había venido a la Corte española como dama de honor de la Infanta D.ª
Isabel de Portugal, casada en 1526 con Carlos V.
[244] Es encarecimiento de las labores de las ninfas, pues el presentar
como en relieve figuras llanas «es artificio de la mejor pintura»...
(Tamayo, notas, fol. 76.)
[245] _trastornarse_, _trasponerse_. Barahona de Soto dio a
_trastornarse_ esta misma acepción en los siguientes versos de su
Égloga III:
«Cual con sencillo rostro y pecho tierno
Al levantar del sol o al _trastornarse_
Te ofrecerá el panar recién cogido...»
[246] «Adagio es latino: _Aquae furtivae dulciores_. Mucho sabe lo
hurtado.» (Brocense, nota 225.) No latino, sino hebreo, cree Tamayo,
fol. 77, esto de que _las aguas hurtadas son las más dulces_ o las que
mejor saben.
[247] «Aquí, sin duda, se descuidó nuestro poeta, porque hace dos
vientos, siendo uno; porque al que los griegos llaman _zephyro_, porque
trae vida, llaman los latinos _favonio_, porque favorece la vida, de
modo que la cosa es una y los nombres son dos.» (Brocense, nota 227.) A
este parecer se inclina también Herrera; pero D. Tomás Tamayo defiende
a Garcilaso con el testimonio de muchos escritores antiguos que, como
él, tuvieron a _zefiro_ y _favonio_ por vientos diferentes, notas,
fol. 78. D. Adolfo de Castro, pág. 23, prescindiendo de esa defensa,
cree que, «o Garcilaso se engañó o puso el nombre de otro viento que
equivocaron los escribientes o los impresores». Queda, pues, esta
cuestión en planta como la de la sierpe de Eurídice, Eg. III, v. 130.
[248] «El cuerno de Amaltea --o cornucopia--, que denota la fertilidad
y abundancia de las cosas, no era de buey como fingían los pintores,
sino de plata, que quien la tuviere puede pedille lo que quisiere, que
se lo dará. Fue Amaltea... una mujer vieja y muy rica que contrataba,
la cual guardaba en un cuerno la mayor parte de la ganancia... y
robándoselo Hércules lleno de dineros, vivía a su gusto y deleite, y de
aquí tuvo origen decir que el cuerno de Amaltea ministraba a Hércules
todos los bienes.» (Herrera, pág. 686.)
[249] Dijo Garcilaso esto de _morir la yerba_ «por la opinión de
Pitágoras que creía que las plantas y otras cosas, no solo vivían,
sino que sentían el mal que les hacían; o porque la resolución de la
forma no es otra cosa que muerte.» (Tamayo, notas, fol. 79.) Esto
último, sin necesidad de acudir a la doctrina pitagórica, es suficiente
explicación, dada la natural inclinación y libertad que tienen los
poetas para suponer vida y sentimientos en lo inanimado.
[250] _escogiolo._ Andrés Rey de Artieda en sus _Discursos, epístolas
y epigramas de Artemidoro_, Zaragoza. 1605, censuraba a Garcilaso esta
forma, porque, según él, sería más concreto _escogiole_. (Castro, pág.
23.) Nuestro texto --es decir, el de Herrera-- es _loísta_, Eg. II, v.
1088, 1099, 1307, 1308, 1364, 1399, 1400, 1567, etc.; en todos estos
casos el de Tamayo es _leísta_. La indecisión entre _le_ y _lo_, que
aún dura en nuestra lengua, viene manifestándose desde los textos más
antiguos. (V. R. Menéndez Pidal, _El Cantar de Mío Cid_, tomo I, Parte
II, § 130.)
[251] _Al Duque de Alba en la muerte de D. Bernardino de Toledo, su
hermano._ -- De regreso de la conquista de Túnez (1535), y de resultas
de los muchos padecimientos que en aquel país ardiente, seco y arenoso
había pasado, murió el gallardo joven D. Bernardino de Toledo, hermano
del gran Duque de Alba y amadísimo amigo de Garcilaso. Murió en Túnez,
según Argote de Molina, _Nobleza de Andalucía_, lib. II, cap. XXII; en
Trápana, camino de Palermo, según Sandoval, _Historia de la vida del
Emperador Carlos V_, lib. XXII, § 48, o en la ciudad de Palermo, como
dice Navarrete, pág. 67, desmintiendo a los anteriores.
[252] «Frase italiana.» Azara, _pero_ por _empero_: «quise, _no
obstante_, probar si me _bastaría_ el ingenio _para_ escribirte»...
[253] «Algunos, pareciéndoles que está falto este verso de Garcilaso,
no considerando la diéresis, lo han enmendado o dañado desta suerte:
_No quedará ya toda tu alma entera_; pero Garcilaso que conocía mejor
los números, se contentó con aquel modo, porque demás de sinificar así
la falta del alma, que él pretendió mostrar, no es flojo número de
verso, sino artificioso y no ajeno de suavidad.» (Herrera, 305. Del
mismo parecer es Tamayo, notas, fol. 30.)
[254] Erídano es el río fabuloso donde las Helíades, hermanas de
Faetón, lloran su muerte convertidas en álamos. (Son. XII, 14.) Han
creído muchos que se trataba del Po, otros, del Ródano, y autor de
tanta antigüedad como Esquilo, dijo que era un río de España. (Herrera,
305.)
[255] Lampecie, Lampetura y Faetura fueron las tres Helíades.
[256] Censuró Juan de Mal-lara la dislocación de esta frase tal como
aparece en el verso, y defendieron a Garcilaso Herrera y Tamayo: «la
prosa no tiene licencias, a los versos se les consienten... el juicio
de la una se puede quedar al oído, como el de la otra a la licencia de
los poetas; pero menos lo fue Mal-lara, que docto y hombre de bien, y
rara vez juzgan bien de los poetas los que no lo son». (Tamayo, notas,
fol. 31.)
[257] «_Abastanza._ Voz antigua, hoy desusada enteramente en nuestra
lengua. Los italianos la han conservado.» (Azara.)
[258] «Más propio es esto que dice Garcilaso para alabar una dama que
a un caballero... mas, porque D. Bernaldino era mancebo de edad tierna
que no había dado muestra de su valor, pudiera emplear esto en lamentar
las esperanzas perdidas.» (Herrera, pág. 311.) Esta misma consideración
requiere el pasaje de la Eg. II, v. 1254 y siguientes. Por lo demás,
en muchos autores antiguos se encontraron ejemplos semejantes, «porque
la hermosura es siempre digna de imperio y no desdice a la fortaleza
viril». (Tamayo, notas, fol. 56.)
[259] «Declara la índole y lo que prometían las esperanzas de su
valor.» (Herrera, pág. 312.)
[260] «Cosa muy usada fue poner dioses a los ríos, pintándolos
recostados, y alzado el medio cuerpo, y con las urnas debajo el
brazo, enviar de allí los ríos como de una fuente; coronábanlos por
la mayor parte con guirnaldas de cañas, y cubiertos hasta el ombligo
de un carbaso, que es vestidura floja y ancha, y desnudos la parte
superior del cuerpo; tal se ve Tibre en Roma en casa Cesi, tal Arno en
los huertos del Pontífice y tal describe Virgilio en el 8.º al mesmo
Tibre...» (Herrera, 312.)
[261] _Trinacria_ es lo mismo que decir Sicilia. (Herrera, 316.)
[262] Los lascivos sátiros, compañeros de Baco, provocadores y
deshonestos, con su busto de hombre, cuerpo de caballo y patas
de carnero, tuvieron para los antiguos tal realidad, que algunos
historiadores hablan de sátiros de carne y hueso conocidos por las
gentes. (V. Herrera, 317.)
[263] Refiérese a Héctor, defensor de Troya, vencido y muerto por
Aquiles.
[264] Recuerda de nuevo la fábula de Adonis. (Véase Eg. III, 176, nota.)
[265] Oeta es un monte de Tesalia que, según Estrabón, lib. 9, se
extiende de oriente a occidente, desde las Termópilas hasta el golfo de
Arta. (V. Herrera, 331.)
[266] «_Alcides_ se llamó Hércules por su gran fuerza, porque en griego
_Alce_ es fuerza. Otros dicen que por su agüelo Alceo. Dicen que
sintiéndose morir de la ponzoña de la camisa, que su mujer Dejanira
le había enviado, hizo una hoguera en el monte Oeta y allí se quemó.
Esta ficción quieren que sea la purificación de los excelentes hombres
que suben a ser dioses, dejando acá la vestidura grosera del alma.»
(Brocense, nota 59.)
[267] «_El claro padre._ D. García de Toledo, que murió en los Gelves
de poca edad. _El sublime abuelo._ D. Fadrique, Duque de Alba.» (Azara.)
[268] «El mar, sin duda, cerca la tierra y la tierra el mar, mas
creyendo los antiguos que este era mayor, dijeron que la coronaba...
Pero los modernos que con curiosidad lo tienen especulado, prueban ser
mayor la tierra que el Océano, según, no sus superficies, sino sus
cuerpos, en que es, sin comparación, mayor la tierra, como fácilmente
se deduce de sus diámetros...» (Tamayo, notas, fol. 35.)
[269] Como si dijese desde el polo Sur al polo Norte _Calisto_ es la
Osa Mayor. Antes fue una bella ninfa de quien Júpiter anduvo enamorado.
La iracunda Juno la convirtió en osa, y entonces Júpiter la transportó
al cielo. (Ovidio, _Metam._, lib. II, fáb. IV.)
[270] _Elegía a Boscán_; la escribió Garcilaso a su amigo desde
Sicilia, de regreso de su expedición a Túnez con el ejército del
Emperador, año de 1535. Esta Elegía y la anterior debieron ser escritas
hacia la misma fecha.
[271] «Anquises fue hijo de Asáraco y padre de Eneas, que lo engendró
en Venus junto a la Ribera de Simois, río de Troya.» (Herrera, 356.)
[272] «Este confusísimo terceto quiere decir que el Mantuano Virgilio,
en sus eternos versos, nos conserva la memoria de que Anquises está
enterrado en Trápana --ciudad de Sicilia--. Libro III de la Eneida.»
(Azara.)
[273] «Llama César Africano al Emperador Carlos quinto porque venció a
África.» (Brocense, nota 66.)
[274] De la celebridad de este verso dan testimonio Sa de Miranda,
en su égloga _Nemoroso_; Barahona de Soto, en su soneto a Herrera, a
propósito de las _Anotaciones_, y Lope de Vega, v. Cayetano A. de la
Barrera, _Nueva biografía_, tomo I de las _Obras de Lope de Vega_,
publicadas por la R. A. Española, Madrid, 1890, pág. 122.
[275] Dice Cienfuegos (_Vida del Grande San Francisco de Borja_,
Madrid, 1726, pág. 49) que «lo que más robaba en Garcilaso la afición
del Marqués de Lombay... era el no haber sentido jamás en sus labios
respiración que empañase la fama ajena...; escribiendo con pluma
elegante en todos los estilos, solo parece que ignoraba el de la
sátira, en que son elocuentes y agudos aun los menos discretos».
[276] Llama _la patria de la Sirena_ a Nápoles, que antes se llamó
Parténope, por una de las tres Sirenas así llamada, cuyo cuerpo allí se
halló. (Brocense, nota 66.)
[277] Nápoles fue tierra de muchos deleites y regalos, según el
testimonio de los clásicos (V. notas de Azara y Tamayo, y acaso por
esto la tradición la hizo patria de las Sirenas.) Era una ciudad
nobilísima, vestida de jardines y bellos edificios, y llena de
caballeros y gente rica, «domicilio de hombres ociosos, que muchos, por
huir de negocios, se iban de Roma a ella». (Herrera, págs. 359-364.)
[278] Sobre estos amores a que alude el poeta véase adelante, nota al
Son. XXVI, v. 1.
[279] «Quiere decir: Este temor persigue la esperanza y oprime el gran
deseo de su holganza, con el cual deseo van mis ojos.» (Brocense, nota
69.)
[280] «La túnica de diamante significa la fortaleza, que tan importante
es para la guerra; aunque escribe San Isidoro que pintaban a Marte con
el pecho desnudo y sin armas, porque el que se halla en la guerra, se
debe arrojar en la batalla sin miedo de la muerte.» (Herrera, pág. 346.)
[281]
«Y en medio de la guerra peligrosa...
Te acuerdas del amor y del ausencia
Y maldices allí el rigor de Marte
Pronosticando en ti dura sentencia...»
(Cristóbal Mosquera de Figueroa, _Elegía a la muerte de Garcilaso,
Anotaciones_ de Herrera, pág. 40.) Pocos meses después de escribir
Garcilaso la presente Elegía se cumplió, en efecto, este siniestro
presentimiento de su muerte.
[282] «Y se cumplió --su pronóstico-- hasta en sus términos literales,
porque murió... asaltando una torre como a su valor cuadraba, pero
no cayó _traspasado de hierro agudo y fuerte_, sino prosaicamente
descalabrado por una piedra...» (M. Menéndez y Pelayo, _Antología_,
XIII, pág. 147.)
[283] _Las venas dulcemente desatado_, es una cláusula casi _absoluta_
en que el participio _desatado_ no concierta con el substantivo de su
oración, _venas_, sino con el sujeto principal, aquel, mantenido por
el pensamiento aun dentro de la aposición; en prosa habría que decir,
_las venas dulcemente desatadas_. Es tan rara tal construcción que las
gramáticas no dan cuenta de ella; sin embargo, pueden recogerse algunos
ejemplos:
--«Los alemanes, -- El fiero cuello _atados_, -- Y los franceses van
domesticados.» (Garcilaso, Canc. V, v. 18.) -- «_Desnuda el pecho anda
ella._» (Góngora.) -- «_Desnuda_ el pecho, el brazo _descubierta_.»
(Góngora.) -- «Febo... cantó -- _Revuelto_ en oro la encrespada
frente.» (Herrera.) -- «estuve... ya entregado -- Al agudo cuchillo
la garganta.» (Ercilla.) -- «El cuerpo de nieve pura -- Que excede a
toda blancura -- _Vestido_ del sol los rayos -- Vertiendo abriles y
mayos --de la blanca vestidura.» (Cristobalina Fernández.) (V. Castro,
_Poetas líricos_, etc., pág. 31, nota.)
[284] Elogia también la playa de Barcelona, patria de Boscán, D. Diego
Hurtado de Mendoza en su carta V, a María de Peña (_Auts. Esps. poetas
líricos de los siglos XVI y XVII_, pág. 59): «Que, como desparece
Barcelona -- Y huye aquella plaza gloriosa, -- Ansí va enflaqueciendo
la persona...»
[285] Alude a D.ª Ana Girón de Rebolledo, dama valenciana, esposa
de Boscán. «Era de singular belleza, como se deduce de estos versos
de Garcilaso. D. Diego Hurtado de Mendoza la llama sabia, gentil y
cortés, en una epístola a Boscán. Este, en su respuesta, encarece la
vida quieta, dulce y sosegada que llevaba en compañía de su esposa, de
quien elogia con entusiasmo la belleza, bondad y discreción. Dícese que
juntos leían y saboreaban los poetas clásicos, especialmente Homero,
Virgilio, Catulo y Propercio, lo cual arguye en pro de la cultura
literaria de doña Ana... Al frente de las ediciones de Boscán va un
prólogo que, bien leído, a nadie puede ser atribuido sino a D.ª Ana...»
(M. Serrano y Sanz, _Apuntes para una Bibl. de Escritoras Españolas_,
Madrid, 1903, tomo I, pág. 459. V. Menéndez y Pelayo, _Antología_,
XIII, págs. 131-136.)
[286] La presente Epístola es el único ensayo de _verso suelto_
que de Garcilaso conocemos. Boscán y Garcilaso fueron los primeros
artífices castellanos que se ejercitaron en esta clase de verso. En
sus composiciones es preciso apreciar el valor histórico más que el
artístico. El _verso suelto_ tuvo que pasar por muchas pruebas antes de
conseguir la perfección clásica del _Aminta_ de Jáuregui. (V. Menéndez
y Pelayo, _Antología_, XIII, pág. 239.)
[287] «...facilidad, descuido, libertad sin afectación de palabras ni
exornación de sentencias, todo lo tiene esta carta, cuya llaneza, en
vano y sin razón es culpada, pues ella es particular alabanza en este
género de escritura.» (Tamayo, notas, fol. 38.)
[288] Garcilaso había venido desde Nápoles a Barcelona, enviado por
el Virrey D. Pedro, para informar personalmente al Emperador de los
desastres que había causado en las costas de Italia la armada de
Barbarroja. Debió llegar a Barcelona poco después del 4 de septiembre
de 1534, y estuvo en ella hasta el 1.º de octubre, en que emprendió su
regreso a Nápoles, haciendo en doce días el camino, a caballo, desde
Barcelona a Valclusa. (V. Navarrete, pág. 237.)
[289] De Boscán a Garcilaso hay una sincera expresión de amistad honda
y sentida en el soneto: _Garcilaso, que al bien siempre aspirante_...
[290] En honor de Garcilaso se ha dicho que, en medio de la llaneza
de esta carta, da idea de su erudición el hecho de que la mayor parte
de sus consideraciones sobre la amistad coinciden con la doctrina de
Aristóteles en su _Ética_, lib. VIII. (V. Conti, _Col. de poesías
castellanas_, traducidas al italiano, Parte 1.ª, tomo II, pág. 345.)
[291] «Vulgar dicho es: _Beatius est dare, quam accipere_.» (Brocense,
nota 76.)
[292] Volvía Garcilaso esta vez a Italia por la Provenza, patria de los
trovadores, no siendo acaso prudente ir por mar a causa de las naves de
Barbarroja que lo infestaban. (Navarrete, pág. 59.)
[293] _Varlet_, palabra francesa antigua, como _vaslet_, hoy _valet_:
criado, fámulo.
[294] _Argén_, es otro galicismo, que solamente por donaire emplea
Garcilaso en esta ocasión.
[295] Mosén Durall, uno de los mejores amigos de Boscán, fue un
caballero principal y rico de Barcelona, maestro racional o contador
del Principado, y hombre de noble trato y buen burlar, según el mismo
Boscán en su _Epístola_ a Hurtado de Mendoza. Era muy gordo el Dorall,
y por eso dice Garcilaso lo de _abrazad si pudiereis_. (Herrera, pág.
384.)
[296] 12 del mes de octubre del año 1534. Escribe Garcilaso desde
Valclusa, do nació madona Laura, claro fuego del Petrarca.
[297] _como perdido_: ciegamente, como loco. «Noto que es frase
particular de las ponderaciones de nuestro poeta, esta _como perdido_,
así en el Son. VIII, v. 7: _Salen fuera de sí como perdidos_.» (Tamayo,
notas, fol. 17.)
[298] Hállase repetido este pensamiento en varios poetas, en Horacio,
Petrarca, Tansillo, y aun en el mismo Garcilaso, Eleg. II, v. 176 y
sigs. Horacio en la Oda 22, libro I, acaba diciendo:
«...ya me ponga alguno
En la región al sol más allegada,
Do no vive ninguno,
Siempre será de mí Lalage amada:
La del reír gracioso
La del parlar muy más que miel sabroso.»
(Brocense, nota 19.)
[299] _esecutarse_, ejecutarse. (V. Eg. II, v. 253, nota.) La doble
_ss_ que pone Herrera, conforme a la ortografía de su tiempo, en
_essecutarse_, _fuessedes_, _supiesse_, _desso_, _passarse_, etc., no
la conservamos en ningún caso.
[300] A esto aludió F. de Cangas, diciendo:
«Porque no quiere el amor -- La muerte del amador, -- Sino tomallo
a partido; -- Que perdonar al rendido -- Es gloria del vencedor.»
(Herrera, _Anotaciones_, pág. 224.)
[301] Lo de _tendido_ en este verso y en el 13 de esta misma
canción fue enmendado en _rendido_ por D. Diego Hurtado de Mendoza,
considerando aquella voz menos digna, «pero juzga doctamente D. Juan
de Fonseca y Figueroa que no se ha de mudar, por ser modo ordinario
de los poetas latinos _jacere ante pedes_... y en los griegos
frecuentísimamente, mirando por ventura a la costumbre de los que
rogaban tocando las rodillas y echados a los pies.» (Tamayo, notas,
fol. 18.) (V. Eg. II, v. 661, nota.)
[302] La amarillez de los que aman, dice Herrera que «debe proceder,
por ventura, de tristeza y profundo cuidado, porque arrebatados en
consideración de lo que desean, gastan y destruyen la propia virtud y
impiden sus operaciones con la vigilia y trabajo de los espíritus»,
pero reconoce como causa general «la poca fuerza del calor natural que
no puede digerir bien ni hacer buena sangre». (_Anotaciones_, pág. 225.)
[303] _Contrastar_: hacer frente, resistir.
[304] «Pensaron los antiguos que los vientos eran intérpretes y
mensajeros que llevaban los ruegos y votos y todas las palabras a las
orejas de los dioses... y los votos que no tenían suceso y eran vanos,
pensaban que los vientos no los llevaban ante los dioses, antes los
disipaban o arrojaban lejos, en regiones apartadas.» (Herrera, pág.
231.)
[305] Los últimos versos de esta estancia, mal conocidos en su forma
original, han sido modificados a su manera por cada anotador, como
puede verse en Tamayo, notas, fol. 20.
[306] Herrera llama aquí la atención con estas palabras: «Ningún poeta
élogo (de elegía), conforme a lo que yo he leído dellos y me acuerdo,
pudo alcanzar a decir tanto como esto.» (_Anotaciones_, pág. 233.)
[307] En esta Canción hay diez versos agudos, uno en la Canción
primera, cuatro en la tercera y cuatro en el Soneto XXVII, y estos
versos troncados o mancos, que llama el toscano, «son dinos de
reprehensión», como dice Herrera, pág. 232. Tienen versos endecasílabos
agudos el Marqués de Santillana, y en el Boscán, Sa de Miranda,
Hurtado de Mendoza y otros. Siglo XVI. Parece seguro que en tiempos
de Garcilaso, el rigor del criterio paroxitónico, o de acentuación
grave, que después ha prevalecido, no se cumplía ni entre los mismos
italianos, puesto que en el mismo _Orlando_ de Ariosto hay cinco o
seis casos de versos agudos. Hoy solamente son lícitos en ciertas
combinaciones métricas. (Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, _págs.
219 y sigs._; Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_, págs. 414-417.)
[308] «Más abajo de Presbourg, ciudad de la Hungría occidental, se
divide el Danubio en dos brazos, los cuales no se reúnen hasta Komorn,
plaza fuerte de la Hungría oriental, y forman una gran isla a la que se
ha dado el nombre de Schut. Previendo Carlos V --cuando el socorro de
Viena, 1532-- que Solimán podía traer embarcados por el río víveres y
pertrechos de guerra, para estorbarlo envió algunas tropas a esta isla
con orden de formar en ellas cuantas baterías se juzgasen necesarias.»
(Navarrete, páginas 40-43.)
[309] En la isla de Schut, cuya frondosidad y belleza tanto alaba
Garcilaso, estuvo él preso, en efecto, de orden del Emperador, desde
marzo a junio de 1532, por su intervención en el desposorio de su
sobrino con D.ª Isabel de la Cueva. Ya se ha dado noticia de este
suceso en la _Introducción_.
[310] «... Tú, Danubio, río divino, -- Envolviste en tus ondas sus
razones...» (_Elegía a la muerte de Garcilaso_, por Cristóbal Mosquera
de Figueroa, _Anotaciones_ de Herrera, pág. 39.)
[311] _Fieras_ tiene el valor de _belicosas_, y el poeta lo dice
particularmente por los antiguos suevos, etc., pobladores de las
naciones del Danubio. (Herrera, pág. 240.)
[312] De esta Canción hace Tamayo, notas, fol. 21, el siguiente elogio:
«Es tal, que a mi ver, no tienen todas las lenguas juntas cosa más
culta, y así, es la primera de las obras de Garcilaso, que cuando
sola quedara de tanto como tenemos que agradecer al tiempo que nos ha
conservado, como de quejarnos dél por lo que nos quitó, bastaba para
la honra de un gran varón; porque si se mira la poesía, es cuidadosa;
si la materia, importantísima; si la disposición, extremada; si la
dificultad de la mucha filosofía que en sí encierra, reducida con
suma claridad a lo que solo el ingenio capacísimo de Garcilaso podía
comprehender, no otro...» Poco menos dice Herrera en sus _Anotaciones_,
pág. 250.
[313] El licenciado Juan López de Úbeda dice en el prólogo de su
_Vergel de Flores divinas_ (1582) que Garcilaso, Boscán, Castillejo
y otros muchos autores después de haber gastado tiempo en escribir
versos _a lo humano_, vueltos en sí, y comprendiendo la vanidad de
sus escritos, «escribieron cosas maravillosas a lo divino, como la
_Conversión_, de Boscán, que anda escrita de molde; la _Elegía al
Alma_, de Garcilaso, y ansí otras muchas». No se sabe a que elegía de
Garcilaso alude Úbeda. (Menéndez y Pelayo sospecha que acaso quiso
referirse a esta Canción cuarta, _Antología_, XIII, pág. 393.)
[314] «_Confesado_: habiendo publicado mi mal. Este verso humilló mucho
la grandeza de esta estanza.» (Herrera, pág. 250.) Es la única alusión
de Garcilaso al dogma católico.
[315] «Describe hermosamente aquella interna discordia y guerra en que
contrasta, reluchando, la razón, con el apetito sensual y bruto...»
(Herrera, pág. 252.)
[316] _a la hora_ por _luego, inmediatamente_: el escribano Rodrigo de
Idoyaga, que actuó en el proceso de Garcilaso por lo del _desposorio_,
empleaba con frecuencia este giro: «dijo que estaba presto de las
complir, y para ello ir _a la hora_ a la villa de Tolosa.» «E luego _a
la hora_, visto lo susodicho, el dicho Corregidor dijo:» (Navarrete,
págs. 211 y 220.) «Él, avergonzado, conoció su yerro; pidió perdón,
que le dio _a la hora_ de buena gana, contento de sastisfacerse de su
injuria con la muestra de su valor y esfuerzo.» (Mariana, _Historia_.
Conquista de Sevilla.)
[317] Se rindió la razón al apetito.
[318] «Aquí moraliza la fábula de Tántalo, el cual fingen los poetas
que está en el infierno metido en el río con el agua hasta la boca, y
cuando quiere beber, le huye el agua.» (Brocense, nota 40.)
[319] «Moraliza la fábula de Venus, que fingen los poetas que la
prendió Vulcano en una sutilísima red, tomándola en adulterio con el
dios Marte.» (Brocense, nota 41.) «Clemente Alejandrino dice en el
Libro 2.º de su _Pedagogo_, que las cadenas con que fue presa Venus...
son el oro y ornato mujeril... los aderezos, y vestidos y joyas,
señales del adulterio...» (Herrera, _Anotaciones_, pág. 256. Trató esta
fábula Ovidio en sus _Metamórfosis_, lib. IV, fáb. III.)