CAPITULO II.

_Del modo de dividir los toros para la suerte de picar._

Cuando en la primera parte de esta obra dividimos los toros en seis

clases, nos desentendimos del toreo de á caballo, y al de á pie fue al

que arreglamos y referimos aquella clasificacion. Pero como en el de á

caballo sucede que un toro que se ciñe, por ejemplo, y otro de sentido

se deben lidiar de un mismo modo, siendo tan diferente el de torearlos á

pie, de aqui procede la necesidad de hacer una nueva division para el

toro de á caballo, cuyo fundamento se tome de las buenas ó malas

proporciones que tengan para las suertes de la vara, asi como la base de

la clasificacion que hicimos en el toreo de á pie se tomó tambien de la

mayor ó menor idoneidad que para esta clase de suerte presentaban los

toros.

Los autores que he consultado acerca de este ramo del arte de torear no

han hecho mas que una division de los toros, y de ahí la oscuridad que

reina en la esplicacion de las suertes de á caballo, y la confusion en

que no puede menos de caer el lector.

La suerte de picar, como todas las que se hacen desde el caballo, tiene

sin duda muchos puntos de contacto con las de á pie; pero necesita un

modo nuevo de considerar los toros que se refiera á ella misma, y esto

es lo que voy á ejecutar; pero como soy el primero que establece esta

nueva division, y es mas probable que resulte defectuosa, deseo que se

atienda solo á mi buena intencion, y á la necesidad que de ella tiene el

arte, únicos motivos que me obligan á proponerla.

Cuatro son las grandes clases en que me parece pueden dividirse los

toros con relacion á las suertes de la vara de detener, á saber:

_boyantes_, _pegajosos_, _que recargan_, y _abantos_. Asignémosle á cada

clase los caractéres que la dan á conocer, y sirven para distinguirla de

las demas.

Los toros _boyantes_ son aquellos que aunque muy bravos, toman su

terreno conforme se lo muestra el picador, y que por consiguiente jamas

darán cogida al que sepa torearlos como se debe. No obstante, si el

diestro no tiene los requisitos que hemos visto necesita para torear

bien, y se tarda en manifestárseles su terreno, le podrán dar cogida.

Estos toros pueden ser ademas de _boyantes_, _blandos_, esto es, que se

duelen mucho del castigo y no arrempujan: el picador lo conoce en que en

el encontronazo no hacen fuerza, y generalmente á la salida de la

suerte tiran coces á los estribos, y salen con el cuello torcido; estos

toros son muy faciles de picar.

Tambien puede un toro ser _boyante_ y _duro_; quiero decir con esta

espresion, que no se sienta del castigo: estos toros no dan las coces

que los otros, ni salen con el pescuezo torcido, y en el encontronazo

hacen bastante fuerza.

Llamo toros _pegajosos_ á los que aun cuando tengan libre la salida no

la toman, sino que se quedan en el centro tirando cabezadas á ver si

pueden llegar al bulto, y cuando desarman al picador y lo consiguen,

cuesta mucho trabajo hacer que lo dejen. Estos toros son siempre

_duros_, esto es, que no les hace mella el castigo, y si el picador no

tiene mucho poder no se libra de la cogida.

Los toros que _recargan_ son aquellos que llegan á la vara, y asi que la

sienten se apartan del centro como para tomar su terreno, pero que

conforme se les quita del morrillo para rematar la suerte arrancan con

prontitud y dan la cogida. Estos son los que deben torearse con mas

cuidado, y mucho mas cuando generalmente se cuelan sueltos en el

recargo, y apoderados una vez del bulto son tan codiciosos como los

pegajosos.

Los toros _abantos_ para la pica son aquellos que se quedan cerniendo

delante del bulto, y no llegan muchas veces á tomarla, si no que se

escupen fuera, mientras que otras la toman y empiezan á tirar derrotes

para desarmar, pero sin hacer fuerza, de suerte que el encontronazo es

leve; mas sin embargo se necesita ser muy diestro y tener buen brazo

para que el contínuo movimiento que hacen de un lado para otro mientras

sienten la puya no desarme al picador.

Estos toros, como luego veremos hablando de las suertes, deben torearse

con precaucion, pues que su misma cobardía les hace aparecer con algunas

anomalías que exigen cuidado y atencion. Es casi inútil decir que jamas

sale uno duro.

Tauromaquia completa, ó sea, El arte de torear en plaza · 第 63 / 119 题