Más prolijo se muestra Figueroa al escribir sus ideas sobre esta materia

en su _Pasajero_, pareciéndonos tan importante su opinión acerca del

teatro español en cuanto se refiere á su carácter esencial, que nos

vemos obligados á insertar sus palabras, curiosas en más de un concepto.

La discusión se presenta en forma de diálogo. (El _Pasajero_, folio 103,

alivio 3.º)

»DON LUIS. En la fiesta passada deprendí el modo de componer un libro:

faltame por saber aora el estilo que tengo de seguir en la Comedia.

»DOCTOR. Esse punto nos diera en que entender, si el arte tuviera lugar

en este siglo. Plauto y Terencio fueran, si vivieran oy, la burla de los

teatros, el escarnio de la plebe, por aver introduzido quien presume

saber más[55], cierto genero de farsa menos culta que gananciosa.

Sucesso de veinte y quatro horas, ó quando mucho de tres dias, avia de

ser el argumento de cualquier Comedia, en quiē assentara mejor

propiedad y virisimilitud. Introduzianse personas ciudadanas: esto es,

comunes: no Reyes ni Principes, con quien se evitan las burlas por el

decoro que se les deve. Aora consta la Comedia (ó sea como quieren

representación), de cierta miscelanea, donde se halla de todo. Graceja

el lacayo con el señor, teniendo por donaire la desverguenza. Pierdese

el respeto á la honestidad, y rompen las leyes de buenas costumbres el

mal exemplo, la temeridad, la descortesía. Como cuestan tan poco

estudio, hazen muchos muchas, sobrando siempre animo para mas, á los mas

timidos. Alli como gozques gruñen por invidia, ladran por odio, y

muerden por venganza. Todo charla, paja todo, sin nervio, sin ciencia ni

erudicion. Sean los escritos hidalgos; esto es, de mas calidad que

cantidad, que no consiste la opinion de sabio en lo mucho, sino en lo

bueno.

»Dos caminos tendreis por donde endereçar los passos comicos en materia

de trazas. Al uno llaman Comedia de cuerpo, al otro de ingenio, ó sea de

capa y espada. En las de cuerpo, que (sin las de Reyes de Ungria, ó

Principes de Transilvania) suelen ser de vidas de Santos, intervienen

varias tramoyas, ó aparencias: singulares añagazas, para que reincida el

poblacho tres y cuatro vezes, con crecido provecho del Autor. El que

publica con acierto esto, que con propiedad se puede llamar Espanta

villanos, consigue entero credito de buen convocador, yendose poco á

poco estimando, y premiando sus papeles. Ponense las niñezes del santo

en primer lugar: luego sus virtuosas acciones, y en la ultima jornada

sus milagros y muerte, con que la comedia viene á cobrar la perfecion

q̄ entre ellos se requiere.

»DON LUIS. La materia es bonissima para principiantes: pues aunque se

yerre la traza, y aya descuido en las coplas, no osaran perder el

respeto al Santo con gritarla, siendo forzoso tener paciencia hasta el

fin.

»DOCTOR. ¿Como paciencia? Dios os libre de la furia mosqueteril, entre

quiē si no agrada lo que representa, no ay cosa segura, sea divina, ó

profana. Pues la plebe de negro, no es menos peligrosa desde sus bancos,

ó gradas ni menos bastecida de instrumētos para el estorvo de la

comedia, y su regodeo. Ay de aquella, cuyo aplauso nace de carracas,

cenzerros, ginebras, silvatos, campanillas, zapadores, tablillas de san

Lazaro[56]; y sobre todo de vozes y silvos incessables. Todos estos

generos de musica infernal resonaron no ha mucho en cierta farsa,

llegando la desverguenza á pedir que saliesse á baylar el Poeta, á

quien llamaban por su nombre.

»MAESTRO. ¿Es posible que huvo tan gran desorden? ¿Y que se consintió?

¿Tan mala fué? ¿De que tratava que tanta inquietud concitó en los

circunstantes?

»DOCTOR. No fue entendida ni tuvo nombre señalado, causa de prohijarse

muchos de donaire.

»Digo pues, que estas de cuerpo se suelen acertar mas facilmente. Sastre

conoci que entre diversas representaciones que compuso, duraron algunas

quinze ó veinte dias.

»ISIDRO. Esse fue el que llamaron de Toledo. Sin saber leer ni escribir,

yva haziendo coplas hasta por la calle, pidiendo á Boticarios, y á

otros, donde avia tintero y pluma, se las notassen en papelitos[57].

»DOCTOR. Con tal exemplo bien podiā deshazer la rueda de su inchazon

los pavones comicos, considerando quan poco especulativa sea su

ocupacion, pues la alcanzan sugetos tan materiales, ingenios tan

idiotas. Soy por esso de opinion, sea lo que aveis de componer, de algun

varon señalado en virtud. Podreis escojerle á vuestro gusto, leyendo el

catalogo de los Santos, cuyas vidas escrivieron varios autores. Sobre

todo deveis advertir, no introduzgais en el teatro cosas en demasia

torpes, con fin de que ayan de resultar milagros dellas: porque como los

hombres prestan mas atencion á lo malo que á lo bueno, quedase mas

impreso en la memoria lo que se oyó de mejor gana; así en toda ocasion

es justo evitar lo indigno como escandaloso. El uso (antes abuso) admite

en las comedias de santidad algunos episodios de amores, menos honesto

de lo que fuera razon: no se de que utilidad sean, sino de estragar el

exemplo; y de hazer adulterino, y apocrifo lo verdadero. Aplicad toda

vigilancia en la seguridad de las tramóyas. Hanse visto desgracias en

algunas que alborotaron con risa el concurso: ó quebrandose, y cayendo

las figuras, ó parandose, y assiendose quando devian correr con mas

velozidad.

»DON LUIS. Ruegoos detēgais la vuestra en igual proposito. Assi

advertis las circunstancias, como si del todo estuvierades cierto de mi

gusto. Sabed, que es diferente del que suponeis, porque de ninguna forma

determino sea de Santo la que escriviere. Y si bien carecera del arte

terenciana, porque la ignoro, con todo quisiera no se hallara tan

distante de lo verisimil y propio, como es anteponer la historia á la

fabula, alma de la comedia. Puedē pues caer los avisos sobre igual

assunto, ahorrando los q̄ en razon del otro se os yran ofreciēdo:

ya que de aquellos, y no de estos me pienso valer.

»DOCTOR. Alegrado me aveis con el acertado medio de vuestra inclinacion.

Eligis la parte mejor para la comedia, ques la fabula. Quiere Horacio,

aya en qualquier obra un cuerpo solo cōpuesto de partes verisimiles.

Conviene para q̄ sea uno, tenga un contexto perfecto y cabal de cosas

imitadas y fingidas. Ser uno el sujeto, y la materia q̄ se trata, haze

q̄ la fabula sea tambien otra. Por uno se entenderá lo que no está

mezclado, ni cōpuesto de cosas diversas, q̄ aūque se forma este

cuerpo de muchas partes, deven todas mirar á un blanco, y estar entre si

tan unidas, que de la una verisimil, ó necesariamente se siga la otra.

Pues con la precedencia desto sabreis ser la comedia imitacion Dramatica

de una entera y justa accion, humilde y suave; q̄ por medio de

pasatiempo y risa limpia el alma de vicios. Ser imitacion, consta de que

no seria poesia, si esta le faltasse. Que sea Dramatica, vése claro:

porq̄ el Comico nunca habla por si, sino introduze otros que hablen: y

esso suena esta palabra. La accion conservando su unidad, no ha de ser

simple, sino cōpuesta de otras acessorias, q̄ llaman episodios.

Devēse ingerir en la principal de tal manera, que juntas miren á un

mismo blanco, y q̄ con la mas digna se terminē todas. Ha de ser

entera; esto es, que conste de principio, medio y fin. Justo, quanto á

conveniente grandeza. Humilde, quāto á la accion, siendo los q̄

constituyen la fabula Comica plebeyos, o quādo mucho ciudadanos, en

que tambien puedē entrar soldados: por manera, que si los que se

introduzen son gente comun, forçosamente ha de ser el lenguage familiar,

mas en verso por la suavidad con que deleita. De aquí se infiere

(escriue un Gramatico) ser error poner en la fabula hechos de

principales, por no poder induzir risa, pues forzosamente ha de proceder

de hombres humildes. Los sucessos, porfias, y contiendas destos mueven

contento en los oyentes: no assi en las reyertas de nobles. Si un

Principe es burlado, luego se agravia y ofende. La ofensa pide venganza,

la venganza causa alborotos y fines desastrados: con que se viene á

entrar en la jurisdiccion del Tragico. Siendo, pues, este el fin de la

comedia, su materia sera todo acontecimiento apto y bueno para mover á

risa. No puede el Comico abrazar mas que una accion de una persona

fatal: persona fatal se llama la a quien principalmente mira la comedia.

Las otras que la acompañan para ornamento y extension, aveis de procurar

vayan asidas con lazos de lo verisimil, possible y necessario.

»Deseo desembarazarme con brevedad; por esso voy saltando velozmente,

tocando aquí y alli de passo, sin detenerme como debiera en muchos

requisitos. En razon de costumbres, se devē considerar las

condiciones y propiedades de personas y naciones. Holgara se hallaran en

vulgar comedias tan bien escritas, que os ministraran exemplo para

cualquiera de las personas que se suelen introduzir, por no remitiros á

las de Terencio y Plauto. Mas será forçoso os valgais en esta parte de

vuestro buen juicio y cortesania, dando á cada uno el lenguaje y afecto

conforme á la edad y ministerio, sin guiaros por las que representan en

essos teatros, de quien casi todas son hechas contra razon, contra

naturaleza y arte. Conviene rastrear las calidades de las naciones, para

que se haga dellas verdadera imitaciō. Caminan las costumbres con la

naturaleza del lugar, produziēdo varios Payses varias naturalezas de

hōbres. En una misma naciō las suele aver diferentes, segun la

variedad de los Climas.

»Fuera de la Tragedia, á quien mas sirven las sentencias, es la

comedia. Como esta mira principalmente á las costumbres, y es un espejo

de la vida humana, valese dellas a este fin en muchas ocasiones.

Pondreis cuydado, en que no las diga qualquiera de las personas, sino

gente docta y esperta. Las partes cuātitativas de la Poesia Scenica,

son Prologo, Proposicion, Aumento y Mutacion. Sirve el Prologo para

preparar el animo de los oyentes, a que tengan atencion y silencio: o

para defēder al autor de alguna calumnia, de algunas faltas que le

murmuran, ó para explicar algunas cosas intrincadas, que podrian impedir

la noticia de la fabula. En las farsas que comunmente se representan,

han quitado ya esta parte que llamaran Loa. Y segun lo poco q̄ servia,

y quan fuera de proposito era su tenor, anduvieron acertados. Salia un

farandulero, y despues de pintar largamente una nave cō borrasca, o

la disposicion de un exercito, su acometer y pelear, cōcluia con

pedir atencion y silencio, sin inferirse por ningun caso de lo uno lo

otro. Alegase tambiē ser el prologo narrativo cōtrario á la

suspension, requisito para el comun agrado no poco essencial. En la

proposicion, o primer acto, se entabla el argumento de la comedia. En el

aumento, o segundo, crece con diversos enredos y acaecimientos quanto

puede ser. En la mutacion o tercero, se desata el ñudo de la fabula con

que da fin. Estos tres actos dividē otros en cinco, y qualquiera, en

cinco scenas, y tal vez mas o menos. La persona que representa, no deve

salir al teatro mas que cinco veces. Tampoco han de hablar juntamente

mas que cinco personas. Horacio no consiente sino tres, o quando mucho

quatro. Observaron los Comicos con la experiencia, ser confusion todo lo

que no fuere hablar quatro o cinco.

»Los Italianos usan en la Comedia versos sueltos, ya enteros, ya rotos;

mas, a mi ver, nuestras redondillas son las mas aptas que se pueden

hallar, por ser de verso tan suave como el Toscano, si bien respeto de

su brevedad, recibe poco ornato. Sō pocas assi mismo las

consonancias: lo que no sucede en octava, ó estancia de cancion.

«Conozco, se pudiera aver escusado este advertimiēto, por componerse

oy las farsas en todo genero de verso, mas fue forçoso proponer lo

mejor. Sobre todo os ruego escuseis la borra de muchos romances, porq̄

tal vez vi comenzar y concluir con uno la primera jornada.

»DON LUIS. Por cierto q̄ aveis andado riguroso legislador de la

Comedia. Gentil quebradero de cabeza: en diez años no aprendiera yo el

arte con q̄ dezis se deve escrivir; y despues sabe Dios, si fuera mi

obra aquel parto ridiculo del Poeta: o algun nublado q̄ despidiera

piedras y silvos. Lo que piēso hazer es seguir las pisadas de los

cuyas representaciones adquirieron aplauso, escrivanse como se

escrivierē. Sacarè al tablado una dama y un galā, este con su

lacayo gracioso, y aquella con su criada que le sirva de requiebro. No

me podra faltar un amigo del enamorado que tenga una hermana con q̄

dar zelos en ocasiō de riñas. Harè que venga un soldado de Italia, y

se enamore de la señora q̄ haze el primer papel. Por dar picō al

querido, favorecera en publico al recién llegado. En viendolo, vomitarà

braburas de zelozo. Andaran las quexas con el amigo, y pondrele en punto

de perder el seso; y aun quiza le rematarè del todo, de forma que diga

sentencias amorosas á su propósito, y aquí por ningun caso se podrá

escusar un desafio. Al sacar las espadas los meterán en paz los que los

van siguiendo, avisados del lacayo, que se deshara con muestras de

valentias covardes. El padre del ofendido hara diligēcias por

divertirle de aquella afizion, que aunque muy hōrada ha de ser pobre

la querida. Para esto tratarà casarle cō la hermana del amigo: y

efetuarase el desposorio sin comunicarle cō las partes; no mas que

dando noticia con algunas vislumbres, bastantes para que lo lleguen á

saber los interesados. En tiempo de tantas veras quitarāse los

amantes las mascaras, y descubrirā ser fingido el favor hecho al

forastero. Assi quando entiendan los padres tener ya conclusion el

matrimonio tratado, remaneceran casados los que riñeran. El padre tomarà

el cielo cō las manos, mas al fin se aplacará con ruegos de los

circunstantes. Convendra pues aora consolar á los que intervinieron en

la representaciō, desta manera. Descubrirase ser el soldado hermano

del novio, que desde muy pequeño se fue a la guerra. Harāse grandes

alegrias; y este se juntarà en matrimonio cō la hermana del amigo;

digamos, con la q̄ ha de ser repudiada. Inhumanidad seria, que estos

gozosos por tales acontecimientos, careciessen de una hermana, con quien

poder acomodar al amigo. Pues el gracioso y la criada de suyo se estan

casados: cō esto acabarā la comedia.

»MAESTRO. Gracia particular haveis tenido. En un geme de tierra sin

amonestaciones, quajastes quatro casamientos. Advertid cō todo, q̄

aveis dexado de introduzir una figura, no poco importāte, que es el

vegete, ó escudero, natural enemigo del lacayo.

»DON LUIS. Bueno fuera que se me quedara en el tintero tan donosa

circunstancia. Pondre particular cuidado en sacarle á menudo a motejarse

cō su cōtēdor. Preciarase el viejo de muy hidalgo, por cuyo

respeto, y por su mala catadura tēdra el gracioso larga materia para

los apodos; honrandole el escudero tābien con los títulos de

almohazador, de covarde y vinolento. Yo espero guisar todo esto de

manera que cause mucha delectacion y regozijo. En quanto al hablar,

gentil modo de meternos en pretina cō numero tan corto; si las

demādas ó respuestas passaran entre mas de quatro, ó cinco; si los

versos han de ser en quintillas, ó no. Ciento hare que hablen si fuere

menester, que al passo que subiere de punto la trapala, crecera en los

oyentes la cantidad de la risa. Cinco, o seis romances por ningū caso

los dexarè de poner: pues porque no cinquenta tercetos? Los sonetos no

seran mas que siete, colocados a trechos. En alguna descripciō no es

forçoso q̄ entre la magnificēcia de algunas octavas? Dexo por

ventura escusar diez, o veinte liras amorosas, y mas si las introduzgo

en soliloquios? Podré, aunq̄ quiera excluir el privilegio y comodidad

de las rimas sueltas?: con quien como con prosa, se explicā

facilmente qualquier concetos, libres de peligrosas cōsonancias? En

suma no me apartarè del estilo q̄ siguē todos. Sin duda teneis (si

bien no en virtud de muchos años) adquirido ya mucho de viejo

(perdonadme q̄ esto y mas permite la amistad) cuya condiciō de

buena gana vitupera las cosas presentes, alaba las passadas, y

reprehende con demasia á los mancebos. El mundo està ya aficionado á

este genero de composicion: con el se solaza y rie: que podemos hazer

los pocos contra tantos? Será bien arrimar el pecho á tan furioso raudal

de gustos.

»DOCTOR. No por cierto, sino dexarse llevar de la corriente. Mas siendo

esta vuestra intenzion; para que hazerme gastar tiempo y palabras en lo

de que no os puede resultar provecho, por no usarlo? Alla os lo aved,

que de mi parte cumpli con rendirme á vuestra instancia, dando

satisfacion á las apariencias de vuestro gusto.

»Demos pues que ya esta comedia se halla escrita con arte, o sin el, que

forma observareys para que consiga su fin, que es el de la

representacion?

»DON LUIS. Tambien quereis dificultarme cosa tan facil. Haré llamar un

Autor de los mejores que huuiere en la Corte; y darele a entender el

estudio y trabajo que gasté en la presente comedia. Acometerele con

algunos assomos de lisonja, que hasta con semejantes será importante

medio para negociar bien. Alabarele su compañia. Direle quan bien

recebida se halla; y por este y otros caminos ire disponiendo su

voluntad. Antes de desembaynar el papel, significaré lo que confio de su

buen juyzio y conocimiento, causa de haverme determinado á darle este

primer trabajo, este amado y unico hijo de mi entendimiento.

»MAESTRO. Por lo menos no será muy sabroso manjar el que pide tanto

saynete. Introducion con tan larga arenga fuera para mi sospechosa.

»DOCTOR. Y por ventura señor Maestro, mandan nisperos los Priores de la

farsa? Tan necesarios son de semejantes juegos como quantos ay. Apenas

formará tales concetos nuestro primerizo, quando como platicos fulleros

le irán mirando a las manos, ponderando las palabras, y el fin con que

las dexare caer. Mas no es bien passar adelante sin alguna oposicion.

Haced cuenta, que como Catedratico os poneis al poste; y va de

argumento. Dezidme, quien os assegura que ningun Autor ha de ir a casa

de Poeta incognito? Engañado vivis. Quiera Dios, que aun entrandoos por

la suya, seays admitido, y que os toque vez tras muchos dias de

pretenzion y agasajo. Esto mi Rey, no es componer comedias con arte,

sino referir los estrechos por donde aveis de passar forçosamente; y asi

concededme tantica atencion, y no os de pesadumbre lo que oyeredes. No

ay en esta vida trance tan penoso como es la primera introducion y

noviciado de un poetilla Comico. Los professores de esta mala secta, o

son libres y determinados, o timidos y vergonzosos. Demos que la

insolencia de los primeros no aya menester valedores, sino que ellos

proprio motu se aparecen como Santelmo en la congregacion farseril.

Suele el más alentado proponer al Autor, le quiere leer una comedia la

mas famosa que jamas se presentó en teatro. Dize bellezas de la traza,

sublima las apariencias, encarama los versos, y sube de punto los passos

mas apretados de risa: y quierā, o no las circunstantes, comienza con

abultada voz, y peregrino aliēto a publicar su encarecido papel.

Advierte con grande pūtualidad las entradas y salidas, y

particularmente las diferēcias de trages. Entre otras cosas no da

lugar a q̄ la vayan loando segun la va leyendo; sino quando le parece

menudea las alabanzas con todo genero de exageraciones. Bañanse entanto

los oyentes, como dizen, en agua rosada; pisanse los pies, danse

codazos, y riyendose con demasía de la figura, piensa el relator nace

aquel excesso de risa de la graciosidad de sus dichos, y aumenta con la

propia notablemente la agena. Algunos ay contra quien no bastan escusas

de estorvos, porque con tan obstinada prosecucion llevan adelante su

letura, que ni por pensamiento la desamparan un punto hasta llegar al

Laus Deo[58]. Finalmente tras rendir al trabajo y sudor de sus

acciones, y razonado palabras generales, llenas de mentirosa alabança,

le entretienen dias y meses, y van dando siempre mas largas hasta que se

cansa el presumido pretendiente; si ya oliendo el poste, no se retira

antes que la dilacion no le solicite manifiesto desengaño. Esto quanto á

los que careciendo de todo empacho, se introduxeron sin ser llamados ni

escogidos. Siguense los vergonzosos, cuyo tormento viene á ser mucho

mayor, porque dura mas dias. Acuerdome aver visto rōdar á uno de

estos (y vale a nombrar) la casa de cierto Autor de la forma que suele

la de su dama el mas enternecido galan. Fenecen en sus principios sus

mayores osadías; porque apenas abre camino con la imaginacion para

entrar, quando le cierra y detiene la falta de conocimiento, la

estrañeza de la gente, y la dificultad del motivo que le lleva. Duran

estas irresoluciones tanto, que muchos por falta de valedor, no hazen

sino cōponer, y echar comedias al suelo del arca, con el ansia que

suele el avaro recojer y acumular doblones. Por esta causa se hallan

infinitos con muchas gruessas represadas, esperando se representarán

quando menos en el teatro de Josafat, donde por ningun caso les faltarán

oyentes[59]. Hallanse otros cō mas ventura, porque, o tienen amigos,

con quien poder desimular mejor los colores de la verguença, o son

allegados de algunos Principes, de cuya intercesion y autoridad se valen

para hacer un san Estevan al desdichado Autor.

Historia de la literatura y del arte dramático en España, tomo III · 第 15 / 24 段