y contaré una estraña y nueva cosa,
de que yo fui la parte y el testigo. 1040
En la ribera verde y deleitosa[144]
del sacro Tormes, dulce y claro río,
hay una vega grande y espaciosa,
verde en el medio del invierno frío,
en el otoño verde y primavera, 1045
verde en la fuerza del ardiente estío.
Levántase al fin della una ladera
con proporción graciosa en el altura,
que sojuzga la vega y la ribera.
Allí está sobrepuesta la espesura 1050
de las hermosas torres, levantadas
al cielo con estraña hermosura.[145]
No tanto por la fábrica estimadas,
aunque estraña labor allí se vea,
cuanto de sus señores ensalzadas. 1055
Allí se halla lo que se desea:
virtud, linaje, haber y todo cuanto
bien de natura o de fortuna sea.
Un hombre mora allí de ingenio tanto,[146]
que toda la ribera adonde él vino 1060
nunca se harta de escuchar su canto.
Nacido fue en el campo placentino,[147]
que con estrago y destruición romana
en el antiguo tiempo fue sanguino;[148]
y en este, con la propia, la inhumana 1065
furia infernal, por otro nombre guerra,
lo tiñe, lo arruína y lo profana.
Él, viendo aquesto, abandonó su tierra,
por ser más del reposo compañero,
que de la patria que el furor atierra.[149] 1070
Llevole a aquella parte el buen agüero,
de aquella tierra de Alba tan nombrada,
que este es el nombre della, y dél Severo.
A aqueste Febo no le escondió nada;
antes de piedras, hierbas y animales 1075
diz que le fue noticia entera dada.
Este, cuando le place, a los caudales
ríos el curso presuroso enfrena
con fuerza de palabras y señales.
La negra tempestad en muy serena 1080
y clara luz convierte, y aquel día,
si quiere revolvello, el mundo atruena.
La luna de allá arriba bajaría
si al son de las palabras no impidiese
el son del carro que la mueve y guía. 1085
Temo que si decirte presumiese
de su saber la fuerza con loores,
que en lugar de alaballo, lo ofendiese.
Mas no te callaré que los amores
con un tan eficaz remedio cura, 1090
cuanto conviene a tristes amadores.
En un punto remueve la tristura,
convierte en odio aquel amor insano,
y restituye el alma a su natura.[150]
No te sabré decir, Salicio hermano, 1095
la orden de mi cura y la manera;
mas sé que me partí dél libre y sano.
Acuérdaseme bien que en la ribera
de Tormes lo hallé solo cantando,
tan dulce, que a una piedra enterneciera. 1100
Como cerca me vido, adivinando
la causa y la razón de mi venida,
suspenso un rato estuvo allí callando;
y luego con voz clara y espedida
soltó la rienda al verso numeroso 1105
en alabanzas de la libre vida.
Yo estaba embebecido y vergonzoso;
atento al son, y viéndome del todo
fuera de libertad y de reposo,
no sé decir sino que, en fin, de modo 1110
aplicó a mi dolor la medicina,
que el mal desarraigó de todo en todo.
Quedé yo entonces como quien camina
de noche por caminos enriscados,
sin ver dónde la senda o paso inclina, 1115
mas venida la luz, y contemplados,
del peligro pasado nace un miedo,
que deja los cabellos erizados.
Así estaba mirando atento y quedo
aquel peligro yo que atrás dejaba, 1120
que nunca sin temor pensado puedo.
Tras esto luego se me presentaba,
sin antojos delante, la vileza
de lo que antes ardiendo deseaba.
Así curó mi mal con tal destreza 1125
el sabio viejo, como te he contado,
que volvió el alma a su naturaleza,
y soltó el corazón aherrojado.
SALICIO
¡Oh gran saber! ¡Oh viejo frutuoso!
que el perdido reposo al alma vuelve, 1130
y lo que la revuelve y lleva a tierra
del corazón destierra encontinente.
Con esto solamente que contaste,
así lo reputaste acá comigo,
que sin otro testigo, a desealle 1135
ver presente y hablalle me levantas.
NEMOROSO
¿Desto poco te espantas tú, Salicio?
De más te daré indicio manifiesto,
si no te soy molesto y enojoso.
SALICIO
¿Qué es esto, Nemoroso, y qué cosa 1140
puede ser tan sabrosa en otra parte
a mí, como escucharte? No la siento,
cuanto más este cuento de Severo;
dímelo por entero, por tu vida,
pues no hay quien nos impida ni embarace. 1145
Nuestro ganado pace, el viento espira,
Filomena sospira en dulce canto,
y en amoroso llanto se amancilla;[151]
gime la tortolilla sobre el olmo,
preséntanos a colmo el prado flores, 1150
y esmalta en mil colores su verdura;
la fuente clara y pura murmurando
nos está convidando a dulce trato.
NEMOROSO