría mucho riesgo de

ser impertinente para alguna jóven á quien está muy lejos de querer

disgustar; ó de despertar celos infundados perturbando alguna dicha

que tendria complacencia por el contrario en conservar. Hagamos pues,

lector, punto redondo y continuemos la descripcion de los bailes, no

me atrevo á decir interrumpida, porque las ilusiones forman la parte

principal de aquellas fiestas.

Despues del baile del Ayuntamiento sigue por órden cronológico el que

dieron los Gefes y Oficiales de la guarnicion. Poco ó nada parecia

que podia esperarse en vista de la esplendidez y buen éxito de la

fiesta dada por la Corporacion popular; pero, en obsequio á la verdad,

necesario es reconocer que la de los Militares tuvo ciertamente novedad

respecto á la primera. El local en que se dieron ambas era el mismo,

pero se hallaba completamente transformado. A los costados esteriores

del edificio se habia levantado un parterre adornado con arquerías de

follage é iluminado con farolitos de colores; y en los cuatro ángulos

se habian colocado cuatro lijeros kioscos que servian de cenadores. En

el interior, además de los profusos adornos de luces, flores y espejos

que habia habido la primera noche, exhornaban el salon multitud de

trofeos é insignias militares distribuidos con simétrico gusto y que

daban un aspecto del todo nuevo á aquel lindo local.

La concurrencia en esta noche fué sin duda mucho mas numerosa que en la

anterior, en términos de oprimirse á pesar de lo espacioso del salon;

y si grata le fué la primera fiesta no menos complacida quedó en esta

por la novedad que en ella encontró. Al fulgor de las multiplicadas

luces que iluminaban el salon y de la ardiente languidez de las miradas

propias de las hijas de nuestro suelo, de seguro que brotaron allí

las ilusiones del amor cual lozanas flores, que tal vez marchite mas

tarde el soplo helado del olvido, ó que quizás se conviertan en alegres

realidades que concluirán por brillar á la luz de la antorcha de

Himeneo.

El cronista se guardará muy mucho de adelantar un solo paso en estas

historias íntimas que no pertenecen á las fiestas del S. Juan por mas

que una de estas les haya dado vida; y se concreta por consiguiente

á consignar que el baile de los Militares fué tan espléndido como

lo habia sido el del Ayuntamiento; y que reinaron la animacion y la

alegría haciendo correr dulce é insensiblemente las horas de la noche,

hasta que la luz del nuevo dia vino á anunciar á los concurrentes que

era necesario abandonar aquel sitio de tan grato solaz.

Cuatro dias despues, el 29, tuvo lugar el baile de los Empleados

civiles y no parece sino que por arte mágico se transformaba el salon

de Santiago tan rápida como elegantemente, ofreciendo nuevos y variados

atractivos cuando era de suponerse que se habian agotado todos los

que pudieran emplearse. El golpe de vista que en esta última noche

presentaba aquel bonito local era en efecto completamente distinto del

de las noches anteriores; y si en estas habia reinado buen gusto en los

adornos no lo hubo menos en la que le toca ahora el turno.

Los adornos principales, además de las luces, flores y espejos,

consistian en el revestimiento de las columnas con los colores

nacionales que ostentaban en sus centros los escudos de armas de

todas las provincias españolas de uno y otro lado del Atlántico y del

Pacífico. En la parte superior de la entrada se habia además levantado

un bonito pórtico de follage y flores iluminado profusamente; y en

la parte interior y en el textero principal adornaban los lados del

trono en que se hallaba el retrato de S. M. cuatro alegorías de los

Ministerios de Gracia y Justicia, Hacienda, Gobernacion y Fomento. Los

gabinetes tambien sufrieron su tercera transformacion; y tanto estos,

como el conjunto todo del edificio revelaba no solo el buen gusto sino

el ingenio de los que intervinieron en su ornato.

Una concurrencia, tan alegre, animada y numerosa como la que habia

concurrido á los anteriores bailes, invadió el salon á la hora fijada

para comenzar la fiesta; y el tiempo se deslizó dulce é impensadamente

en medio de las gratas emociones que producen tan agradables

diversiones, sin que ni una sola persona de las que allí se hallaban

tuviera otro pesar que el de ver terminar el baile y con él la série de

festejos con que se obsequiaba al Patron.

Estas tres fiestas dejaron sin duda tan gratas impresiones en todos

los que á ellas concurrieron; causaron en sus almas tan agradable

sorpresa, que conservarán mientras vivan su dulce recuerdo, como la

memoria de uno de esos gratos ensueños que despues de habernos hecho

gozar mientras dormimos nos halagan despiertos aun mas dulcemente.

Horas de alegría pasadas tanto mas agradablemente cuanto que

transcurrieron en medio de una fantástica realidad que ni siquiera

habiamos soñado. Noches de puro placer para la juventud, que rara vez

se reproducen en el curso de la vida, porque el tiempo oscurece la

luz de las ilusiones á cuyo fulgor brillaron. Despues que han pasado

solo le queda al alma el gusto de recordarlas, disfrutando de esa

melancólica alegría que acompaña siempre la memoria de todo lo que nos

ha sido grato.

[Ilustración]

XIII.

_Funcion religiosa._

Tiempo es ya de que nos ocupemos de la verdadera fiesta del Patron; de

lo que en todas épocas ha considerado el Ayuntamiento como un deber

ineludible, puesto que es el representante de un pueblo católico, que

sabe conservar y dar cada dia mayor realce á sus gloriosas tradiciones

y bien cimentadas creencias; y de lo que sin duda dió orígen á las

fiestas y regocijos que, de tiempo inmemorial, viene celebrando

anualmente esta ciudad. Refiérome á la fiesta religiosa de San Juan.

Las fiestas de San Juan Reseña histórica de lo que han sido y de lo que son relación verídica de las que se celebran en este año de 1868 · 第 7 / 9 段