MODOS ADVERBIALES

Son tan abundantes las frases adverbiales, que sería tarea muy

larga tratar aquí de su uso y equivalencia en castellano: para ello

consúltense los Diccionarios de nuestra lengua, que en ellos, y no

en las gramáticas, es donde realmente ha de estudiarse su

apropiado empleo.

CAPÍTULO VIII

DE LA PREPOSICIÓN

Las preposiciones valencianas, equivalentes á las castellanas, son

las siguientes:

A. . . . . . . . . . . . . . _A_.

Bajo. . . . . . . . . . . _Baix_.

Con. . . . . . . . . . . . _En, ab_.

Contra. . . . . . . . . _Contra_.

De. . . . . . . . . . . . . _De_.

Desde. . . . . . . . . . _Desde_.

En. . . . . . . . . . . . . _En_.

Entre. . . . . . . . . . . _Entre_.

Hacia, cabe. . . . . _Caba, cap á, paca_.

Hasta. . . . . . . . . . _Hasta, fins_.

Para. . . . . . . . . . . _Pera_.

Por. . . . . . . . . . . . _Per_.

Según. . . . . . . . . . _Segóns_.

Sin. . . . . . . . . . . . . _Sinse, sense, sens_.

So. . . . . . . . . . . . . _So_ (poco usada).

Sobre. . . . . . . . . . _Sobre_.

Tras. . . . . . . . . . . . _Tras_ (poco usada)

_Ab, fins y sens_ están en completo desuso y se las sustituye

siempre por _en, hasta y sinse ó sense_, respectivamente.

_Pera_ (para) y _per_ (por) no deben confundirse en valenciano, ya

que la mayoría de los gramáticos catalanes aconsejan también que

no se confundan.

_Per_ cuando forma sinéresis con el artículo masculino, se escribirá

sincopadamente sin apóstrofo ni separación alguna como lo hacen

los portugueses y los italianos: _Pel favor do rey; navigare pel

Mediterraneo_.

CAPÍTULO IX

DE LA CONJUNCIÓN

_Conjunciones copulativas_.- Son las mismas que en castellano, _y,

é, ni, que_, y son aplicables á ellas las reglas de la Gramática de la

Academia.

_Conjunciones disyuntivas_.- _Ó, ú, ara, ya, be_; también debe

atenderse para el uso de éstas á lo preceptuado para sus

equivalentes castellanas.

_Conjunciones adversativas_.- Las más usuales son: _mes, pero,

sino, aixina, encara que, mes que, si be, antes be, mes be, no

obstant_ y algunos otros modos adverbiales que lo mismo que en

castellano suelen emplearse como conjunciones: la castellana _sin

embargo_ es bastante usada, al menos entre las clases ilustradas,

pero no debe dársele carta de naturaleza; si al menos se hubiera

valencianizado como el _antes be_ ó el _no obstant_...

_Conjunciones condicionales_.- Son poco más ó menos las mismas

que en castellano: _si, còm, en tal que, sempre que, donat que, ya

que_, etc.

_Conjunciones causales_.- Suelen emplearse las siguientes: _per,

perque, pues, pues que, ya que, supòst que, per això_.

_Conjunciones continuativas_.- _Pues, aixina que, igualment_.

_Conjunciones comparativas_.- _Còm, aixina, aixina còm, be còm_.

_Conjunciones finales_.- _Pera, per, en fi, per fi, á fi de que_.

_Conjunciones ilativas_.- _Conque, pues, luego, per consiguient_.

Las conjunciones _puix y donchs_, muy usadas antiguamente, se

han sustituído hoy por la castellana _pues_ en todo el reino.

CAPÍTULO X

DE LA INTERJECCIÓN

Las interjecciones propiamente dichas son poco más ó menos en

valenciano las mismas que en castellano: _¡ah! ¡oh! ¡ay! ¡oy! ¡huy!

¡eh! ¡bah! ¡ca! ¡hola! ¡ojala!_ etc.: en cuanto á las demás palabras

que siendo en realidad nombres, verbos ú otras partes de la oración

suelen usarse como interjecciones, es tan grande su número y tal su

variedad, que es imposible indicarlas: así, para llamar la atención

de alguien, decimos: _¡che! ¡chica! ¡dòna!_ etcétera, etc.; para

denotar admiración usamos estas mismas y las de _¡Válgam Deu!

¡Mare de Deu!_: con éstas y _¡Deu meu!_ expresamos el dolor y la

aflicción (20); para dar ánimo ó prisa, decimos, _¡vinga!, ¡vacha!,

¡au!, ¡amunt!, ¡avant!, ¡apresa!_, etc; para aprobar _¡be!, ¡bo!,

¡molt be!, ¡bueno!_ y otras; para detener ó arrear las caballerías,

_¡sò!, ¡aixa!, ¡arre!, ¡au!_, y un sonido particular que puede

representarse por _tc_ y que se articula uniendo y separando

rápidamente del extremo derecho del paladar el borde de la lengua

correspondiente al mismo lado: como este sonido tenemos algunos

otros en los que, aunque parezca raro, sólo entran consonantes,

como el que solemos emplear para demostrar indiferencia _¡ps!_;

el que usamos paraimponer slencio _¡chs!_; el que sirve para llamar

á alguien _¡cht!_ y algunos otros.

CAPÍTULO XI

FIGURAS DE DICCIÓN

Es el valenciano una lengua que á causa, sin duda, de los muchos

años que está en absoluto á merced del pueblo sin que nadie se

haya ocupado en dar reglas para su uso, es tan propensa al empleo

de las figuras de dicción, que aunque muchas de ellas fueron

indudablemente vicios en su origen, hay que tomarlas hoy como

tales, dada la generalidad de su empleo.

Tenemos en primer lugar en este caso la serie innumerable de las

palabras terminadas en _ada_, en las cuales hemos suprimido la

casi totalidad de los valencianos la última sílaba, transformando

por tanto su antigua desinencia en la moderna en _á_ aguda: esto

se ha hecho no sólo con los participios femeninos, según dijimos al

hablar de ellos, sino con toda clase de voces sean sustantivos ó

adjetivos, pues decimos _troná, galtá, casá_, etc.

Usamos asimismo de la apócope en algunas otras voces de uso

constante como _casa, encara_, diciendo por ejemplo _ENCÁ no

vach á CA mon tío_.

Otras veces suprimimos letras al principio (aféresis) ó en medio

(síncope) de las palabras, y decimos, _Sentet_ por _Visentet_,

_dam_ por _dónam_ y _pa_ por _pera_ (preposición); v. gr.:

_Sentet, dam això pa mi_. Pero donde más se emplean estas figuras

es en las palabras terminadas en _ador, adora y esa_, en las cuales

casi puede asegurarse en absoluto que se suprime la _d_ ó la _s_;

así decimos, _mocaor y llauraora_ en vez de _mocador y

llauradora_, _perea y riquea_ por _peresa y riqueza_.

Empleamos también en muchos casos los metaplasmas por adición,

y decimos por ejemplo: _estisores, estenalles, allar_, en vez de

_tisores, tenalles, llar_; y por alteración, como _quidrar_ por

_cridar_, _auhia_ por _aihua ó aigua_.

Ya se habrá observado que todos los ejemplos anteriores son

escogidos adrede de entre aquellas palabras cuyo uso es tan

general y admitido, que á nadie le suenan ya mal: en cuanto á otras

muchas transformaciones, que aunque más ó menos usadas

conceptuamos viciosas, las estudiaremos al hablar de los vicios de

dicción.

Excusamos hablar del metaplasmo llamado contracción, porque ya

nos ocupamos de esto en otros capítulos.

Respecto á la elisión de letras en la unión de las palabras, figura de

que tanto se usa y abusa en valenciano, diremos algo en la

ortografía al tratar del apóstrofo.

PARTE SEGUNDA

_____

SINTAXIS

Consecuentes con lo dicho en el prólogo, esta parte de nuestra

Gramática será relativamente reducida, puesto que la mayoría de

las reglas sintácticas por que se rige el valenciano son comunes, no

sólo al castellano, sino á los demás idiomas congéneres: que el

adjetivo, el artículo, el pronombre y el participio, conciertan con el

nombre en género, número y caso; que el nombre y el pronombre

conciertan con el verbo en número y persona; que el nombre rige á

otro nombre con el auxilio de una preposición; que el verbo rige al

nombre con ella ó sin ella, etc., etc.; son cosas que cuantos han de

hojear este libro aprendieron en la escuela, y no servirían, por lo

tanto, sino para distraer su atención de lo único que aquí resulta

práctico, ó sea el marcar las diferencias entre el valenciano y el

castellano.

Así, pues, nos limitaremos á estudiar dichas diferencias (y

adviértase que de día en día va la construcción valenciana

acercándose á la castellana), y téngase por común á ambas lenguas

cuanto no indiquemos especialmente... _salvo error ú omisión_,

como dicen los comerciantes al pie de sus cuentas.

CAPÍTULO I

SINTAXIS REGULAR

Régimen de los participios.- Aunque conformes los participios

pasivos valencianos en casi todo lo que al régimen de los

castellanos se refiere, tienen cierta particularidad, que les

distingue en gran manera: consiste ésta, en que al juntarse con el

verbo auxiliar _haver_ para formar los tiempos compuestos, no

quedan invariables como en castellano, sino que conciertan en

género y número con el pronombre que sirve de complemento á la

oración; pero téngase muy presente que sólo ocurre esto con los

pronombres y no con los sustantivos; v. gr.: _He visto_ á tu madre:

¿Dónde la has _visto_? _He vist á ta mare: ¿Ahón l’has VISTA?_

¿Habéis _leído_ estas poesías? Ya las hemos _leído_. _¿Havéu

LLECHIT estes poesíes? Ya les ham LLECHIDES_.

Conviene advertir, sin embargo, que el participio masculino no

suele cambiar del singular al plural (_¿Has vist estos llibres? No’ls

he vist_); y que aun el femenino son muchos ya los que lo usan

como en castellano.

Construcción del verbo con el pronombre.- El uso del pronombre

de tercera persona en dativo y acusativo, no ofrece ninguna duda

en valenciano; el dativo es _li_ para ambos géneros en singular, y

_els_ para ambos en plural; el acusativo es _el_ para masculino (ó

_lo_ si se afija al verbo) y _la_ para femenino en singular y _els_

para masculino, _les_ para femenino en plural.

Los pronombres _nosatros y vosatros_ cuando están en nominativo

se usan con todas sus letras; mas cuando son regidos por el verbo y

están en acusativo ó dativo, se convierten, el primero en _mos_, y

el segundo en _vos_; v. gr.: _el vent MOS dona de cara; el mestre

VOS pendrá la llisó; DÓNAMOS paper, no vullc DONARVOS res_.

Los verbos á que van pospuestos dichos pronombres pierden en

algunos tiempos su última letra. Así decimos _llavemos, vestivos_ y

no _llavemmos, vestiuvos_.

Cuando por los motivos ya indicados en el lugar correspondiente se

afija á estas formas el adverbio ó pronombre _en_, pierde éste su

vocal y aquéllos su última letra contrayéndose del siguiente modo:

_dónamon_ por _dónamos en_; _prenevon_ por _prenevos en_;

_anemon, entrevon, eixivon_, etcétera.

Si en una misma expresión va repetido alguno de estos pronombres,

se emplea una vez con todas sus letras y otra vez abreviado; v. gr.:

_NOSATROS ya MOS havem examinat; ara VOS tòca á VOSATROS_.

Como ya indicamos, al hablar del verbo reflexivo, los pronombres

personales en dativo ó acusativo sólo se posponen al verbo en

imperativo, infinitivo y gerundio, pero no en los demás tiempos: los

de singular _me, te y lo_, pierden la vocal cuando la voz á que se

unen termina en _a_ ó en _e_ breves; como _míram, córret,

envíal_: en los mismos casos el neutro _ho_ se convierte en _hu_,

como _mirahu, recorrehu_; unido á la sílaba _eu_ la convierte en

_ev_, como _mirevho, creévho_ en vez de _miréuho, creeuho_.

Cuando estos pronombres se unen entre sí, sólo es aplicable lo

dicho al que está en segundo término; v. gr.: _cuídamel, míratel,

pòrtamehu, córretehu_.

Cuando en una misma oración concurren el pronombre _se_ y otro

de los personales _me, te, li_, etcétera, deberán emplearse éstos

primero; es decir, exactamente al revés de como se hace en

castellano; v. gr.: _se me hace tarde, me se fa tart; se le ve la

oreja, li se veu la orella; se nos ha roto la cuerda, mos s’ha trencat

la còrda_.

CAPÍTULO II

SINTAXIS FIGURADA

Dada la índole de esta obra, no debemos entrar en el estudio

detallado de las figuras de construcción; pero creyendo que no será

inútil dar algunos consejos á los jóvenes que quieran dedicarse al

cultivo de nuestra lengua, y no juzgándonos con suficiente

autoridad para darlos por cuenta propia, nos limitamos á transcribir

íntegramente lo que á este propósito dicen los Sres. Bofarull y

Blanch en su notable _Gramática de la Lengua Catalana_:

“La construcción gramatical de la lengua catalana, acorde con el

genio particular de los habitantes del antiguo Principado, es

sumamente sencilla, pues sigue en un todo el orden natural de las

ideas, lo cual da á la expresión un carácter de verdad, así como un

vigor y un brillo, altamente estimables. Con todo, no rechaza

ciertas prudentes transposiciones que prestan á la frase mayor

flexibilidad y armonía, al paso que aumentan la fuerza de

expresión, y atenúan la sequedad que produciría á veces, la

concurrencia de monosílabos, de que tanto abunda la lengua, y que

contribuyen á formar su riqueza y energía.

“Modernamente, se la ha engalanado, impropia y excesivamente,

con el ropaje, brillante sin duda, del idioma nacional, pero que en

ningún modo se aviene, antes por el contrario, repugna á la

naturaleza del catalán, ó se ha caído en tal exageración de

purismo, que nadie en Cataluña, como no esté muy versado en

nuestras antiguas crónicas ó familiarizado con el modo de hablar

más ó menos diferente en cada una de las provincias catalanas, es

capaz de comprender ciertos escritos, que revelan en sus autores

un profundo estudio y grande amor al país, por más que en nuestro

concepto no sea éste el verdadero camino que ha de conducirnos á

una feliz restauración. Otros han sacado á relucir lo más vulgar del

lenguaje hablado, sin más objeto que el de hacer reir á un público

sobrado amante de las cosas de su _tierra_ para ser indulgente

hasta el exceso; aunque es preciso confesar que tampoco á éstos

debe tachárseles del todo su trabajo, y, aun que acaso

involuntariamente, no han dejado de concurrir á la popularización

de la obra de renacimiento, iniciada por nuestros primeros poetas,

y particularmente por la renovación de los Juegos Florales...

“Las siguiente reglas son las que en nuestro concepto pueden

convenir á los que se sientan con vocación y facultades para

dedicarse provechosamente al cultivo de la lengua catalana:

1ª. Familiarizarse con el lenguaje de nuestras antiguas crónicas, á

fin de enaltecer y restablecer por este medio el habla catalana,

despojándola cuerdamente de cuanto tiene extraño á su índole.

2ª. No usar palabra alguna anticuada, si la hay moderna y castiza;

ni giro ó frase que no reuna las mismas circunstancias.

3ª. Tampoco se usarán voces ó locuciones, generalmente no

conocidas en el país, por más que estén en uso en alguna que otra

de sus comarcas, á menos que no tengan equivalente propio.

4ª. Cuando la voz ó locución no tenga esa correspondencia en la

actualidad, entonces se usará con toda libertad la antigua ó poco

conocida.

5ª. Procurar huir de toda vaguedad ó falta de sistema gramatical;

defecto mil veces peor que el de la adopción de un sistema

cualquiera por defectuoso que sea.

6ª. No pecar sistemáticamente de anticastellanismo, rechazando

inconsideradamente ciertas voces y locuciones comunes á ambas

lenguas, que ciertamente proceden de un común origen, pues

sabida es la influencia de la catalana en la de Castilla, en los

buenos tiempos de aquélla.

7ª. El conocimiento de las lenguas latina, italiana y francesa

aprovechará para este trabajo, así como también el de los dialectos

provenzal, mallorquín y valenciano, junto con el del habla peculiar

de cada una de las provincias ó localidades del territorio catalán.”

Hasta aquí los Sres. Bofarull y Blanch: como habrá notado el lector,

con sólo escribir _valenciano ó valenciana_ donde estos señores

dicen _catalán ó catalana_, hubiéramos podido dar como nuestros

estos párrafos sin que se notara el fraude, á no ser por la diferencia

de estilo; tan absolutamente aplicable es á nuestra literatura lo

que en ellos se refiere á la catalana.

Creemos inútil encarecer la importancia de estas reglas á los

escritores valencianos; es imposible dejar de verla á menos de

cerrar sistemáticamente los ojos: en cuanto á la 5ª, robustece de

tal manera la idea que informa el presente libro, que parece escrita

adrede para alentarnos en la obra que hemos emprendido.

CAPÍTULO III

VICIOS DE DICCIÓN

Como al buen pagador no le duelen prendas, hay que empezar por

confesar que este libro, juzgado desde el punto de vista de las

hasta hoy vigentes leyes de la ortografía valenciana, es todo él un

puro barbarismo, puesto que se escriben aquí muchas palabras con

ortografía de otra lengua; pero con exceso hemos discurrido ya

sobre las razones que á ello obligan, y dando por admitida la

reforma, vamos á decir algo, aunque poco, de lo mucho que debe

decirse para fijar con la mayor exactitud posible la línea divisoria

entre lo que esta reforma autoriza y lo que cae ya de lleno en el

campo de lo vicioso y abusivo.

Siguiendo, como hasta ahora, el método de la Academia, que

juzgamos muy claro y completo, diremos que

_Es barbarismo_.- 1º. Escribir mal las palabras, como por ejemplo:

_horfe, seuha, diuhen_; en lugar de _orfe, seua, dihuen_.

2º. Pronunciarlas mal, v. gr.: _llautinent, provesó, estisores,

pedricar_, en vez de _llòctinent, prosesó, tisores, predicar_.

Respecto á las modificaciones que han sufrido las terminaciones en

_ada, ador y adora_ nos parece prudente quitarlas de este sitio y

darles carta de legitimidad colocándolas entre los metaplasmos:

conviene, sin embargo, que al menos en el estilo serio sigamos

escribiendo _tronada, cansada, parlador, llauradora_, aunque

cuantos hemos nacido en la segunda mitad de este siglo, digamos al

hablar, _troná, cansá, parlaor y llauraora_.

3º. Trocar por vocablos de otras lenguas los valencianos genuínos. Y

aquí tropezamos con una cuestión difícil de resolver: ¿qué son

castellanismos y qué no lo son?

En nuestro sentir, debe reputarse como tal toda palabra castellana

que se use teniendo equivalente valenciano, á no ser que éste haya

caído en desuso desde tan antiguo, que apenas sea conocido de la

generalidad; no debe decirse, por lo tanto, _labio_ por _llabi_,

_lámpara_ por _llantia_ (no sólo en la iglesia, sino en el comedor y

el salón), _mesa_ (de billar) por _taula_, _cucurucho_ por

_paperina_, etc., etc., si bien será permitido decir _párpado_ en

vez de _palpebra_, _loco_ por _foll_, _obispo y limosna_ por _bisbe

y almoina_, y hasta _palasio_ por _paláu_.

Debe tenerse muy presente en este punto, que castellano y

valenciano son dos lenguas gemelas, y que además de su común

origen han estado desde su nacimiento en relación contínua, á

consecuencia de lo cual tienen muchas voces comunes, ya en

absoluto, ya con sola la diferencia de terminación ó pronunciación

peculiar de cada una: así, _día, limosna, capellá, aurora_, son por

lo menos tan valencianos como _jorn, almoina, prébere y auba_.

Santo y bueno que no se diga _ave_ en lugar de _au_ (que es la

misma palabra con desinencia valenciano), pero sí _pardalet_

(pajarito), lo mismo que _aucellet_ (avecilla), _alsar y baixar_ al

propio tiempo que _aixecar y devallar_.

Lo mismo poco más ó menos, hay que advertir en lo relativo á

_catalanismos_: será _catalanismo_ el usar la voz _papallona_ en

vez de _paloma_, _dintre_ en lugar de _dins_, _nosaltres_ por

_nosotros_, y otras que tienen equivalente valenciano distinto de la

palabra catalana y de la castellana; también lo es el emplear las

desinencias catalanas en la conjugación de los verbos en lugar de

las genuínas valencianas, como _llegeixes, menteix_ por _lliches,

ment_.

Respecto á _galicismos, latinismos_, etc., atengámonos á lo que

dice la Gramática de la Academia, puesto que la casi totalidad de

los que empleamos son tomados del castellano.

4º. Adoptar, modificadas por el castellano, dicciones que ha

conservado intactas siempre el valenciano; v. gr.: _Archel_, por

_Alcher_; _Segorb_, por _Sogorb_.

5º. Escribir y pronunciar como en el idioma á que pertenecen, voces

que ya se han valencianizado; como _Orihuela_, por _Oriòla_;

_Teruel_, por _Teròl_.

6º. Usar intempestivamente de voces anticuadas en elocución y

estilo modernos; como por ejemplo: _almòina, nafrar, onsesents_.

7º. Valerse de vocablos impropios, no autorizados por el buen uso ó

malsonantes; v. gr.: _presupostar_, por _presupòndre_;

_solusionar_, por _resòldre_; _matros_, por _nosotros_.

Al terminar el estudio de los barbarismos, la Academia Española

dice lo siguiente que debemos transcribir:

“No se ha de estimar barbarismo el empleo intencional de alguna

palabra ó frase extranjera, hecho por gala y bizarría de quien

conoce á fondo su propia lengua y la domina. El barbarismo

proviene siempre de ignorancia, de cortedad de instrucción ó

entendimiento, ó de estéril y ridícula vanidad.”

_Es solecismo_.- 1º. Quebrantar las leyes de la concordancia.

La concordancia en género la destruímos, por ejemplo, al decir: _la

ú y l’atre_, por _l’ú y l’atre_; _totes les díes_, por _tots els díes_.

Téngase en cuenta, no obstante, que escritores de valía alteran

alguna vez la concordancia para evitar cacofonías ó aumentar la

armonía del verso, como en los siguientes ejemplos:

A _son ombra_ lo pa de cada día

Repartix á sos fills lo Treball sant

Y en la taula la Pau y l’Alegría

Ses flòrs van desfullant.

(TEODORO LLORENTE.)

En lo còr un chardí yo tinc, mareta,

Plenet d’hermoses flòrs;

La esperansa ab _s’alé_ tot chorn les bresa

Y’_ls_ plena de frescor

(MAGDALENA GARCÍA BRAVO.)

Solecismo por trocar los pronombres personales, se comete á toda

hora en la capital del reino y en algunas otras poblaciones, y no

sólo por el vulgo, sino por personas á quienes su indudable

ilustración parece que debía impedirles incurrir en tan craso y

vulgar desatino: decir _se parlem ó se quedareu_ en vez de _mos

parlem ó vos quedareu_, no tiene disculpa posible: ¿quién de los

que así lo dicen en valenciano, osaría decir en castellano _se

hablamos ó se quedasieis_?; ¿ni qué latino, catalán, francés ó

italiano alteró así jamás el uso de los pronombres? Conste, por lo

tanto, que esto no es un modismo ni una figura permitida por el uso

constante, sino un crimen de lesa Gramática, al que es preciso

declarar una guerra á muerte hasta lograr su completa desaparición

(21).

2º. La reunión de dos partículas incongruentes, ó mal colocadas, en

una misma y sola oración, como: _asò es pera d’ell; vach á per

aigua_, en vez de _pera ell y per aigua_.

3º. Cambiar el oficio de una parte de la oración por el de otra; v.

gr.: _ya están soltats_ por _ya están sòlts_.

Y 4º. Emplear construcciones viciosas, cosa bastante difícil de

precisar en nuestra lengua por la inseguridad que á estas horas

hemos logrado ya tener en las reglas de construcción: veáse, sin

embargo, lo que hemos dicho al hablar de la sintaxis regular, y

atiéndase, sobre todo, á los buenos modelos.

_Cacofonía_ es vicio que consiste en el encuentro ó repetición de

unas mismas sílabas ó letras; como en esa frase de prueba tan

vulgar y conocida: _setse chuches menchen feche d’un penchat_.

Entiéndase, no obstante, que á veces puede repetirse acertada y

bellamente una misma letra por armonía imitativa; pero esto queda

reservado á los maestros en el decir, y conviene no abusar de ello.

La _anfibología_ y la _monotonía y pobreza_ son vicios á que

estamos muy expuestos los valencianos á causa del punible

descuido en que solemos tener el estudio de nuestra materna

lengua: llamamos, pues, la atención de los escritores hacia estos

escollos.

Por lo que ha podido verse, es bastante difícil distinguir lo vicioso

de lo legal y permitido por la sintaxis figurada en una lengua tan

falta de fijeza como el valenciano moderno: así, pues, lo único que

cabe hacer en ella es, por parte de los maestros en escribir ó

hablar, usar de la mayor prudencia para evitar tanto la Scila del

arcaísmo, como el Caribdis de la vulgaridad; y por parte de los

demás, atenernos á los buenos modelos y estudiar mucho.

PARTE TERCERA

PROSODIA

Dar reglas para la pronunciación valenciana sería tarea parecida á

la de poner puertas al campo: desde el montañés del alto

Maestrazgo que habla casi en catalán, hasta el ribereño del Mijares

ó el Turia que ni habla en aragonés ni en valenciano, y el del

Vinalopó ó el Segura que al mudarse de casa muda de idioma, es tal

la gradación de los acentos y la variedad de los sonidos que

emplean los valencianos, que no nos creemos con fuerzas para

intentar siquiera su análisis.

Por otra parte, la capital, la hermosa ciudad del Turia, cuyo

lenguaje hablado parece que debíamos aceptar por norma, habla

tan mal el valenciano... (!!!) que ni siquiera sabe pronunciar la _v_,

la _ch_ y la _s_ suaves: bebe aguas aragonesas desde hace tantos

años, que le han desgastado la lengua.

Así, pues, nos abstenemos de dar reglas para la pronunciación, y

siga cada valenciano hablando como su madre le enseñe ó como

hablen los de su pueblo.

Pero sí queremos hacer notar una cosa: el carácter distintivo del

valenciano es la suavidad, la dulzura, sólo igualadas, mas no

superadas por el italiano, y creemos que todos los esfuerzos de

nuestros gramáticos deben dirigirse en la Prosodia á la conservación

de esta propiedad, que por desgracia se va perdiendo de día en día.

Es preciso para ello aconsejar una y mil veces que cuantos aman su

lengua materna hagan lo posible por conservar (y hasta por

restaurar en donde se han perdido) las tres letras más dulces que el

valenciano posee, la _v_, la _ch_ y la _s_ suaves, y que los finales

en _t_ que en la capital y en algunas otras poblaciones suenan con

toda su fuerza, se suavicen como suele hacerse en las comarcas

extremas (Alicante y Castellón) donde al unirse á la vocal siguiente

se convierte la _t_ final en _d_: la siguiente frase, _mentres hacha

caritat en lo mon, tot anirá be_, suena en Valencia y su comarca

tal como está escrita; pero la mayoría de los habitantes de las dos

provincias extremas la leen así: _mentres hacha CARITÁ-DEN lo

mon, TO-DANIRÁ be_; compárese un sonido con otro y se notará la

diferencia en favor del segundo. Lo propio ocurre con las _s_ s

finales; en dichas provincias suenan siempre suaves al unirse á la

vocal siguiente, con lo cual se dulcifica mucho la frase: leáse, por

ejemplo: _els hòmens son tots iguals (22) ante les lleys humanes y

divines_: hasta al hablar en castellano nos es difícil dejar de

suavizar la s en tales casos á los naturales de ambas provincias.

Nada más hemos de decir: entre las personas ilustradas de Valencia

que consagren á estas cosas alguna atención, no puede haber sino

dos tendencias, ambas respetables siendo de buena fe; los que

quieran empujar el valenciano hacia el castellano hasta lograr su

unificación, y los que deseen conservar la pureza de su lengua

materna, no á la manera de momia incorruptible, sino como

organismo vivo que se modifica según las influencias legítimas del

medio en que vive: á los primeros nada hemos de aconsejarles,

pues es muy fácil y llano el camino; á los segundos les diremos que

fijándose en lo que llevamos dicho, procuren hacer notar á sus hijos

desde la infancia estas diferencias de sonidos, inclinándolos hacia

la pronunciación genuinamente valenciana tan armoniosa y tan

suave: creemos inútil advertir, después de tanto como se ha

hablado del renacimiento de las literaturas regionales en España,

que son pueriles cuantos temores puedan abrigarse respecto á esto;

en lo puramente técnico, porque el conocimiento de varias lenguas

durante la edad infantil, no sólo no estorba, sino que facilita la

adquisición de esa universalidad de conocimientos que las

crecientes necesidades de la vida moderna imponen al hombre, y

en cuanto á lo político ó patriótico... ni discutirse merece: hace ya

algunos años dijimos lo siguiente:

El sant amor á Valensia

No mos fa á España olvidar;

¿De que yo vullga á ma mare,

Pèrden res els meus chermáns?

PARTE CUARTA

ORTOGRAFÍA

Los que aceptamos en la literatura popular la reforma ortográfica

realizada en nuestra lengua, principalmente durante el presente

siglo, debemos considerar como muy lógico y racional el que ésta,

consecuente consigo misma, aproxime la escritura valenciana á la

castellana en todo lo posible; en todo lo que no repugne, ó poco

menos, á las leyes universales de la Gramática general.

Atendiendo, pues, á esto, la presente Ortografía aparecerá desde el

principio desligada en absoluto de cuanto hasta aquí se ha legislado

en el lenguaje escrito valenciano, y unida, en cambio, como la hija

á su madre, á la Ortografía castellana de la Academia Española:

podrá en muchos puntos coincidir, y de hecho coincidirá, este

tratado con los antiguos de nuestra lengua, y podrá en otros casos

distanciarse más ó menos de lo legislado por dicha autoridad; pero

la norma, la pauta á que ajustaremos las reglas para la escritura

valenciana, serán las vigentes para el castellano, siempre que no

haya razones muy poderosas que á ello se opongan.

Nada debemos decir aquí respecto á la conveniencia ó

inconveniencia, legitimidad ó ilegitimidad de la reforma ortográfica

de nuestra lengua que en este libro patrocinamos, pues de sobra

hemos expuesto en el prólogo las razones que á ello nos mueven;

pero á fin de hacer notar al lector que la cosa no es tan moderna

como generalmente creemos, vamos á copiar dos párrafos de la

Práctica de Orthographía para los dos _idiomas Castellano y

Valenciano_, escrita por Carlos Ros (autoridad universalmente

respetada en este asunto) é impresa en 1732; dice así el más ilustre

y conocido de los preceptistas de nuestra lengua:

“En el idioma valenciano se halla en los libros antiguos la _ch_ por

_j_ y por _g_, también por costumbre en muchas dicciones, por ser

vozes que la lengua castellana las articula y escrive assí, que en

esto, y otras cosas, entra la mezcla que supongo en la Prefación,

tienen estas dos Ortographías, como son: _Açabache, choriço,

Chiva, Chanciller, Chantre, chocolate, chocho, chança, chasco,

capucho, chacona, cacho, concha, coche, dicha, desdicha, gancho,

Garnacha, Melchor, macho, borracho, Sancho, Sánchez_, etc. Todas

éstas, y otras assí, encontrará el curioso que leyere los libros de

nuestro idioma.

“En nuestro idioma valenciano se pone en final de dicción _ny_ por

_ñ_, como: _any, pany, engany, seny, tiny, codony, puny_, etc.

Estas dicciones, y otras assí, nombrándose en plural se les añade

una _s_, assí: _anys, codonys_, etc. Quando se forman diminutivos,

sin dexar la _ny_, se les añade _et_, como: _panyet, codonyet,

punyet_, etc. También se escriben con _ny_ por _ñ_, _Senyor,

senyar, senyarse (23)_. De aquellas vozes que las dos Lenguas

articulan la ñ, ya usa de él la valenciana, como: _caña, maña,

castaña, Muñoz, Añón, Máñer_, etc. Todas éstas, y otras assí, son

vozes castellanas y valencianas, de las quales sólo se exceptúa

_Senyor_, pues aunque en los dos idiomas tiene una mesma

articulación, el valenciano siempre lo escrive con _ny_ por _ñ_.”

No puede estar más claro y terminante: si pues, desde hace ya

tantos años se nota en nuestra Ortografía tan marcada tendencia

hacia la castellana, ¿por qué empeñarnos en oponer obstáculos á lo

que tan natural debe ser cuando ha seguido en progresión

creciente, á pesar de las continuas excomuniones de los maestros?

Aceptemos, pues, lo que los hechos nos imponen, y ya que el

pueblo no quiere venir á nosotros, vayamos nosotros al pueblo (24),

porque la primera obligación de todo escritor es la de hacerse

entender por sus lectores.

Lo mismo que en la Sintaxis hemos dicho, repetimos aquí en la

Ortografía; sólo trataremos en ella los puntos en que castellano y

valenciano se diferencian: en los demás aceptamos la autoridad de

la Academia.

En el uso de las mayúsculas, por ejemplo, y en el de los signos de

puntuación y notas auxiliares no modificaremos nada, aceptando

como leyes para nuestro lenguaje escrito las de la Academia

Española: sólo hablaremos, en lo que á estos se refiere, del acento

grave no usado hoy en el castellano y del apóstrofo, signo de uso

continuo en nuestra Ortografía.

Apuntes para una Gramática Valenciana Popular · 第 36 / 39 题