poblacion que veia inaugurar las fiestas con un brillo y una animacion
que competia sino excedia á la de los tiempos mas alegres; y todos se
prometieron desde aquel momento un dichoso mes de San Juan.
[Ilustración]
VII.
_Recepcion del Gobernador Superior de la Isla._
Las poblaciones obedecen indudablemente á la misma ley física á que se
hallan sujetos todos los cuerpos de la naturaleza; y una vez impulsados
en un sentido siguen el movimiento mientras no encuentran una
resistencia superior á la fuerza de impulsion. Así acontece con esta
ciudad en las presentes fiestas; dada la señal del principio de estas,
en seguida se hizo notar la animacion que en todos los habitantes
reinaba y que ha venido en _crescendo_ constante, á medida que se
adelantaban los dias; y como generalmente sucede que, despues del
primer impulso, cada paso que se dá no es mas que el estímulo de uno
nuevo; y que suelen improvisarse fiestas, cuando de estas se trata, que
nadie hubiera soñado incluir en el programa; resulta frecuentemente que
este se perturba y aun se anula, porque precisamente lo que no contenia
es lo que mas luce ó llama la atencion, sobre todo si el pensamiento
que encierra merece la aprobacion ó las simpatías del público.
Tal ha acontecido en el presente año con la recepcion hecha el 2
de Junio al Gobernador Superior y á su amable y apreciada familia.
Hallábanse SS. EE. en el pueblo de Cáguas, adonde habian concurrido á
presenciar las fiestas que en su obsequio se celebraron en los dias
de las páscuas de Pentecostes y súpose aquí que debian volver á esta
ciudad el mártes 2 de Junio. Veinte y cuatro horas faltaban para el
momento de la llegada; pero lo corto de este espacio de tiempo no
arredró al Ayuntamiento de la Capital para preparar una recepcion
digna de las elevadas personas que esperaba y digna tambien del afecto
que han sabido despertar en esta poblacion. El representante de ella
supo comprender que era el momento oportuno de hacer conocer al Gefe
Superior de la Isla las simpatías que por él y por su estimable familia
siente la ciudad y con la festinacion que exijia el corto tiempo de que
podia disponerse se preparó todo lo conveniente para la recepcion.
Al dia siguiente á las cuatro y media de la tarde salia el Excmo.
Ayuntamiento en coches de lujo que lo condujeron hasta el puente de
la Aurora, límite de su jurisdiccion municipal: allí se levantaba un
sencillo arco de follage que ostentaba por todos adornos varios frutos
del país y una banda de música militar esperaba el instante en que
se presentaran SS. EE. La marcha de Infantes ejecutada por aquella
anunció la llegada á los pocos momentos; y adelantándose por un lado
el Ayuntamiento y por otro el Excmo. Sr. Gobernador que al efecto
habia bajado del coche, despues de los saludos de cortesía, tomando la
palabra el Presidente de la Corporacion popular expuso al Gobernador,
en breves pero sentidas frases, los sentimientos del Municipio y de
toda la poblacion, que deseaba dar á S. E. aquella prueba de respetuoso
afecto. S. E., impresionado y sorprendido agradablemente, manifestó la
satisfaccion que en aquellos instantes esperimentaba por la deferencia
que hácia él mostraba el Ayuntamiento y que en medio del placer
que sentia al recibir las atenciones de los pueblos que acababa de
visitar y en particular las de la Capital de la Isla, se prometia que,
levantado el espíritu público, podria trabajar con buen éxito en la
prosperidad de esta hermosa provincia.
Ocupado por S. E. el lugar preferente en la hermosa carretela que
se llevaba al efecto dispuesta, en union del General 2º. Cabo y del
Corregidor de la Capital, se puso en marcha la comitiva compuesta de
doce ó catorce coches en que iban en el primer término la señora y
niños de S. E., despues los miembros del Ayuntamiento, los Ayudantes de
SS. EE. y por último algunas personas particulares.
Frente á la subida del pueblo de Cangrejos se levantaba otro arco de
follaje y flores del tiempo, cuyo adorno principal consistia en una
lijera nubecilla que pendia del centro y que al pasar por debajo el
coche en que venia la familia de S. E. se abrió tan oportunamente que
casi cayeron dentro de él las dos palomas que contenia en su seno.
A la entrada del Puente de San Antonio se levantaba otro elegante arco
gótico que lucia á sus costados lozanas matas de plátano; y otra música
militar ejecutó la marcha al aproximarse SS. EE. Dos miembros del
Ayuntamiento que esperaban al efecto, se adelantaron á los estribos del
coche en que venian la señora y la niña de S. E. y ofreciéndoles dos
bonitos _bouquets_, uno de ellos dirigió á la señora las siguientes ó
parecidas palabras: "Excma. Sra.:--En nombre del Excmo. Ayuntamiento de
la ciudad ofrecemos á V. E. estos ramos que en su sencillez simbolizan
la de los habitantes de Puerto-Rico, y en la viveza de sus colores la
alegría de los corazones que hoy victorean al digno esposo de V. E.
Sírvase V. E. aceptarlos, como muestra del afecto que por su Gobernador
siente la ciudad en cuya representacion venimos." La señora contestó
dando las gracias por la muestra de distincion que recibia y suplicó
se hiciera así presente á los habitantes de la ciudad, cuyos buenos
sentimientos ya conocia. En seguida volvió á ponerse en marcha la
comitiva; y despues de pasar por otro arco de ramaje que se levantaba
al terminar el paseo de Puerta de Tierra, en el que se hallaba otra
banda de música; y de haber entrado en la capital, á cuya puerta estaba
otra orquesta, se dirijió á la Casa de Ayuntamiento, por la calle
de San Francisco, cuyos balcones se hallaban vistosamente colgados
y cuajados de gente que victoreaba al Gobernador de la isla, á la
vez que variadas llamas de Bengala alumbraban el trayecto. Delante
de los portales de la Casa capitular se levantaba el último arco
adornado de trofeos militares y superado por las armas de España y
las de Puerto-Rico y apoyándose en sus dos columnas dos maceros de la
Corporacion en trage de gala.
Llegada á este punto, la comitiva bajó de los coches y subió á los
salones del Municipio en donde una mesa sencilla pero bien dispuesta
ofrecia un _lunch_ reparador á los ilustres viageros. Diversas señoras
de las familias de los Concejales recibieron á la familia de S. E. y
despues de los saludos de cortesía todos ocuparon lugar en la mesa y
pronto reinó una franca cuanto digna alegría que animaba aun mas la
música que en la parte exterior ejecutaba preciosas danzas. Al concluir
el _lunch_ y puestos de pié S. E. y demás señores que se hallaban
presentes; el Gobernador tomando la copa brindó por S. M. la Reina (q.
D. g.) á quien ofreció dar cuenta de los nobles y leales sentimientos
de los habitantes de esta antilla; por el Ayuntamiento de la Capital,
al cual no podia menos que agradecer las deferentes atenciones que
recibia y que aceptaba como representante de la Suprema Autoridad de la
nacion, á la vez que agradecia por sí mismo.
Despues de una hora de agradable reunion SS. EE. siguieron para su
palacio acompañados del Excmo. Sr. General 2º. Cabo, y de los Sres.
Corregidor, Teniente-Alcaldes y algunos Concejales; á los cuales volvió
á manifestar su reconocimiento al despedirse de ellos.
La concurrencia que atrajo este acto á las afueras de Puerta de tierra,
á la plaza de Santiago y calle de San Francisco y á la plaza principal
era numerosísima; y sin duda alguna dió la medida de las simpatías que
disfruta el Gefe Superior de la Isla entre los habitantes de la ciudad
el como se apiñaba la gente para verle pasar así como los repetidos
vivas y aclamaciones que por todas partes se oian. Fué una verdadera
fiesta popular tan alegre y animada como bien aceptada por el público;
y digna por todos conceptos de la Autoridad á quien se dirigia y de la
Corporacion que la ofrecia.
[Ilustración]
VIII.
_Las alboradas._
Ya saben los lectores cual fué el orígen de las alboradas y como han
venido á parar en celebrarse en las primas noches en vez de serlo en
los primeros albores del dia. Esta fiesta ha venido á quedar reducida
con el tiempo á no tener otra significacion que la de una manifestacion
pública, dada por los que la efectúan, de su deseo de tomar parte en el
regocijo general.
Por esta razon, sin duda, cuando se trata de las fiestas de San Juan,
es de rigor que todos los que realizan alguna diversion, ó toman
parte en el conjunto de las que constituyen los festejos, saquen una
alborada; y casi siempre tambien ha acontecido que las sacan igualmente
los que impulsados por la alegría quieren hacer partícipes de ella á
sus convecinos, aun cuando para ello no haya precedido programa alguno.
En el presente año, como en todos los demás, no era posible prescindir
de esta diversion peculiar de las fiestas de San Juan; y han celebrado
sus alboradas no solo los gremios que constaban en el apéndice al
programa del Ayuntamiento, sino que tambien las ha habido sin anuncio
de ningun género y con mas ó menos pompa, segun los que las sacaban.
En los dias 3, 6, 7, 8, 10, 11 y 12 celebraron las suyas
respectivamente los gremios de Acarreadores, Albañiles, Detallistas de
provisiones, Zapateros, Músicos, Carpinteros y Barberos; y demás está
que diga que con mas ó menos animacion, con mas ó menos ruido, en todas
ellas hubo reunion de gentes, profusion de disparos, franca y sencilla
algazara y todo lo que constituye esa clase de fiesta popular, que no
por ser vista con indiferencia por las personas que pueden disfrutar
de otra clase de diversiones, deja de ser bien aceptada por el público
en general; y hace bien en aceptarla porque es una diversion sencilla
que en nada ofende á la cultura del pueblo. Esa orquesta que recorre
las calles, acompañada de una multitud mas ó menos numerosa, que marcha
á la luz de los achones y en medio de los gritos de la mas cordial y
alegre espansion, interrumpida solo por el ruido de los cohetes ó por
el silencio que reina mientras se remonta á los aires un globo, es á
no dudarlo un espectáculo que participa mucho de la sencillez de los
tiempos antiguos, pero que en nada se opone á las exigencias de la mas
avanzada civilizacion, ni tiene nada que sea contrario á la moral, ni
que pueda rechazarse por motivo alguno; siquiera no se la considere
mas que como un medio de llevar á todos los ángulos de la poblacion la
animacion y la alegría, que brota siempre con mas expontaneidad entre
la gente de buen humor que se halla dispuesta á divertirse á todas
horas.
Tal ha sido el carácter general de las alboradas que he anotado; y
ninguna de ellas, á excepcion de la de los Detallistas de provisiones,
de que mas adelante me ocuparé, ha ofrecido novedad alguna que merezca
mencionarse; como no sea la de un bonito himno cantado en la de los
Barberos; y cuya letra, lo mismo que las composiciones poéticas
distribuidas en los demás, se hallarán en el apéndice. Pero aunque
ninguna novedad hayan ofrecido estas fiestas para los que saben lo que
siempre han sido, proporcionaron algunas noches de pública animacion,
en que se vieron mas ó menos concurridas las calles y mas ó menos
alegría en las gentes que por ellas paseaban, segun la importancia de
cada una de aquellas diversiones.
La justicia exije que hable especialmente de la de los Detallistas
de provisiones, porque estos dieron lugar no solo á los espectáculos
propios de fiestas, sino que á la vez efectuaron actos que
contribuyendo al mayor realce de aquellas, pusieron de relieve los
sentimientos filantrópicos de los que lo realizaban. Nunca es mas
justificada la alegría y se generaliza mas fácilmente que cuando
procede de causas nobles que contribuyan al alivio de los afligidos;
porque, de ese modo, estos últimos no solo se encuentran favorecidos en
su desgracia y remediados en sus necesidades, sino que se encuentran
en disposicion de tomar parte en los regocijos públicos, tanto porque
á ello se presta la satisfaccion que esperimenta aquel cuya suerte
se mejora, aunque sea momentáneamente, cuánto porque la gratitud los
obliga á unirse á sus bienhechores y participar de sus satisfacciones.
La caridad es una virtud que tiene el don especial de llevar la
alegría, así á los corazones de los que la ejercitan, como á los de
los que la reciben; y por eso no es estraño ver que todos los actos
de caridad que se hacen públicos llevan consigo un sello determinado
de regocijo, tan puro y expontáneo como quizás no se encuentre en
otras fiestas; y por esto tambien se ve generalmente que el público se
apresura á adherirse, aunque solo sea con el deseo, á los actos de ese
género que llegan á su dominio.
Esto es precisamente lo que ha acontecido con la limosna anunciada por
los Detallistas para distribuir el dia de su alborada; y los pobres
á quienes la miseria, sin duda, retenia estraños á las fiestas, se
creyeron desde luego obligados á hacerse partícipes, al ver que no se
les habia olvidado en medio del conjunto de diversiones que á todos
distraian.
Era un espectáculo alegre á la par que conmovedor ver desfilar
cuatrocientas personas cuyos rostros anunciaban la satisfaccion del
que, en medio de la mas absoluta carencia de todo lo que sirve para
cubrir las necesidades comunes de la vida, se encuentra de repente con
que lleva entre sus manos el alimento de dos dias. Aunque la hora en
que se verificó el acto no era la mas apropósito para la reunion, por
ser á las doce del dia, muchas personas lo presenciaron, sin embargo;
y los detallistas pueden conservar además de la dulce satisfaccion que
proporciona siempre el hacer el bien, el grato recuerdo de que cuantos
tuvieron conocimiento de este acto no pudieron menos que aplaudirle de
corazon, y, lo que es mas, sentir el no haber tenido parte en aquella
obra de misericordia, que aunque fuera por un solo dia, llevaba el
contento á tantas familias.
El mismo gremio tuvo por la noche fuegos artificiales en la plaza
principal; pero, ó bien por la lluvia que cayó poco antes de la hora
prefijada para quemarlos y probablemente los humedeció, ó bien por
cualquiera otra causa, tuvieron mal éxito y la numerosa concurrencia
que en aquel sitio se habia reunido hubo de conformarse con disfrutar
de la música que ejecutó entre otras piezas una brillante sinfonía á
toda orquesta.
El gremio de Carpinteros que, como he indicado, tuvo su alborada el dia
11, dedicó al Gefe Superior de la Isla no solo la composicion poética
que es costumbre, sino tambien una alocucion que en el apéndice
encontrarán los lectores y que tiene el mérito de manifestar los
sentimientos de este pueblo sencillo y las esperanzas que ha fundado
en el Gobernador de la provincia. El cielo le ilumine, no para hacer
el bien, que yo no dudo que lo desea y trabajará por ello, sino para
conocer á este pueblo digno sin duda, por mas de una cualidad, de que
se le conduzca por el verdadero camino del progreso.
Si los lectores se detienen algun tanto en los himnos y demás
composiciones poéticas distribuidas en las alboradas, abstraccion hecha
de sus condiciones literarias, sobre las que por desgracia habria mucho
que decir, encontrarán en ellas, sin duda alguna, un indicio cierto
de los deseos, de las aspiraciones de este pueblo sencillo y leal
que lucha por abrirse paso á traves de los obstáculos que impiden su
prosperidad; y que espera, siempre tranquilo y siempre confiado en la
maternal solicitud de Nuestra Augusta Soberana, que medidas salvadoras
le saquen del estacionamiento en que se halla sumido hace ya algunos
años.
Volvamos empero, á las alboradas, que, aparte de lo que acaba de verse,
sinó han tenido el mérito de la novedad en el presente año, preciso
será reconocer que han dado á la poblacion, durante ocho ó diez dias
del mes de Junio, una animacion que puede competir en muchas de ellas
con las de las fiestas mas principales que se han efectuado. Casi todos
los gremios del comercio y de la industria han tenido en ellas su
parte; y así era de esperarse tratándose de una fiesta popular y de una
fiesta que la tradicion viene conservando hace mas de medio siglo; por
mas que, como antes lo he dicho, estemos muy lejos de la causa que le
diera orígen y que de seguro era hasta ignorada por la mayoría de los
lectores y tambien de los mismos que hoy sostienen las alboradas.
Inútil seria que yo tratara de hacer la descripcion de cada una de las
que he enumerado: todas ellas presentan la misma fisonomía, con las
pequeñas variantes de que he hecho mérito; y basta haber visto una
sola vez esos grupos numerosos que, en confusion pero sin desórden,
recorren las calles precedidos por banderas nacionales y farolas de
colores con inscripciones alegóricas á la fiesta, alumbrados por los
hachos de _tabanuco_, animados por la alegre algazara de un enjambre de
chiquillos, que abundan como granos de arroz en la tala del laborioso
_jíbaro_, y seguidos por orquestas mas ó menos importantes, que en
general ejecutan siempre danzas, dando así mayor animacion á la fiesta
y produciendo en una gran parte del público un regocijo siempre nuevo
cuando se trata de este baile provincial, para formarse idea exacta
de lo que es una alborada; y de lo que han sido todas las que hemos
anotado al empezar este capítulo. Fiestas inocentes, mensajeras de la
alegría y que son como las precursoras de las que han de venir tras
ellas; y de que me ocuparé mas adelante.
[Ilustración]
IX.
_Exposicion de pinturas._
El lector me permitirá que por un momento me separe del órden del
programa que he venido observando en la descripcion de las fiestas,
para hablarle de un hecho que en realidad no constituye una diversion,
pero que ha sido de los que mas realce han dado á las fiestas de San
Juan en el presente año. Refiérome á la exposicion de pinturas de mi
querido amigo el jóven artista Puerto-Riqueño D. Francisco Oller, que
ha estado abierta desde el 14 al 30 de Junio y que ha sido favorecida
no solo por la concurrencia de todas las personas de buen gusto y de
sentimiento artístico que han ido á admirar mas de una belleza de las
muchas que ha exhibido el pintor de nuestra isla; sino tambien por
numeroso pueblo que, con menos criterio artístico, pero quizás con
mejor sentimiento á veces, aplaude lo bello sin saberse explicar la
razon de ello.
Así como no hubiera sido justo pasar desapercibida la exposicion de
pinturas, así tambien confieso paladinamente que no me atreveré á
entrar de lleno en un juicio crítico de las obras de mi amigo Oller,
porque reconozco que sería tarea muy superior á mis débiles fuerzas,
por mas que haya oido respetables opiniones y me haya detenido en
estudiar los cuadros presentados. Confórmese, pues, el lector con una
simple opinion _ex cathedra_, formulada dentro del modesto círculo á
que alcanza mi sentimiento estético; y sepa el amigo Oller que no tengo
aquí la pretension de ofrecer una crítica razonada, sino simplemente
hacer una descripcion mas ó menos cierta del hermoso espectáculo que
nos ha dado ocasion de admirar.
Hermoso espectáculo, sí, porque lo son todos aquellos que hablan
á la imaginacion y al sentimiento y tienen el privilegio especial
de conmover los corazones que saben gustar de lo verdadero, de lo
bueno, de lo bello. Solo al arte le es dado brindarnos un conjunto
de procedimientos que hieran el alma en sus mas delicadas fibras,
produciendo sensaciones de dolor ó de placer, con las que tal vez no
sabríamos de otro modo connaturalizarnos.
Entremos en el salon de pinturas y ocupémonos de los cuadros por el
órden mismo con que los presenta el Sr. Oller en su catálogo.
1º--Retrato de S. M. la Reina Doña Isabel II (q. D. g.), copia del que
posee el Excelentísimo Ayuntamiento de la Capital, obra del distinguido
pintor Sr. Madrazo y único original que existe en esta Isla.
En esta copia el artista ha introducido algunas variaciones, sin duda
teniendo en cuenta que el original fué hecho en 1850 y tambien por
ser imposible sugetar la mano de un artista que se encuentra á cierta
altura para ceñirla á hacer una copia servil: todo, sin embargo,
está estudiado en este cuadro y el estilo del Maestro bastante bien
interpretado.
2º.--Retrato de la Excma. Sra. Doña Clementina Buttler de Marchessi.
Este cuadro me ha hecho comprender que cuando en la espresion de una
cabeza predomina un sentimiento cualquiera, el artista se siente
entusiasmado y ejecuta su obra lleno de ardor. La Sra. Marchessi es
buena y esa bondad se demuestra en su rostro, al cual la naturaleza
hizo además hermoso; ambas dotes han contribuido, á no dudarlo, á que
el artista haya sabido aprovechar tan hermoso modelo, como lo prueba
el estilo largo y franco que distingue al cuadro. Los detalles, como
en general todos los de mi amigo Oller, están bien estudiados; la
perspectiva del fondo bien entendida; y las carnes ofrecen tintes mas
suaves que las de otras figuras de que me ocuparé mas adelante.
3º.--Cuadro religioso Santa Cecilia, original.--¡Lástima grande que
mi amigo Oller sea discípulo tan consecuente de esa escuela realista
contemporánea que ha deificado á Proudhon en su estética! Y digo esto
porque se me figura que de no ser así habria mas vaporosidad en el
cuadro que contemplamos; hubiera presentado con mas ligereza ese
conjunto de formas, humanas es verdad, que constituyen el cuadro, pero
que tienden á lo ideal por medio de esa vaguedad indefinible que la
escuela realista no encontrará nunca en la materialidad de sus modelos.
La composicion, sin embargo, está llena de gracia; las figuras y en
particular la de la Santa se destacan bien del fondo, que es un cielo
azul muy transparente; y el conjunto revela el ingenio y el buen
gusto del autor. Las nubes están ejecutadas de tal manera que parecen
moverse; y esto hace que se vea á la Santa como subir lentamente, á
lo que se armoniza del todo la espresion de dulzura de su rostro que
hace un contraste agradable con el movimiento inquieto de las nubes. El
colorido, estudiado con detenimiento, prueba la inteligencia artística
de mi amigo Oller; pues los objetos que se oponen al aire libre y sobre
todo contra una fuerte luz, como la que revela el fondo tan claro del
cuadro, y particularmente las carnes, adquieren un tono mucho mas
fuerte, que las hace en el cuadro aparecer de un rojo muy subido, por
efecto de la oposicion del color azul del cielo. Estas observaciones
que para el público en general suelen pasar desapercibidas por la falta
de costumbre de estudiar los efectos de luz, son muy apreciadas por
los artistas y aun por los profanos que tienen gusto para admirar la
exactitud con que el arte imita los fenómenos de la naturaleza.
Deseo que mi amigo Oller tenga tipos como el de que me ocupo siempre
que haya de hacer cuadros como este; seguro de que concluirá por darles
la idealidad que su artista corazon sabe comprender perfectamente, por
mas que su cabeza y su mano quieran sujetarse á preceptos escolares que
siempre contendrán el vuelo de toda imaginacion entusiasta.
Recuerde mi amigo Oller que en la materialidad de la vida difícil
será que encuentre nunca una sola de esas bellezas infinitas que
únicamente la fé nos revela; y deje á su alma creyente que se lance en
las regiones celestiales, cuyas armonías y delicias estoy seguro sabe
apreciar, sobre todo cuando trate asuntos religiosos.
La primera vez que ví este cuadro (hace año y medio) nada revelaba
que Santa Cecilia habia sido mártir, pues solo estaba representada
su virginidad con flores: hoy he encontrado un bello ángel al lado
izquierdo del cuadro, que lleva la palma del martirio: es una
correccion tanto mas oportuna, en mi humilde juicio, cuanto que además
de no echarse de menos un símbolo indispensable, se ha llenado un vacio
del cuadro que producia mal efecto.
4°Retrato de D. Manuel Sicardó y Osuna. No he podido pasar por delante
de este cuadro, en las diferentes veces que lo he hecho, sin detenerme
largo rato á contemplar aquella figura noble que tantos recuerdos
despierta en mi imaginacion; y cuyos detalles me traen á la memoria
los alegres dias de la infancia llenos de las travesuras propias de
esa edad en la que solo se piensa en burlar la vigilancia del Maestro:
puede decirse que este retrato es un cuadro de costumbres, por
representar no solo al individuo sino tambien una escena de su vida,
demasiado conocida para los que la veíamos discurrir siempre ocupada de
las áridas operaciones de una proporcion algebráica ó de un problema
geométrico mas ó menos complicado.