El primer afecto que experimenta al recordar que

Aquelles mans que jamés perdonaren

Han ja romput lo fil tenint la vida

de la que fué su querida; al ver á su alma envuelta como en un manto de

dolor, y al pensar cómo es ida para no volver aquella á quien amó cual

aman los santos:

En sa dolor m' arma es envolcada...

...................................

Com sens tornar la qu' am es anada;

cuando recuerda que se han interrumpido para siempre los amorosos

coloquios, y separado para no juntarse nunca más dos voluntades antes

unidas,

Quant imagin les voluntats unides

Y 'l conversar separats pera sempre;

y ve flotar sus pensamientos á impulsos de sus voluntades (perdónennos

los metafísicos el plural), como van y vienen las nubes en alas de los

vientos;

Mes voluntats mes pensaments aporten

Avall y amunt si com los núvols l' ayre;

por más que contemple el espíritu de su amada libre del barro que lo

envolvía, con igual deleite que experimenta el devoto en el templo;

Son esperit sens lo cors jo contemple,

Tant delit sent com l' hom devot al temple;

por más que no tema la muerte, y sí sólo que le falte el cielo, y ponga

igual rostro al próspero como al adverso caso:

La Mort no tem que lo mon damnifica,

Sino que tem que 'l cel me desfallesca.

Tot cas jo mir ab una egual cara;

y que sea su amor como el horno que purifica el metal y convierte lo

demás en humo;

Tot ver amich á son ver amich ama

De tal amor que Mort no la menyscaba:

Ans el fornal qu' apura l' or y acaba

Dexant l' or fi, els als en fum derrama;

Cant de mort I.—_Aquelles mans_, etc.

no puede asegurar, sin embargo, que no encuentre su espíritu desierto

de todo deleite, y no se espante él mismo de verse vivo, llegando hasta

figurarse que su fantasía le engaña al representársela muerta:

Yo no puch dir que no sia desert

De tot delit quant morta la imagin;

De mi mateix m' espant com no 'm afin;

Pensant sa mort empar que no 'n so cert....

Cant III.—_Qui será aquell_, etc.

Mas ya que no puede dudar que realmente la perdió para siempre, ruega á

Dios, como especial merced, que le acoja donde está ella, y puesto que

con una sola herida llagaron sus dos corazones el Amor y la Muerte, una

ésta lo que ella separó.

A Deu mercé mes no se de que 't pregue

Si no que mi en lo seu loch aculles:

No tardes molt que d' elle á mi no vulles

Puig l' esperit hont es lo seu aplegue.

E lo meu cors ans que la vida fine

Sobre lo seu abraçat vull que jaga;

Amor é Mort ferils de una plaga;

Separals Mort, dret es qu' ella 'ls vehine.

Cant I.—_Aquelles mans_, etc.

Y es que, si bien el amor de Ausías no es de los que acaban, sinó antes

bien de los que crecen con la pérdida de la persona querida,

Amor se pert entre gens per absença

E per la Mort la mi' Amor no fina:

Ans molt més am á vos en mort qu' en vida.

..........................................

D' aquella que la mort al mon l' a tolta

Honest voler en mi roman sens mescla;

la fantasía le trae á veces el recuerdo del tiempo y de los lugares

donde experimentó tristezas ó gozó alegrías, y con él el dolor que

acompaña siempre las pasadas memorias, siquiera sean melancólicas;

Si res jo veig d' ella dolor me dona,

E si'm defuig par que d'ella m' aparte:

Lo temps e 'l loch ab lo dit la 'm senyalen

Segons en ells dolors é delits foren;

Cant IV.—_Puig me trob sol_, etc.

ó le representa la imagen de sus últimos instantes,

Quant l'esperit del cors li viu partir

E li doni lo derrer besar fret;

Cant V.—_Que val delit_, etc.

ó le murmura al oido las tristes palabras que le dijo antes de su

partida:

Dient plorant, no vullau mi leixar:

Hajau dolor de la dolor de mí;

y en tales momentos, ¡cómo no sentirse hombre! ¡Cómo no admirarse de

que su corazón no hubiese estallado de pena!

O cor malvat del qui 's veu en tal pas,

Com pecejat é sens sanch no roman?

¡Cómo no soltar la voz al dolor y arrancar á la lira, cuando se

presentan á la fantasía tan tristes recuerdos, y llaman á la puerta del

corazón tan acerbos pesares, versos como éstos:

Car tant com puch jo'm dolch e dolre 'm vull,

E com no'm dolch assats pas desplaher,

Car jo desitg que perdés tot plaher,

E que jamés cessás plorar mon ull!

Cant VI.—_Si per null temps_, etc.

Pero Ausías March era un gran poeta y como tal capaz de sentir, con más

fuerza que los corazones vulgares, los grandes dolores, á la manera

que lo es el Océano de ser sacudido y turbado hasta en sus más hondos

senos por tempestades, que apenas podrían desplegarse en toda su

imponente majestad en pequeños mares: Ausías March era también un gran

cristiano, y por lo mismo, no tanto era el dolor de la separación de

los cuerpos el que más tormento le daba, como la duda de si debía ó no

ser eterna la de sus espíritus. Nuestro trovador tenía bastante temple

de alma como hombre, y como cristiano fe sobrada, para despreciar

esos amores teatrales que sólo se exhiben ante testigos y buscan para

desahogarse lugares sombríos, pero dispuestos á manera de decoración

escénica, si en su tiempo hubiesen estado de moda, como lo estuvieron

en los nuestros; y para saber que todo acaba para los cuerpos con la

muerte, hasta el día en que sean llamados á gozar ó á sufrir con las

almas, según contribuyeron á su salvación ó á su condenación eterna. Él

sabe que los difuntos no piensan en los vivos, y que por lo tanto no

agradecen los dolores que éstos sufren;

Quant pens dels morts que res del vius no pensen

E los dolors que pas sens grat se perden:

Cant I.—_Aquelles mans_, etc.

sabe también que los muertos no vuelven al mundo;

Si be los morts en lo mon no retornen,

y por esto no piensa en ir al sepulcro donde yace su amada, ni para

esparcir flores sobre ella como pagano, ni para llorar sobre sus restos

cual mujer de corazón flaco.

Ni le preocupa si el cuerpo del que fué su ídolo es pasto de gusanos,

ni si los transeuntes huellan indiferentes la losa que cubre sus

cenizas: el único pensamiento que le aflige, la única espina que la

muerte, al arrebatarle su amiga, ha dejado clavada en su corazón, es

saber en qué compañía se encuentra en la otra vida, ó como dice él

mismo:

Quins esperits á tu de prop te son.

Para averiguarlo se dirige al de su amada, diciéndole:

Tu, esperit, si res no te'n deffen

Romp lo costum que dels morts es comú:

Torna en lo mon é mostram qu' es de tu;

Lo teu esguart no'm donará espaven:

Cant VII.—_Lo gran dolor_, etc.

y como no tiene, cual Dante respecto de Beatriz, la seguridad de

encontrarla, para vivir amándola eternamente, en los celestes prados

donde sestea el divino Esposo de las almas, se estremece al pensar que

pueda por culpa suya estar en el infierno ó en el purgatorio, y ruega á

la Virgen que, no tomando en cuenta de dónde vienen las oraciones que

le dirige, no sean en daño de ella sus pecados;

Mare de Deu, si es en purgatori

Son esperit per no purgats delits,

A ton Fill prech no guard los prechs d'hon venen,

Mes llá hon van mos peccats no li noguen.

Cant IV.—_Puig me trob sol_, etc.

Por lo demás tan poco egoista y carnal es su pasión, á diferencia de

la de los amadores vulgares, que si pudiese echar de sí aquella duda,

que es su tormento; si de cierto supiera que estuviese su amada gozando

de la compañía de los bienaventurados, ya no sentiría que hubiese sido

herida por los dardos de la muerte:

E si cert fos qu'entre los sants fos mesa,

Non volgra jo que de Mort fos defesa.

Cant I.—_Aquelles mans_, etc.

La duda, sin embargo, subsistía. Aquel nuevo Job, que con perderlo

todo, al perder lo que era su único supremo bien aquí bajo, no había

podido siquiera guardar dentro de su alma la esperanza de hallar en

otro mundo mejor el espíritu á quien en vida había unido el suyo; aquel

nuevo Job que, como el patriarca árabe, en un momento de desesperación

había maldecido también su existencia, debía como aquél llevar hasta

el heroismo su resignación: y hé aquí que en medio de los males que se

desploman sobre su corazón, anegándole en amarguras, á manera de las

olas que, cayendo sobre ella, cubren de salobres espumas la combatida

roca que irgue su cabeza en solitaria playa, impone silencio á aquél

recordándole que

.....Tot es bó puig es obra de Deu.

«Admirable, sublime Ausías, exclama al llegar á este punto nuestro

amigo Quadrado; después de oir de tu boca este verso, ¿qué más

pudiéramos añadir acerca de tí ni como hombre ni como poeta?»

* * * * *

Habiéndonos detenido tanto, menos sin embargo de lo que hubiéramos

deseado, en los cantos de Amor y de Muerte, difícilmente podríamos,

sin caer en repeticiones y pecar por difusos, extendernos en los

Morales y en el Espiritual, escritos por ventura por nuestro trovador

para buscar en la filosofía cristiana y en el amor divino un bálsamo

á las penas que tan hondamente le afligían. En ellos, sin dejar de

mostrarse elegante y á momentos sublime poeta, aparece menos la

fecundidad de su ingenio, por efecto sin duda del tono didáctico que

con frecuencia en los mismos domina, y de que la materia se presta más

á las severas bellezas de la razón que á las brillantes galas de la

fantasía. Como árbol que tiene echadas sus raíces en el campo de la

ética cristiana, produce más frutos que flores, ó únicamente se reviste

de éstas en cuanto sirven para atraer hacia los primeros las voluntades

y á excitarlas á alimentarse de ellos.

Es excusado decir que la moral de Ausías es elevada y no menos que su

pasión pura. «Fundando, dice el crítico á quien acabamos de citar, la

dignidad del hombre en su perfeccionamiento incesante, su felicidad

y grandeza en el cumplimiento de su fin, levanta sobre estos pilares

su noble cuanto sólido edificio.» Aplicando continuamente tan fecundo

principio, no reconoce en el hombre otra libertad que la que conserva

respecto de sus mismos deseos, otra paz que conciliar su voluntad con

su deber, otra sabiduría que la de mejorarse y atender á su fin, ni

otro privilegio en el sabio que el de su inmensa responsabilidad sobre

los que no conocen sinó los goces y tareas materiales; no considera

otro bien en la nobleza y opulencia que el de servir de instrumentos

para el bien, otra ceguedad en la fortuna que la ceguedad de nuestras

pasiones, que piden á sus favores lo que ellas no alcanzan á dar,

otra ocasión de valor que la de morir por un gran bien ó en provecho

de muchos, otra mayor cobardía que la del suicida, que escapa de

los males, como el bisoño ante el enemigo..... Moralista austero,

desearía establecer una severa censura que arrancase la máscara á los

hipócritas, que los castigase en la opinión misma á que aspiran por

recompensa, que desterrase esa moral cómoda, ficticia, de pomposa

apariencia, estéril en virtudes y en frutos de verdad, sin los cuales

«L' hom qui n' es menys es arbre menys de fruit;

Oms en bell ort son los homens del mon.»

Cant moral XI.—_Lo tot es poch_, etc.

Como todos los hombres que, reconociéndose superiores á los espíritus

comunes que les rodean, creen que el mundo, á la manera de un campo

cansado de dar frutos, no puede producir ya más que generaciones de

mente flaca y enteco corazón en cuerpo raquítico, y vuelven por lo

tanto la vista á los tiempos que fueron, que tienen por mejores que los

en que ellos viven, Ausías deseaba haber nacido cien ó más años atrás,

porque creía que las generaciones presentes eran peores que las pasadas:

Volgra ser nat cent anys ó pus atrás

Perqué som cert, que 's pijorat lo mon.

Cant moral VI.—_Volgra ser nat_, etc.

Ausías March y su época · 第 15 / 25 题