[161] _vista_, nombre; _en vista_, advervio, como _a la vista_.

Palabras iguales, pero equívocas, pueden formar rima, porque, en

realidad, al tener distinta significación, vienen a ser palabras

diferentes; Tirso y Barahona usaron de esto (Rodríguez Marín, _Luis

Barahona de Soto_, pág. 404), y aun hoy se ha defendido como licencia

que se debe permitir. (E. Benot, _Prosodia castellana y versificación_,

tomo III, pág. 236.)

[162] Doña Beatriz Pimentel, hija del Conde de Benavente, mujer de D.

García y madre de D. Fernando, el gran Duque de Alba.

[163] Don Fernando Álvarez de Toledo nació en Piedrahita, villa de

la provincia de Ávila, en el año de 1507, y murió en Lisboa a 11 de

diciembre de 1582, a los setenta y cinco años de edad. (V. Navarrete,

156-157.)

[164] «Si bello infante n’ apparia che’ l mondo -- Non hebbe un tal

dal secol primo al quarto.» (Ariosto, canto 46) Pónese como término de

ponderación el nacimiento de Jesús a los 4000 años de la Creación.

[165] El monte Parnaso tiene dos cumbres. En una estaban los templos de

Apolo y Diana, y en otra, el de Baco. (Herrera, pág. 188.)

[166] _Aquellas nueve lumbres_, las nueve Musas.

[167] Pintan mancebo a Febo, porque naciendo y escondiéndose todos

los días, nunca siente vejez, y le llaman intonso, porque nadie puede

cortar de su frente su cabellera de luz.

[168] Las Musas, _luengamente_, es decir, desde hacía mucho tiempo

tenían visto y sabido lo que había de ser el porvenir del recién nacido.

[169] _nétar_, voz semiculta, por _néctar_, como _vitoria_, Eg. I,

v. 35; _acidente_, Eg. II, v. 131; _eleción_, íd., 166; _aflitos_,

íd., 229; _efeto_, íd., 253; _noturna_, íd., 297 y 301; _jatancia_,

íd., 1513, etc.; la pronunciación de estas palabras respondía a su

ortografía, como demuestra el hecho de encontrar en rima _trompetas_,

_perfetas_ y otros casos análogos. (F. Rodríguez Marín, _Luis Barahona

de Soto_, pág. 402.)

[170] Este mancebo de quien habla Garcilaso es su amigo Juan Boscán;

da su nombre más abajo, v. 1349. Boscán, siendo muy joven, entró en la

casa de Alba a ser ayo de D. Fernando. «El ayo, en las costumbres de

entonces, tenía más de camarada que de pedagogo, pero aun así, no es

verosímil que se confiara tal cargo a quien, por lo menos, no excediese

en diez años a su educando.» (Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII.)

Hace igual conjetura Navarrete, pág. 161. Debió, pues, nacer Boscán a

fines del siglo XV, y murió en 1542.

[171] El robusto oficio de la silvestre caza. Eg. III, v. 147.

[172] «En el año de XXIV (1524), en Burgos, un caballero servía

a una dama a quien también el Duque de Alba servía, y aún no era

Duque; y en aquel tiempo se habían comenzado a usar los arcabuces, y

teníase por caso de menos valer, entre caballeros, usar de arcabuces,

principalmente los que se preciaban de la espada. Y aquel caballero

preciábase de gran tirador de arcabuz; y estando los dos delante de la

dama, sacó el Duque un lienzo, y poniéndolo en las narices dijo: “¡Oh,

como hiede por aquí a pólvora!” Entonces riose la dama, y corriose el

caballero; y luego lo más secreto que pudo apartó al Duque y desafiole

a espada y capa a la puente de San Pablo, a cierta hora de la noche. Y

llegando el Duque, dijo el otro: “¿Qué armas traéis?” Dijo el Duque:

“Espada y daga.” Dijo el otro: “Yo no tengo más que espada.” Entonces

el Duque sacó su daga y echola de la puente abajo en el río. Comenzaron

su desafío; y allí se hicieron amigos y trataron de que no se supiese

este hecho; mas húbose de descubrir, porque al tomar de las capas

que estaban en el suelo, se trocaron, y el Duque no cayendo en ello,

descubrió en palacio la encomienda que tenía la capa del otro, y por

aquí se vino a saber el desafío.» (Brocense, nota 177.)

[173] «Himeneo era el dios de las bodas. El diestro pie calzado

significa buen agüero, porque la reina Dido, para desatar el casamiento

de Eneas, tenía un pie descalzo, como dice Virgilio.» (Brocense, nota

179.) De este rito de calzarse o descalzarse el pie derecho, para

significar firmeza o rompimiento de los lazos matrimoniales, entre los

gentiles recogió varios datos Tamayo, notas, fol. 62-65.

[174] «Comprehende aquí Garcilaso las costumbres de las bodas antiguas

(paganas). Dice que alternaban el canto las que ponían a la novia en

el lecho... Las que llama aquí _vírgines_ eran las pronubas antiguas,

aunque no vírgines, pero castas, que tenían este oficio a su cargo...»

(Tamayo, notas, fol. 65.)

[175] «Esta señora era hija del Conde de Alba de Liste, y prima y mujer

del Duque.» (Herrera, 603.)

[176] Al divino Herrera, pág. 603, le escandalizó este atrevimiento de

Garcilaso «que muy ajeno es de su modestia y pureza, y que deslustró

mucho la limpieza y honestidad de toda esta descrición.» Pero no se

trata de cosa indigna, impura ni inmodesta, sino de la casta y legítima

correspondencia del lecho conyugal, y aun solamente del deseo de

D. Fernando, no del suceso. Homero, Virgilio, y el mismo Petrarca,

llegaron en sus versos a mayores libertades. (V. Tamayo, notas 61-62.)

[177] «Toca aquí la ficción del filósofo Pródico, la cual refiere

Xenofon. Y es, que Hércules siendo mancebo, yendo por un camino llegó

adonde se partían dos caminos, y estando dudoso por cuál iría, vio

venir por cada uno una doncella, una muy hermosa, y otra robusta y

varonil; cada una le rogaba que fuese por su camino, y la muy hermosa,

al parecer exterior, que era Voluptas, el deleite, prometía en su

camino muchos regalos y descansos; la otra, que era Virtud, le prometía

mal camino y muchos trabajos, pero prometía al cabo dellos descanso y

fama, al revés de la otra. Hércules dijo que más quería trabajos con

aquella condición; y fuese tras la Virtud.» (Brocense, nota 181.)

[178] A partir de este verso cuenta Garcilaso el viaje que el Duque

hizo a Alemania para intervenir en el socorro de Viena, amenazada por

Solimán, gran Sultán de Turquía. Garcilaso acompañaba al Duque en dicho

viaje: año de 1532. (Navarrete, págs. 32 y 33.)

[179] «_mudable_: atributo propio de los franceses.» (Herrera, pág.

605.)

[180] «Pasadas las asperezas del Pirineo recibió orden el Duque de

caminar con más rapidez, dejó su escolta y comitiva, y solo con

Garcilaso, atravesó por la posta de Francia hasta París, donde

cayó enfermo, acaso de las fatigas del viaje; su amigo le asistió

esmeradamente, hasta que ya convalecido pudieron ambos continuar

adelante...» (Navarrete, pág. 40.)

[181] «Parece que es alusión a la Morbania, deidad falsa y ridícula de

los antiguos.» (Tamayo, notas, fol. 66.)

[182] «Esculapio fue gran médico, tenido por los antiguos por dios de

la medicina. Fue hijo de Apolo y padre de Padalirio y Macaón, grandes

médicos.» (Brocense, nota 182.) «Halló muchas cosas útiles a la salud

de los hombres. Fue tan excelente en la curación de los enfermos, que

fuera de la opinión de todos, dicen que restituyó a muchos desesperados

a la vida y que volvió a ella a muchos muertos. Acusado por esto ante

Júpiter, lo mató con un rayo... Enojado Apolo desta muerte, mató a los

Cíclopes que fabricaron el rayo a Júpiter.» (Herrera, pág. 606.)

[183] Repuesto D. Fernando de su enfermedad, Garcilaso y él continuaron

su viaje; llegaron al Rin, y embarcados en sus aguas, pasaron a Colonia.

[184] «Dícelo por Julio César, que pasó del Rheno (Rin) contra

alemanes.» (Brocense, nota 183.)

[185] «Fue Santa Úrsula hija de Dioneto, nobilísimo príncipe de

Inglaterra; padeció martirio con once mil vírgenes de la mesma nación

en Colonia Agripina, a la ribera del Rin, por los capitanes de Atila

que la tenían cercada, en el año de nuestra salud, 352, siendo

emperador Marciano.» (Herrera, pág. 607.)

[186] Aquel tirano fue, según se cree, Giula, capitán general de Atila.

(Azara.)

[187] _estaba en dubio_, en duda; _dubio_ es voz latina.

[188] Emplea metafóricamente _suelta la rienda a su navío_, como ahora

decimos dar rienda suelta al llanto, al entusiasmo, a los deseos; de

otro modo «parecería dura esta translación del uso de los caballos

al de la navegación; pero es elegantísima, y como tal usada de los

antiguos griegos y latinos de mejor fama...» (Tamayo, notas, fol. 66.)

[189] El César Carlos V recibió en sus brazos al Duque de Alba

en Ratisbona, donde se hallaba convocada la Dieta entendiendo en

el conflicto político-religioso promovido por el protestantismo.

(Navarrete, 32.) Era también aquella ciudad punto de reunión para los

caballeros que acudían al socorro de Viena.

[190] «El Príncipe turco, Solimán, que dos años antes había sojuzgado

la Hungría y puesto, aunque infructuosamente, cerco sobre Viena, salió

segunda vez de Constantinopla con innumerables gentes, para repetir el

asedio de aquella ciudad.» (Navarrete, pág. 32.)

[191] _Eran gentes de diversos pueblos y opiniones, pero con un solo

propósito e intención. Los nuestros ocupaban mucho menos terreno que

los enemigos._.. Este pasaje ha tenido mala interpretación en la

edición de Castro.

[192] _Sobrar_: exceder, sobrepujar. V. Eg. I, v. 28, nota.

[193] _Sobrado_: el que excede a otro. V. Eg. I, v. 28, nota.

[194] En el ejército del César había alemanes, flamencos, italianos y

españoles: «El Emperador al ver la gran tempestad que sobrevenía pidió

auxilio a la Dieta, escribió al Marqués del Vasto para que recogiese

toda la infantería española que acababa de poner fin a la guerra

de Florencia, y juntase más italiana, avisó a los hombres de armas

ordinarios de Flandes y Borgoña, y pidió a los grandes y ciudades de

España apercibiesen hombres de armas y todo recaudo, preparándose a

sostener solo este glorioso empeño, en que ni el Rey de Francia ni el

de Inglaterra quisieron ayudarle.» (Navarrete, pág. 32-33.)

[195] _Tirar_, quitar, apartar.

[196] _Su gente_, no se refiere al _guerrero_, sino al _cauto

italiano_, que en el valor del Duque recordaba el de los famosos

capitanes de la antigua Roma.

[197] Habla en estos versos de Cornelio Escipión el primer Africano,

única esperanza de la República, vencedor del terrible y duro Aníbal, y

demoledor de la fiera Cartago.

[198] _así molesta_, acaso deba interpretarse _tan molesta_, del mismo

modo que en frases como «no puedo dudar de un hombre tan honrado; tan

cordiales relaciones quedaron rotas»... En el castellano antiguo, _tan_

y _así_ tenían un valor equivalente en comparaciones. (V. R. Menéndez

y Pidal, _El Cantar de mío Cid_, tomo I, parte II, § 180.) Compárense

en esta misma égloga, versos 1671, 1735 y 1769. El Brocense interpretó

de otro modo «dividiendo aquella palabra, _assí_, en dos, _a sí_, que

es en latín _sibi_», y la mayor parte de las ediciones han seguido esta

enmienda del Brocense.

[199] Se entiende mejor leyendo el _pensamiento ambigo_, como

propone Tamayo, fol. 67; el estado cristiano estaba en dubio, v.

1493; el suceso de esta guerra era dudoso, v. 1578; su remedio, por

consiguiente, ambiguo. Las tropas del César apenas eran, en efecto,

la mitad de las que llevaba el sultán. (Navarrete, pág. 43.) La forma

_ambigo_ corresponde a _ambiguo_, como _inicas_ a _inicuas_, verso

1223, y como _antigo_ a _antiguo_.

[200] «Salió, el Emperador, de Ratisbona con la caballería flamenca y

un lucido tren de artillería, pasando por el Danubio a Linz, seguido

de numerosa comitiva en barcas construidas al efecto, con el nombre de

_nasadas_, cuya dilatada hilera formaba una escuadra de sorprendente

vista.» (Navarrete, pág. 42.)

[201] _Gran tirano_: entiéndase por el Sultán de Turquía, Solimán el

Magnífico, contra quien fue toda esta expedición.

[202] «Los Cíclopes fueron unos salvajes en Sicilia, que no tenían más

de un ojo en la frente, y eso quiere decir en griego _Ciclops_. Dicen

los poetas que son los herreros de Vulcano, al cual llaman aquí _el

gran maestro_.» (Brocense, nota 191.)

[203] Nuestro lenguaje antiguo empleaba las formas _esora_, _la hora_,

_a esas horas_, etc., con el valor castellano actual _entonces_, como

el francés _alors_ y el italiano _allora_; esta interpretación conviene

en este caso _a aquellas horas_, en vez de suponer como Tamayo, notas,

fol. 68, el latinismo _ora_ por _ribera_, cuyo uso, si ha existido,

debió ser rarísimo en castellano: comp. _a la hora_, Canc. IV, v. 49,

nota.

[204] Noticioso el Sultán de los preparativos con que acudía el

Emperador, retirose de Viena a Gratz, sin aventurarse a darle la

batalla, y después retrocedió definitivamente a Constantinopla.

(Navarrete, págs. 42 y 43.)

[205] «Don Fernando estuvo en la persecución de algunos de los

capitanes enemigos, y anhelando teñir su espada en sangre turca, sintió

que la suerte no preparase a los imperiales más difíciles triunfos.»

(Navarrete, pág. 43.) Cree este autor que Garcilaso no debió tomar

parte en estos sucesos por haber sido desterrado por el Emperador desde

el principio de la jornada, cuando el Duque y el poeta llegaron a

Ratisbona. (V. nota a la Canc. III, v. 3.)

[206] Cuentan que los antiguos coronaban con ramos sus naves después de

una victoria, y que tales ramos solían poner en el sagrario o capilla

de popa; a esta costumbre pudo aludir Garcilaso, aun cuando lo que

dice puede también decirse metafóricamente por las naves que volvían

vencedoras.

[207] Ha dicho el Sr. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, pág. 54,

que el pastor _Albanio_, enfermo de mal de amores por la hermosa

_Camila_, debe de ser el Duque de Alba, D. Fernando; a esto quiero

decir que no acierto a comprender cómo a Garcilaso pudo ocurrírsele

introducir dos veces al Duque en esta Égloga con tan distinto carácter,

a saber: como Duque en persona y como pastor; como esposo enamorado,

correspondido y satisfecho, y, a la vez, como amante desesperado y loco

furioso; téngase presente que mientras _Nemoroso_ ha estado elogiando

al Duque por su prudencia y su valor, ha tenido a sus pies al mismo

_Albanio_, aletargado y rendido en su locura.

[208] Es necesario leer _glo-ri-o-so_, como _o-di-o-sas_, soneto XVI,

v. 1; nuestros poetas clásicos medían a la manera latina e italiana,

_la-bi-os_, _o-di-o_, _glo-ri-a_, y del mismo modo los derivados

_fu-ri-o-so_, _in-ge-ni-o-so_, etc. (V. Elías Zerolo, _Noticias de

Cariasco y del empleo del verso esdrújulo en el siglo XVI. Legajo de

Varios_, París, 1897, y F. Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_,

págs. 405-411.)

[209] _lustre_ por _lustro_, que fue primitivamente espacio de cuatro

años, y que «el uso y abuso de los gramáticos lo ha hecho de cinco».

(Herrera, pág. 267.) Cuando la expedición a Alemania (1532) el Duque D.

Fernando solo tenía veinticinco años, y Garcilaso veintinueve.

[210] _coruscar_, lucir, brillar. El _Dicc. Aut._ solo da _coruscante_

y _corusco_, «resplandeciente, sumamente lucido y brillante».

[211] Describe pastoralmente el tiempo de la cena, de la cual es

indicio el humo que sale por los _alcores_, chimeneas.

[212] Garcilaso dedicó esta Égloga, según afirmación de D. Antonio

Puertocarrero, su yerno, a D.ª María de la Cueva, esposa de D. Juan

Téllez Girón, Conde de Osuna, fundador del Colegio Mayor y Universidad

de dicha villa, y gran amigo de los hombres de letras. D.ª María, ya

viuda, fue Camarera mayor de la Reina D.ª Isabel de Valois, tercera

mujer de Felipe II, y falleció en Madrid a 19 de abril de 1566. (V. F.

Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_, Madrid, 1903, pág. 73.)

[213] Garcilaso no ha dejado más _octavas rimas_ que las que componen

esta Égloga y la que nos conservó Castillejo (V. Apéndice IV): «_La

octava rima_, enteramente desconocida en todas las literaturas de la

Península antes de Boscán, es una de las adquisiciones más importantes

que este hizo para nuestra métrica, y quizá el género en que sobresalió

más. Su modelo inmediato, aunque no único, fueron las estancias

compuestas por Bembo para el Carnaval de la corte de Urbino en 1507.»

(M. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, 237.)

[214] Entiende Tamayo, fol. 68, «que es demasía sin fruto decir que

la lengua está en la boca, pues ¿adónde había de estar?,» y sin más

que esto, en algunas ediciones se ha corregido el presente verso,

imprimiendo: «Mas con la lengua muerta y fría la boca», que es la

lectura que el mismo Tamayo proponía. Yo respeto tal _demasía_ porque

he visto que Herrera, más escrupuloso que nadie en estas cuestiones, la

conserva, y el elegante prosista Cienfuegos, hablando precisamente de

la muerte de Garcilaso por la honda impresión que causó en el espíritu

del Marqués de Lombay, la repite diciendo: «él vio fría y difunta en su

boca aquella espiritosa lengua, ramillete de las más cultas flores de

la erudición y de la elocuencia...» (_Vida del Grande San Francisco de

Borja_, Madrid, 1726, pág. 48.)

[215] «_Carta_ por el papel, en significación latina o italiana.»

(Azara.)

[216] «En Boscán se hallan en una estancia de una canción los versos

que dicen:

“_Hablaré yo lo menos que tuviere_

_Que esto será lo más que yo pudiere._”

¿Quién tomó a quién en este último verso? ¿Boscán a Garcilaso o

Garcilaso a Boscán? Tamayo afirma, notas, fol. 69, que Boscán

aprovechose de este verso como de hacienda de amigo. Ignoro en qué se

fundó para decir lo que dijo.» (Castro, pág. 21.)

[217] Nadie ha hablado de Garcilaso que no haya repetido este famoso

verso, el cual glosa Cienfuegos (_Vida del Grande San Francisco de

Borja_, Madrid, 1726, pág. 50) de esta manera: «Él había nacido para

decidir aquella antigua batalla entre las armas y las letras, siendo a

un tiempo milagro de ambas escuelas... Él hizo cantar las Musas al son

de los clarines y de las cajas roncas, como al compás de las cítaras

templadas...»

[218] _somorgujar_ y _somormujar_, verbo que significa meter debajo

del agua, chapuzar, zabullir; la forma verbal se ha hecho sobre el

substantivo _somorgujo_, cuya etimología es *_submergulio_, derivado

de _submergo_, y con el sentido de _submergulus_. (V. R. Menéndez

Pidal, _Gramática Hist._ § 65.)

[219] _calar_, bajar, descender. «Entonces se levantó (Don Quijote)

y... dándole soga el primo y Sancho, le dejaron calar al fondo de la

caverna espantosa.» (_Don Quijote_, I.ª Parte, cap. XXII.)

[220] _lacivo_ por _lascivo_, como _picina_ por _piscina_. (Santa

Teresa, _Las Moradas_, ed. _Cl. Castellanos_, Madrid, 1910, 11-23; v.

nota al v. 383 de la Eg. I.)

[221] «Burlaba un poeta de este verso: _nadando dividieron y cortaron_,

porque parece que hay en él ripia para henchir el verso, y sobra el

_cortaron_. Digo que de no entender el punto, se erraba él, porque se

ha de leer:

_El agua clara con lascivo juego_

_Nadando dividieron; y cortaron,_

_Hasta que el blanco pie_, etc.»

(Brocense, nota 219.)

[222] Por lo visto alguno protestó de que el poeta sacase de las aguas

a estas ninfas, que siendo moradoras de dicho elemento no podrían vivir

en tierra seca. Tamayo defiende a Garcilaso con el testimonio de varios

autores clásicos.

[223] _delgadeza_, _domestiqueza_, Eg. II, v. 180, y _selvatiquez_,

Son. XXVIII, tienen procedencia italiana.

[224] «Debe Toledo a Garcilaso muchas alabanzas, pues no deja ocasión

en que las olvide; y aquí no son encarecidas, sino verdaderas las del

oro de sus arenas, pues hasta hoy se experimenta lo que en los tiempos

antiguos fue tan recibido.» (Tamayo, notas, fol. 71.) Del aurífero Tajo

hablan muchos autores latinos.

[225] El de Tracia es Orfeo, a quien se refieren las dos octavas

siguientes.

[226] «No dejaré de notar el cuidado de las palabras de Garcilaso en

todo lo que es ornato de las mujeres, cuya blancura, particularmente en

los pies, repite tantas veces.» (Tamayo, notas, fol. 65.)

[227] Por si alguno aspira a resolver la cuestión advertiré que hay

discrepancia entre los autores sobre si la sierpe que mordió a Eurídice

fue pequeña o grande. (V. Brocense, nota 215.)

[228] En otro lugar, Eg. II, v. 942, fue necesario decir parte de

esta fábula. Dejaron, pues, a Orfeo, marido de Eurídice, que sacase a

su esposa de los infiernos, pero con la condición de que no había de

mirarla hasta que saliese de los límites y jurisdicción de ellos, y

no habiendo podido abstenerse de verla, le fue arrebatada por segunda

vez; Orfeo, desesperado de su infortunio, retirose sobre el monte Hemo.

(Ovidio, _Metam._, lib. X, fáb. I.)

[229] Hallábase Cupido ofendido contra Apolo porque este se había

atrevido a burlarse de las astucias del Amor; fue su venganza

dispararle una flecha dorada para rendirle al amor de Dafne, y, al

mismo tiempo, inspirar a esta un gran desamor hacia Apolo.

[230] La fábula de Apolo y Dafne se trata más adelante en el Son. XIII.

[231] Cupido hiere con dos géneros de saetas; con las de oro engendra

el amor firme y verdadero, v. 152; con las de plomo inspira la

antipatía y el desdén. (Ovidio, _Metam._, lib. I, fáb. X.)

[232] Adonis, hijo de Mirra, de famosísima belleza, fue amado de Venus

con la mayor ternura. Un día estando cazando hirió a un jabalí, el cual

se volvió contra él con la mayor furia y le mató. (Ovidio, _Metam._,

lib. X, fáb. X.) Y quieren decir que aquel jabalí no fue sino el dios

Marte, enamorado de Venus, y convertido expresamente en aquella fiera

para matar a Adonis por los celos que le tenía. (Brocense, nota 217.)

[233] Porque Herrera creyó excesivo el color de este detalle, contesta

Tamayo, notas, fol. 71: «Melindre es llamar _complosiones torpes_ estos

afectos cuidadosos en Garcilaso, pues es imitación de Virgilio; díjolo

doctamente nuestro poeta con alusión a la costumbre antigua de recibir

con la boca, los parientes y amigos, el último aliento de los que se

morían...»

[234] Pinta Garcilaso en las dos octavas siguientes «la ciudad, cabeza

y asiento del Imperio de España, Toledo, su patria, con tanta grandeza

y suavidad de palabras, que dudo haya cosa mejor tratada en todas sus

obras, ni más digna de la majestad de tan insigne madre, ni del ingenio

de tan noble hijo...» (Tamayo, notas, fol. 72.)

[235] «Aquí comienza un género de Bucólica que llaman los griegos

_canto amebeo_, que es responsorio, en el cual se suele guardar esta

ley: que el que comienza es libre, y puede mudar propósitos, mas el que

responde y sigue, o ha de decir mucho más en la misma materia, o lo

contrario; y ansí se hace aquí imitando el proceder de Virgilio en la

primera y séptima Égloga.» (Brocense, nota 225.)

[236] Describe exactamente el curso del Tajo en torno de la ciudad de

Toledo.

[237] Refiérese a las ruedas de las _azudas_, máquinas hidráulicas con

que se saca agua de los ríos por el impulso de su misma corriente. «Se

llaman _azudas_, voz arábiga, significadora de su color y de su ruido,

propiedad particular de las lenguas orientales.» (Tamayo, notas, fol.

73.)

[238] «En la pompa funeral que las diosas silvestres hacían a la ninfa,

observa sin afectación, Garcilaso, la costumbre de los entierros

antiguos... Los antiguos esparcían flores sobre los cuerpos o sepulcros

de sus defunctos... Flores cortadas para dar a entender, sin duda, la

fragilidad de la vida que retratan las rosas...» (Tamayo, notas, fol.

73 y 74.)

[239] «Era señal de tristeza el desperdicio de los cabellos; en los

libros sagrados no hay pocos ejemplos de los hebreos,» y lo mismo entre

griegos y latinos. (Tamayo, notas, fol. 74.)

[240] Recuerda nuevamente Garcilaso la muerte de doña Isabel Freyre.

(V. Eg. I, v. 2, nota.)

[241] «Una ninfa muerta, a quien las divinidades de los bosques,

saliendo de los árboles en que están metidas, cantan y lloran a su vez,

y después de haber cumplido con esta triste solemnidad, se vuelven

a esconder en los huecos mismos de las encinas, era un argumento

nuevo, al paso que sencillo, y que por su naturaleza y por la calidad

de los interlocutores podía ser enriquecido con todas las galas del

sentimiento y la fantasía.» Tal decía D. Manuel José Quintana (_Poesías

castellanas_, ed. 1830, pág. 371.) a propósito de la famosa Égloga de

Barahona de Soto, llamada _de las Hamadríades_, cuyo argumento, como se

ve, dejó indicado Garcilaso en este lugar.

[242] El Brocense dice que halló en un libro antiguo, en vez de

_degollada_, _igualada_, que significa _amortajada_. Herrera afirma

que _degollada_ se tomaba por _desangrada_, «como decimos cuando

sangran mucho a uno, que lo _degolló_ el barbero.» Covarrubias en su

_Tesoro de la Lengua castellana_, escribe: «Cuando sacan a uno mucha

sangre por las venas, solemos decir que conviene _degollarle_, si el

accidente requiere tanta evacuación.» Azara dice que «más natural era

que se leyese en el verso _desangrada_, puesto que D.ª Isabel murió

de sobreparto. Tamayo acepta la voz _degollada_ siguiendo a Herrera.»

(Castro, pág. 22.)

Obras · 第 10 / 13 段