cada dos años, segun lo dispuso S. M.; pero como el concurso de
caballos formaba parte del programa de la Exposicion general de
productos del país y en aquel corto intérvalo de tiempo, estos actos
no podian ofrecer un conjunto tan variado y de tanta utilidad como se
necesitaba para que produjeran á la provincia todos los beneficios que
se habia propuesto nuestra Augusta Soberana; á los diez años, ó sea en
el de 1864, se dispuso que las exposiciones no se celebraran sino cada
cuatro años, á contar desde el último citado y en consecuencia pasó el
de 1866 sin que se celebrara el concurso de caballos.
En 1867, el Ayuntamiento que habia visto el mal éxito de las fiestas
de San Juan, entregadas exclusivamente al pueblo en 1866 y que trató
por tanto de reanimarlas en el año siguiente, queriendo sin duda unir
lo útil á lo agradable, pensó desde luego en el concurso de caballos
y lo incluyó en su programa de fiestas; teniendo la satisfaccion de
ver que el mejor éxito coronó sus laudables deseos, pues un crecido
número de caballos tomaron parte en la competencia y el público acogió
con entusiasmo un acto que, á la par de proporcionarle una diversion
agradable, era útil á la cria de animales que tan necesarios son en el
país.
Animado por tan buen resultado, natural era que en el presente año
no se olvidara la Corporacion popular de incluir tambien en su
programa de fiestas el concurso de caballos; y anunciado para el 22
de Junio, ya con dos dias de anticipacion podia predecirse que el
éxito superaria con mucho al del año anterior, en vista del número de
caballos inscritos. A cincuenta llegaba ese número sin que hubiera
muchos caballos que entraran á disfrutar diferentes premios; y todos
ellos se presentaron en la tarde del indicado dia á sostener la
honrosa lucha que se abría. La carretera de Rio-piedras, en el trozo
que corre al final de la tercera línea de fortificacion del campo de
Puerta de Tierra, era el lugar designado para la exposicion; y en sitio
conveniente y frente el uno del otro se levantaban dos bonitos palcos,
uno para la Autoridad Superior y otro para el Jurado nombrado por el
Ayuntamiento y que habia de apreciar las pruebas de los contendientes
y otorgar los premios.
Estos eran cinco, con los objetos siguientes:
Al caballo de mejor andadura del país.
Al de mas bellas formas.
Al de mas alzada.
Al mas ligero en el escape.
Al de mejor y mas igual paso de camino.
Una concurrencia numerosísima llenaba las dos orillas del camino y
muchos coches particulares llenos de espectadores y otros muchos de
estos á caballo se movian por todos los alrededores para presenciar
la fiesta. A la hora prefijada se presentó el Gobernador Superior que
fué recibido por la Comision del Ayuntamiento, á la vez que una banda
de música le hacia los honores que le corresponden, y en seguida dió
principio el acto.
Apesar de lo largas que son las tardes de verano, el crecido número
de caballos que tomó parte en el concurso hizo que solo pudieran
discernirse tres de los cinco premios anunciados; y al concluir
el crepúsculo vespertino hubo de suspenderse la fiesta para ser
continuada al dia siguiente. Al retirarse la concurrencia bastaba oir
las conversaciones de los diferentes grupos, que en tales casos se
forman siempre, para juzgar no tanto del entusiasmo que generalmente
hay aquí por los caballos, sino mas bien del convencimiento que todos
tienen de la conveniencia de que haya buenos caballos. Uno hablaba de
la rapidez con que haria un viage en tal caballo de los que acababa
de ver; otro preferia la comodidad de aquel que mejor paso de camino
tenia; un tercero, mas amigo de lo bello que de lo bueno, ó quizás
con menos necesidad de movimiento y solo con deseo de lucir, daba la
preferencia al caballo de mas bellas formas; y así de los demás, pero
todos convenian en la indispensable precision de tener buenos caballos.
En la tarde del siguiente dia, otra concurrencia tan numerosa como la
del anterior presenciaba igualmente la terminacion del acto, que tuvo
efecto en medio del contento y de la satisfaccion de los que en él
tomaron parte y de los que solo eran meros espectadores.
Los premios fueron otorgados de la manera siguiente:
El de _andadura_, por iguales partes á los caballos
ARROGANTE de D. Baldomero Collazo y COLIBLANCO de D.
Gerónimo Landró.
El de _bellas formas_ al caballo GALAN de D. José Berrios.
El de _alzada_ al caballo L'ECLAIR de D. Juan P. Camy.
El de _escape_ al caballo GACELA, de D. Agustin Guizul.
Y el de _paso de camino_ al caballo NENE de D. Lorenzo
Vizcarrondo.
Cada premio era de cien escudos; y se distinguieron los caballos
premiados con grandes borlas de seda pendientes del cuello y de
diversos colores, segun la cualidad que los habia hecho acreedores al
premio.
Además de la animacion que esta fiesta produjo en la ciudad, atrajo
tambien una numerosa concurrencia de forasteros que vinieron de
distintos puntos de la Isla, unos para presentar sus propios caballos,
otros arrastrados por la aficion y algunos que, dispuestos á venir
á gozar de las otras fiestas, no quisieron perder aquella que
consideraban sin duda de las mas importantes.
La concurrencia al concurso hubiera sido ciertamente mayor, en
particular del bello sexo, á no haberse elegido el mismo dia para las
carreras y para el baile del Ayuntamiento; pues casi todas las señoras
que se disponian para este hubieron de dejar de concurrir á aquellas,
por causa de los cuidados que exije su _toilette_; pero, sin embargo de
esto, la fiesta puede decirse que fué muy buena y una de las que mas
realce dieron al conjunto de las del Patron en el presente año.
El lector me permitirá que, antes de terminar este capítulo y dar
por concluido el concurso de caballos, llame la atencion de quien
corresponda para lo sucesivo sobre un vacio que, en mi humilde juicio,
se nota en los premios que hasta ahora han venido asignándose, y que no
pasó, empero, olvidado para mi amigo Alonso al escribir su ilustrado
artículo sobre las carreras.
Ciertamente que los cinco premios que contenia el programa del
Ayuntamiento corresponden, digámoslo así, á cinco cualidades
indispensables en nuestros caballos, que debe tratarse de conservar y
perfeccionar cada vez mas; pero si esas cinco cualidades en su conjunto
propenden al fomento de la cria caballar, yo creo como el Dr. Alonso,
que no deben olvidarse las yeguas de vientre; y que por el contrario
debieran ser objeto de un premio especial, porque sin ellas nada podrá
conseguirse en el mejoramiento de nuestra raza de caballos.
Tal vez no se ha fijado este premio teniendo en cuenta las dificultades
que habria para asignarlo con justicia, porque no podrian someterse
los animales que se presentaran á una prueba como las que se exijen
para los otros premios; pero me parece que no faltan medios ciertos
de comprobacion, contando con la buena disposicion de todas las
Autoridades locales de la Isla para cuanto se refiera al adelanto del
país; y bien valdría la pena de que se tuviera un poco de trabajo el
conseguir uno de los medios mas eficaces á no dudarlo para mejorar la
raza caballar.
Nada importa, en mi pobre opinion, que solo haya por ahora en toda la
Isla dos ó tres dueños de potreros que puedan presentar animales para
optar al premio á que me refiero; entre ellos solo se disputaria, y
aun cuando en muchos años no se aumentase el número de competidores,
los dueños de buenas yeguas, habiendo estímulo, podrian recurrir á
aquellos y obtener mayor lucro por sus animales al venderlos.
Tratándose de la mejora de la raza no puede prescindirse de la
procreacion; y, para esta, tan importante es el uno como el otro sexo
y los dos deben ser estimulados para que se obtengan buenos frutos. Me
prometo que si esta observacion se encuentra fundada, tendrá el eco
que corresponde en la Comision que haya de ocuparse de este ramo de la
Exposicion pública, para el año entrante; de cuya ilustracion no puede
ponerse en duda que buscará y hallará los medios de que el premio á la
mejor yegua de vientre sea dado con toda la justicia con que el público
ha visto que se han dado los demás en el presente año.
[Ilustración]
XII.
_Bailes._
Siguiendo el órden del programa de fiestas publicado por el
Ayuntamiento, al concurso de caballos sigue el baile dado por la
Corporacion popular en la noche del mismo dia que aquel tuvo lugar;
pero el lector me permitirá que, separándome un poco del rigoroso órden
de fechas con que se celebraron los diferentes bailes efectuados con
motivo de las fiestas del Patron, los comprenda todos en este solo
capítulo, ya para no esponerme á caer en repeticiones que por fuerza
habian de aparecer cansadas, ya tambien para no cansar demasiado la
atencion de los que me favorezcan recorriendo estas líneas; que el
terreno de la fantasía ha de ser vaporoso y sutil como las ilusiones
que engendra y estas desaparecen fugazmente con solo que se trate de
manosearlas algun tanto.
Cuatro fueron los bailes que se efectuaron durante el mes de Junio:
uno en el Casino el dia 15; otro el dia 22 dado por el Ayuntamiento;
otro el 25 por los Gefes y Oficiales de los Cuerpos de la guarnicion; y
otro el 29 por los Empleados Civiles; estos tres últimos en el salon
levantado por el Municipio en la plaza de Santiago.
El baile del Casino fué una de esas bonitas fiestas con que de vez
en cuando obsequia á sus favorecedores aquella galante sociedad; y
los elegantes salones del espacioso edificio, exhornados con el mejor
gusto, contenian lo mas selecto de la sociedad puerto-riqueña. Aun
cuando la concurrencia no era muy numerosa, para la que en otras
fiestas de este género hemos visto en aquel local, habia sin embargo un
número bastante crecido de damas y caballeros; y el baile se mantuvo
animado hasta las primeras horas de la mañana del dia siguiente, y al
eco de las dulces danzas del país y en medio de la cordial franqueza
que distingue nuestras reuniones, vimos brotar y conservarse la
alegría y la animacion que son la vida y el encanto de esta clase de
diversiones.
El servicio de dulces y refrescos fué esmerado y profuso; y los
concurrentes de uno y otro sexo no pudieron menos de salir complacidos
de tan agradable reunion, que sin duda se distinguió entre las que
ordinariamente da aquella Sociedad, tanto por lo que ella misma se
habia esforzado y con buen éxito para dar mas lustre á su fiesta,
cuanto por la mayor concurrencia que á ella asistió comparada con la de
las fiestas ordinarias de la misma sociedad.
Lástima es que esta no pueda hacer mas frecuentes tan agradables
reuniones y que sus secciones lírica y dramática no se organicen
de una manera conveniente para poder proporcionar, á lo menos una
vez por mes, noches de grato y culto solaz, que tanta falta hacen en
nuestra sociedad. Y causa dolor en verdad recordar que ahora veinte
años se sostenia siempre animada una Sociedad filarmónica que en
nuestra capital existió y proporcionó muchas y muy buenas fiestas
lírico-dramáticas á la par de lucidos bailes, y que hoy, con mas
elementos, porque la educacion artística es mayor y el gusto por las
bellas artes se ha desarrollado á no dudarlo mucho mas en las clases
elevadas de nuestra sociedad, con tantos ó mejores deseos por parte de
los directores y sócios del Casino, no pueda este conseguir el objeto
que entonces alcanzaba.
Al ver este y otros fenómenos semejantes que se producen en la vida
pública de nuestro pueblo, se llega hasta pensar que hay en él latentes
motivos de malestar y de disgusto que no alcanzo á explicarme, pero
que neutralizan la expansion y la alegría que caracterizan á los
habitantes de este suelo y que les impiden entregarse á las diversiones
y distracciones propias de toda sociedad con la misma franqueza que en
otros tiempos lo hicieran. Sea de ello lo que quiera, mis deseos son
que el Casino prospere y pueda organizarse de una manera conveniente
á llenar el objeto que sus sostenedores se proponen, como un medio
de cultura digno de toda buena sociedad y que no debemos dejar pasar
desapercibido.
Continuando la reseña de los bailes, tócame ahora ocuparme del que dió
el Ayuntamiento la noche del 22 de Junio. Al redactar el programa de
las fiestas populares, la Corporacion municipal comprendió que no podia
prescindir del baile, tanto por ser una fiesta propia de todo pueblo
culto, cuanto porque ya lo habia hecho en muchos años anteriores con
objeto de suplir las diversiones que el cambio de costumbres venia
suprimiendo; pero al consignar el baile en el programa hubo de tropezar
con la dificultad de que no podia efectuarlo en los salones de su casa,
por el estado de deterioro en que esta se encuentra y cuya reparacion
exije algunos millares de duros, ni tampoco en el teatro porque las
obras que para ello eran indispensables requerian tambien una suma muy
crecida: fuéle necesario pues pensar en otro local y no encontrándolo
en la ciudad, que no cuenta con edificios que puedan ser propios para
el objeto, se decidió á levantar un salon _ad hoc_ en la plazuela de
Santiago, de cuyo modo se hallarian con mas seguridad y confianza los
concurrentes que estuvieran todavia temerosos por la impresion de los
pasados temblores.
La plazuela de Santiago hacia algun tiempo que se hallaba abandonada,
no obstante las nuevas fábricas en ella emprendidas y ya el Municipio
se veia en la necesidad de adoptar una resolucion que diese de nuevo á
aquel lugar la belleza que en otro tiempo tuvo, aun cuando no quedase
del todo despejado como siempre lo habia estado; y esto indudablemente
lo impulsó á elegir aquel sitio, consiguiendo con ello á la vez que
el objeto primordial que se proponia para las fiestas el no menos
atendible de hacer esta mejora en la poblacion.
Pocos dias bastaron para realizar el pensamiento del Municipio, merced
á la festinacion con que se trabajó; y el dia prefijado para el baile
aquella plazuela poco antes abandonada se habia convertido como por
encanto en uno de esos lindos palacios de hadas de que nos hablan las
leyendas orientales. Un elegante edificio cuadrilongo de cincuenta
varas de largo por treinta de ancho, abierto por todos sus costados,
excepto el del textero principal, dejaba ver un espacioso salon de
techo plano, exhornado simplemente con grandes medallones de flores y
alegorías del baile y sostenido por cien esbeltas columnas cuyo único
adorno consistia en brazos de luces de gas y en lindas lámparas de
cristal que daban al centro del salon. En los cuatro ángulos de este se
hallaban cuatro departamentos cerrados que comprendian un gabinete para
la familia del Gobernador Superior y otro para tocador de Sras.; un
salon de descanso para caballeros; otro para café y otro para ropería;
y á los costados del pórtico dos tribunas para la música. Vaporosas
cortinas de gasa era todo lo que cerraba aquel bellísimo templo de
Terpsícore, que adornaban grandes guirnaldas de flores prendidas del
techo y uniendo entre sí las columnas, en cuyos centros y sobre las
balaustradas que circuian el ámbito descollaban grandes jarrones
de flores naturales que hacian juego con otros jarrones de pórfido
que adornaban el textero principal hasta su mismo centro, en el que
descollaba bajo un sencillo pero bonito docel el retrato de nuestra
Augusta Soberana. Los pocos macizos que presenta interiormente el
edificio estaban cubiertos de elegantes espejos de grandes dimensiones
que reproduciendo la luz, el movimiento y las espaciosas naves del
salon, aumentaban todavia más el aspecto fantástico de aquel lugar en
que rivalizaban sin duda la grandiosidad, la sencillez y el buen gusto.
Los dos gabinetes dispuestos para la familia del Gobernador Superior y
para tocador de las damas, figuraban dos tiendas elegantes de ligera
tela, la primera azul con estrellas de oro y la segunda verde salpicada
de pequeños grupos de flores, cerrándose las entradas y ventanas con
grandes biombos y cortinas de damasco carmesí. Ricas y caprichosas
alfombras tapizaban los pisos; perfumadas fuentes embalsamaban el
ambiente, y lujosas consolas y sillones decoraban ambas habitaciones.
Visto desde fuera aquel diáfano salon, al resplandor de los centenares
de brillantes luces que en su interior ardian reproduciéndose hasta el
infinito en los numerosos espejos y dando vida á los vívidos y variados
colores de las flores que en profusion habia por todas partes,
presentaba en verdad un aspecto fantástico y encantador, que ninguna
otra fiesta habia tenido hasta entonces en nuestro pueblo; y animado
por los ecos de la música y el voluptuoso movimiento de centenares de
parejas que lo llenaban sin oprimirse, ofrecia un conjunto tan nuevo y
caprichoso que el público en general ni aun se habia formado idea de
él. Por eso, además del crecidísimo número de personas que visitaron
el salon antes de que diera principio el baile, en cuanto este comenzó
cinco mil personas lo menos, de todas clases y condiciones, se
agruparon en todas las calles de los alrededores para gozar de aquel
bellísimo espectáculo, que salia con mucho de la esfera de todo lo que
se ha realizado hasta ahora entre nosotros.
Si por los motivos que antes he indicado y que indudablemente existian
era necesario que la fiesta fuese expléndida, el Ayuntamiento puede
tener la satisfaccion de que ha superado á todo lo que se esperaba; y
la numerosa concurrencia que á ella asistió y pasó horas tan cortas
como gratas, obsequiada profusa y finamente por la Corporacion popular,
lo mismo que los espectadores que no hicieron mas que ver la diversion
desde fuera, conservarán siempre los mas agradables recuerdos de ella.
Las horas pasaban allí tan rápidamente que sin apercibirse de ello se
agotó el programa del baile y hubo de prorrogarse este hasta que el
nuevo dia llamaba á la gente á la alborada de la leche.
Hoy ya el corazon del cronista no tiene mas que las decepciones hijas
de los años y las tristezas propias de quien ha perdido sus mas caras
afecciones; pero, á traves de este fúnebre crespon, se le presentan
con toda la gala de los años juveniles, con todo el encanto que les
presta el amor, las ilusiones que fascinan á la juventud, dulces como
el primer beso del aura en la mañana, halagadoras como las alegres
esperanzas que en sí llevan; y pasan por la imaginacion como vívidos
relámpagos que iluminan por un momento brillantemente la atmósfera
de nuestros mas hermosos recuerdos. Por eso el corazon del cronista,
aunque no las siente, comprende las ilusiones que transportan á las
almas jóvenes, cuando halagadas por una fiesta como la de que me ocupo,
experimentan las gratas emociones que de ella brotan y que un casto y
puro amor engalana y llena de nuevos encantos.
¡Cuántas y cuán dulces emociones! ¡Cuántos y cuán puros placeres del
alma, que se evaporan con los años ó que la materialidad de la vida
llega á veces á corromper! Aquí, sin embargo, se halla el límite del
cronista, que no debe ir mas allá, reducido como tiene que estar á la
descripcion de lo que vé y cuando mas á sus propias impresiones. Las
agenas deben ser terreno vedado para él; y correría mucho riesgo de
ser impertinente para alguna jóven á quien está muy lejos de querer
disgustar; ó de despertar celos infundados perturbando alguna dicha
que tendria complacencia por el contrario en conservar. Hagamos pues,
lector, punto redondo y continuemos la descripcion de los bailes, no
me atrevo á decir interrumpida, porque las ilusiones forman la parte
principal de aquellas fiestas.
Despues del baile del Ayuntamiento sigue por órden cronológico el que
dieron los Gefes y Oficiales de la guarnicion. Poco ó nada parecia
que podia esperarse en vista de la esplendidez y buen éxito de la
fiesta dada por la Corporacion popular; pero, en obsequio á la verdad,
necesario es reconocer que la de los Militares tuvo ciertamente novedad
respecto á la primera. El local en que se dieron ambas era el mismo,
pero se hallaba completamente transformado. A los costados esteriores
del edificio se habia levantado un parterre adornado con arquerías de
follage é iluminado con farolitos de colores; y en los cuatro ángulos
se habian colocado cuatro lijeros kioscos que servian de cenadores. En
el interior, además de los profusos adornos de luces, flores y espejos
que habia habido la primera noche, exhornaban el salon multitud de
trofeos é insignias militares distribuidos con simétrico gusto y que
daban un aspecto del todo nuevo á aquel lindo local.
La concurrencia en esta noche fué sin duda mucho mas numerosa que en la
anterior, en términos de oprimirse á pesar de lo espacioso del salon;
y si grata le fué la primera fiesta no menos complacida quedó en esta
por la novedad que en ella encontró. Al fulgor de las multiplicadas
luces que iluminaban el salon y de la ardiente languidez de las miradas
propias de las hijas de nuestro suelo, de seguro que brotaron allí
las ilusiones del amor cual lozanas flores, que tal vez marchite mas
tarde el soplo helado del olvido, ó que quizás se conviertan en alegres
realidades que concluirán por brillar á la luz de la antorcha de
Himeneo.
El cronista se guardará muy mucho de adelantar un solo paso en estas
historias íntimas que no pertenecen á las fiestas del S. Juan por mas
que una de estas les haya dado vida; y se concreta por consiguiente
á consignar que el baile de los Militares fué tan espléndido como
lo habia sido el del Ayuntamiento; y que reinaron la animacion y la
alegría haciendo correr dulce é insensiblemente las horas de la noche,
hasta que la luz del nuevo dia vino á anunciar á los concurrentes que
era necesario abandonar aquel sitio de tan grato solaz.
Cuatro dias despues, el 29, tuvo lugar el baile de los Empleados
civiles y no parece sino que por arte mágico se transformaba el salon
de Santiago tan rápida como elegantemente, ofreciendo nuevos y variados
atractivos cuando era de suponerse que se habian agotado todos los
que pudieran emplearse. El golpe de vista que en esta última noche
presentaba aquel bonito local era en efecto completamente distinto del
de las noches anteriores; y si en estas habia reinado buen gusto en los
adornos no lo hubo menos en la que le toca ahora el turno.
Los adornos principales, además de las luces, flores y espejos,
consistian en el revestimiento de las columnas con los colores
nacionales que ostentaban en sus centros los escudos de armas de
todas las provincias españolas de uno y otro lado del Atlántico y del
Pacífico. En la parte superior de la entrada se habia además levantado
un bonito pórtico de follage y flores iluminado profusamente; y en
la parte interior y en el textero principal adornaban los lados del
trono en que se hallaba el retrato de S. M. cuatro alegorías de los
Ministerios de Gracia y Justicia, Hacienda, Gobernacion y Fomento. Los
gabinetes tambien sufrieron su tercera transformacion; y tanto estos,
como el conjunto todo del edificio revelaba no solo el buen gusto sino
el ingenio de los que intervinieron en su ornato.
Una concurrencia, tan alegre, animada y numerosa como la que habia
concurrido á los anteriores bailes, invadió el salon á la hora fijada
para comenzar la fiesta; y el tiempo se deslizó dulce é impensadamente
en medio de las gratas emociones que producen tan agradables
diversiones, sin que ni una sola persona de las que allí se hallaban
tuviera otro pesar que el de ver terminar el baile y con él la série de
festejos con que se obsequiaba al Patron.
Estas tres fiestas dejaron sin duda tan gratas impresiones en todos
los que á ellas concurrieron; causaron en sus almas tan agradable
sorpresa, que conservarán mientras vivan su dulce recuerdo, como la
memoria de uno de esos gratos ensueños que despues de habernos hecho
gozar mientras dormimos nos halagan despiertos aun mas dulcemente.
Horas de alegría pasadas tanto mas agradablemente cuanto que
transcurrieron en medio de una fantástica realidad que ni siquiera
habiamos soñado. Noches de puro placer para la juventud, que rara vez
se reproducen en el curso de la vida, porque el tiempo oscurece la
luz de las ilusiones á cuyo fulgor brillaron. Despues que han pasado
solo le queda al alma el gusto de recordarlas, disfrutando de esa
melancólica alegría que acompaña siempre la memoria de todo lo que nos
ha sido grato.
[Ilustración]
XIII.
_Funcion religiosa._
Tiempo es ya de que nos ocupemos de la verdadera fiesta del Patron; de
lo que en todas épocas ha considerado el Ayuntamiento como un deber
ineludible, puesto que es el representante de un pueblo católico, que
sabe conservar y dar cada dia mayor realce á sus gloriosas tradiciones
y bien cimentadas creencias; y de lo que sin duda dió orígen á las
fiestas y regocijos que, de tiempo inmemorial, viene celebrando
anualmente esta ciudad. Refiérome á la fiesta religiosa de San Juan.