CAPITULO IV.

_De los tres estados que tienen los toros en la plaza._

Los toros tienen en la plaza _tres estados_ bien diferentes, y que

importa mucho conocer, pues cada uno tiene suertes peculiares ó que no

podrian hacerse en otro estado sin un evidente riesgo, y que hechas en

el que les corresponde son seguras y lucidas. Estos estados son el de

_levantados_, el de _parados_ y el de _aplomados_. Haremos su

correspondiente esplicacion, guardándonos para la de cada suerte en

particular el marcar las propias de cada uno de ellos.

Se dice que está el toro _levantado_ cuando acaba de salir, tiene la

cabeza muy alta, hace por todos los objetos, sin fijarse por lo regular

en ninguno, y anda corriendo la plaza con gran celeridad. En este estado

tiene todo el vigor en las piernas, y no se le conoce ninguna especie de

querencia; apenas se para en parte alguna, y generalmente aunque dé

cogida no se queda con el bulto, sino que prosigue su viaje. Este estado

no es el que mas tiempo dura, y es dificil hacerle suertes en él, porque

ni aun da tiempo para armarse y ponérsele delante; pero las que se

llegan á hacer son muy seguras, porque jamas se revuelve, de manera que

con solo tener el diestro pies para contrastar los muchos que tiene el

toro _levantado_, rematará la suerte á su satisfaccion, pues aun los

toros de mas intencion parten cuando estan _levantados_ como el mas

sencillo, y es la razon, porque como acaban de salir del toril, donde

estaban muy estrechos y cerrados, y se hallan luego en libertad,

empiezan á correr buscando campo, y no tienen gran codicia por el

objeto, de manera que arrancan echándose fuera y con el sentirlo en la

huida.

El segundo estado que tienen los toros en la plaza es el de _parados_, y

se conoce en que ya no corren con aquella especie de atolondramiento que

tenian cuando estaban _levantados_, y en que solo hacen por los objetos

que tienen á una distancia proporcionada: ademas en este estado es en el

que se muestran las propiedades de cada clase, y es el mas á propósito

para casi todas las suertes, pues conservan las piernas suficientes para

rematarlas, y carecen de aquel vigor con que salieron en ellas. En este

segundo estado es cuando comienzan los toros á tomar las querencias

casuales que acaban de manifestarse con toda su fuerza en el estado de

_aplomados_.

Este último estado es el mas peligroso y el que menos divierte; se

conoce en que el toro si tomó querencia en el estado anterior, en este

casi no la abandona; y en caso de no haberla tomado y no irse á las

naturales, se observa en él mucha parsimonia, hace poco por los objetos

que tiene á regular distancia, y nada por los que estan lejos; le faltan

las piernas á veces del todo, y evita las suertes del modo que puede, ya

saliéndose de ellas, ya tapándose.

Estos _tres estados_ no son iguales en todos los toros, y á veces son

tan poco manifiestos que es muy dificil distinguirlos; pero sin embargo,

existen y es importante su conocimiento, pues nos marcan el momento de

ejecutar esta ó la otra suerte, atendiendo al estado en que está el toro

y á su clase particular.

Debo tambien advertir que muchas veces los toros conservan todas sus

piernas en el estado de _parados_, y algunas en el de _aplomados_.

Tauromaquia completa, ó sea, El arte de torear en plaza · 第 22 / 119 题