do nadie atravesaba ni se vía,
vi que con estrañeza un can hacía
estremos de dolor con desconcierto;
ahora suelta el llanto al cielo abierto, 5
ora va rastreando por la vía;
camina, vuelve, para, y todavía
quedaba desmayado como muerto.
Y fue que se apartó de su presencia
su amo, y no le hallaba, y esto siente: 10
mirad hasta dó llega el mal de ausencia.
Moviome a compasión ver su acidente;
díjele lastimado: «Ten paciencia,
que yo alcanzo razón, y estoy ausente.»[391]
XXXVII
Mi lengua va por do el dolor la guía;
ya yo con mi dolor sin guía camino;
entrambos hemos de ir con puro tino;
cada uno va a parar do no querría,
yo, porque voy sin otra compañía, 5
sino la que me hace el desatino;
ella, porque la lleve aquel que vino
a hacella decir más que querría.
Y es para mí la ley tan desigual,
que aunque inocencia siempre en mí conoce, 10
siempre yo pago el yerro ajeno y mío.
¿Qué culpa tengo yo del desvarío
de mi lengua, si estoy en tanto mal,
que el sufrimiento ya me desconoce?
XXXVIII
Siento el dolor menguarme poco a poco,
no porque ser le sienta más sencillo,
mas fallece el sentir para sentillo,
después que de sentillo estoy tan loco.
Ni en sello pienso que en locura toco, 5
antes voy tan ufano con oíllo,
que no dejaré el sello y el sufrillo,
que si dejo de sello el seso apoco.
Todo me empece, el seso y la locura;
prívame este de sí por ser tan mío; 10
mátame estotra por ser yo tan suyo.
Parecerá a la gente desvarío
preciarme deste mal, do me destruyo:
yo lo tengo por única ventura.[392]
CANCIONES
EN VERSOS CORTOS
I
Culpa debe ser quereros,[393]
según lo que en mí hacéis;
mas allá lo pagaréis,
do no sabrán conoceros,
por mal que me conocéis.
Por quereros, ser perdido
pensaba, que no culpado;
mas que todo lo haya sido
así me lo habéis mostrado,
que lo tengo bien sabido.
¡Quién pudiese no quereros
tanto, como vos sabéis,
por holgarme que paguéis
lo que no han de conoceros
con lo que no conocéis!
II
Yo dejaré desde aquí
de ofenderos más hablando;
porque mi morir callando
os ha de hablar por mí.
Gran ofensa os tengo hecha
hasta aquí en haber hablado,
pues en cosa os he enojado
que tampoco me aprovecha.
Derramaré desde aquí
mis lágrimas no hablando;
porque quien muere callando
tiene quien hable por sí.
III
Acaso supo, a mi ver,[394]
y por acierto quereros,
quien tal yerro fue a hacer,
como partirse de veros
donde os dejase de ver.
Imposible es que este tal,
pensando que os conocía,
supiese lo que hacía,
cuando su bien y su mal
junto os entregó en un día.
Acertó acaso a hacer
lo que si por conoceros
hiciera, no podía ser
partirse, y con solo veros
dejaros siempre de ver.
IV
Pues este nombre perdí,[395]
Dido, mujer de Siqueo,
en mi muerte esto deseo
que se escriba sobre mí:
«El peor de los troyanos
dio la causa y el espada;
Dido, a tal punto llegada,
no puso más de las manos.»
V
De la red y del hilado[396]
hemos de tomar, señora,
que echáis de vos en un hora
todo el trabajo pasado.
Y si el vuestro se ha de dar
a los que se pasearen,
lo que por vos trabajaren,
¿dónde lo pensáis echar?
VI
¿Qué testimonios son estos[397]
que le queréis levantar?
Que no fue sino bailar.
¿Esta tienen por gran culpa?
No lo fue a mi parecer,
porque tiene por desculpa
que lo hizo la mujer.
Esta le hizo caer,
mucho más que no el saltar
que hizo con el bailar.
VII
La gente se espanta toda[398]
que hablar a todos distes,
que un milagro que hecistes,
hubo de ser en la boda.
Pienso que habéis de venir,
si vais por este camino,
a tornar el agua en vino,
como el danzar en reír.
VIII
Nadie puede ser dichoso;
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.
Porque la gloria de veros
en ese punto se quita
que se piensa mereceros.
Así que, sin conoceros,
nadie puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.
APÉNDICES
I
A LA MUY MAGNÍFICA SEÑORA DOÑA JERÓNIMA PALOVA DE ALMOGÁVAR, GARCILASO
DE LA VEGA[399]
Si no hubiera sabido antes de ahora dónde llega el juicio de V. m.
bastárame para entenderlo ver que os parescía bien este libro; mas
ya estábades tan adelante en mi opinión que paresciéndome este libro
bien hasta ahora por muchas causas, la principal por donde ahora me lo
paresce es porque le habéis aprobado de tal manera, que podemos decir
que le habéis hecho, pues por vuestra causa le alcanzamos a tener en
lengua que le entendemos. Porque, no solamente no pensé poder acabar
con Boscán que le tradujese,[400] mas nunca me osé poner en decírselo,
según le vía siempre aborrecer a los que romanzan libros, aunque él a
esto no lo llama romanzar, ni yo tampoco,[401] mas aunque lo fuera creo
que no se escusara dello mandándolo V. m.
Estoy muy satisfecho de mí, porque antes que el libro viniese a
vuestras manos,[402] ya yo le tenía en tanto como entonces debía;
porque si ahora, después que os parece bien, empezara a conocerle,
creyera que me llevaba el juicio de vuestra opinión. Pero ya no hay que
sospechar en esto, sino tener por cierto que es libro que merece andar
en vuestras manos para que luego se le parezca dónde anduvo y pueda
después andar por el mundo sin peligro; porque una de las cosas de que
mayor necesidad hay doquiera que hay hombres y damas principales, es de
hacer, no solamente todas las cosas que en aquella su manera de vivir
acrecienta el punto y el valor de las personas, mas aun de guardarse de
todas las que pueden abajarle: lo uno y lo otro se trata en este libro
tan sabia y tan cortesanamente que no me parece que hay que desear en
él, sino vello cumplido todo en algún hombre, y también iba a decir en
alguna dama, si no me acordara que estábades en el mundo para pedirme
cuenta de las palabras ociosas.
Demás de todo esto puédese considerar en este libro que, como las cosas
muy acertadas, siempre se estienden a más de lo que prometen: de tal
manera escribió el Conde Castellón[403] lo que debía hacer un singular
cortesano, que casi no dejó estado a quien no avisase de su oficio. En
esto se puede ver lo que perdiéramos a no entenderle.
Y también tengo por muy principal el beneficio que se hace a la lengua
castellana en poner en ella cosas que merezcan ser leídas, porque yo
no sé qué desventura ha sido siempre la nuestra, que apenas ha nadie
escrito en nuestra lengua sino lo que se pudiera muy bien escusar;
aunque esto sería malo de probar con los que traen entre las manos
estos libros que matan hombres.[404]
Y supo V. m. muy bien escoger persona por cuyo medio hiciésedes este
bien a todos; que siendo, a mi parecer, tan dificultosa cosa traducir
bien un libro como hacerle de nuevo, diose Boscán en esto tan buena
maña, que cada vez que me pongo a leer este su libro, o por mejor
decir, vuestro, no me parece que le hay escrito en otra lengua; y si
alguna vez se me acuerda del que he visto y leído, luego el pensamiento
se me vuelve al que tengo entre las manos. Guardó una cosa en la
lengua castellana que muy pocos la han alcanzado, que fue huir de la
afectación, sin dar consigo en una sequedad; y con gran limpieza de
estilo usó de términos muy cortesanos y muy admitidos de los buenos
oídos, y no nuevos ni al parecer desusados de la gente. Fue, más desto,
muy fiel traductor, porque no se ató al rigor de la letra, como hacen
algunos, sino a la verdad de las sentencias, y por diferentes caminos
puso en esta lengua toda la fuerza y el ornamento de la otra.[405]
Así lo dejó todo tan en su punto como lo halló, y hallolo tal que
con poco trabajo podrían los defensores deste libro responder a los
que quisiesen tachar alguna cosa dél.[406] No hablo en los hombres
de tan tiernos y tan delicados oídos, que entre mil cosas buenas que
tendrá este libro, les ofenderá una o dos que no serán tan buenas como
las otras; que destos tales no puedo creer sino que aquellas dos les
agradan y las otras les ofenden, y podríalo probar con muchas cosas que
ellos fuera de esto aprueban. Mas no es de perder tiempo con estos,
sino remitirlos a quien les habla y responde dentro en ellos mismos, y
volverme a los que con alguna aparencia de razón podrían en un lugar
desear satisfacción de algo que les ofendiese; y es, que allí donde
se trata de todas las maneras que puede haber de decir donaires y
cosas bien dichas a propósito de hacer reír, y de hablar delgadamente,
hay algunas puestas por ejemplo que paresce que no llegan al punto
de las otras ni merecen ser tenidas por muy buenas de un hombre que
tan avisadamente trató las otras partes; y de aquí podrían inferir
una sospecha de no tan buen juicio ni tanta fineza del auctor como le
damos. Lo que a esto se puede responder es que la intención del auctor
fue poner diversas maneras de hablar graciosamente y de decir donaires,
y porque mejor pudiésemos conocer la diferencia y el linaje de cada
una de aquellas maneras, púsonos ejemplo de todas, y discurriendo por
tantas suertes de hablar, no podía haber tantas cosas bien dichas en
cada una destas, que algunas de las que daba por ejemplo no fuesen algo
más bajas que otras; y por tales creo yo que las tuvo, sin engañarse
punto en ellas, un auctor tan discreto y tan avisado como este. Así
que ya en esto se ve que él está fuera de culpa; yo solo habré de
quedar con una, que es haberme alargado más de lo que era menester; mas
enójanme las sinrazones, y hácenme que las haga con una carta tan larga
a quien no me tiene culpa.
Confieso a V. md. que hube tanta invidia de veros merecer sola las
gracias que se deben por este libro, que me quise meter allá entre los
renglones o como pudiese; y porque hube miedo que alguno se quisiese
meter en traducir este libro,[407] o por mejor decir, dañarle, trabajé
con Boscán que sin esperar otra cosa le hiciese luego imprimir,
por atajar la presteza que los que escriben mal alguna cosa suelen
tener en publicarla; y aunque esta traducción me diera venganza de
cualquier otra que hubiera, soy tan enemigo de cisma, que aun esta
tan sin peligro me enojara; y por esto, casi por fuerza, le hice que
a todo correr le pasase, y él me hizo estar presente a la postrera
lima, más como a hombre acogido a razón que como ayudador de ninguna
enmienda.[408]
Suplico a V. md. que pues este libro está debajo de vuestro amparo, que
no pierda nada por esta poca de parte que yo dél tomo, pues en pago
desto os le doy escrito de mejor letra donde se lea vuestro nombre y
vuestras obras.[409]
II
CARTA DE GARCILASO AL EMPERADOR CARLOS V[410]
†
S. C. C. M.t[411]
La orden q̄ el Principe[412] a dado enel caminar de la gente es q̄
se deſenbarquen enbaya o en saona y de alli tomen el camino la via
de alexandria y paren en medio desta ciudad y de alexandria lo qual
se pone luego en obra y yo me parto delante para tener prouisto lo
neceſsario en saona.
El capitan sabajosa va alo q̄ el principe y el embaxador[413] escriuen;
lagente q̄ viene segū todos afirman es muy buena. Nro. Sor. la S.
perſona de V. M.t[414] guarde con acrecētamjēto de nueuos Reynos y
srios.[415] De genoua XX de mayo 1536.
S. C. C. M.t
Criado de V. S. M.t
Garcilaſso.[416]
III
GARSIAE LASSI DE LA VEGA AD FERDINANDUM DE ACUÑA[417]
EPIGRAMMA
Dum Reges, Fernande, canis, dum Caesaris altam
Progeniem nostri, claraque facta Ducum,
Dum Hispana memoras fractas sub cuspide gentes,
Obstupuere homines, obstupuere Dei:
Extollensque caput sacri de vertice Pindi
Calliope blandis vocibus haec retulit;
Macte puer gemina praecinctus tempora lauro,
Qui nova nunc Martis gloria solus eras;
Hac tibi dat Bacchusque pater, dat Phoebus-Apollo
Nympharumque leves Castalidumque chori,
Ut quos divino celebrasti carmine Reges,
Teque simul, curva qui canis arma lyra,
Saepe legant, laudent, celebrent post fata Nepotes:
Nullaque perpetuos nox fuget atra dies.
IV
OCTAVA RIMA
«Cristóbal de Castillejo, poeta de agudo ingenio en su tiempo, da el
nombre de _poeta_ solamente al nuestro --a Garcilaso-- fol. 27 de sus
obras, y da por suya, fol. 275, esta octava rima:
Y ya que mis tormentos son forzados,
Aunque vienen sin fuerza consentidos
¿Pues qué mayor alivio [a] mis cuidados
que ser por vuestra causa padecidos?
Si como son por vos bien empleados,
De vos fuesen, señora, conocidos,
La más crecida angustia de mi pena
Sería de descanso y gloria llena.»
(Don Tomás Tamayo de Vargas, _Garcilaso de la Vega_, Madrid, 1622, fol.
86 de las anotaciones.)
V
ANÉCDOTA
«Garcilaso, como era un caballero muy cortesano, y el doctor Villalobos
un muy del palacio y gracioso médico, así muy ordinariamente --es
decir, frecuentemente-- ambos se burlaban; y habiendo estado muy malo
Garcilaso, curole el dotor y sanole muy cuidadosamente; y viendo que
un día y otro se tardaba la paga, enviole un paje el dotor, que pues
le había hecho tanto mal como volverle al mundo, que le pagase. Él
--Garcilaso-- abriendo un arca vacía, sacó della también una bolsa
vacía, y enviósela con esta copla dentro:
La bolsa dice: --Yo vengo
Como el arca de moré,
Que es el arca de _Noé_
Que quiere decir: _no tengo_.»
(_Miscelánea_ de don Luis Zapata, tomo XI del _Memorial histórico
español_, pág. 297.) De este mismo juego de vocablos: _Noé_ = _no
he_ = _no tengo_, usó también Barahona de Soto en su paradoja _A la
pobreza_ y Luis Rufo en _Las quinientas apotegmas_. (V. F. Rodríguez
Marín, _Luis Barahona de Soto_, Madrid, 1903, págs 739-740.)
ÍNDICE ALFABÉTICO
DE PRIMEROS VERSOS
Págs.
Acaso supo a mi ver, _Versos cortos III_. 257
A Dafne ya los brazos le crecían, _Soneto XIII_. 220
A la entrada de un valle, en un desierto, _Soneto XXXVI_. 252
Amor, amor, un hábito vestí, _Soneto XXVII_. 237
Aquella voluntad honesta y pura, _Égloga III_. 123
Aquí, Boscán, donde del buen troyano, _Elegía II_. 159
Aunque este grave caso haya tocado, _Elegía I_. 145
Boscán, las armas y el furor de Marte, _Soneto XXXV_. 250
Boscán, vengado estáis, con mengua mía, _Soneto XXVIII_. 239
Clarísimo Marqués, en quien derrama, _Soneto XXI_. 228
Como la tierna madre que al doliente, _Soneto XIV_. 221
Con ansia estrema de mirar qué tiene, _Soneto XXII_. 229
Con tal fuerza y vigor son concertados, _Soneto XX_. 227
Con un manso ruido, _Canción III_. 183
Cuando me paro a contemplar mi estado, _Soneto I_. 205
Culpa debe ser quereros, _Versos cortos I_. 255
De aquella vista pura y ecelente, _Soneto VIII_. 215
De la red y del hilado, _Versos cortos V_. 258
Dentro en mi alma fue de mí engendrado, _Soneto XXXI_. 243
Echado está por tierra el fundamento, _Soneto XXVI_. 235
El aspereza de mis males quiero, _Canción IV_. 187
El dulce lamentar de dos pastores, _Égloga I_. 1
En fin, a vuestras manos he venido, _Soneto II_. 207
En medio del invierno está templada, _Égloga II_. 27
En tanto que de rosa y azucena, _Soneto XXIII_. 231
Escrito está en mi alma vuestro gesto, _Soneto V_. 211
Estoy contino en lágrimas bañado, _Soneto XXXII_. 245
Gracias al cielo doy que ya del cuello, _Soneto XXXIV_. 248
Hermosas ninfas, que en el río metidas, _Soneto XI_. 218
Ilustre honor del nombre de Cardona, _Soneto XXIV_. 232
Julio, después que me partí llorando, _Soneto XIX_. 226
La gente se espanta toda, _Versos cortos VII_. 259
La mar en medio y tierras he dejado, _Soneto III_. 208
La soledad siguiendo, _Canción II_. 179
Mario, el ingrato amor, como testigo, _Soneto XXXIII_. 246
Mi lengua va por do el dolor la guía, _Soneto XXXVII_. 253
Nadie puede ser dichoso, _Versos cortos VIII_. 260
No las francesas armas odiosas, _Soneto XVI_. 223
No pierda más quien ha tanto perdido, _Soneto VII_. 214
¡Oh hado esecutivo en mis dolores, _Soneto XXV_. 234
¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, _Soneto X_. 217
Pasando el mar Leandro el animoso, _Soneto XXIX_. 240
Pensando que el camino iba derecho, _Soneto XVII_. 224
Por ásperos caminos he llegado, _Soneto VI_. 212
Pues este nombre perdí, _Versos cortos IV_. 257
¿Qué testimonios son estos, _Versos cortos VI_. 258
Señora mía, si de vos yo ausente, _Soneto IX_. 216
Señor Boscán, quien tanto gusto tiene, _Epístola_. 169
Si a la región desierta, inhabitable, _Canción I_. 175
Si a vuestra voluntad yo soy de cera, _Soneto XVIII_. 225
Si de mi baja lira, _Canción V_. 197
Siento el dolor menguarme poco a poco, _Soneto XXXVIII_. 254
Si para refrenar este deseo, _Soneto XII_. 219
Si quejas y lamentos pueden tanto, _Soneto XV_. 222
Sospechas, que en mi triste fantasía, _Soneto XXX_. 242
Un rato se levanta mi esperanza, _Soneto IV_. 210
Yo dejaré desde aquí, _Versos cortos II_. 256
ÍNDICE GENERAL
Págs.
_Introducción._ VII
_Datos bibliográficos._ XXI
ÉGLOGAS
I.--El dulce lamentar de dos pastores. 1
II.--En medio del invierno está templada. 27
III.--Aquella voluntad honesta y pura. 123
ELEGÍAS
I.--Aunque este grave caso haya tocado. 145
II.--Aquí, Boscán, donde del buen troyano. 159
EPÍSTOLA
Señor Boscán, quien tanto gusto tiene. 169
CANCIONES
I.--Si a la región desierta, inhabitable. 175
II.--La soledad siguiendo. 179
III.--Con un manso ruído. 183
IV.--El aspereza de mis males quiero. 187
V.--Si de mi baja lira. 197
SONETOS
I.--Cuando me paro a contemplar mi estado. 205
II.--En fin, a vuestras manos he venido. 207
III.--La mar en medio y tierras he dejado. 208
IV.--Un rato se levanta mi esperanza. 210
V.--Escrito está en mi alma vuestro gesto. 211
VI.--Por ásperos caminos he llegado. 212
VII.--No pierda más quien ha tanto perdido. 214
VIII.--De aquella vista pura y ecelente. 215
IX.--Señora mía, si de vos yo ausente. 216
X.--¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas! 217
XI.--Hermosas ninfas, que en el río metidas. 218
XII.--Si para refrenar este deseo. 219
XIII.--A Dafne ya los brazos le crecían. 220
XIV.--Como la tierna madre que al doliente. 221
XV.--Si quejas y lamentos pueden tanto. 222
XVI.--No las francesas armas odiosas. 223
XVII.--Pensando que el camino iba derecho. 224
XVIII.--Si a vuestra voluntad yo soy de cera. 225
XIX.--Julio, después que me partí llorando. 226
XX.--Con tal fuerza y vigor van concertados. 227
XXI.--Clarísimo Marqués, en quien derrama. 228
XXII.--Con ansia estrema de mirar qué tiene. 229
XXIII.--En tanto que de rosa y azucena. 231
XXIV.--Ilustre honor del nombre de Cardona. 232
XXV.--¡Oh hado esecutivo en mis dolores! 234
XXVI.--Echado está por tierra el fundamento. 235
XXVII.--Amor, amor, un hábito vestí. 237
XXVIII.--Boscán, vengado estáis con mengua mía. 239
XXIX.--Pasando el mar Leandro el animoso. 240
XXX.--Sospechas que en mi triste fantasía. 242
XXXI.--Dentro en mi alma fue de mí engendrado. 243
XXXII.--Estoy contino en lágrimas bañado. 245
XXXIII.--Mario, el ingrato amor, como testigo. 246
XXXIV.--Gracias al cielo doy que ya del cuello. 248
XXXV.--Boscán, las armas y el furor de Marte. 250
XXXVI.--A la entrada de un valle, en un desierto. 252
XXXVII.--Mi lengua va por do el dolor la guía. 253
XXXVIII.--Siento el dolor menguarme poco a poco. 254
CANCIONES EN VERSOS CORTOS
I.--Culpa debe ser quereros. 255
II.--Yo dejaré desde aquí. 256
III.--Acaso supo a mi ver. 257
IV.--Pues este nombre perdí. 257
V.--De la red y del hilado. 258
VI.--¿Qué testimonios son estos? 258
VII.--La gente se espanta toda. 259
VIII.--Nadie puede ser dichoso. 260
APÉNDICES
I.--A la muy magnífica señora doña Jerónima Palova
de Almogávar, Garcilaso de la Vega. 261
II.--Carta de Garcilaso al Emperador Carlos V. 269
III.--Garsiae Lassi de la Vega ad Ferdinandum
de Acuña, Epigramma. 271
IV.--Octava rima. 272
V.--Anécdota. 273
Índice alfabético de primeros versos. 275
ESTE LIBRO SE ACABÓ DE IMPRIMIR
EN LA TIPOGRAFÍA DE «CLÁSICOS CASTELLANOS»
EL DÍA III DE FEBRERO
DEL AÑO MCMXI
NOTAS
[1] Heredaba D. García, por su padre D. Pedro, el apellido Suárez de
Figueroa; pero, hijo segundón, educado acaso con su abuela D.ª Elvira,
hermana de D. Íñigo, el famoso Marqués de Santillana, tomó el apellido
de esta, la cual a su vez quiso conservar el de su madre D.ª Leonor
Laso de la Vega en vez del de su padre D. Diego Hurtado de Mendoza. El
solar de la Vega se halla en las Asturias de Santillana, en la ribera
del Besaya, a una legua de Santillana y otra del mar. (V. Navarrete,
_Vida de Garcilaso_, Ilust. I.)
[2] «Don Pedro era un caballero de sanas entrañas y sin malicia, y
junto con esta bondad, amigo de justicia y del bien del reino, y por
esto se metió tanto en estos bullicios.» (Sandoval, _Hist. de Carlos
V_, lib. V.)
[3] Así dicen Herrera, Tamayo y Cienfuegos; pero Navarrete supone que
debió criarse en la Casa Real, según la antigua costumbre que hacía
educar junto a los príncipes a los hijos de los nobles.
[4] Tamayo de Vargas, fol. 4.
[5] V. Égloga I, notas a los versos 2 y 258.
[6] V. Soneto XXVI, nota.
[7] Los del linaje de la Cueva se oponían a aquel desposorio en su
interés de que D.ª Isabel, única sucesora de Alburquerque, casara de
modo que no se perdiera el nombre de la casa; tuvieron de su parte al
Emperador, el cual despachó una cédula desde Bruselas a 4 de setiembre
de 1531, prohibiendo que aquel matrimonio siguiera adelante; no
obstante parece ser que los novios fueron desposados, en secreto, en
una iglesia de Ávila, siendo testigo Garcilaso; noticioso de lo cual el
Emperador le impuso dicho destierro, como castigo, en ocasión en que
fue a servirle contra los turcos que asediaban a Viena. (V. Navarrete,
_Vida_, 35 y siguientes.)
[8] Véase la carta de creencia otorgada a Garcilaso por D. Juan Ribera,
Capitán General de Toledo, en 12 de mayo de 1522. (Navarrete, _Vida_,
pág. 203.)
[9] V. Menéndez y Pelayo, _Antología_, XIII, pág. 38.
[10] Cuenta D. Luis Zapata en su _Carlo Famoso_ que yendo Garcilaso a
Roma a reunirse con el Emperador, después de cierta aventura galante,
saliole al paso una dama que le anunció el peligro que le amenazaba
por los facinerosos, hacia cuyas guaridas inconscientemente caminaba;
agradeciendo el aviso, resolvió el caballero seguir adelante, y al
internarse en un bosque, oyó resonar de silvos, cuernos y bocinas, con
que se convocaban los salteadores; más de trescientos, bien armados,
le rodearon; lanza en ristre, y firme en su caballo, les acometió; y
matando a unos, hiriendo a otros y haciendo huir a los restantes, logró
llegar, salvo y con honra, a su destino. Es evidente que en el fondo
de este fantástico relato hay, por lo menos, de cierto la opinión de
valiente en que el poeta vivió.
[11] Navarrete, _Vida_, pág. 85.
[12] Dejó Garcilaso tres hijos: Garcilaso, D. Pedro y D.ª Sancha, y
otro, además, D. Lorenzo, que se sospecha fuese natural; murió el
primero a los veinticinco años en la defensa de Ulpiano contra los
franceses; profesó el segundo en la Orden de Santo Domingo; casó D.ª
Sancha con D. Antonio Puertocarrero, y D. Lorenzo, espíritu cáustico,
desterrado a Orán, como autor de una aguda sátira, dícese que murió en
el camino.
[13] Un epigrama latino se hallará en el Apéndice de este volumen.
[14] Los sonetos, por hallazgos posteriores, montan hoy a 38, algunos
de dudosa autenticidad, según se advertirá en su lugar; figuran,
además, en la presente edición, varias composiciones que el autor
escribió en versos cortos, la carta-prólogo escrita para la traducción
de _El Cortesano_ de Boscán, y otra breve carta del poeta al Emperador.
[15] _Las obras de Boscán y algunas de Garcilasso de la Vega,
repartidas en cuatro libros._ -- Escudo del Emperador con el _Plus
Ultra_. -- _Cvm Privilegio Imperiali. Carles Amorós._ -- Colofón:
«Acabaronse de imprimir las obras de Boscán y Garcilasso de la Vega: en
Barcelona, en la Officina de Carles Amoros, a los XX del mes de Março:
Año de M.D.XLIII.» 4.º, 8 hojas preliminares, más 242 de texto.
[16] El mismo Boscán en su carta a la Duquesa de Soma, prólogo del
segundo libro de sus poesías, declara la parte que tomó Garcilaso
en la reforma: «Comencé a tentar este género de verso, en el cual
al principio hallé alguna dificultad, por ser muy dificultoso y
tener muchas particularidades diferentes del nuestro; pero después
pareciéndome, quizá con el amor de las cosas propias, que esto
comenzaba a sucederme bien, fui paso a paso metiéndome con calor en
ello; mas esto no bastara a hacerme pasar muy adelante, si Garcilaso
con su juicio, el cual, no solamente en mi opinión, mas en la de todo
el mundo, ha sido tenido por regla cierta, no me confirmara en esta mi
demanda, y así alabándome muchas veces este mi propósito y acabándomele
de aprobar con su ejemplo, porque quiso él también llevar este camino,
al cabo me hizo ocupar mis ratos ociosos en esto más particularmente.»
[17] F. Rodríguez Marín, _Luis Barahona de Soto_, página 282.
[18] Versos 37 y 40 de su égloga III.
[19] Prólogo de Francisco de Medina a las _Anotaciones_ de Herrera,
pág. 8.
[20] Elegía II, verso 24.
[21] Elegía II, verso 145 y siguientes.