_Del salto de la garrocha._
Para dar este salto se toma una vara de las de detener, y si tiene la
puya se pone hácia abajo, con lo que se asegura mas en la tierra; se
retira el diestro en medio de la plaza viendo venir al toro, y puesto en
la misma rectitud que si fuera á vadear algun arroyo, apoyándose en el
palo y dando un salto al otro lado; cuando ya la res va á entrar en
jurisdiccion, se da una pequeña carrera, y se toma la violencia
necesaria para dar el salto apoyado en el palo y caer por detras del
toro. Esta suerte, como se ve por su esplicacion, es tambien muy bonita,
y solo tengo que advertir para su segura ejecucion que no se haga con
toros revoltosos, porque pueden con facilidad dar una cogida, y que será
muy oportuno salir con pies, y llevarse si es posible la garrocha, pues
si dado el salto se deja caer, y luego el toro hace por el cuerpo, no
hay defensa, mientras que si se queda el diestro con ella podrá repetir
el salto, lo que tendrá un mérito particular.