LO QUE PIENSAN LOS MUERTOS

Mirad las hojas secas corriendo por el suelo.--Entre gemidos, por el

valle las arrastra el viento.--La golondrina roza sus alas por el quieto

pantano.--El niño de la cabaña, va cogiendo leña entre los brezos.--Ya

no susurran las olas, que su encanto dieron al bosque.--Enmudeció el

pajarillo entre las ramas secas.--¡Junto a la aurora, el ocaso!--El sol,

que apenas despunta, brilla pálido un momento al concluir su

carrera.--El carnero por las zarzas va dejando su hermoso vellón de lana

que servirá de nido al jilguero.--La flauta pastoril ha enmudecido;

desapareció su eco; cesó también el encanto de amor y de ventura.--La

hoz cruel ya despojó la tierra de aquel verdor que le prestara

vida...--Así acaban los años, así van feneciendo los días de nuestra

vida.--Éoca en que todo cae.--Al rudo golpe de viento.--Soplo emanado de

la tumba que arranca del mundo la vida con la mayor indiferencia.--Como

el ave se arranca las plumas cuando observa en sus alas otras

nuevas.--Entonces fue cuando vi palidecer y morir a los tiernos frutos

que Dios nos dejó madurar.--Aunque joven, ya en la tierra.--Vago errante

y solitario.--Y al preguntarme yo mismo.--¿En dónde se encuentran los

que adora mi corazón?--La mirada se inclina triste hacia la tierra.--La

cuna está vacía.--El niño, arrebatado por la muerte, ha caído del seno

de la cuna al frío lecho funeral.--Los muertos, envueltos en el polvo

que les cubre, nos dirigen esta voz.--¿Los que gozáis de la vida,

pensáis aún en nosotros?--¡Oh! muertos queridos.--¿Dónde estáis?--¿Acaso

pobláis un astro fulgurante con luz más eterna que la nuestra?--¿Acaso

vagáis entre el cielo y la tierra?--Allá donde os encontréis, ¿jamás

podréis oír la dulce voz de vuestros deudos?--¿Habéis vosotros olvidado

a los que dejasteis sumidos en la mayor tristeza?--¡Oh, no, Dios mío! si

tu gloria.--Les ha borrado el recuerdo humano.--Quitadnos a nosotros la

memoria.--Y nuestro llanto no correrá en vano.--En ti, Señor, sin duda

está su espíritu.--Mas guarda en su recuerdo el lugar

nuestro.--Ampárales, Señor, el don de tu clemencia es grande.--Si aquí

pecaron, dales ¡oh, Dios! tu sublime perdón.--Ellos fueron, lo que

nosotros somos ahora.--Polos, juguetes del viento.--Frágiles y débiles

como la nada.--Si sus plantas resbalaron, y si han faltado por su boca

al precepto de la ley.--Perdónalos, Juez Supremo.--Tu poder es

grande.--A tu voz desaparecen las cosas todas de los hombres.--Si tocas

la luz, tus dedos quedarán empañados.--Las columnas de la tierra y las

del cielo tiemblan a tu voz.--Si dices a la inocencia:

«Sube a mi presencia y habla,» aparecerá velada por tus

virtudes.--Mandas al sol que alumbre.--Y la luz constante luce.--Dices

al tiempo que nazca.--Y dócil la eternidad arroja los siglos por

miles.--Los mundos que tú repones se renuevan a tu vista.--Jamás

separas del pasado el porvenir.--Las edades desiguales se igualan bajo

tu mano.--Nunca tu voz pronuncia estas palabras:--«Ayer, hoy,

mañana».--Padre de la Naturaleza.--Manantial de bondad.--Dios clemente y

misericordioso.--Suprema virtud, ¡perdón! ¡perdón!

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 13 / 235 题