Batres, antigua posesión de la casa del autor, de la cual dice Tamayo
(fol. 45) que se ha conservado con el nombre de _Fuente de Garcilaso_,
y como ilustre monumento de sus escritos se venera.
[82] Hay que leer _sua-ve_, en dos sílabas, y no _su-a-ve_, como
_rui-do_, canc. IV, v. 98; en cambio dos versos antes del presente se
encuentra _ru-í-do_; más adelante veremos como monosílabos _peor_,
_mío_, _míos_, _río_, _día_, etc., Son. VI, 7; Son. VII, 10; Son. VIII,
6; Son. XXVI, 13; Eg. II, 1472; Eg. III, 330. «De esta sinéresis,
enemicísimas de la buena prosodia, abusaron nuestros clásicos... a
extremo tal, que más pueden pasar por vicio común de aquella época que
por rudeza de oído de este o aquel versificador.» (V. Rodríguez Marín,
_Luis Barahona de Soto_, págs. 411-413.)
[83] Claros ojos, delicada y blanca mano, cabello de oro y cuello
de marfil; la belleza de _Elisa_ (Eg. I, v. 267 y sigs.) coincide
exactamente con la de _Camila_ que aquí describe _Albanio_; conviene
apuntar la sospecha de que este _Albanio_ no sea sino Garcilaso, y,
asimismo, que la parte sentimental de esta égloga sea una nueva ofrenda
del poeta hacia aquella dama cuyos amores, de que fue tan derretido
(Eg. I, nota al v. 2), le inspiraron toda la égloga anterior, cuatro
bellas octavas de la tercera (versos 217-248), las dos primeras
canciones en versos cortos y acaso los sonetos XXV y XXVI. No he podido
persuadirme de que _Albanio_ sea el gran Duque de Alba, como se ha
dicho. (V. adelante, nota al v. 1716.)
[84] Conviene advertir de estos tercetos dichos por _Albanio_ que son
los más antiguos que hay en castellano, aparte los de Boscán, y de algo
debe servirles este mérito frente aquella ventaja que puedan llevarles
los de Quevedo, de los Argensolas y del gran incógnito sevillano,
autor de la _Epístola Moral_ (siglo XVII). (V. Menéndez y Pelayo,
_Antología_, XIII, pág. 237.)
[85] «Imita en estas tres estanzas la famosa oda de Horacio _Beatus
ille_. No se pone aquí porque la saben aun los muchachos medianamente
instruidos y porque tenemos en castellano más de veinte traducciones.»
(Azara.)
[86] «Don Francisco Gómez de Quevedo, ejemplo de las ingeniosidades de
los nobles de nuestra nación, me escribe que le parece que se ha de
leer así: _Que en nuevo gusto nunca el bien se pase_. Basta su parecer
para que se siga.» (Tamayo, fol. 46.)
[87] «Dice Virgilio, tomándolo de Homero, al fin del libro VI de la
_Eneida_, que hay dos puertas del sueño: por la de marfil salen los
sueños falsos, y por la de cuerno, los verdaderos. _Ebúrnea_ es de
marfil.» (Brocense, nota 118.)
[88] El mejor testimonio de la consideración que mereció a Garcilaso el
castellano familiar y corriente está en la frecuencia con que se vale
de adagios y refranes: _el mal, comunicado, se mejora; de un mal, ajeno
bien se empieza_, Eg. II, v. 259; _no hay mejor cirujano que el bien
acuchillado_, Eg. II, v. 355; _no es malo tener quien llore al pie del
palo_, Eg. II, v. 363; _fácilmente, el sano da consejo al doliente_,
Eg. II, v. 400; _de un dolor a otro se empieza_, Eg. II, v. 494; _a
quien no espera bien, no hay mal que dañe_, Eg. II, v. 774; etc. (V.
Eg. I, v. 289, nota.)
[89] «Este verso está en Boscán en un soneto.» (Brocense, nota 123.)
Castro podía haber repetido en este lugar lo que dijo con motivo del v.
32 de la Eg. III.
[90] Sujeto estaba enteramente, y _destinado_ por el cielo, a
consumirse en vivo amor, Eleg. II, v. 76; a poder suyo, se hubiera
resistido, mas no hay defensa contra lo que el _destino_ determina,
Son. VII. Los que creyeron en el fatalismo, pensando que la fuerza del
hado podía ahogar nuestro libre albedrío, fueron juzgados por herejes;
de aquí que Herrera, pág. 551, y Tamayo, fol. 37, hayan intentado
defender la ortodoxia de nuestro poeta. Acaso Garcilaso había aceptado
esta opinión, a la vez que su respeto a los dioses, a las musas y
a natura, como uno de tantos aderezos poéticos, resucitados por el
clasicismo, de la antigüedad pagana; pero lo cierto es que los poetas,
en materia de amor especialmente, y el vulgo, en esta y otras muchas
materias, han concedido siempre gran influencia al poder del destino, a
pesar de las decisiones ecuménicas de la religión.
[91] Esta referencia al parentesco entre _Camila_ y _Albanio_ habrá
sido recogida, seguramente, por el Sr. Menéndez y Pelayo en el próximo
tomo XIV de su _Antología_, para identificar definitivamente las
personas en ambos pastores representadas.
[92] Ofrecerse a Diana era jurar castidad, vivir en las selvas y
consagrarse a los ejercicios de la caza; era parte del culto de esta
religión ofrendar a la diosa, en su silvestre altar, la testa del
jabalí, los cuernos del ciervo y otros tales despojos de las piezas
cobradas.
[93] _aflitos_ por _aflictos_, afligidos. (V. nota adelante, verso
1298.)
[94] Empieza a faltar sombra al ruiseñor --_Filomena_-- en el otoño,
cuando los árboles van quedando sin hoja.
[95] _secutando_, ejecutando; _esecutarse_, canc. I, v. 16;
_esecutivo_, Son. XXV, v. 1; en el Son. XXIX, v. 14, _esecutá_,
ejecutad. (*exsecutare, Körting, _Lateinisch-Romanisches Wörterbuch_,
1907, núm. 3483.) En español antiguo se escribía _executar_; pero la
_x_ equivale al grupo _cs_, y este grupo, en palabras cultas, podía
simplificarse en _s_, como hoy se simplifica en las formas vulgares:
_desaminar_, _desención_, etc., Eg. I, v. 377, _inesorable_.
[96] «Este es proverbio latino, _Nulla mala hora est, quin alicui sit
bona_. No hay mal sin bien, catá para quien.» (Brocense, nota 127.)
[97] «_Superno_, adj. Supremo, o lo que está más alto. Es del latino
_Supernus_ y tiene poco uso.» (_Dicc. Aut._, 1739.)
[98] _grúa_, grulla. «Escribe Eliano que las grúas duermen todas de
noche, y que tres o cuatro velan haciendo guarda a las demás, y que por
no vencerse del sueño, sufren un fatigoso y molesto trabajo, porque
levantando un pie, tienen en él con gran cuidado una piedra, para que
cuando las acometa el sueño y se haga señor dellas, las despierte el
ruido de la piedra que se les cayere.» (Herrera, 555.)
[99] Esta fama ha quedado a los ánsares desde aquella hazaña en
que, gracias a ellos, se salvó Roma. «Teniendo los Galos sitiado el
Capitolio, lo asaltaron una noche que los centinelas estaban dormidos;
pero los ánsares con sus graznidos despertaron a Manlio, que con sus
romanos rechazó el asalto.» (Azara.)
[100] Primo de Faetón era el rey de Liguria, el cual llorando la muerte
de su pariente se convirtió en cisne. De esta fábula va una nota más
amplia en el Son. X, v. 14.
[101] «La fábula de la perdiz se cuenta en Ovidio, y dice que era
--Talo-- un criado de Dédalo, y que halló --es decir, inventó-- la
sierra, y Dédalo de envidia de tan buena invención le echó de una
torre abajo, y agora las perdices por miedo de la caída hacen nido
en el suelo huyendo de los techos.» Brocense, nota 129. (Ovidio,
_Metamórfosis_, lib. VIII, fáb. IV.)
[102] En este lugar y en tres pasajes más de la presente égloga, versos
720, 934 y 1129, ensaya Garcilaso la _rima interior_, imitando al
Petrarca. Es esta rima pariente de los viejos versos leoninos usados
alguna vez en la _Eneida_ y no desconocidos en el _Cantar de mío Cid_.
(V. la obra de este título por D. R. Menéndez Pidal, Madrid, 1908,
tomo I, parte 1.ª § 35.) Garcilaso estuvo poco afortunado en esta rima
trabada; sus continuadores, Cervantes, Cetina, Tirso, Barahona y otros,
no tuvieron mejor éxito. (V. sobre esto una interesante nota de D. F.
Rodríguez Marín en _Luis Barahona de Soto_, pág. 330.)
[103] No hay mejor cirujano que el bien acuchillado. Proverbio antiguo.
[104] _al pie del palo_, al pie de la horca. «También es refrán, que
alude a los que ahorcan.» (Brocense, nota 132. V. Eg. II, v. 142, nota.)
[105] _contrastar_: hacer oposición y frente, combatir y lidiar.
(_Dicc. Aut._, 1739.)
[106] _maníficas_, magníficas. V. Eg. I, v. 34, nota.
[107] «Quiere el licenciado Cristóbal de Mesa que diga _retórico_
por _filósofo_, por ser más propia la elocuencia de aquel que
déste.» (Tamayo, notas, fol. 49.) Sin embargo, por lo que Salicio ha
venido discurriendo para consuelo de Albanio, cabe que este pudiese
calificarle con lo de _filósofo_ además de lo de _elocuente_.
[108] «El silencio es alimento de las enfermedades de amor.» (Herrera,
559.)
[109] Camila, deseosa de conocer a la ninfa de Albanio, levantose con
tanta prisa que no dio lugar al pensamiento para discurrir sobre la
imposibilidad de que en la fuente se encontrase mujer alguna. Conviene
intentar esta explicación para que no parezca excesiva la candidez, o
acaso la coquetería de Camila.
[110] _boca arriba tendido_: Garcilaso repite algunas veces esta imagen
como última expresión del aniquilamiento y postración del ánimo; en
esta misma égloga, versos 118, 659, y Canción I, versos 13 y 37; la
rusticidad de la vida pastoril disculpa la llaneza de esta figura, no
bien acogida por algunos críticos.
[111] «Proverbio latino: _malis mala succedunt_. Por eso decimos: Bien
vengas, mal, si vienes solo.» (Brocense, nota 139.)
[112] _la mi muerte._ «Los pronombres posesivos y demostrativos se
suponen envolver el artículo cuando preceden al substantivo: _Mi libro,
el libro mío_... Pero antiguamente solía construirse el posesivo con el
artículo, precediendo ambos al substantivo, en sentido determinado; uso
que subsiste en las expresiones _el tu nombre_, _el tu reino_, de la
oración dominical; en _el mi consejo_, _la mi cámara_, y otras de las
provisiones reales.» (Bello-Cuervo, _Gramática_, París, 1907, § 878.)
[113] Murió Garcilaso, y «luego que se oyó su muerte, se desataron
en elogios y en lágrimas las lenguas y las Musas compitiéndose las
naciones extranjeras unas a otras. En Toledo fue universal el luto y el
llanto, en una muerte tan digna de sentimiento, que hasta hoy no acabó
de llorarla bien el Tajo, como predijo él mismo en este que quiso ser
verso y fue vaticinio.» (Cienfuegos, _Vida de San Francisco_, Madrid,
1726, pág. 52.)
[114] «Cosa muy vulgar es decir que el cisne canta dulcemente siempre,
pero más al fin de su muerte. Dícelo Platón _in Phaedone_, y Plutarco
y muchos poetas griegos y latinos; pero Luciano se burla mucho desto,
y Eliano, grave historiador, en el libro 1.º de _Varia Historia_, y
Plinio, libro 10, cap. 23. Puede ser que en unas tierras cantan y en
otras no; a lo menos en España no sabemos que canten, mas de que en
Tordesillas oyeron muchas gentes entre los juncos del río unos gaznidos
(_sic_) espantosos, tanto que pensaron ser alguna cosa monstruosa, y
algunos se atrevieron a llegar allá, y hallaron un cisne que había
venido de otra parte, y murió muy presto. Desto hubo muchos testigos.»
(Brocense, nota 146.)
[115] De la ninfa Eco y del castigo que Juno la impuso por ayudar a
Júpiter en sus devaneos tiénese noticia a mano en el tomo II, pág.
17, de esta _Colección_, nota a los versos 294-295, acto I de _El
Vergonzoso en Palacio_, de Tirso de Molina.
[116] Porque también Eco fue muy desgraciada en sus amores con Narciso.
[117] Eco no puede mostrarse; pero se oye su voz, que es lo único que
de ella ha sobrevivido.
[118] «Para que se entienda la propiedad destas ninfas que aquí pone,
digo que _Nayades_, son de los ríos; _Napeas_, de los collados;
_Dríades_, de los bosques; _Hamadríades_, de los árboles; _Oreades_, de
los montes; _Henides_, de los prados.» (Brocense, nota 149.)
[119] _Las napeas son la verdadera guarda del bosque._ Creo, a pesar de
Castro, que en esta frase no hay nada contrario a la Gramática.
[120] A las _orejas_ de algún purista acaso suene mal esta expresión,
como a la de aquellos contemporáneos de Herrera que hubieran querido
enmendar _divinos oídos_, «por parecerles que no significan _orejas_,
en el sermón vulgar, sino las del asno... lo cual no es otra cosa que
una solicitud demasiadamente curiosa y afectada, y que procede antes
de inorancia, que del conocimiento de la fuerza y hermosura de nuestra
habla... ¿Mas qué, merecen menos las orejas, varia y hermosísima parte
de la composición humana, que las otras que constituyen el cuerpo? ¿No
son ministras de nobilísima operación? ¿No es esta voz bien compuesta?
El oído, ¿no es ajeno de la significación dellas? ¿Pues qué barbaria
se ha introducido en los ánimos de los nuestros, que huyen como si
fuese sacrilegio inespiable, el uso de esta dición?...» (Herrera,
_Anotaciones_, 568-569.)
[121] Dríades o Hamadríades son las ninfas de los bosques que viven en
los troncos de los árboles:
«Y así las ninfas, el cantar rompido,
Volviendo al campo do el oculto moro
Riquezas guarda con el puño avaro,
Desnudas se metieron
En las encinas huecas, do salieron.»
_Luis Barahona de Soto._ Fin de la égloga de las Hamadríades.
[122] _viso_, vista, italianismo usado especialmente por los poetas
del siglo XV. «Señora, flor de azucena -- Claro viso angelical,»
Villasandino, _Canc. Baena_, 18-a. «Tanto quel viso de la criatura
--Por la diáfana claror de los cantos -- Pudiera traer objetos a tantos
-- Cuantos celaba so sí la clausura.» (Juan de Mena, _Las Trescientas_,
cap. XV.)
[123] _Por el paso en que me ves_... El culto Herrera nos hace saber
el carácter popular de esta forma de juramento al decir de ella, como
censura, que es traída de en medio de la plebe.
[124] Albanio no hubiera pensado en suicidarse con un arma, «porque la
muerte de hierro es trágica y no conviene a la rustiqueza y simplicidad
de pastores». (Herrera, 570.)
[125] En situación semejante a la de _Albanio_, _Carino_, pastor de
Sannazaro, fue distraído de su desesperación por el vuelo de unas
palomas, y tal recurso es, acaso, más verosímil que el que utiliza
Garcilaso, pero, desde luego, se advierte en la intención de este el
deseo de valerse de un fenómeno puramente natural, y al mismo tiempo
decisivo, para vencer la voluntad de Albanio sin dejar sospecha sobre
la firmeza y sinceridad de su resolución.
[126] Tamayo, notas, fol. 18, discute el sentido de este terceto: «Si
el último verso se aplica al _atónito_, es floja la sentencia; si al
segundo, no tiene ninguna. Si se lee _rendido_, en vez de _tendido_,
parece que puede ser alusión al rendimiento del ánimo cuando se
ha caído en la cuenta, haciendo equívoca la translación. Los más
ingeniosos lo juzguen.» La enmienda de _tendido_ en _rendido_ se ha
propuesto también para la Canc. I, v. 13 y 37.
[127] _presupuesto_, usado como substantivo se toma por el motivo,
causa o pretexto con que se ejecuta alguna cosa. (_Dicc. Aut._)
[128] _Salicio_ piensa llevar a _Gravina_ el nido de su ruiseñor, con
agravio de la desdeñada _Galatea_, si no es que se trata de un segundo
nombre de esta misma pastora, exigido aquí por la consonancia de
_encina_.
[129] Herrera acentúa _pásso_, como si Camila dijese: _no paso, me
quedo en este valle_; ha parecido mejor acentuar _pasó_, como hizo el
Brocense, entendiendo que esta palabra se refiere al corzo herido que
Camila persigue.
[130] Tal ocurrió a la ninfa Calisto, que por corresponder a los amores
de Júpiter, perdió la compañía de las demás ninfas, y, además, Juno, en
venganza, la transformó en osa. (Ovidio, _Metam._, lib. II, fáb. IV.)
[131] _desbañar_, quiere decir _afligir_, _congojar_, lo contrario de
_bañar_, que, según Tamayo, fol. 51-52, se usó en latín --_balineum_,
_balineare_-- con la significación de _aliviar_, _quitar cuidados_. El
mismo Tamayo trae unos versos de otro poeta, sin decir quién es, en
donde aparece también _desbañar_ dicha acepción de _afligir_.
[132] Un elogio semejante hállase también en el último terceto del Son.
XXI.
[133] _estampa_, idea, original, dibujo y molde principal o prototipo.
(_Dicc. Aut._)
[134] _me adiestra_: por me guía o me conduce.
[135] _prendedero_: «cierto instrumento, que se hace de hierro,
alambre u otro metal, y consta de dos o tres ganchos pequeños, con que
regularmente las aldeanas prenden sus sayas, cuando las enfaldan.»
(_Dicc. Aut._)
[136] _cornado_. Moneda de baja ley que mandó batir el rey D. Alfonso
el Onceno el año de 1331 para remediar la falta de dinero, carestía y
falta de mantenimientos. (_Dicc. Aut._) A lo cual Sancho respondió que
por la ley de Caballería que su amo había recibido no pagaría un solo
cornado aunque le costase la vida. (_Don Quijote_, tomo I, cap. 17.)
[137] Eurídice, huyendo del pastor Aristeo, fue mordida en un talón por
una sierpe y murió el día de su boda; Orfeo, su esposo, fue a buscarla
a los infiernos, y de tal modo embelesó a las divinidades infernales
con su voz y su lira, que le concedieron sacase a Eurídice. (Ovidio,
_Metamórfosis_, lib. X, fáb. I.)
[138] Son divinidades infernales las tres Furias hermanas, Alecto,
Tisífone y Meguera, las de ojos de ira y cabellera de culebras.
[139] _fosado_: foso.
[140] _entramos_ y _entrambos_ eran formas igualmente usadas en tiempo
de Garcilaso, pero la primera tiene más color popular; él mismo dice
_entrambos_ en otros lugares.
[141] En esto hay un recuerdo de la fábula del lindo Narciso, el cual,
habiéndose visto en una fuente, gustó tanto de su propia belleza, que
falleció de amor. (Ovidio, _Metamórfosis_, lib. III, fáb. V.)
[142] _puedes_, _debes_ no son consonantes, ni tampoco _culebras_,
_negras_, v. 945; _acabo_, _hago_, v. 1007; _faunos_, _silvanos_, v.
1157; _sangre_, _hambre_, v. 1205; _sangre_, _estambre_, v. 1242 y
1663; _campo_, _blanco_, v. 1257, y a propósito de esto dice Tamayo,
fol. 54: «en este género de metro, como tan lleno de consonancias, no
ofende al oído que alguna difiera en alguna letra... fuera de que en
el furor de tan largo discurso como este de Nemoroso, es más permitida
esta licencia, que denota el valor acreditado de Garcilaso, que podía
reconocer sin reprehensión en sí, facultad libre para no reparar en
menudencias tan accidentales.»
[143] «_aferrar_, de que en los siglos XVI y XVII se decía
indiferentemente _afierro_ o _aferro_, no admite hoy sino la última
forma.» (Bello-Cuervo, _Gram._, pág. 77, n.)
[144] Empiezan aquí los loores a la casa de Alba.
[145] Se refiere a la ciudad de los duques, de la cual dice el refrán:
«Alba de Tormes, baja de muros y alta de torres.» (Herrera, 626.)
[146] Habla de Fr. Severo, monje italiano, preceptor del gran Duque D.
Fernando. «Este fraile fue el que, abusando de la confianza del Duque
de Alba, D. Fadrique, engañó miserablemente a Luis Vives, que era
el verdadero preceptor que el Duque de Alba quería para su nieto...
Severo, que iba a Lovaina, se encargó de hablar a Vives y de entregarle
una carta sobre el asunto, pero ni una cosa ni otra hizo, a pesar de
haber tenido con él larga conversación más de diez veces. Ofendido
el Duque por no recibir contestación, creyó que el sabio valenciano
despreciaba su oferta, y dio la plaza de preceptor al mismo Fr. Severo,
que con tan malas artes la había granjeado.» (Menéndez y Pelayo,
_Antología_, tomo XIII, pág. 48.)
[147] Quintana se equivocó haciéndole benedictino y siciliano. (_Obras
inéditas de D. Manuel José Quintana_, Madrid, 1872, págs. 117 y 118.)
Era dominico y había nacido en Plasencia de Lombardía o en su campo.
(M. Menéndez y Pelayo, l. c.)
[148] Refiérese a las famosas batallas entre cartagineses y romanos en
la segunda guerra púnica.
[149] «En _aterrar_ quieren los gramáticos hacer una distinción
entre _atierro_, en sentido de “echar por tierra”, y _aterro_, en el
metafórico de “consternar”, creyendo, sin duda, que en esta segunda
acepción el verbo se deriva de _terror_.» (R. Menéndez Pidal, _Gram.
Hist._, § 112 bis,-2.)
[150] «¿Cómo se pueden traducir en lenguaje vulgar estas maravillas?
¿Sería, por ventura, Fr. Severo un físico más o menos teósofo, a estilo
de su tiempo, una especie de Cardano o de Agripa, iniciado en la magia
natural, y aun en la teurgia? Si algo de esto hubiese sido, por otra
parte lo sabríamos, y quizá los procesos de la Inquisición nos diesen
razón de él como nos la dan del licenciado Torralba. Es muy probable
que Severo tuviese algunos conocimientos de ciencias naturales, aparte
de su física escolástica, y que las cultivase para recreo propio y de
sus amigos; pero todo lo demás debe de ser pura fantasmagoría poética.
Y lo que me confirma más en esta idea es que Garcilaso, en varios
lugares de esta égloga, no hace más que poner en verso mucha parte
de las prosas octava y novena de la _Arcadia_ de Sanazzaro, como ya
advirtieron en sus respectivos comentarios el Brocense y Herrera: los
prodigios de Severo son los mismos que se refieren del mágico Enareto
en la novela italiana... la adaptación de estos pasajes a Severo pudo
tener algún fundamento en los estudios y aficiones de este; pero pudo
ser también mero capricho del poeta. Una de las muchas convenciones
del género bucólico era el uso frecuente de la magia y de las
supersticiones gentílicas.» (M. Menéndez y Pelayo, _Ob. cit._, págs. 53
y 54.)
[151] _amancilla_: entristece.
[152] _pastoriles_, _avena_: instrumentos músicos; la _avena_ es una
especie de flauta, voz poética y puramente latina. (_Dicc. Aut._)
[153] «El Rey D. Juan el Segundo prendió a D. Fernando Álvarez de
Toledo, Conde de Alba, y su hijo D. García, que después fue primer
Duque de Alba, le hizo mucha guerra desde las fortalezas de su padre,
mayormente desde la villa de Piedrahita, que es a diez leguas de Béjar,
procurando su libertad; pero muriendo el Rey don Juan, D. Enrique el
4.º, su hijo, luego que fue jurado por rey, voluntariamente sacó de
la prisión al Conde de Alba y a D. Diego Manrique, Conde de Treviño.»
(Herrera, 588.) Esta era la época de las famosas rivalidades entre
la nobleza y el Condestable D. Álvaro de Luna. «De este D. Fernando
Álvarez de Toledo hace mención el Bachiller Fernán Gómez de Cibda-real,
y Hernando del Pulgar lo incluye entre sus _Claros Varones_, tít. V.»
(Navarrete, pág. 154.)
[154] Hijo de D. García y de una tía carnal del Rey Católico fue D.
Fadrique de Toledo, segundo Duque de Alba, el cual casó con D.ª Isabel
Pimentel, de la casa de Benavente, y fue también Marqués de Coria. (V.
Herrera, 588; Navarrete, 156.)
[155] «Don Fadrique, siendo vivo su padre, D. García, fue general de
los cristianos en los pueblos de la frontera de Granada.» (Herrera,
589.)
[156] Esto fue en la guerra de Navarra. El Duque de Alba fue el jefe
del ejército que conquistó aquel reino para D. Fernando el Católico,
1515. (Mariana, lib. XXX, cap. XXII.)
[157] «Este caballero, D. García, fue hijo mayor de D. Fadrique de
Toledo y de D.ª Isabel Pimentel, Duques de Alba y Marqueses de Coria,
y padre del Duque don Fernando.» (Herrera, pág. 589.) Hermano de D.
García, pero de otra madre, de D.ª Isabel de Zúñiga, hija del Duque de
Béjar, fue D. Pedro de Toledo, primer Marqués de Villafranca y Virrey
de Nápoles. (Navarrete, página 156.)
[158] _inicas_, inicuas; refiérese a las Parcas. (V. adelante v. 1581,
nota.)
[159] «Militando D. García de Toledo con el Conde Pedro Navarro en
la costa de África, paso a la conquista de la isla de los Gelves.
Luego que desembarcó quiso internarse en el país desierto y arenoso.
Era el tiempo extremamente caloroso, y su gente, fatigada del ardor
del sol y del cansancio, fue a beber a unos pozos, donde los moros
estaban en emboscada. Dieron sobre los nuestros, que de pura sed y
fatiga apenas se pusieron en defensa. D. García les animó con la
voz y con el ejemplo; y con una pica en la mano peleó como valeroso
soldado, hasta que muertos o dispersos todos sus españoles, oprimido
de la muchedumbre, lleno de heridas, cayó muerto en la arena a los
veintitrés años de su edad, el de 1510.» (Azara.) «Allí pereció la flor
de la gente española... murieron casi 4000 escogidos soldados con sus
capitanes y oficiales, pocos a hierro, muchos con sed y ahogados en
aquellas cuevas y bocas cubiertas de la tierra y en aquellos tragaderos
ascondidos.» (Herrera, 595.) Por esta derrota se levantó aquel cantar
español: «Y los Gelves, madre -- malos son de tomare.» etc. (Brocense,
nota 169.)
[160] Queda dicho que cuando murió D. García solo contaba veintitrés
años de edad, lo cual disculpa el elogio de su belleza, que parecería
poco oportuno si se tratase de un guerrero veterano. (V. Eleg. I, v.
116, nota.)