por él perdimos

a Esthin, Wiranzan y Dola,

y a más las Islas Terceras,

y el Ducado de Borgoña

y el Brasil y el Rosellón,

y Ormuz, Pernambuco y Hoa;

y no ha mucho Portugal...

The same catalogue of losses, even to the peculiar spelling of Hesdin

and Bisanzón (Besançon), appears in the "Caída."

The intensely dramatic episode of the presentation of the golden cup to

Olivares as a memorial from Philip is founded upon fact. Pellicer's

_Avisos_ contain even the detail of the note.[17] There too is the

account of the ceremonial at the first presentation.

[Footnote 17: V de Junio de 1639; _Sem. Erud._, XXXI, p. 25.]

VERSIFICATION

The meters used by Sanz in Don Francisco de Quevedo are the following:

_Redondilla_, strophe of four eight-syllable or seven-syllable verses,

riming _abba_.

_Romance_, eight-syllable or seven-syllable verses, indefinite in

number, with even lines in assonance.

_Romance Heroico_ or _Real_, romance of eleven-syllable verses.

_Quintilla_, strophe of five eight-syllable verses with but two rimes.

Of the possible combinations we have only _abaab_.

_Cuarteto_, strophe of four eleven-syllable verses rimed _abba_.

_Cuarteta_, strophe of four eight-syllable verses rimed _abab_.

_Silva_, eleven-syllable and seven-syllable verses, mixed with wide

liberty. There is wide liberty in the use of rime as well.

SCHEME OF METERS

Verses 1-124 Redondillas

Verses 125-226 Romance

Verses 227-246 Quintillas

Verses 247-626 Redondillas

Verses 627-804 Romance

Verses 805-1276 Redondillas

Verses 1277-1292 Cuartetos

Verses 1293-1352 Romance

Verses 1353-1368 Redondillas

Verses 1369-1644 Romance

Verses 1645-1768 Redondillas

Verses 1769-1838 Quintillas

Verses 1839-1866 Romance

Verses 1867-1876 Quintillas

Verses 1877-1912 Romance

Verses 1913-2079 Silva

Verses 2080-2323 Redondillas

Verses 2324-2423 Romance

Verses 2424-2643 Redondillas

Verses 2644-2728 Quintillas

Verses 2729-2806 Romance Real

Verses 2807-2876 Quintillas

Verses 2877-2880 Cuarteta

Verses 2881-2910 Redondillas

Verses 2911-2914 Cuarteta

Verses 2915-2950 Redondillas

Verses 2951-3020 Quintillas

Verses 3021-3060 Redondillas

* * * * *

DON FRANCISCO DE QUEVEDO

DRAMA EN CUATRO ACTOS

PERSONAJES

DON FRANCISCO DE QUEVEDO

MARGARITA DE SABOYA

LA REINA

EL CONDE-DUQUE DE OLIVARES

DOÑA INÉS

DON JUAN DE CASTILLA

DON PABLO MENDAÑA

MEDINA

EL MARQUÉS DE LA GRANA

UN CAPITÁN

UN ALCALDE DE CASA Y CORTE

UN UJIER

Ronda de capa, guardias, damas, meninas, caballeros, pajes, etc.

La escena en Madrid, año de 1643

ACTO I

Noche.--Una plazuela que se supone ser la de San Martín, conforme estaba

en la época del drama. A la izquierda, en primer término, la fachada y

gradería del templo; en segundo, una calle, y otra en el fondo, que

parte casi en la misma dirección. A la derecha, en segundo término, otra

calle que cae en frente de la de la izquierda; en primero, una casa con

puerta y balcón practicables, y delante de la casa una imagen en su

nicho sobre la pared, alumbrada por un farolillo, única luz que hay en

la escena.

ESCENA PRIMERA

MENDAÑA, CASTILLA, GRANA, que al levantarse el telón aparecen mirando

con curiosidad a varias damas, que a su espalda se dirigen hacia el

templo, todas con el velo levantado. Con las damas se verán también

algunos caballeros

CASTILLA

¡Todas sin manto!

MENDAÑA

Mejor.

CASTILLA

No digáis eso, Mendaña;

siempre el manto fué en España...

MENDAÑA

Tapa-enredijos de amor.

GRANA

Si antes fueron permitidos 5

los velos...

CASTILLA

Sigan como antes

para bien de los amantes...

MENDAÑA

Para mal de los maridos.

GRANA

Vos, por lo visto, don Pablo,

dado sois al matrimonio. 10

MENDAÑA

No diré que no.

CASTILLA

¡Demonio!

MENDAÑA

Ni diré que sí.

CASTILLA

¡Pues diablo!...

Diréis... ¡qué sé yo!

MENDAÑA

Quien forme

otros juicios mucho yerra;

que al fin y al cabo, en la tierra 15

todo es... según y conforme.

GRANA

¡Ah! ya...

CASTILLA

No os entiendo aún.

MENDAÑA

Todo en el mundo es mejor.

GRANA

¿Todo, decís?

MENDAÑA

Sí, señor;

todo, conforme y según. 20

GRANA

De lo que decís infiero...

MENDAÑA

Que es mejor vivir casado.

CASTILLA

Mas yo en limpio habré sacado...

MENDAÑA

Que es mejor vivir soltero.

GRANA

¡Gran sentencia!

CASTILLA

¡Gran sandez! 25

GRANA

Tal razón me deja mudo.

Siendo viudo...

MENDAÑA

¡Ah! para el viudo

lo mejor es la viudez.

GRANA (riéndose)

¡Profunda filosofía!...

MENDAÑA

Por profunda y verdadera 30

es mejor que otra cualquiera.

CASTILLA

Si la cede en mejoría.

MENDAÑA

¡Es verdad!

CASTILLA

Tenéis razón.

¡Voto a veinticinco santos!...

Pero volviendo a los mantos, 35

que es aquí nuestra cuestión...

GRANA

Nadie a comprenderlo acierta.

Cual si fuesen a sus bodas,

andan hoy las damas todas

con la cara descubierta. 40

MENDAÑA

Es que el rey lo manda así.

CASTILLA

Mas ¿por qué lo manda el rey?

MENDAÑA

Yo no interpreto su ley.

CASTILLA

Corren voces por ahí...

Lo diré pronto y clarito: 45

esa injusta ley...

MENDAÑA

¡Prudencia!

Su majestad...

CASTILLA

Su excelencia...

MENDAÑA

Dióla el rey...

CASTILLA

No; el favorito.

MENDAÑA

Es lo propio, según creo.

CASTILLA

Sí... Olivares...

MENDAÑA

¡Gran señor! 50

CASTILLA

Pues, os protege...

MENDAÑA

Mejor.

CASTILLA

Eso sí que es mejoreo.

Pero, volviendo a Olivares,

él, que al soberano engaña,

le arrancó ley tan extraña 55

por fines particulares.

MENDAÑA

Es un falso testimonio.

CASTILLA

No; tan ridícula ley...

MENDAÑA

Dióla en servicio del rey.

CASTILLA

O en servicio del demonio. 60

No conspiran las tapadas;

y es esa ley singular.

MENDAÑA (con calor)

La mejor... para evitar

enredos y cuchilladas.

CASTILLA (colérico)

¡Vive Dios!...

ESCENA II

Dichos, QUEVEDO

QUEVEDO (entrando por la derecha)

Paz, caballeros; 65

no haya duelo ni quebranto,

ni en noche de Jueves Santo

se ensangrienten los aceros.

GRANA

¡Noble cisne de Madrid!

QUEVEDO

¡Cisne pues!... El de Guzmán 70

dice que soy alcotán.

GRANA

¡Oh, venid acá, venid!

¿Qué hay de nuevo por la corte?

QUEVEDO

¿Por Madrid?

GRANA

No; por palacio.

QUEVEDO

No sé nada.

GRANA

¡Qué rehacio! 75

QUEVEDO

Nada que a nadie le importe;

pero cuando aquí llegué,

percibí en frases cortadas

no sé qué de cuchilladas...

CASTILLA

¿Conque oísteis?...

QUEVEDO

No sé qué. 80

GRANA

Eran Castilla y Mendaña

disputando con calor

que esa ley...

MENDAÑA

Es la mejor.

CASTILLA

La peor que hubo en España.

QUEVEDO

¡Cómo! ¿Habláis sobre los mantos? 85

Eso es andar por las ramas.

CASTILLA

Tal rigor contra las damas...

QUEVEDO

Nos descubre sus encantos.

No os paréis en frioleras.

Tal negocio no es de rey 90

ni de ministro... Esa ley

es cuestión de costureras.

Leyes de tan ruin valía

no son de gobierno, a fe;

son leyes no más...

CASTILLA

¿De qué? 95

QUEVEDO

Leyes... de guardarropía.

GRANA

¡Bien dicho, bien!... Pero ya

ruido en el templo se siente.

Las tinieblas...

MENDAÑA

Ciertamente.

Vamos, señores, allá. 100

QUEVEDO

Vamos, pues.

CASTILLA (aparte)

Quevedo, oíd.

ESCENA III

QUEVEDO y CASTILLA, que le detiene cuando se dirigía al templo

QUEVEDO

¿Qué es lo que tanto os agita?

CASTILLA

¡Oh! La infanta Margarita

vino ayer tarde a Madrid.

QUEVEDO

Pero entonces ¿dónde está? 105

En palacio no.

CASTILLA

Lo sé.

Donde Olivares esté

nunca la infanta cabrá.

QUEVEDO

Mas ¿quién vino en su compaña?

CASTILLA

Sola de Ocaña se huyó; 110

¿y sabéis por qué?... Por no

morirse de hambre en Ocaña.

QUEVEDO

Es imposible.

CASTILLA

Por Cristo

yo os juro que vino ayer,

y que entró al anochecer, 115

y que mis ojos la han visto.

QUEVEDO

Equivocación, don Juan.

CASTILLA

Yo sé bien que se halla aquí;

pero tengo para mí

que otros también lo sabrán. 120

Olivares vive alerta;

teme que aborten sus tramas...

Tal vez... ¿Quién sabe?... Hoy las damas

van con la faz descubierta. (Entra en el templo)

ESCENA IV

QUEVEDO

Ella es, sin duda... Castilla 125

dice que se huyó de Ocaña...

Cierto: ayer entró en la corte,

y hoy me dirige esta carta.

Diómela con tal misterio

aquel hombre de la capa... 130

Ni se descubrió el embozo

ni me dijo una palabra.

De ella es, sin duda... Imposible...

No; la duquesa de Mantua,

del gran Felipe Segundo 135

nieta, del rey prima hermana,

la que en Portugal virreina

fué también; la ilustre infanta

Margarita de Saboya...

No, no puede ser la dama 140

que me escribe... Sin embargo,

ella es hoy bien desgraciada...

Y aun así yo... ¿qué podría

para endulzar su desgracia?

El pensarlo fué quimera... 145

Mas ¿de quién es esta carta?

¿De quién?... Cuanto más la leo

menos mi mente lo alcanza. (Leyendo a la luz del farol)

«Una dama ilustre a quien vos conocéis y que os estima en mucho, ha

menester hablaros esta misma noche. Estad en San Martín y la veréis

al fin de las tinieblas. A pesar de la prohibición de los velos irá

rebozada y encubierta, porque le importa no ser de nadie conocida;

y porque vos la conozcáis su nombre os dirá ella misma. Adiós.»

(Durante la lectura de la carta MEDINA se asoma al balcón, y después de

observar a QUEVEDO, desaparece)

Su nombre... su nombre... Cierto...

Margarita... Sí, la infanta... 150

¡Ella en Madrid! ¡Oh! Castilla

dice que se huyó de Ocaña...

Sí... ya sabrá el conde-duque

su venida... y para hallarla

mandó que desde hoy sin velo 155

anden por Madrid las damas.

¡Cuánto la aborrece ese hombre!... (Mira la carta)

ESCENA V

QUEVEDO y MENDAÑA, que sale del templo

MENDAÑA

Quevedo... Mas ¡calla, calla!

¿Componéis versos? ¡Por vida!...

Vamos, ya entiendo... ¡Una sátira! 160

¡Ah mejor, mejor!

QUEVEDO

(¡Imbécil!)

MENDAÑA

Llenos estarán de gracia

picante... Vamos, leedme.

QUEVEDO

¿No me buscabais, Mendaña?

MENDAÑA

Ciertamente; las tinieblas 165

dieron principio, y La Grana,

Castilla y demás amigos,

notando vuestra tardanza...

QUEVEDO

Vamos, pues.

MENDAÑA

Sí; mas primero

leedme...

QUEVEDO

Ved que me aguardan. 170

MENDAÑA

Bien; pero después...

QUEVEDO

Después...

(Dirigiéndose al templo y con convicción)

(Es la duquesa de Mantua.)

ESCENA VI

OLIVARES, que ha estado en la esquina de la derecha y con el embozo a la

cara durante la escena anterior; después MEDINA

OLIVARES

Gracias a Dios que me dejan

libre un momento la plaza.

(Llamando a la casa de la derecha)

¡Medina!

MEDINA (saliendo)

¿Señor?

OLIVARES

La hora 175

llega.

MEDINA

La espero con ansia.

OLIVARES

¿Los has conocido?

MEDINA

A todos.

OLIVARES

¿Qué hablaron?

MEDINA

Con la distancia

no he conseguido cazarles

ni siquiera una palabra. 180

OLIVARES

Bien, poco importa. Quevedo...

MEDINA

Leyendo estuvo la carta.

OLIVARES

¿Será la misma?

MEDINA

Sin duda.

No habrá conocido nada.

Luego que vos la leísteis, 185

volví de nuevo a cerrarla,

y al punto se la entregaron

como si estuviese intacta.

¡Oh! Con tan buenos espías...

no hay que interceptar las cartas, 190

cuando él mismo que las lleva

se encarga de interceptarlas.

OLIVARES

Está bien. Cuando del templo

la dama del manto salga...

ya lo sabes.

MEDINA

Ciertamente. 195

Mas si alguno la acompaña...

OLIVARES

La sigues y...

MEDINA

Ya, ya entiendo:

en cualquier calle excusada...

OLIVARES

Discreción y mano firme.

MEDINA

Podéis rezar por su alma. 200

OLIVARES

Golpe seguro.

MEDINA

Seguro

lo llevó Villamediana.

OLIVARES

Pero aun pudo en su agonía

escribir cuatro palabras

con su propia sangre, y pudo 205

perdernos.

MEDINA

Pero a Dios gracias,

el escrito a vuestras manos

fué derecho y...

OLIVARES

No fué mala

suerte el que yo aquella noche

como un alcalde rondara 210

cuando se halló su cadáver

tendido junto a las tapias,

cerrando el papel sangriento

entre sus manos crispadas.

MEDINA

Pero nunca me habéis dicho 215

lo que en él Villamediana

escribió al morir.

OLIVARES

Medina,

eso ya no importa nada;

lo que importa es que esta noche

no escriba también la dama... 220

MEDINA

No dirá: ¡Jesús!

OLIVARES

Confío...

MEDINA

Podéis tener confianza.

OLIVARES

Pues a palacio en seguida;

mira que aguardo con ansia.

MEDINA

Grande es, sin duda, el servicio... 225

OLIVARES

No será menor la paga.

(MEDINA a una seña de OLIVARES saluda

y entra en la casa)

ESCENA VII

OLIVARES

¡Dura pensión del poder!...

¡Oh! luchar... ¡siempre luchar!

¡Enemigos por doquier!...

Mas no es fácil sorprender 230

a quien se empeña en velar.

Tú, con tu ardid, estás hoy,

noble duquesa, en Madrid;

pero yo también estoy,

y han de luchar, por quien soy, 235

el ardid contra el ardid.

Quisiste, al dejar a Ocaña,

decir al rey, por mi mal:

«Miente Olivares, te engaña:

por su culpa el rey de España 240

no es ya rey de Portugal.»

¡Débil, incauta mujer!...

Vanos tus intentos son,

y muy pronto hemos de ver

si me arrancas el poder 245

o te arranco el corazón. (Se dirige al fondo)

ESCENA VIII

OLIVARES, MARGARITA por el fondo con el velo echado

MARGARITA

¡Ah!

OLIVARES

Señora, perdonad. (Dejándola paso)

(¿Con velo?... Es ella.)

MARGARITA

Id con Dios.

OLIVARES

Yo me holgara de ir con vos.

MARGARITA

Pláceme la soledad. 250

OLIVARES

Débeos ser muy halagüeña

esa soledad, señora,

cuando por aquí a tal hora

vais sin rodrigón ni dueña.

Mas, ya entiendo: alguna cita... 255

MARGARITA

Adiós, que se me hace tarde.

OLIVARES

Un momento.

MARGARITA

Dios os guarde. (Se dirige al templo)

OLIVARES (después de un momento)

(¡Oh, qué idea!) ¡Margarita!

(MARGARITA que empieza a subir las gradas, vuelve al punto la cabeza)

Bien; acerté vuestro nombre.

MARGARITA

(¡Gran Dios!)

OLIVARES

¿Vais a San Martín? 260

Ya dan las tinieblas fin.

No vayáis.

MARGARITA

(¿Quién es este hombre?)

OLIVARES

¿Os habéis quedado muda?

MARGARITA

¿Quién sois vos?

OLIVARES

Nada os importe:

soy... un cualquiera de la corte. 265

MARGARITA

¿Conocéis?...

OLIVARES

Sí, a cierta viuda,

conocida en toda España,

que en secreto...

MARGARITA

Proseguid.

OLIVARES

Vino ayer tarde a Madrid.

MARGARITA

¿Desde dónde?

OLIVARES

Desde Ocaña. 270

MARGARITA

(¡Gran Dios! ¡Soy perdida!)

OLIVARES

(¡Oh, cuánto,

cuánto con su angustia gozo!)

MARGARITA

Echad abajo el embozo.

OLIVARES

Cuando echéis atrás el manto.

MARGARITA

¿Y os atrevéis?

OLIVARES

Damas mil 275

van hoy sin velo; es de ley:

ved que lo ha mandado el rey.

MARGARITA

¿Sois, por ventura, alguacil?

OLIVARES

Soy, señora, un poco más:

un hombre que ve y observa, 280

que siente crecer la hierba;

soy...

MARGARITA

¡El mismo Satanás!

OLIVARES (riéndose)

Bien decís.

MARGARITA

(Él es... ¡Ay Dios!

¡Quién otro pudiera... quién!)

Hidalgo, os conozco bien. 285

OLIVARES

Bien os conozco yo a vos.

MARGARITA

Causa sois de mis pesares.

OLIVARES

Mi nombre...

MARGARITA

¡Nombre maldito!

Os llamáis... el favorito. (Con desprecio)

OLIVARES (desembarazándose)

Conde-duque de Olivares. 290

MARGARITA

(¡No me engañé!... ¡Siempre ese hombre!)

OLIVARES

Algo suspensa os dejó

mi nombre...

MARGARITA

(Me insulta. ¡Oh!...)

Yo desprecio vuestro nombre.

OLIVARES

Nadie le humilló en el mundo; 295

nombre es que España respeta...

¿Quién no teme?...

MARGARITA (descubriéndose con arrogancia)

Yo... la nieta

del gran Felipe Segundo.

OLIVARES (saludándola con ironía)

Dama de la sangre real

que altas prendas atesora; 300

por el rey gobernadora

del reino de Portugal.

MARGARITA

Algún día... Ya hace meses (Con amargura)

que el rey, mi primo y señor,

no tiene gobernador 305

en dominios portugueses.

Allí fuimos soberanos;

mas gracias a vos, después

ese reino portugués

se nos fué de entre las manos. 310

¡Y por eso Margarita

sufre tantas penas hoy!...

OLIVARES (como esquivando la conversación)

¿Vais al templo?

MARGARITA

Al templo voy...

Tengo en el templo una cita.

OLIVARES

¿En el mismo templo?... A fe... 315

MARGARITA

Fuera de casa o del templo

mal segura me contemplo,

y adivinad vos por qué.

OLIVARES

(Si yo pudiese obligarla

a volverse desde aquí 320

a Ocaña otra vez... Sí, sí...

¿Qué interés tengo en matarla?)

MARGARITA

(¿Qué estará tramando ahora?)

OLIVARES

(Así triunfo y no asesino.)

Habéis hecho un desatino; 325

volved a Ocaña, señora.

MARGARITA

Conde-duque, deliráis.

OLIVARES

Yo por vuestro bien lo anhelo.

MARGARITA

¡Por mi bien! ¿No hay en el cielo

rayos de Dios?

OLIVARES

¿Qué intentáis? 330

MARGARITA

Ver al rey de cualquier modo.

OLIVARES

No lo lograréis acaso.

MARGARITA

¿Quién ha de cerrarme el paso?

OLIVARES

Yo, que aquí lo puedo todo.

MARGARITA

¡Todo!... Por eso, por eso 335

tanto en Ocaña he sufrido,

que soportar no he podido

de mi desventura el peso.

Ved estos párpados rojos

de llorar... ¿Os dan espanto?... 340

Es que han vertido por llanto

gotas de sangre mis ojos.

Sola en Ocaña, ¡ay de mí!

faltóme en tan negro afán

hasta un pedazo de pan... 345

¡Oh! ¡tuve hambre!

OLIVARES

¡Vos!

MARGARITA

Sí, sí,

hombre sin Dios y sin ley,

¡fuí de convento en convento

mendigando mi sustento!...

OLIVARES

¡Vos!

MARGARITA

¡Yo!... La prima del rey. 350

OLIVARES

Yo ignoraba... De hoy en más

os juro... Tomad un coche...

Idos a Ocaña esta noche...

MARGARITA

A palacio iré quizás.

OLIVARES

Duquesa, volved a Ocaña; 355

ya entraréis, cuando haya espacio,

como entrar debe en palacio

toda una infanta de España.

MARGARITA

Si no me abandona Dios,

entraré mañana... ¡Oh! sí... 360

Pronto el rey sabrá por mí...

OLIVARES

Nada el rey sabrá por vos.

MARGARITA

Sabrá por culpa de quién

ya no es suyo el Portugal.

OLIVARES

Vos... le gobernasteis mal... 365

MARGARITA

Y vos... le perdisteis bien.

OLIVARES

Pero...

MARGARITA

Basta ya. Cobarde

sois, aunque diestro adalid.

Hoy comienza nuestra lid...

¡Nunca para el bien fué tarde! 370

OLIVARES

Soy poderoso enemigo...

MARGARITA

No siempre triunfó el poder.

OLIVARES

Sois una débil mujer.

MARGARITA

¡Dios combatirá conmigo!

OLIVARES

Es muy desigual el duelo. 375

MARGARITA (con orgullo)

¿Desigual?

OLIVARES

Yo en esta guerra

soy el poder de la tierra.

MARGARITA

Yo la venganza del cielo.

(Con solemnidad y dirigiéndose al templo)

OLIVARES

Pues que nadie os acompaña,

mi mano aceptad ahora. 380

MARGARITA

Sois... muy galán.

OLIVARES

Soy, señora,

español.

MARGARITA

Judás de España. (Subiendo)

OLIVARES (queriendo asirla de la mano)

Si no lo habéis por enojo,

mi mano hasta arriba...

MARGARITA (desviando la mano con altivez y desprecio)

¡Ah, no!

OLIVARES

¿Quién ha de serviros?

ESCENA IX

MARGARITA, OLIVARES, QUEVEDO

QUEVEDO (apareciendo entre las columnas y dando la mano a MARGARITA)

Yo. 385

MARGARITA

Gracias.

OLIVARES

(Él es... ¡Qué sonrojo!)

Con gusto la mano os dan,

don Francisco de Quevedo.

(MARGARITA sube las gradas. El conde-duque permanece abajo)

QUEVEDO

Decir lo propio no puedo

yo a don Gaspar de Guzmán. 390

OLIVARES

Jamás competí con vos:

vuestro ingenio y vuestra fama...

QUEVEDO

Ved que me espera esta dama.

OLIVARES

No os detengo.

QUEVEDO

Adiós.

OLIVARES

Adiós.

QUEVEDO (en el atrio)

¿Qué anheláis en tanto apuro? 395

MARGARITA

Ver al rey.

QUEVEDO

No encuentro modo...

MARGARITA

¡Oh!

QUEVEDO

Mas le veréis con todo;

por mi salvación lo juro.

(Condúcela al interior del templo)

OLIVARES

Quien no convence asesina.

No quiso a Ocaña volver... 400

Hice cuanto pude hacer...

lo demás lo hará Medina.

ESCENA X

OLIVARES y MEDINA, que aparece a la puerta de la casa al tiempo que

aquél se dirige a paso largo a la calle del fondo

MEDINA (en voz baja)

¿Conde-duque?

OLIVARES

¡Y bien!

MEDINA

Lo siento;

mas no la mato, señor.

OLIVARES

¿Pues no dijisteis, traidor?... 405

MEDINA

De lo dicho me arrepiento.

OLIVARES

¿Y qué causa?...

MEDINA

No os asombre.

Cuanto hablasteis escuché,

de la dama el nombre sé,

y está muy alto su nombre. 410

OLIVARES

¿Qué te importa?

MEDINA

¡Friolera!

Su nombre, pardiez, me espanta;

no se asesina a una infanta

como a una mujer cualquiera.

OLIVARES

Ya comprendo. Cosa es clara: 415

si es que ha de ser bien vendida,

cuanto más valga una vida

debe venderse más cara....

Golpes das a mi tesoro

que han de agotarle quizás; 420

pero, en fin, pues quieres más

oro... te daré más oro.

MEDINA

No, no es oro lo que quiero.

OLIVARES

De escucharte me confundo.

MEDINA

Es que... no todo en el mundo 425

se paga con el dinero.

OLIVARES

También te colmé de honores:

en palacio, como iguales,

te hablan damas principales

y principales señores. 430

Mira bien si bien te pago:

del polvo te alcé a la altura,

y hoy tu condición obscura

tapa esa cruz de Santiago.

(Señalando la capa de MEDINA)

MEDINA

No niego vuestra largueza. 435

OLIVARES

Pues a servirme... Es tu oficio.

MEDINA

Es que exigís un servicio

en que arriesgo la cabeza.

OLIVARES

¡Por mi vida!... Esa traición...

MEDINA

Os equivocáis, a fe, 440

yo a la infanta mataré...

mas con una condición.

OLIVARES

¿Condición?... Nunca recibo...

MEDINA

Sin ella... ¡por Lucifer,

que no mato a esa mujer, 445

aunque me desuellen vivo!

OLIVARES

(El infierno se desata

contra mí esta noche.)

MEDINA

En fin...

OLIVARES

(¡Alma cobarde y ruin!)

Di tu condición... y mata. 450

MEDINA

Para mi seguridad

he escrito arriba un papel:

falta vuestra firma en él;

éste es el papel, firmad.

OLIVARES

¿Qué dice?

MEDINA (acercándose al farol)

Oíd.

OLIVARES

(¡Negra suerte!) 455

Ya la tardanza me irrita.

MEDINA (leyendo)

«A la infanta Margarita

darás hoy mismo la muerte.»

OLIVARES

¡Vive Dios!

MEDINA

Firmad y mato.

OLIVARES

(¡Maldito seas, amén!) 460

¡Nunca!... A ese precio...

MEDINA

Está bien;

otro lo hará más barato.

OLIVARES

Traidor... ¿Te vas?...

MEDINA

Ya mi hazaña

es inútil y me voy.

OLIVARES

(¡Oh! ¡Si ella no muere hoy 465

todo lo pierdo mañana!...)

MEDINA

Resolved.

OLIVARES

Oye, Medina.

(Voy a perder el juicio.)

Aunque es duro el sacrificio...

(¡Fuerza es conjurar mi ruina!) 470

MEDINA

Pues firmad.

OLIVARES

Dame el papel. (Dáselo MEDINA)

(¡Oh, su contacto me abrasa!)

MEDINA

Entrad, pues, en esta casa.

OLIVARES

(No hay medio... ¡Trance cruel!)

(Dirigiéndose a la casa)

MEDINA

Luz os tengo en el portal 475

y recado de escribir:

conque...

OLIVARES (entra)

(¡Tal mengua sufrir!)

MEDINA (después de una pausa)

No va el asunto muy mal.

Conde-duque, ello por ello;

ya somos quién para quién. 480

(OLIVARES sale y alarga el papel a MEDINA)

(Acercándose al farol y leyendo)

«Olivares»; está bien.

(Tiene su firma y su sello.)

OLIVARES

Cuida bien que no se borre.

MEDINA

Pues ya que os hice firmar...

OLIVARES

Falta sólo...

MEDINA

Pues matar; 485

y eso de mi cuenta corre.

OLIVARES

¡En parte segura!

MEDINA

¡Oh, sí!

OLIVARES

¡Todo el puñal!

MEDINA

Eso es.

OLIVARES

¡Líbrame de ella! (Marchándose)

(Después...

yo me libraré de ti.) 490

(Vase por la calle del fondo)

ESCENA XI

MEDINA; después QUEVEDO

MEDINA

Ya te tengo bien seguro:

partes el crimen conmigo...

Partiré el poder contigo,

por mi puñal te lo juro.

Nuestra horrible comunión 495

hoy con sangre he de sellar...

Quiero mi ambición saciar,

y alas diste a mi ambición.

Pues bien... Allí se ve un bulto.

(Mirando al templo)

Ya sin duda en San Martín 500

dieron las tinieblas fin.

Debo mantenerme oculto. (Se oculta en la izquierda)

QUEVEDO (baja las gradas con preocupación)

En palacio a la duquesa

por mi fe de caballero

prometí poner... Bien; pero 505

¿cómo cumplir mi promesa?

Con audacia... ¡Desatino!

Por ardid... Ese Guzmán

es tan cauteloso y tan...

Dios me enseñará el camino. 510

Con fuertes contrarios lucho...

Pueden y... ¡También yo puedo!

¿Quién me auxilia? ¿Quién? ¡Quevedo!

(Tocándose la frente y el pecho)

Sí... sí. Los dos podéis mucho:

grande el pensamiento aquí, 515

y aquí grande el corazón;

armas de victoria son,

venzo de seguro... sí.

Tal vez no... ¡Sí! ¡No!... Comienzo

a dudar... ¡No! venceré. 520

¿Cómo?... ¿Cómo?... No lo sé;

pero... de seguro venzo. (Pausa)

La duquesa en su posada

me citó para las diez...

Ya encontraremos tal vez 525

puertas que la den entrada.

¡Por Dios!... De cualquier modo,

la ha de ver su majestad...

pero antes debo... Es verdad;

debe calcularse todo. 530

(Vase por el fondo después de dirigir una

mirada a las puertas del templo)

MEDINA (observándole)

Él es, y se aleja; bien.

Gente sale. (Vuelve a esconderse)

ESCENA XII

MEDINA, oculto; MENDAÑA, CASTILLA y GRANA saliendo del templo

MENDAÑA

Pues, señor,

si a palacio vais, mejor:

yo a palacio voy también.

GRANA

¿Y Quevedo?... En algún lance... 535

MENDAÑA

Como esta también abierta,

sin duda por la otra puerta

fuése, detrás de un romance.

GRANA

Por allí las damas van.

MENDAÑA

Mejor, si se fué tras ellas. 540

GRANA

Húbolas, a fe, muy bellas.

MENDAÑA

Mejor sin el manto están.

GRANA (a CASTILLA)

Triste andáis vos.

CASTILLA

Sí, un acceso.

MENDAÑA

Nunca os encontré tan lacio.

CASTILLA (de mal humor)

En fin, ¿vamos a palacio? 545

MENDAÑA

Lo mejor, sin duda, es eso.

(Vanse los tres por la derecha)

MEDINA

Don Francisco de Quevedo: Drama en Cuatro Actos · 第 2 / 11 段