¿Qué escuché?... Por la otra puerta

salen las damas... Quizás

ella también... ¡Satanás

túvola esta noche abierta! 550

(Con furor)

Marchóse por ella... ¡Oh, sí!

Todo se ha perdido...

(MARGARITA aparece a las puertas del templo)

¡Ah!... ¡No!

(MEDINA se oculta, MARGARITA baja lentamente las gradas y después

se dirige, como hablando consigo misma, a la calle de la derecha)

MARGARITA

Sólo en él confío... Yo

nada puedo hacer por mí.

MEDINA

(Llegó su vez al puñal.) 555

MARGARITA

No debo tener recelos...

Hoy velan por mí los cielos

y Dios me libra de mal. (Dirígese a la derecha)

Ni se ve ni se oye nada.

¡Qué soledad!... Tengo miedo.... 560

(Al volver MARGARITA la esquina MEDINA

se lanza detrás cautelosamente)

Es tarde.... Tal vez Quevedo

se impacienta en mi posada.

Voy al punto... ¿Qué rumor?...

(Volviéndose a MEDINA, que estará a dos pasos)

¡Un hombre!... ¡Atrás! ¿Qué queréis?

MEDINA (haciendo un movimiento bajo la capa)

Vengo de paz...

MARGARITA

No os lleguéis... 565

MEDINA (lanzándose sobre ella puñal en mano)

A mataros.

MARGARITA

¡Ah!

ESCENA XIII

Dichos y QUEVEDO, que, saliendo de la calle de la derecha, sujeta por

detrás el brazo de MEDINA que va a herir

QUEVEDO

¡Traidor!

(Sujetándole el brazo con una mano)

MEDINA (soltando el puñal)

¡Jesucristo!

QUEVEDO

Por allí...

(Señalando a la duquesa la calle de la izquierda

y sacando a MEDINA la espada)

Al punto os sigo... Alejaos.

(Volviéndose a MEDINA que va a escapar y sujetándole por su capa)

¡Vos, no os alejéis... quedaos!

(QUEVEDO dirige otra vez los ojos a la calle por donde ha desaparecido

MARGARITA, y en tanto MEDINA suelta la capa en sus manos)

MEDINA

¡Oh! ¡Me salvé! (Huyendo)

QUEVEDO

(Con voz de trueno y levantando la espada de MEDINA, que se queda inmóvil)

¡Quieto ahí! 570

(QUEVEDO tira al suelo la capa de MEDINA y dice, arrojándole su espada)

Ahora hierro contra hierro,

nueva lid.

MEDINA

Mas vuestro nombre...

QUEVEDO (desenvainando)

Si no lidiáis como un hombre,

vais a morir como un perro.

MEDINA

Ved... que... el duelo... no es igual. 575

QUEVEDO

La espada tenéis desnuda.

MEDINA

Cierto...

QUEVEDO

Yo también.

MEDINA

Sin duda.

QUEVEDO

No hay ventaja pues.

MEDINA

Sí tal.

(¿Qué diré?...) Por de contado...

yo estoy... sin capa...

QUEVEDO

Es muy cierto. 580

MEDINA

Conocéisme descubierto;

yo no os conozco embozado.

QUEVEDO

Ya que tanto alambicáis,

pronto una capa se quita.

(QUEVEDO se desembaraza de la capa, y, al arrojarla, MEDINA

saca una pistola, dispara y se afogona el tiro)

MEDINA

¡Ay de vos!... (Arrojando la pistola)

¡Suerte maldita! 585

QUEVEDO (Con frescura, poniéndose en guardia en tanto que MEDINA recobra

su acero y se defiende en retirada)

Mala pólvora gastáis.

MEDINA

¡Que el cielo os maldiga a vos!

QUEVEDO

¡Tiemblas!...

MEDINA

¡De rabia!

QUEVEDO

¡De miedo!

MEDINA (con espanto y retrocediendo)

¡Oh, perdonadme!

QUEVEDO

No puedo.

MEDINA (con voz ahogada y cayendo dentro de la calle de la derecha)

¡Ay!

QUEVEDO

Que te perdone Dios. 590

(Pausa)

He matado a un hombre. Fué

con razón... Sí... pero pesa

el crimen... ¡Ah! la duquesa...

por aquí la alcanzaré.

(Toma la capa de MEDINA que está a sus pies y vase por el fondo. La

escena queda un momento sola. Después aparece MARGARITA por

la misma calle que tomó al marcharse)

ESCENA ÚLTIMA

MARGARITA, luego OLIVARES y ronda

MARGARITA

Nada se oye.... Tras de mí 595

dijo que iría.... Un momento

le aguardé junto al convento...

¡Muerta vengo!

VOZ (dentro)

Por aquí....

MARGARITA

¡Oh, la ronda!... (Quiere huir y vacila)

ALCALDE (dentro)

Ved si acaso...

Mas un hombre en esta esquina 600

yace tendido.

(La calle de la izquierda aparece iluminada por la luz de una linterna)

OLIVARES (dentro)

¡Es Medina!

MARGARITA

(¡Oh, no puedo dar un paso!)

OLIVARES (saliendo)

¡Por Jesucristo en la cruz!

ALCALDE (saliendo seguido de corchetes)

Muerto.... Registradle.

OLIVARES (deteniéndoles)

No. 604

Debo registrarle yo. (Tropieza en la capa de QUEVEDO)

Mas ¿qué es esto? ¡Aquí una luz! (Recoje la capa)

Pronto, la luz necesito.

ALCALDE (a los alguaciles y acercándose a OLIVARES)

Ved que el matador se escapa.

(Los corchetes desaparecen por la derecha)

OLIVARES

De Quevedo es esta capa.

MARGARITA

¡Muerto!... ¡Gran Dios! (Cae dentro)

OLIVARES

Ese grito... 610

ALCALDE (dentro)

Una dama hay en el suelo.

OLIVARES

¿Muerta?

ALCALDE

Desmayada...

OLIVARES

A ver...

(¡Oh, la infanta!) A esa mujer

nadie la levante el velo.

ALCALDE

Bien, señor.

OLIVARES

Una litera. 615

ALCALDE (a los corchetes que vuelven por la derecha)

Id por ella y no tardéis... (Vanse)

OLIVARES

Dentro a la dama pondréis...

mas sin mirarla siquiera.

ALCALDE

¿Después?

OLIVARES

(Mi triunfo es completo.)

Conducidla en breve espacio... 620

ALCALDE

¿Dónde?

OLIVARES

A palacio.

ALCALDE

¿A palacio?

OLIVARES

Por el caracol secreto.

ALCALDE

¿Quién la escolta?

OLIVARES

Sólo vos.

ALCALDE

Mas vuecencia...

OLIVARES

Iré detrás.

(Vase el alcalde por la izquierda)

Duquesa, a palacio vas... 625

desde allí... ¡sábelo Dios!

(Dirígese con precipitación hacia la calle

donde cayó MEDINA, y cae el telón)

ACTO SEGUNDO

Salón en el palacio del Buen Retiro. Puerta en el fondo que por la

derecha conduce a las habitaciones de OLIVARES, y por la izquierda, a la

capilla. A la derecha, en primer término, puerta que conduce a la

escalera y corredores de palacio; a la izquierda, en primer término, la

cámara de la reina; en segundo, la del rey. Es de noche. La escena está

iluminada por un candelabro de cinco ramales colocado sobre un mueble de

la época.

ESCENA PRIMERA

LA REINA, DOÑA INÉS

REINA

Doña Inés, todo es inútil:

no hay en el mundo consuelo

para mí; padezco mucho,

porque inocente padezco. 630

¡Infeliz! Otras que sufren,

en su desventura, al menos,

viven ¡ay! con esperanzas...

Yo sin esperanzas muero.

INÉS

Mas...

REINA

Con esperanzas locas, 635

es verdad, soñé algún tiempo;

se han desvanecido todas

por mi mal, y ya no sueño.

El dolor vela... ¡Mis horas

son tan largas!... Yo las cuento 640

por los ahogados latidos

de este corazón enfermo.

INÉS

No os aflijáis...

REINA

¡Tantos días,

tantas noches de tormento,

siempre lo mismo!...

INÉS

Señora... 645

REINA

Ni un instante de sosiego.

Viene el día y no reposo,

viene la noche y no duermo...

Si he de descansar... ¡Dios mío,

dame tu descanso eterno! 650

INÉS

¡Cómo! ¿Lloráis?

REINA

No, no lloro...

INÉS

No me lo neguéis... No... Veo

húmedos ya vuestros ojos...

REINA

Pronto los verás bien secos.

INÉS

¡Oh, qué horror!

REINA

Padezco mucho, 655

porque inocente padezco.

INÉS

Inocente... ¿Y quién lo duda?...

REINA

Felipe... mi esposo... miento:

ya no es mi esposo... el rey...

¡Rey para mí bien severo! 660

INÉS

Si él vuestro amor comprendiera...

REINA

Nunca podrá comprenderlo.

Negras sospechas le turban;

y aunque es generoso y bueno,

para mí tan solo tiene 665

rencor y amargo desprecio.

Y es que ve sobre mi frente

ese imaginario sello

del crimen...

INÉS

¿No ve ese llanto?

REINA

Sus dudas le tienen ciego. 670

INÉS

Pues bien, habladle.

REINA

Es inútil:

sordo le tienen sus celos.

INÉS

Tal vez sus negras sospechas

se disipen con el tiempo.

REINA

Imposible: cada día 675

toman, Doña Inés, más cuerpo;

y es natural: Olivares,

por odios que no comprendo,

le habla siempre de ese crimen.

INÉS

Pura invención del infierno. 680

Vos sois la virtud, señora.

REINA

Mi virtud... es un misterio;

tú solamente lo sabes.

INÉS

No, también lo sabe el cielo;

esperad en él.

REINA

Es tarde: 685

para mi mal no hay remedio.

INÉS

Si al rey llegara ese escrito...

REINA

¿Cuál?

INÉS

El del conde.

REINA

¡Silencio!

No pronuncies ese nombre...

¡Villamediana!... Su espectro 690

me persigue noche y día,

cual tenaz remordimiento.

INÉS

Sois inocente.

REINA

Inocente...

mas di causa, sin saberlo,

a que el buen Villamediana 695

fuese a puñaladas muerto.

INÉS

Celos del rey le mataron.

REINA

¿Quién dió pábulo a esos celos?

INÉS

Dicen que el conde os amaba...

REINA

Pues calló prudente y cuerdo; 700

y si ese amor desdichado

fué, como suponen, cierto,

jamás la reina lo supo,

y en la tumba está el secreto.

INÉS

No, que el conde moribundo 705

se arrancó el puñal del pecho...

REINA

¡Calla!

INÉS

Y con su propia sangre

pudo escribir...

REINA

¡Tal recuerdo!...

INÉS

Puede salvaros... El conde

dicen que escribió un momento 710

con su sangre, y ese escrito

se encontró sobre su cuerpo.

REINA

¡Desdichado!

INÉS

Vos, señora,

sois pura, y lo sabe el cielo.

REINA

¿Cómo hacer que el rey lo sepa? 715

INÉS

Con ese escrito sangriento.

REINA

¡Ay! En manos de Olivares

cayó, según dicen... Cierto...

ese papel ya no existe...

le habrá consumido el fuego. 720

INÉS

¿Eso teméis?

REINA

Olivares

goza en mis padecimientos...

¿Por qué me aborrece ese hombre?

INÉS (mirando al fondo)

Viene por aquí.

REINA

Retirémonos.

ESCENA II

DICHAS y OLIVARES, que entra por el fondo

OLIVARES

Si mi presencia importuna... 725

REINA

No, Conde-duque... (Con violencia)

OLIVARES

Sospecho

que Su Majestad se aleja

sólo porque yo me acerco.

REINA

Yo...

INÉS

La reina está indispuesta.

OLIVARES

Sabe Dios cuánto lo siento. 730

REINA

Gracias.

OLIVARES

(¿Sabrá la venida

de la duquesa? Indaguemos.)

REINA

¿Cómo está el rey?

OLIVARES

Siempre triste.

REINA

¡No le he visto en tanto tiempo!

OLIVARES (mirando fijamente a LA REINA)

La duquesa Margarita... 735

REINA

¡Aun sola en Ocaña!

OLIVARES

Cierto.

REINA

Haced que vuelva a la corte;

dadme ese dulce consuelo:

que vuelva... ¡Me quiere tanto!...

¡Tanto como yo la quiero! 740

Prima del alma... ¡Es tan buena!...

Sí, sí, que vuelva al momento....

¡Oh! ¿Lo haréis?

OLIVARES

Si no os enoja,

de conversación mudemos. (Pausa)

REINA

Yo de otra os hablara... 745

¿Me comprendéis?

OLIVARES

Os comprendo.

REINA

Pues ese sangriento escrito...

OLIVARES

Sangriento, es verdad, sangriento.

REINA

¿Conque existe pues?

OLIVARES

Existe.

REINA

¿Lo tenéis vos?

OLIVARES

Yo lo tengo; 750

ya os lo repetí mil veces.

REINA

Entregádmelo.

OLIVARES

No puedo.

REINA

Prueba la inocencia mía....

OLIVARES

No del todo, según pienso.

REINA (con altivez)

¡Conde-duque!

OLIVARES (con hipocresía)

Para mí 755

sois de virtudes modelo;

mas el rey...

REINA

Dadle ese escrito.

OLIVARES

Ya se lo daré a su tiempo.

Para darle la triaca,

dejad que apure el veneno: 760

hoy las sospechas le acosan...

ya se irán desvaneciendo,

y entonces verá ese escrito

ya sin prevención, y espero...

REINA

Es que van ya muchos años 765

desde que vivo muriendo

despreciada de mi esposo,

que escucha vuestros consejos;

y en palacio, viuda y sola,

sufro su amargo desprecio, 770

porque aduladores viles

le han trastornado el cerebro.

OLIVARES

¡Qué exaltación!... Ved, señora,

que está débil en extremo

vuestra salud...

REINA

Conde-duque, 775

no insultéis mi sufrimiento.

OLIVARES

Vamos a otra cosa: el príncipe

niño, sucesor del reino,

por su edad...

REINA

¡Hijo del alma!

OLIVARES

Ya del regazo materno 780

debe separarse.

REINA

¡Oh, nunca!

OLIVARES

Es el príncipe heredero,

y ha resuelto el rey, su padre...

¿lo oís?... el rey lo ha resuelto,

darle servidumbre propia, 785

libros, armas y maestros,

y, por fin, cámara digna

de su carácter excelso.

REINA

¡Me arrancáis el hijo mio!

OLIVARES

Elegid el aposento 790

que más le cuadre en palacio.

REINA

¡Gran Dios!

OLIVARES

Yo os iré diciendo:

el del jardín... el de Osorio...

el de Ripalda... el de Lemus...

el de Borja... el de la infanta... 795

Elegid...

REINA

Elijo... ¡el vuestro!

OLIVARES

¡Cómo!

REINA

Ocupáis en palacio

el más ostentoso y regio;

y entre príncipe y vasallo

lo primero es lo primero. 800

(LA REINA se retira por la puerta de su

cámara; DOÑA INÉS la sigue después)

INÉS

¡Oh, respetadla!

OLIVARES

¡Me arroja

de aquí!... ¡Por Dios la prometo!...

INÉS

¡No!... ¿Qué intentáis?

OLIVARES (reprimiéndose)

Nada, nada...

buscar otro alojamiento.

ESCENA III

OLIVARES

«Entre príncipe y vasallo 805

lo primero es lo primero»,

me dijo, y callé... Sí; pero

yo para obrar siempre callo.

¡Vasallo quien da la ley!...

Reina, me hiciste un ultraje; 810

que no rinde vasallaje

quien hizo vasallo al rey.

¿Qué genio malo te acosa?

¿Cómo no te dice el alma

que quien destruyó tu calma 815

aun puede hacerte dichosa?

Débil, incauta mujer...

en tu desamparo triste

nunca tan altiva fuiste...

ni lo volverás a ser. 820

Yo tu dicha tengo aquí:

sí, se encierra en esta carta

sangrienta que no se aparta

un solo instante de mí. (Pausa)

El rey te abrirá sus brazos 825

si a ver llega tal escrito;

mas primero el favorito

se lo comerá en pedazos.

Te amaba el rey con pasión;

mas roto el lazo nupcial 830

por mi astucia, sin rival

reino yo en su corazón.

Nadie mi secreto sabe:

muerto Medina, segura

guardará en la sepultura 835

de este secreto la llave.

¡Medina!... ¡Fatal recuerdo!...

El papel que me arrancó

¿dónde ese hombre lo guardó?

Sí alguien da con él, me pierdo. 840

La incertidumbre me abrasa....

No; lo que pensé es verdad:

para más seguridad

lo guardó en aquella casa....

Sí; mi presunción es cierta: 845

el papel oculto está

dentro de la casa... y ya

sellé yo mismo la puerta.

Y no sé por qué me apuro....

Mañana busco el papel 850

en la casa, y doy con él....

Sí, doy con él, de seguro.

Todo va bien: la duquesa

se halla, pues, a buen recaudo,

y yo por el fin me aplaudo 855

de tan arriesgada empresa.

(Mirando a la derecha)

Pero allí viene Mendaña

con el marqués y don Juan

de Castilla; siempre van

juntos en buena compaña. 860

Y por Dios que el tal Castilla

tiene lengua de escorpión,

y hacia mí poca afición,

según cuentos de la villa.

ESCENA IV

OLIVARES, MENDAÑA y CASTILLA por la derecha. Al entrar, MENDAÑA se

dirige a OLIVARES con solicitud exagerada; GRANA le saluda afectuoso, y

CASTILLA hace una leve inclinación y se queda algo separado del grupo

OLIVARES

Buenas noches, caballeros. 865

MENDAÑA

Que el cielo os guarde, señor.

OLIVARES

Solo me encontráis.

MENDAÑA

Mejor.

OLIVARES

Mucho me contenta el veros.

GRANA

Gracias.

MENDAÑA

Honor singular.

OLIVARES

Triste anduve todo el día. 870

MENDAÑA

Mejor...

GRANA (interrumpiéndole)

¿Qué?

MENDAÑA

Mejor sería

que os fueseis a descansar.

OLIVARES

No, son tristezas...

CASTILLA

(¡Historia!)

OLIVARES

Y de divertirlas trato.

Conque... hablemos, pues, un rato. 875

MENDAÑA

Rato mejor... ni en la gloria.

CASTILLA

(Tanta humillación ya es mengua.)

OLIVARES

Contadme algo de la villa

los tres... los dos, pues Castilla

se ha venido sin la lengua. 880

(CASTILLA se encoge de hombros desdeñosamente)

¿Nada respondéis?

MENDAÑA

¡Don Juan!...

OLIVARES

¿No me habláis?... Ved que yo os hablo.

CASTILLA

(Lleve tu palabra el diablo.)

GRANA (aparte a Mendaña)

Mucho me temo un desmán.

MENDAÑA

Al ministro...

CASTILLA

(Fuera mengua.) 885

OLIVARES

Responded.

GRANA

(Mal humor gasta.)

CASTILLA

Vos lo dijisteis, y basta:

me he venido sin la lengua.

OLIVARES

Ligero anduve en decir,

y mi error he conocido. 890

Con lengua os habéis venido...

(Con cólera)

¡Sin lengua os debierais ir!

(OLIVARES se retira por el fondo con aire sombrío,

seguido de GRANA y MENDAÑA)

ESCENA V

CASTILLA; después QUEVEDO

CASTILLA

¡Vive Dios, me la arrancara

yo mismo, juro a mi nombre,

porque no ha lanzado a ese hombre 895

cien insultos a la cara!

(QUEVEDO entra por la derecha en el mayor desorden y pasa junto

a CASTILLA sin reparar en él, yendo a quedarse en medio de la

escena como abismado en sus pensamientos)

¡Por Cristo en la cruz, Quevedo!...

A ocasión dichosa viene.

Quiero hablarle... mas ¿qué tiene?

Su rostro me infunde miedo. 900

Desde aquí le he de observar.

¡Qué temblor!

QUEVEDO

¡Pesquisa vana!

(Después de una pausa)

¡Ruin inteligencia humana,

no sabes adivinar! (Pausa)

¡Oh, me pierdo en el abismo 905

de mi propia confusión,

y vacila mi razón!

CASTILLA

(¿Qué hablará consigo mismo?)

QUEVEDO

Ni en la calle ni en su casa

dar he podido con ella.... 910

¡Si... nació con mala estrella...

tal vez... mi frente se abrasa!

La libré de un asesino,

y otro quizás tan cruel

la mató... ¡Mísero de él 915

si le encuentro en mi camino!

¡Muerta!... No.... ¿Presa?... Quizás....

Olivares... Él la esconde....

Sí, sí... pero ¿en dónde, en dónde?

Mas... razón, discurre más. 920

Tú, de tan altas ideas

creadora... ¡Oh, mente mía,

si hallas luz, alumbra y guía!...

Y si no... ¡maldita seas!

ESCENA VI

Dichos, MENDAÑA y GRANA que salen por el fondo derecha. CASTILLA,

al verlos, les hace señas para que guarden silencio

GRANA

Calla... Quevedo...

MENDAÑA

Mejor... 925

Nos dirá alguna letrilla.

GRANA

Señas nos hace Castilla.

MENDAÑA

Chist... al buen entendedor...

(MENDAÑA y GRANA durante esta escena hablan

como si quisieran no ser oídos)

GRANA

Entendido.

MENDAÑA

Claro está:

Don Francisco en este instante 930

busca un feroz consonante.

Mejor.

GRANA

Pues lo encontrará.

No le interrumpamos, pues.

MENDAÑA

Eso es lo mejor.

CASTILLA

¡Ahí quietos!

MEDAÑA

Lo menos quince sonetos 935

nos guarda para después.

QUEVEDO

Nada: o salvarla o morir.

CASTILLA

(Es ya mucho meditar.)

QUEVEDO

¡Sí... sí, sí!

CASTILLA

(Me hace temblar.)

MENDAÑA

Mucho nos hará reír. 940

QUEVEDO

¡Gran Dios, un rayo de luz

entre en esta oscuridad!

MENDAÑA

Pero ¿qué miro?... Es verdad:

brilla en su capa una cruz.

GRANA

Y es la de Santiago... Pero 945

¿cuándo el hábito alcanzó?

QUEVEDO

Mis sienes estallan... ¡Oh!...

MENDAÑA

Hoy, sin duda, caballero

le hizo Olivares y... Ved:

ya con la cruz de Santiago, 950

versos le dedica en pago

de tan cumplida merced.

QUEVEDO

¡Terrible será la lucha!

Bien; me sobra corazón.

(QUEVEDO, al decir esto, se vuelve y se encuentra entre MENDAÑA,

GRANA y CASTILLA, que han ido acercándose lentamente, aquéllos

por la izquierda y éste por la derecha)

¿Quién es?

MENDAÑA (con grito de júbilo)

¡Letrilla... Atención! 955

¿Tendrá gracia? (A QUEVEDO)

QUEVEDO

¡Mucha, mucha!

Tiene tanta... que yo mismo

crujo de risa...

MENDAÑA

Al instante

recitádnosla. ¿Picante

será?

QUEVEDO

Más que un sinapismo. 960

MENDAÑA

¿La acabasteis?

QUEVEDO

Falta poco.

MENDAÑA

¿Sátira?

QUEVEDO

Contra los necios.

¡Qué golpes les doy tan recios!

MENDAÑA

¡Siempre alegre!

CASTILLA

(O siempre loco.)

QUEVEDO

(¡Cuánto sufro!)

MENDAÑA

Nadie triste 965

puede estar donde estéis vos.

Hacednos reír...

QUEVEDO

(¡Ay, Dios!)

MENDAÑA

Con un chiste.

QUEVEDO

Con un chiste

quisiera haceros reír,

y reír hasta rabiar, 970

y de risa reventar,

y a risotadas morir.

GRANA

¡Qué ocurrencia!

MENDAÑA

Me enamora;

nadie las tiene mejores.

QUEVEDO

(¡Necios!)

INÉS (saliendo)

La reina, señores. 975

ESCENA VII

Dichos, LA REINA y DOÑA INÉS, que salen de su cámara;

después OLIVARES

GRANA

¿Dónde irá la reina ahora?

QUEVEDO

(¡Pobre mártir!)

REINA (a INÉS)

_Pon mi silla._

(DOÑA INÉS se dirige a la capilla. Los cuatro

hacen una reverencia a LA REINA)

(Saludándoles)

Adiós. Orando un momento,

voy a ver el monumento

que hoy adorna mi capilla. (Dirígese a ella) 980

CASTILLA (a QUEVEDO)

Siempre triste.

QUEVEDO

A Dios le plugo.

(¡Pobre víctima!)

(Reparando en OLIVARES, que sale por el fondo derecha y se dirige a LA REINA)

(¿Esto más?)

OLIVARES

Señora. (Saludando)

QUEVEDO

(¡Siempre detrás

de la víctima el verdugo!)

OLIVARES

¿Vais a orar?

REINA

¿Es cosa extraña? 985

La oración presta consuelo.

OLIVARES

¿Iréis a pedir al cielo?...

REINA (interrumpiendo)

La felicidad de España.

OLIVARES

Que eso le pidáis es llano,

y eso le pedimos todos. 990

REINA

Sí, de diferentes modos.

QUEVEDO

(Téngame Dios de su mano.)

(LA REINA se halla en el fondo, OLIVARES a su izquierda, y los

demás a su derecha, siendo MENDAÑA el más próximo)

OLIVARES

Si oye Dios vuestra plegaria

cuando oráis en la capilla;

¡lástima que vuestra silla 995

esté allí tan solitaria!

REINA (con exaltación y dolor)

Otra tuvo de igual porte

en esa mansión bendita...

OLIVARES

¿Quién?

REINA (mirando a su alrededor y como sintiendo haber dicho demasiado)

La infanta Margarita...

QUEVEDO

(Aparte a LA REINA y por detrás de MENDAÑA, volviendo

a quedarse en su puesto inmediatamente)

(Dicen que se halla en la corte.) 1000

(LA REINA, al oir a QUEVEDO, vuelve la cabeza y se fija en MENDAÑA)

MENDAÑA

¡Cómo me mira!... ¡Mejor!

REINA

(¿Será cierto lo que oí?) (Agitada)

¿Es cierto, es cierto?

QUEVEDO (con énfasis e intención)

¡Sí!

(Con indiferencia) ¡Sí!...

silla tuvo...

OLIVARES

Es un error.

REINA

(Mirando a QUEVEDO, el cual se ha quedado inmóvil,

aparentando la mayor frialdad)

(Comprendo... Quevedo ha sido 1005

quien en voz baja...)

OLIVARES

La tuvo

el rey....

REINA

(A mi lado estuvo...

él fué quien me habló al oído.)

(LA REINA se dirige hacia la capilla con los ojos fijos en QUEVEDO.

OLIVARES hace un movimiento como para detenerla)

OLIVARES

Yo una súplica he de haceros.

REINA

Decid. (¿Cómo hablar a ese hombre?) 1010

OLIVARES

Os la dirijo en mi nombre

y en el de estos caballeros:

pues sola vais a marcharos

hacia la capilla ahora,

¿nos concederéis, señora, 1015

el honor de acompañaros?

REINA

Pláceme la cortesía;

y acepto. (Hablaré con él.)

OLIVARES

Pues todos hasta el cancel

os haremos compañía. 1020

(MENDAÑA, GRANA y CASTILLA se inclinan en señal de asentimiento.

QUEVEDO se va apartando poco a poco, hasta quedarse junto a la

puerta de la derecha)

REINA

Gracias...

OLIVARES

Es nuestro el honor.

REINA

(Me colocaré a su lado.)

OLIVARES

Para hacer más señalado

tan eminente favor

un caballero escoged... 1025

su mano hasta allí aceptad.

REINA (con visibles muestras de alegría)

Sí, sí....

OLIVARES

Dichoso en verdad

el que obtenga tal merced.

(Todos se inclinan, menos QUEVEDO)

QUEVEDO

(Ya están de orgullo beodos.)

OLIVARES (mirando a LA REINA con aire de triunfo)

(Hoy mi mano has de tocar.) 1030

(A LA REINA)

A esa distinción sin par

todos aspiramos... todos... (Inclínanse de nuevo)

REINA (mirando alrededor)

Todos... ¿menos vos, Quevedo?

QUEVEDO

Yo, incapaz de merecerla,

nunca osara pretenderla. 1035

REINA

Pues a vos os la concedo.

(QUEVEDO se adelanta hacia LA REINA y todos le abren paso. Al llegar

a ella, que le alarga la mano, dobla una rodilla y besa)

QUEVEDO (con emoción)

Pues tal honra merecí,

(Levantándose y mudando de tono repentinamente)

gracias, Olivares. ¡Oh,

brava idea os ocurrió!...

mas otra me ocurre a mí: 1040

sin pajes la reina está,

sola viene... y es costumbre

que su camino se alumbre

cuando a la capilla va...

OLIVARES

Esa observación... (Con disgusto)

CASTILLA

Es cierta. 1045

QUEVEDO

Pues cual buenos servidores,

justo es que todos, señores,

la alumbréis hasta la puerta.

Luces... (Señalando al candelabro)

MENDAÑA

Ocurrencia sabia.

(Tomando una luz de las cinco que habrá en el candelabro, acción que

imitan los demás, menos OLIVARES, que mira a QUEVEDO con

asombro)

QUEVEDO (con frialdad a OLIVARES)

Otra queda para vos; 1050

y si os place, aun quedan dos....

OLIVARES

Bien contáis.

(Tomando furioso y con mano trémula una de las dos luces

que quedan, como dominado por la mirada de QUEVEDO)

QUEVEDO

(Tiembla de rabia.)

REINA

Gracias, gracias.

(A OLIVARES, MENDAÑA, CASTILLA y GRANA que la rodean

con las luces, pero sin dejar de mirar a QUEVEDO)

QUEVEDO

¡Bien, por Dios!

Alumbrad... Sois, caballeros,

excelentes... (Inclínanse MENDAÑA, GRANA y CASTILLA)

candeleros.... 1055

(A OLIVARES)

Y el más excelente... vos.

(OLIVARES se inclina también con despecho. QUEVEDO, que ha dado

la mano a LA REINA, se dirige a la capilla entre los cuatro

alumbradores, que se colocan a la puerta para darles paso, entrando

también después. Al desaparecer la comitiva se presenta el CAPITÁN

por la derecha haciéndose cruces)

ESCENA VIII

CAPITÁN; luego los mismos, menos LA REINA

CAPITÁN (después de seguirlos con la vista)

¿Qué es esto? ¡Vaya un retablo!

Todos van en procesión...

Cosas de Quevedo son....

Si es el mismísimo diablo. 1060

Cuando empieza... ¡Qué pedrisco!

Cada letra es una pulla.

Y Olivares... pues... de bulla:

le divierte don Francisco.

(Viendo salir a OLIVARES que vuelve; después aparecen GRANA,

MENDAÑA y CASTILLA, que traen en medio a QUEVEDO)

Hola, bien; me haré presente. 1065

OLIVARES

Capitán, estad alerta

a mi voz, junto a esa puerta. (Señalando la derecha)

CAPITÁN

¿Solo?

OLIVARES

No, con vuestra gente. (Vase el CAPITÁN)

Caro pagará el desmán.

GRANA (a QUEVEDO)

Recibid mi parabién. 1070

MENDAÑA (id.)

De Santiago... Bien, muy bien.

QUEVEDO (preocupado)

¿Qué habrá dicho al capitán?

OLIVARES (a QUEVEDO)

Bien tocáis vuestros registros.

QUEVEDO

Nunca me voy por las ramas.

OLIVARES

Muy bien os va con las damas. 1075

QUEVEDO

Y mejor con los ministros.

MENDAÑA (yendo a señalar la cruz que lleva QUEVEDO en la capa)

Dígalo si no...

GRANA (a QUEVEDO)

Contento

estaréis.... Os da valía.

QUEVEDO

(No los comprendo, a fe mía.)

(Mira alternativamente a los dos)

MENDAÑA

Os la columbré al momento. 1080

GRANA

La merecéis.

MENDAÑA

¿Quién lo ignora?

QUEVEDO

Don Francisco de Quevedo: Drama en Cuatro Actos · 第 3 / 11 段