tanta actividad y constancia tenia para la enseñanza, á aquel á quien
tantas maldades hemos hecho y al que tan buenos y tan malos ratos pasó
por nosotros; y no encontrando ni el original ni un retrato bueno, el
artista, con mucho tacto, se ha valido de los recuerdos que tenia del
que tambien fuera su Maestro y no siéndole posible hacer el parecido de
la forma, que siempre es insípido cuando no lo acompaña ese _yo no sé
que_ que caracteriza el individuo, lo ha representado moralmente tal
como lo hemos conocido; aquel es en efecto, nuestro querido D. Manuel,
con su indagadora é inquieta mirada, buscando siempre la travesura
de los discípulos y atento siempre á la pizarra de las operaciones;
espresando la viveza de su carácter en la ligereza con que hacia girar
sobre su índice el cordon de que pendian los quevedos. Poco importa que
el contraste de los colores no sea de los mejores y que la entonacion
del colorido adolezca de flojedad por una parte y de tirantez por otra:
la verdad de la figura oculta estas ligeras faltas.
Felicito sinceramente á mi amigo Oller y tambien á la Sociedad
Económica, porque el retrato de D. Manuel Sicardó será, en mi pobre
opinion, uno de los mejores que posea entre su coleccion de hombres
útiles al país.
5º--Retrato del Illmo. Sr. D. Lorenzo de Obregon y Villarroel.--No
puedo juzgar del parecido; pero hay brillantez de color, y movimiento
en armonía con el personaje que representa. Se conoce que el artista ha
frecuentado y comprendido la alta sociedad.
6º--Retrato.--D. Augusto de Cottes es un respetable anciano que todos
conocemos. La mejor crítica que puede hacerse de este cuadro es que
nadie parará la atencion en la pintura por creerse que está delante
del original. Mi amigo Oller me permitirá, no obstante, que le llame
la atencion sobre la entonacion de las carnes; de su inteligencia
artística se debe esperar que haya mas verdad y limpieza en el colorido.
7º--Retrato.--Una señora de hermosa naturaleza y llena de robustez;
el artista ha escogido una de esas posiciones tan naturales en las
hijas de los trópicos, cuyo orígen descubren la vaguedad de la mirada
y la molicie de la mano izquierda que se entretiene con el velo que
la quiere cubrir. Lo que mas llama, en mi sentir, la atencion en
este cuadro, es el pecho de la Sra., cuya perfeccion revela que la
Osteología y la Miología no tienen secretos para mi amigo Oller.
8°--Retrato.--Otra señora á quien no tengo el honor de conocer. En este
cuadro, de algunas dimensiones, parece que el artista ha querido entrar
en lucha con ciertas dificultades; y no ha temido poner en oposicion
la viveza de los colores en los detalles con la del color de la figura
que es lo principal del cuadro; y aunque luchando entre sí, están, sin
embargo, en armonía. El paño de la mesa es de una tela fuerte y doble,
á la par que el vestido transparente y ligero parece que fácilmente
puede moverse con el aire. Sobre la mesa hay un vaso de porcelana
con flores tan naturales, que parecen despedir olor; pero cuya misma
naturalidad me hace daño tratándose de detalles que podrian pasar sin
ser tan atendidos.
La gran dificultad de este cuadro y el escollo para cualquier artista
consiste en la naturaleza fina y delicada de la figura; pero mi amigo
Oller ha sabido armonizarla perfectamente con la posicion que le ha
dado; y solo siento tener que hacer la salvedad de las carnes que antes
de ahora he indicado.
9°--Retrato.--No conozco el original; pero es tal la espresion que lo
caracteriza que me atrevo á suponer debe estar parecido. En contra de
la costumbre de mi amigo Oller, nótase algun descuido en las ropas;
circunstancia que no se puede atribuir á olvido en quien con tanta
predileccion vé los detalles, y por consecuencia hay motivo para
sospechar que se ha hecho apropósito, con el fin de dar mas valor á la
cabeza: es una libertad artística, por decirlo así, patrocinada por
Vandick, el Ticiano y otros Maestros que no hacian mas que indicar los
accesorios para conseguir lo que ha querido Oller; y esto debe servirle
de razon bastante para no detenerse mucho en los detalles, por mas que
á veces nos ofrezca en ellos bellezas dignas de admiracion.
10º.--Retrato.--En una de las veces que tomaba yo apuntes para escribir
este capítulo, hallábase Oller en el salon y le pregunté si en este
retrato habia querido representarse él mismo, á lo cual me contestó
afirmativamente, pero allá en tiempos en que era muy desgraciado y
que sin embargo echaba muy de menos; en una época en que con el pobre
vestido que ostenta el cuadro y un pedazo de pan por todo alimento iba
á visitar á Rafael, al Españoleto, á Veronese y sobre todo al gran
Velazquez, por quien parece tiene nuestro artista una pasion especial,
hasta el estremo de colocarle á la cabeza de toda la série de genios
que cuenta su arte. Díjome tambien que, para él, su retrato era lo
mejor que habia en la exposicion; pero que desgraciadamente no habria
nadie de su opinion en Puerto-Rico.
No me atreveré yo á decir tanto como el artista, cuya opinion en verdad
me parece un tanto arriesgada, no obstante que está bien ejecutada su
cabeza y con el cabello largo y el sombrero chambergo se presta mucho
al estilo flamenco empleado en el cuadro; pero sí me parece que tanto
el capricho de haber escogido este estilo, en lo que se revela la
inteligencia del artista, cuanto el trage que viste y hasta la misma
opinion que ha formado el autor de su obra, encierran un misterio que
yo respeto; y por consecuencia paso á otro cuadro.
11.--Un boceto.--Parece que es el que ha servido para el cuadro de
Santa Cecilia. Está hecho con mucha destreza y el movimiento de los
ángeles es muy bonito: podria llamársele la Vírgen de las flores, tal
es la bien entendida profusion que de ellas hay en todo el cuadro.
12.--Cuadro de costumbres.--Una niña despues de acostada y persuadida
de que nadie la ve, toma la vela y con mucho ahinco lee la carta de
su.... no, no sé de quien sea; pero de seguro que no es ni de su papá
ni de su mamá.
Si me he equivocado, el artista tiene la culpa; pero creo que
positivamente estoy en el secreto y por esta parte paréceme que mi
amigo Oller ha conseguido cumplidamente el objeto que se propuso; tal
es la espresion de aquel bonito rostro juvenil, aun cuando se halla
casi velado por las sombras de la noche que la luz artificial no
alcanza á disipar.
Los efectos de luz artificial son de suma dificultad por los
inconvenientes que ofrece su estudio por lo penoso de la ejecucion, á
causa de los grandes contrastes de mucha luz y de mucha sombra; pero en
este cuadro, sin embargo de sus pequeñas dimensiones, el artista nos ha
revelado su gran inteligencia; y en mi humilde opinion este cuadrito
bien puede figurar entre las obras mas selectas de mi amigo Oller.
13.--Cuadro alegórico.--La Venus de Borínquen.--Pintura decorativa en
que el autor parece que ha querido representarnos la muger primitiva
de este suelo; en medio de la esplendidez de su naturaleza. Si alguna
falta de exactitud puede notarse en el color propio de la raza que ha
querido representar mi amigo Oller; si alguna incorreccion, aunque
pequeña, existe en el dibujo; en cambio el cuadro ofrece bellezas que
no pueden menos de fijar las miradas de todo el que lo contempla;
la figura es tan hermosa como encantador el cielo que le sirve de
fondo; y no parece sino que en aquella orilla del mar se respira la
perfumada brisa de los trópicos. Sensible es que el artista no hubiera
podido colocar sus cuadros en mejores condiciones de luz y tambien de
distancia conveniente, sobre todo en el de que me ocupo; porque de
cierto hubieran podido ser mejor apreciados.
14.--Retrato.--El original, á quien tengo el gusto de conocer, debe
encontrarse mas satisfecho de ver su verdadero rostro mirando el
retrato que contemplándose en un espejo. Aquella cabeza, que se
destaca perfectamente del fondo, tiene no solo las mismas facciones
de mi amigo R. sino que presenta la misma animacion de su fisonomía,
ese _no sé qué_ que distingue á cada cara de todas las demás que se le
parecen. Tanto por esta circunstancia, como por la buena entonacion de
los colores, creo que es uno de los mejores cuadros de nuestro artista.
15.--Retrato de un negrito alegre, no tan alegre como debió quedar el
original al verse representado en el lienzo con la maestria que ha
desplegado mi amigo Oller en este cuadro. Verdad en la figura, armonía
en el colorido, mas difícil tratándose de una piel negra; estilo franco
y desembarazado; y una ligereza que descubre la seguridad del pincel,
son las cualidades que mas resaltan en este retrato y que nos dan á
conocer al artista que hace honor á su país.
16--Retrato.--Nada diré del parecido porque no conozco el original;
pero creo, en mi humilde opinion, que aquella cabeza se destaca poco
del fondo.
17.--La Vírgen de la Providencia.--Hay mas idealidad en esta figura
que en la de Santa Cecilia; y se conoce que el artista podria seguir
á Rafael en su pléyade de Vírgenes, presentándonos no copias serviles
sino imitaciones dignas de un buen Maestro.
18.--Paisage.--Fachada principal de la Casa de Convalescencia en
Rio-piedras. Noto en este cuadro demasiada rigidez; no sé si porque,
poco afecto á los serios estudios matemáticos, no me avengo á las
líneas rectas en las que habrá de todo menos poesía.
19.--Paisage.--Fachada de la misma casa que dá al jardin.--No hay
tanto estudio como en el anterior en los detalles, que son demasiado
minuciosos; pero, por el efecto de luz que ofrece, es superior en
brillantez y en lo bien que ha comprendido el pintor ese efecto del sol
que en las horas del medio dia, en que es mas fuerte, hace perder la
forma á los objetos que ilumina. Las figuras que se pasean en el jardin
están tocadas con habilidad y me atrevería á designar en ellas, aunque
muy pequeñas, las personas que quiso representar el artista. El cuadro
marcado número 18 me parece un poco opaco; y aunque es efecto de mañana
creo que falta por completo la impresion de la naturaleza. Perdone mi
amigo Oller esta opinion á quien se reconoce profano en su arte; pero
le conozco lo bastante para saber que oye los consejos que no carecen
de buen sentido y esto dice mucho en su favor.
20, 21, 22 y 23.--Paisages.--Vistas de Copenhague.--Estos cuatro
paisages presentan la naturaleza fria de aquel clima que no conozco
y cuyas bellezas me considero incompetente para juzgar; permítame
pues el lector que pase á otra cosa susceptible de mas calor; el cual
encontraremos sin duda alguna en los siguientes cuadros de comedor.
24.--Bodegon.--Mi amigo Oller ha comprendido perfectamente, como todos
los pintores de la escuela española á la que pertenece esta clase de
cuadros, que dicho género de pintura debe ser de una gran verdad para
que tenga mérito. Nada quisiera decir de este cuadro y de los demás
de su clase; sino que cada uno de mis lectores lo viera y escribiese
aisladamente su opinion, seguro de que todos dirian lo mismo que yo. La
verdad es tan grande que, al ver la gallina muerta y pelada, la taza de
manteca y el utensilio de cocina que está detrás y al que la cocinera
se olvidó de quitar la grasa del dia anterior, me entran impulsos de
soltar la pluma y mandar preparar una gallina igual, por mas que no
sea muy conveniente cuando se está sufriendo una gastrítis. En segundo
término aparece una hermosa calabaza, tan hermosa que si, en vez de
hombre, fuera yo mujer y por añadidura jóven, y á mi amigo Oller se le
ocurriera regalarme este cuadro, lo tomaría como un epígrama punzante.
No me parece, sin embargo, que al artista se le haya pasado por las
mientes semejante idea.
Tanto este cuadro como los que siguen marcados con los números 25, 26 y
27 son sin duda de indisputable mérito artístico.
25.--Bodegon.--Otra gallina pero viva, huevos, un caldero de cobre
en que se ven manchas de cardenillo y una botella de vidrio. El tono
es mas vigoroso y su ejecucion poderosa demuestra claramente la
firmeza que caracteriza el estilo de Oller y que impide el que en la
generalidad de sus cuadros se encuentre ninguna parte relamida. El
cardenillo adolece de falta de color.
26.--Bodegon.--El canasto de la cocinera, que difícilmente se mejora;
un papel de avichuelas; una naranja agria que da dentera con solo
verla; tomates, unas botellas y unas monedas de cobre; todo lleno de
verdad como en los anteriores.
27.--Bodegon.--A mi amigo Oller debe gustarle mucho el _carato_ de
guanábana, porque en este cuadro ha dispuesto todo lo necesario para
prepararlo y lo ha dispuesto con tal verdad que, á mí por lo menos, me
produce siempre sed la vista del cuadro. Una hermosa guanábana partida
en dos por un cuchillo que casi le incita á uno á sugetarlo para que no
se resbale de la orilla del plato en que se apoya, tal es la exactitud
con que está hecho; una botella de barro que debe hacer muy fresca
el agua y un vaso con su correspondiente azúcar, esperando la madura
tajada de la fruta, son los objetos que contiene el cuadro y en cada
uno de los cuales luchan la inteligencia y la mano del artista por
vencerse á sí propias.
28.--Bodegon.--Una cacerola y un trapo de cocina, que parecen decir que
han sido hechos el uno para la otra; y un queso ya partido colocado
sobre una hoja fresca de plátano, de una verdad tan patente, que de
seguro tratarían de utilizarla todas las pasteleras de este país que
tuvieran ocasion de verla.
29.--Bodegon.--Una cafetera, un medio pan, un plátano y dos mazorcas de
maiz tan hermosas que me hace recordar los versos de Bello.
Gefe altanero, de la espigada tribu.
30 y 31.--Bodegones.--Plátanos y mangos de no tanta verdad como la
guanábana, la calabaza y demás frutos de que he hecho referencia.
32 al 45 inclusives.--Estudios de paisages en que hay bellezas
admirables de imitacion, cielos como solo los ofrece nuestra zona
tropical, perspectivas deliciosas y mucha poesía en algunos de
ellos; en otros, sin embargo, segun mi humilde opinion, hay falta de
entonacion en el colorido y en uno que otro como el 40 y 43 hasta
falta de armonía en los detalles: pero en general son de un efecto
maravilloso y parece imposible que se pueda jugar de esa manera con
los colores y conseguir una impresion tan exacta. En estos estudios
quiere sin duda mi amigo Oller demostrarnos que ha bebido en la
fuente de los grandes Maestros; y que, como el poeta, se deja seducir
por la inspiracion sin detenerse nunca en la materialidad de lo que
vulgarmente se conoce con el nombre de _pincel fino_; gusto amanerado y
ridículo de los que, con poca imaginacion, no son capaces de producir
otra cosa mas que esos cuadros que ciertamente están acabados pero no
están _hechos_. Para convencerse de que no he consignado una paradoja
por mas que lo parezca á primera vista, basta, en mi juicio, recordar
esos cuadros de pinceladas muy iguales, de líneas muy correctas y
hechas con mucha paciencia, que podrian pasar por trabajos perfectos
de caligrafía, pero que distan mucho de ser buenas obras de pintura:
á esos cuadros es á los que me refiero y de los que digo que están
á no dudarlo acabados, pero que les falta lo principal para estar
hechos; les falta armonía, les falta verdad en los tonos, les falta
el aire que rodea todo el cuerpo que representan; y, si se me permite
el atrevimiento, les falta el aire que se mueve entre el pintor y el
objeto que copia y que es lo que constituye un cuadro _hecho_.
Por eso yo creo que los jóvenes puerto-riqueños que se dediquen á la
pintura deben examinar los estudios de mi amigo Oller, para que como él
aprendan á copiar la naturaleza y á sacar de ella reglas invariables
que les sirvan en todos los casos, sabiéndolas aplicar con acierto,
como lo hace nuestro artista; y sepan tambien conocer á tiempo que en
la pintura, como en la música, como en todas las bellas artes, hay algo
que no se aprende, sino que nace con el individuo y que en faltando
debe abandonarse el arte. Por esto los Italianos dicen que solo se
puede ser artista _per dono di Dio_.
Ese don lo ha recibido mi amigo Oller y ha sabido cultivarlo y sabrá
engrandecerlo todavia mucho mas, porque es jóven y su alma sabe sentir
todas las grandezas y todas las bellezas de su divino arte, y no querrá
que esta sublime llama se estinga en medio de la soledad artística en
que hoy se halla sumido; sino que volviendo á la atmósfera en que nunca
se extinguen las auras perfumadas por los recuerdos de los grandes
Maestros y por los ejemplos de los que les han sucedido, respirará de
nuevo el aire vivificador que comunique nuevo impulso á su ardiente
corazon.
El artista que llega á la altura de mi amigo Oller tiene derecho á
aspirar á la gloria; y ésta, por desgracia, no puede dársela nuestra
pobre sociedad, en la que ni siquiera hay una sola cosa que revele
la existencia de las bellas artes; lo único que podemos hacer aquí,
y es muy poco en verdad, es reconocerle como nuestro mejor pintor,
superior al mismo Campeche, cuyos cuadros casi todos relamidos y muchos
de incorrecto dibujo, jamas le hubieran hecho reconocer como genio,
á no ser por la época y las circunstancias en que vivió. Perdóneseme
que juzgue tan sin piedad la gloria, como dice Lamartine, y no se me
tache de inconsecuente; siempre he apreciado y siempre sabré apreciar á
Campeche, pero no por eso dejo de reconocer los defectos de que adolece
y de que no tuvo medios de corregirse.
Despues de escrito lo anterior ha salido á luz en los periódicos de
esta plaza un anuncio de mi amigo Oller manifestando que fija su
residencia en esta ciudad y abre una clase de dibujo, gratis, para
los artesanos. Hé ahí el corazon del artista que no puede menos de
admirarse; pero á traves de la admiracion brota en mi corazon un
sentimiento de dolor que nace al ver oscurecerse el porvenir de
mi amigo. Acuérdate, amigo mio, que aquí no pueden darse bellezas
artísticas,
que las flores no nacen entre el hielo, como dice Martinez de la Rosa;
y tú nada tienes que esperar ni nada que adelantar entre nosotros....
Pero puesto que has hecho el sacrificio, aceptémoslo; y que el país te
sepa agradecer la espontaneidad con que le has consagrado tu primer
pensamiento.
La clase que anuncia Oller, como él mismo lo ha dicho al anunciar su
esposicion; será una verdadera academia de Geometría práctica, de
dibujo lineal, de adorno y natural aplicado á la industria; y en ella
encontrarán los artesanos todos los conocimientos útiles á sus diversas
profesiones y especialmente los decoradores de casas que ejerciendo hoy
su oficio solo por práctica rutinaria y de mal gusto, perpetuan este,
aunque no sea sensible á la vista de la generalidad, pero sí á la de
las personas que en otros paises hayan tenido ocasion de observarlo.
Y sin embargo, el pintor se lamenta de no haber encontrado quien quiera
auxiliarle en tan laudable propósito; no parece sino que se ignora
lo que semejante clase puede influir en el adelanto de las artes
mecánicas, tan atrasadas hoy en nuestro país y contra las que tanto
se clama, culpando generalmente á los que menos responsables son del
atraso. Empero creo que el auxilio que habrá buscado mi amigo Oller
será puramente particular; y en mi juicio los llamados á realizar en
toda su extension su útil pensamiento son los cuerpos que tienen por
objeto el desarrollo de los intereses materiales y el progreso de la
educacion moral é intelectual. Que apele el artista á la Sociedad
Económica y al Ayuntamiento de la Capital y no dudo que será oido con
gusto y secundado con provecho; ambas Corporaciones tienen el deber de
trabajar en la instruccion pública y el Municipio que tan fuertes sumas
consagra á ella, es de esperarse que no titubee en añadir lo poco que
el pintor puede necesitar.
No sé si el amigo Oller estará de acuerdo con estas ideas; pero de
todos modos yo trabajo en favor de esta poblacion, á la que lo debo
todo, y eso justificará mis sentimientos. No obstante esto, deseo que
al leer el artista estas líneas, todo lo que tenga que decir de mí
sea lo que con tan buen estilo, como sentimiento y delicadeza dice La
Fontaine en su bellísima fábula Los DOS AMIGOS:
Qué un ami veritable est une douce chose!
[Ilustración]
X.
_Festividad religiosa, Fuegos, Mascarada, Cabalgata, Regata, Alborada._
Volvamos á las fiestas cuya descripcion interrumpí en el capítulo
anterior para ocuparme de la exposicion de pinturas. A medida que
adelantaba el mes de San Juan íbase notando mayor animacion en la
Ciudad y ya el dia 11, que se celebró la fiesta del Corpus, veíanse
muchos forasteros atraidos por el deseo de disfrutar de las diversiones
con que la Capital celebraba á su Santo Patron.
En los tres dias anteriores á esa gran festividad del Catolicismo
se efectuó otra, tambien religiosa, en la iglesia de los PP. de la
Compañía de Jesus, en honor de los Beatos Mártires del Japon, que
atrajo á aquel templo una concurrencia tan numerosa como lo es siempre
la que asiste á las funciones de los Jesuitas, notables sin duda alguna
por la solemnidad que saben darles y el buen gusto con que adornan la
Iglesia. Esta presentaba un golpe de vista tan nuevo como encantador
en los dias á que me refiero: sus sencillos arcos se habian convertido
en elegantes arcos de estilo gótico, pintados con esquisito gusto y que
se armonizaban perfectamente con las espaciosas bóvedas del hermoso
templo de los antiguos Domínicos; y grandes guirnaldas de flores
exhornaban los macizos de las paredes, en cuya parte baja aparecian
inscripciones en latin, de estilo antiguo, alusivas á la festividad y á
las virtudes de los Santos; del centro de los arcos pendian elegantes
arañas y en el interior de los mismos lucian hermosos ramilletes en
sencillos pero bonitos jarrones.
El altar mayor se elevaba hasta la altura de las cornisas del edificio
por medio de un transparente de grandes dimensiones que representaba
en su parte baja una galería en que figuraban todos los nuevos Santos,
en cuyo honor se hacia la fiesta; y sobre esta galería se descubria la
gloria, en el momento de entrar en ella los mártires; los símbolos de
su martirio completaban este cuadro, que así por su dibujo como los
efectos de luz, revela la inteligencia del artista Mr. Petit para la
pintura decorativa. En las tres noches que duraron las fiestas se hizo
la apología de los Santos por boca de algunos de nuestros mas ilustres
oradores; y en las misas se ejecutaron composiciones de grandes
maestros por una orquesta tan numerosa como escogida. Justicia será
consignar que no fué de las que menos brilló, apesar de la terrible
competencia que hubo de sufrir, la gran misa del Sr. Aruti, artista
italiano que hace algun tiempo reside en este país y que ha revelado
su buen gusto y su inteligencia música en la obra de que me ocupo.
Toda la composicion pero especialmente los kiries son notables por la
brillantez y las bellezas que contienen.
Los PP. Jesuitas no se redujeron solo á las funciones religiosas, sino
que celebraron una academia literaria la noche del 14, en el gran pátio
del Colegio-Seminario, en cuyo testero principal se habia levantado un
bonito escenario de gusto oriental, iluminado como todo el pátio por
arañas y faroles de color. En aquel se colocaron los alumnos que debian
leer composiciones y en el último el numeroso y escogido público que
concurrió al acto.
Dióse principio á este por una prolusion en que se describia la
historia de la canonizacion de los Mártires y la satisfaccion que
experimentara la Iglesia al aumentar el número de sus intercesores en
el Cielo, precisamente cuando tanta necesidad tiene de ellos, por las
aflicciones y los peligros en que se halla. Siguió á esto una sinfonía
ejecutada por una banda de música militar y se leyeron despues siete
composiciones poéticas, entre las que sobresalieron, en mi humilde
juicio, por sus bellezas literarias y la cadencia y armonía de sus
versos una oda alcáica-latina "La Iglesia pidiendo á Dios la conversion
de los Japoneses" y una cancion castellana "Los misioneros fugitivos,"
que leyeron con bastante propiedad, los jóvenes D. Federico Perez y D.
Félix Echavarría.