ARTÍCULO II.

_Del salto sobre el testuz._

Parece que el famoso Lorencillo, cuya ligereza sabemos que fue

estremada, lo ejecutaba con mucha limpieza, y que su discípulo, el

célebre y desgraciado José Cándido, no le cedia en nada dando esta clase

de salto.

Se puede hacer esta suerte de dos modos, ó bien estando parado, citando

al toro, y esperándolo hasta que entre en jurisdiccion y humilla para

recoger el bulto, en cuyo momento se le pone el pie en la raiz de los

cuernos y en el medio de la cabeza ó testuz, para librarlo todo de un

salto y caer por la cola, saliendo con todos los pies, ó bien, y es lo

menos frecuente, salir á él con diferente viaje, y cuando se llegue á

embrocar dar el salto del modo dicho. De cualquiera de ellos es una

suerte muy lucida, y que necesita que el diestro reuna en un grado muy

superior las cualidades necesarias para torear.

Los mejores toros para ejecutar esta suerte son por supuesto los

boyantes, pero tampoco deben dar ninguna clase de cuidado los que se

ciñen, los que ganan terreno, y hasta los que rematan en el bulto, en

teniendo la precaucion de que conserven piernas y tengan la cabeza bien

puesta, pues muchos toros la tienen muy descompuesta por naturaleza.

Los toros que dan mas cuidado en esta suerte son los revoltosos, pues

por el mucho celo que tienen por los objetos, y la fuerza con que hemos

dicho se sostienen sobre las manos en toda clase de suertes, pueden

detenerse un poco, alzar la cabeza, ver el bulto por cima, saltar y

engancharlo; ó bien, por solo detenerse, no dejar el centro libre y caer

el torero sobre él. Asi es que encargo muy particularmente que no se

haga esta suerte con esta clase de toros.

Tauromaquia completa, ó sea, El arte de torear en plaza · 第 52 / 119 题