_Del modo de dividir los toros para la suerte de picar._
Cuando en la primera parte de esta obra dividimos los toros en seis
clases, nos desentendimos del toreo de á caballo, y al de á pie fue al
que arreglamos y referimos aquella clasificacion. Pero como en el de á
caballo sucede que un toro que se ciñe, por ejemplo, y otro de sentido
se deben lidiar de un mismo modo, siendo tan diferente el de torearlos á
pie, de aqui procede la necesidad de hacer una nueva division para el
toro de á caballo, cuyo fundamento se tome de las buenas ó malas
proporciones que tengan para las suertes de la vara, asi como la base de
la clasificacion que hicimos en el toreo de á pie se tomó tambien de la
mayor ó menor idoneidad que para esta clase de suerte presentaban los
toros.
Los autores que he consultado acerca de este ramo del arte de torear no
han hecho mas que una division de los toros, y de ahí la oscuridad que
reina en la esplicacion de las suertes de á caballo, y la confusion en
que no puede menos de caer el lector.
La suerte de picar, como todas las que se hacen desde el caballo, tiene
sin duda muchos puntos de contacto con las de á pie; pero necesita un
modo nuevo de considerar los toros que se refiera á ella misma, y esto
es lo que voy á ejecutar; pero como soy el primero que establece esta
nueva division, y es mas probable que resulte defectuosa, deseo que se
atienda solo á mi buena intencion, y á la necesidad que de ella tiene el
arte, únicos motivos que me obligan á proponerla.
Cuatro son las grandes clases en que me parece pueden dividirse los
toros con relacion á las suertes de la vara de detener, á saber:
_boyantes_, _pegajosos_, _que recargan_, y _abantos_. Asignémosle á cada
clase los caractéres que la dan á conocer, y sirven para distinguirla de
las demas.
Los toros _boyantes_ son aquellos que aunque muy bravos, toman su
terreno conforme se lo muestra el picador, y que por consiguiente jamas
darán cogida al que sepa torearlos como se debe. No obstante, si el
diestro no tiene los requisitos que hemos visto necesita para torear
bien, y se tarda en manifestárseles su terreno, le podrán dar cogida.
Estos toros pueden ser ademas de _boyantes_, _blandos_, esto es, que se
duelen mucho del castigo y no arrempujan: el picador lo conoce en que en
el encontronazo no hacen fuerza, y generalmente á la salida de la
suerte tiran coces á los estribos, y salen con el cuello torcido; estos
toros son muy faciles de picar.
Tambien puede un toro ser _boyante_ y _duro_; quiero decir con esta
espresion, que no se sienta del castigo: estos toros no dan las coces
que los otros, ni salen con el pescuezo torcido, y en el encontronazo
hacen bastante fuerza.
Llamo toros _pegajosos_ á los que aun cuando tengan libre la salida no
la toman, sino que se quedan en el centro tirando cabezadas á ver si
pueden llegar al bulto, y cuando desarman al picador y lo consiguen,
cuesta mucho trabajo hacer que lo dejen. Estos toros son siempre
_duros_, esto es, que no les hace mella el castigo, y si el picador no
tiene mucho poder no se libra de la cogida.
Los toros que _recargan_ son aquellos que llegan á la vara, y asi que la
sienten se apartan del centro como para tomar su terreno, pero que
conforme se les quita del morrillo para rematar la suerte arrancan con
prontitud y dan la cogida. Estos son los que deben torearse con mas
cuidado, y mucho mas cuando generalmente se cuelan sueltos en el
recargo, y apoderados una vez del bulto son tan codiciosos como los
pegajosos.
Los toros _abantos_ para la pica son aquellos que se quedan cerniendo
delante del bulto, y no llegan muchas veces á tomarla, si no que se
escupen fuera, mientras que otras la toman y empiezan á tirar derrotes
para desarmar, pero sin hacer fuerza, de suerte que el encontronazo es
leve; mas sin embargo se necesita ser muy diestro y tener buen brazo
para que el contínuo movimiento que hacen de un lado para otro mientras
sienten la puya no desarme al picador.
Estos toros, como luego veremos hablando de las suertes, deben torearse
con precaucion, pues que su misma cobardía les hace aparecer con algunas
anomalías que exigen cuidado y atencion. Es casi inútil decir que jamas
sale uno duro.