á medios políticos, que á la vez tendiesen á debilitar al enemigo, á
aprovecharse de los recursos militares que su mismo adversario le
ofrecia, á obviar las dificultades y los compromisos que su respeto al
_status quo_ le suscitaban, y á utilizar el entusiasmo que la gran causa
de la abolicion habia despertado en el Norte.
A todo esto hizo frente Lincoln unas veces por sí, otras con el apoyo
del Congreso. Primeramente se decidió que el ejército federal pudiese
admitir en sus filas á los esclavos fugitivos, reconociendo, no solo su
libertad desde el instante de su alistamiento, sí que la libertad de sus
madres, sus viudas y de sus hijos.
Así el Norte pudo presentar frente á Charleston magníficos batallones de
negros que peleaban por su sacratísimo é inviolable derecho.
Despues se decretó la confiscacion y subsiguiente libertad de todos los
esclavos empleados por el Sur en el servicio militar rebelde; con lo que
la administracion sudista se vió amenazada de paralizacion en sus más
indispensables servicios.
Pasóse en seguida á invitar á los Estados á hacer la abolicion gradual
de la esclavitud en un plazo que no excediese de treinta y nueve años,
prometiendo el Congreso indemnizar en cierta medida á los poseedores
expropiados, estableciendo que los negros que por cualquier concepto
hubiesen disfrutado una hora de libertad, fuesen considerados libres
para siempre, y anunciando que de no oirse la voz del Presidente, éste
tendria que proclamar la emancipacion de los esclavos de paises rebeldes
el primero del próximo año de 63. De este modo el Gobierno federal
trataba de vencer las dificultades que en el mismo Norte, en los _Border
States_, y sobre todo en el Sur, le suscitaba la presencia de una gran
masa de esclavos, á quienes tenia que respetar con arreglo á la
Constitucion, pero á los cuales no se podia ocultar el alcance de la
terrible guerra sostenida contra los rebeldes de Richmond y Charleston.
Por último, el Congreso acordó la abolicion inmediata de la servidumbre
en Colombia (que caia bajo su jurisdiccion) destinando un millon de
dollars á la indemnizacion; mientras que por otra parte prohibia para
siempre la importacion de esclavos en los _territorios_. De este modo
el abolicionismo tomó con mayor ardor el empeño de rehacer la Union. De
todas estas medidas, la única que no surtió efecto fué la invitacion
para la abolicion gradual, y en su vista, así como teniendo en cuenta
las cada vez crecientes exigencias de la guerra, Lincoln publicó el 1.º
de Enero de 1863 la siguiente célebre proclama:
«Visto que una proclama publicada por el Presidente de los
Estados-Unidos, en el año de N. S. de 1862, establecia entre otras
disposiciones:
»Que el 1.º de Enero del año de N. S. de 1863, las personas poseidas como
esclavos en todo Estado ó toda porcion de Estado cuya poblacion se
hallase en actitud rebelde contra los Estados-Unidos, serian á partir de
este momento y para siempre libres:
»Que el Poder Ejecutivo de los Estados-Unidos, comprendidas las
autoridades de mar y tierra, deberian reconocer y proteger la libertad
de aquellas personas, no poniendo obstáculo de ninguna suerte á los
esfuerzos que las mismas pudieran hacer para alcanzar su libertad
efectiva:
»Que el 1.º de Enero ya dicho, el Poder Ejecutivo designaria por medio de
una proclama los Estados ó porciones de Estado en los cuales la
poblacion se hallase en actitud rebelde contra los Estados-Unidos:
»Que el hecho de que un Estado ó su poblacion fuere representado en
aquel dia en el Congreso de los Estados-Unidos, por miembros electos, en
elecciones en las cuales hubiera tomado parte la mayoría de los
electores, seria, á falta de otras pruebas bastantes á establecer lo
contrario, considerado como un testimonio concluyente de que este Estado
ó su poblacion no era rebelde:
»Yo, Abraham Lincoln, Presidente de los Estados-Unidos, en virtud de los
poderes de que estoy investido como comandante en jefe de los ejércitos
de mar y tierra de los Estados-Unidos, en estos tiempos de rebelion
armada contra la autoridad y el Gobierno de los Estados-Unidos, y como
medida de guerra, conveniente y necesaria para la represion de la
rebelion aludida; hoy, 1.º de Enero del año de N. S. de 1863, conforme
á lo que prometí hacer despues del plazo de cien dias, plenamente
trascurridos desde la fecha de la órden antes mencionada, proclamo
públicamente y designó como Estados ó porciones de Estado cuya poblacion
respectiva se halla en situacion de rebeldía contra los Estados-Unidos.
»El Arkansas, Tejas, La Luisiana, excepcion hecha de las parroquias de
San Bernardo, Plaquemines, Jefferson, San Juan Bautista, San Cárlos,
Saint-James, Ascension, Asuncion, Tierra-buena, La Fourche, Santa María,
San Martin y Orleans, comprendiendo en esta la ciudad de Nueva Orleans;
el Missisipí, el Alabama, la Florida, la Georgia, la Carolina del Sur,
la Carolina del Norte, la Virginia, á excepcion de los 48 condados
comprendidos en la denominacion colectiva de Virginia occidental, así
como los condados de Berkeley, Accomac, Northampton, Elisabeth City,
York, Princesa Ana y Norfolk, con las ciudades de Norfolk y Portsmouth.
»Las porciones de Estado exceptuadas, continuarán por ahora como si esta
proclama no se hubiese dado.
»Y en virtud de los poderes y con el fin antes indicado, ordeno y
declaro que todas las personas retenidas como esclavos en los Estados y
las porciones de Estado designadas, son libres á partir de este dia, y
que el Gobierno ejecutivo de los Estados-Unidos, que comprende á las
autoridades militares y navales, reconozcan y mantengan la libertad de
las dichas personas.
»Escito á las personas así declaradas libres á abstenerse de toda
violencia, fuera del caso de legítima defensa, y les recomiendo que
trabajen lealmente, en cuanto puedan, mediante salarios razonables.
»Declaro además, y hago saber á estas personas, que si se hallan en las
condiciones convenientes, serán aceptadas en el servicio del ejército de
los Estados-Unidos para formar las guarniciones de los fuertes, para
guardar las posiciones, los puertos y otros lugares, así como para
servir á bordo de los navíos de guerra de toda especie.
»Y obrando así, creo sinceramente cumplir un acto de justicia, estar
dentro de las prescripciones de la Constitucion, obedecer á las
necesidades militares é invoco el juicio reflexivo de la humanidad y la
gracia del Todopoderoso.
»En fé de lo que, firmo la presente de mi mano, y hago poner el sello de
los Estados-Unidos.
»Hecho en la ciudad de Washington el 1.º de Enero del año de N. S. de
1863 y el 47 de la independencia de los Estados-Unidos de América.
ABRAHAM LINCOLN.
_Por el Presidente_,
WILLIAM H. SEWARD.»
El resultado de esta medida fué la consagracion de la libertad de
2.422.720 esclavos pertenecientes á los ocho Estados rebeldes de
Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Missisipí, Tejas y las dos
Carolinas: y de 697.478 negros de la Luisiana y la Virginia. En junto
3.120.198 hombres.
Pero aun despues de este decreto quedaban los esclavos exceptuados do
Virginia y de la Luisiana--esto es, unos 125.118--y el total del
Tennessee, Missouri, Maryland, Delaware y Kentucky--es decir, 705.120
negros. En junto, 830.238. Respecto de estos no cabia una medida de
guerra, y por tanto su suerte no dependia de la buena voluntad del
presidente Lincoln.
A ellos ocurrió el Congreso proponiendo á los Estados la enmienda 13 á
la Constitucion que á la letra dice así y que fué votada en 1865:
«Ni la esclavitud ni la servidumbre involuntaria existirán en los
Estados-Unidos ni en parte alguna sometida á su jurisdiccion, sino como
pena, para los crímenes cuyo culpable haya sido declarado conforme á las
leyes.»
Tras esto debia venir otro paso ya de carácter esencialmente político; y
en esto consisten las enmiendas 14 y 15 que reconocieron el derecho de
sufragio á los negros.
Prescindo ahora de discurrir sobre la fuerza que estas medidas
comunicaron á la gran causa del Norte. Este punto no entra en el cuadro
del presente trabajo. Lo dicho sirve solo para establecer que si bien la
emancipacion de las tres cuartas partes de los esclavos de los
Estados-Unidos pudo ser una medida de guerra, un castigo á los rebeldes,
un recurso de legítima defensa, no sucedió así con un millon de esclavos
del Maryland, del Delaware, de parte de la Virginia y del Kentucky,
donde la abolicion fué inmediata y sin indemnizacion, ni en Colombia,
donde los poseedores fueron indemnizados con 300.000 pesos, por el
Congreso en 1863.
No se hable, pues, del abolicionismo gradual de Lincoln. No se hable del
carácter especialísimo de la abolicion en los Estados-Unidos.
Lincoln en 1861, en 1862 se hubiera dado por muy satisfecho con que los
Estados de por sí hubiesen abolido la esclavitud en veinte ó treinta
años. Ni Lincoln ni el Congreso tenian, con arreglo á la Constitucion,
derecho para imponer á estos Estados la emancipacion de los esclavos. Si
los Estados cedian, ¡qué mayor triunfo en el órden constitucional! Pero
de esto á lo que sucede en nuestras Antillas, ¡qué diferencia!
Pero cuando Lincoln y el Congreso son llamados á resolver por sí y de
frente el problema, ¿cómo lo resuelven? ¿Cómo lo resolvieron en
Colombia? ¿Cómo en los Estados amigos y leales en 1865?
La contestacion me parece escusada.
IV.
Los procedimientos abolicionistas.
Achaque ha sido de los más intransigentes adversarios del abolicionismo
atribuir á éste el escandaloso despropósito de que para la emancipacion
de los esclavos, en cualquier país donde la servidumbre existiese,
bastaba con publicar en el _Diario Oficial_ de la comarca el decreto de
abolicion. El fin con que este disparate se nos atribuia es facilísimo
de comprender. Lo exagerado de la opinion era la mejor garantía de su
perfecta ineficacia.
Pero nada de lo que sobre este particular se cuelga á los abolicionistas
ha sido jamás profesado ni practicado por ellos, siendo la verdad que,
quizá, tanto como al principio mismo de la abolicion, han dedicado sus
estudios y cuidados á los procedimientos necesarios para llevarlo al
término debido y deseado.
Así sucedió en los Estados-Unidos. Con ser radicalísima la enmienda 13.ª
de la Constitucion, y con dar por resuelto en gran parte el problema de
la abolicion, el estado y las consecuencias indeclinables de la guerra
separatista, sin embargo, el Gobierno norte-americano por un lado y el
partido abolicionista por otro, creyeron que el éxito de la empresa
inaugurada en 1862 y concluida en 1865, exigia atenciones especiales; y
á esta idea respondieron las numerosas sociedades protectoras de
libertos que en el Norte y en el Sur (casi podria decirse sólo en el
Norte) se fundaron y todavía existen, así como la _Administracion de
los libertos_ que há muy poco ha cerrado sus oficinas.
Las sociedades protectoras comenzaron en 1862, luego de haberse
posesionado de Port-Royal y del _Sea Islands_ los generales republicanos
Sherman y Dupont. La necesidad de cuidar del algodon sembrado en
aquellos territorios hizo que el ministro de Hacienda de la Union
enviase á un dependiente del Gobierno á presidir el cultivo y
recoleccion de aquella planta, dando orígen á que este funcionario (Mr.
Pierce) informase al público sobre la situacion horrible de los negros
de aquella comarca, y la urgencia de proveer á su bienestar. De aquí la
organizacion de varias sociedades con este fin en Boston, New-York y
Philadelphia.
Desde entonces hasta 1863 no cesaron de constituirse asociaciones
benéficas con el doble objeto de mantener y educar á los negros,
mientras por otra parte las iglesias quákera, presbiteriana, metodista y
aun la católica, tomaban con gran empeño la obra de la redencion moral
de los libertos. En el número de aquellas asociaciones se cuentan la de
Colombia, la llamada _The Western Freedman's Aid Commision_ de
Cincinnati, la _North-Western Freedman's Aid Commision_ de Chicago,
etc., etc.
Todas estas sociedades vinieron en Marzo de 1865, á formar una
poderosísima, conocida con el nombre de _American Freedman's Aid
Commision_, despues de haberse fundido separadamente las sociedades del
Oeste por un lado, y por otro las de Nueva Inglaterra, Nueva-York y
Philadelphia. Pero esta empresa aun tomó más vuelo. Al lado de las
sociedades protectoras se habia constituido otra esencialmente política
que tomó, al concluir la guerra separatista, el título de _American
Union Commision_ y cuyo objeto especial era el establecimiento de
instituciones radicalmente republicanas y democráticas en el Sur. Pues
esta sociedad en Mayo de 1866 se fundió con la anterior tomando por lema
el siguiente: «ninguna distincion de raza ó color.»
En el plan de estas sociedades entraba no solo organizarse en los
paises del Norte donde se creaban, y allegar fondos de los Estados
libres y de Francia, Inglaterra, Alemania, y algun otro pueblo de Europa
(que en la lista de contribuyentes figuró de 1862 á 1867 por un millon
largo de pesos) sí que enviar delegados y representantes al Sur, cerca
de los negros y entre las manos de los amos desesperados, cuidando de
procurar trabajo á los libertos y de proporcionarles los primeros
rudimentos de la instruccion. Así llegaron á gastar en cinco años
(comprendiendo las iglesias y las obras de misioneros) más de cinco
millones y medio de dollars, enviando al Sur tres mil maestros de
primeras letras[24].
[24] Results of emancipation in the United States of
America.--Report by Mr. Chasse, Howard, Abbot, Thompson, Mecking
and Shaw. 1867.
En relacion con estas sociedades obraba la Administracion de los
libertos, ó mejor dicho _The Bureau of Refugees, Freedmen and Abandoned
Lands_. Data su creacion de Marzo de 1865 y tiene un papel
importantísimo en la historia de la abolicion en los Estados-Unidos.
Se estableció como una seccion del departamento de la Guerra, presidida
por un comisario nombrado por el Presidente de la República, á más de
otros diez sub-comisarios que habian de residir en los Estados del Sur.
El _Bureau_ debia existir solo un año, pero su vida se ha prolongado
felizmente hasta dias muy cercanos, bajo la acertada direccion del
ilustre general Howard que gloriosamente ha sabido luchar y vencer toda
clase de obstáculos, desde la falta absoluta de recursos propios (pues
que el bill de 1865 dejó esta parte enteramente á cargo del Ministerio
de la Guerra) hasta la hostilidad sistemática de los plantadores del
Sur.
El empeño de la Administracion de libertos era inmenso. En primer lugar,
tenia que recoger los muchos negros que con motivo de la guerra habian
buscado proteccion en los campamentos y á la sombra de las autoridades
militares y que constituian una masa de desocupados imponente por muchos
conceptos. Despues tenia que acudir á las urgentísimas necesidades de
otra clase de negros, que destruidas las plantaciones, emigrados sus
amos, y sin recursos de género alguno, vagaban por los campos, devorados
por el hambre y la miseria y morian á centenares en las vías públicas
del Sur. Luego, tenia que dar el frente al esclavismo sudista que aun
despues de la enmienda 13, y cuando el Congreso de Washington pensaba en
la 14, procuraba por medio de la legislacion civil mistificar la
abolicion de la esclavitud, imponiendo al negro como bracero condiciones
que en realidad eran una nueva servidumbre. Por último, tenia que
ocuparse de la educacion de los negros despues de haberlos puesto en
posicion de trabajar y de vivir, siempre bajo el punto de vista de que
era preciso acostumbrarlos lo antes posible al gobierno de sí mismos, á
la conciencia de su responsabilidad; en una palabra, á lo que en inglés
se llama _self-reliance_, _self-command_ y _self-depending_[25].
[25] _General Howard's_ Report to the Secretary of War. 1866.
A todo esto ocurrió con rara felicidad el general Howard, mereciendo
especial recuerdo los tribunales constituidos para resolver las
dificultades que surgiesen sobre los contratos celebrados por blancos y
negros. El tribunal (_bureau court_) de un carácter esencialmente
militar y ejecutivo, se componia de un oficial, un sub-comisario del
_Bureau of Freedmen_ y de dos ciudadanos de la comarca; entendia en
asuntos civiles y criminales, y juzgaba por principios de equidad y sin
someterse á las leyes de los Estados; produciendo, al fin y á la postre,
la espontánea modificacion de los códigos de los Estados recalcitrantes
y la igualacion de ciertos derechos de carácter civil, de blancos y
negros.
Tanto como esto fué lo que el _Bureau_ hizo para desarrollar en los
libertos el espíritu de economía y proteger el progreso de los ahorros
ya hechos, á cuyo fin se establecieron Cajas y Bancos de cuyo adelanto y
esplendor será necesario hablar en el momento de discurrir sobre los
efectos de todas estas medidas inspiradas en un alto sentido político y
dominadas por un espíritu de prevision, á todas luces y por todos
conceptos plausible.
Del propio modo es digna de mencion la manera con que el general Howard
cuidó de que los antiguos esclavos se contratasen con los plantadores y
de que estos no se sirviesen de los contratos para esclavizar á los
libertos. Para conseguir tan noble propósito se exigió que de todos los
contratos se pasara un ejemplar al _Bureau_, el cual lo debia refrendar,
entendiéndose que «los negros eran libres para elegir sus amos y obtener
el precio de su trabajo: que los convenios debian ser de buena fé, y que
se habian de suprimir los mayorales, las coacciones para el trabajo, el
trabajo gratuito y todo acto de crueldad y opresion.» De esta suerte se
hicieron innumerables contratos sobre las siguientes bases: ó los
plantadores dividian sus haciendas en lotes asignando uno ó varios á
cada familia de libertos, al propio tiempo que surtia á estos de leña,
casa, vestido, alimento y grano ó semilla para sembrar, recibiendo del
bracero, verdadero arrendador, una parte de la cosecha, que variaba
desde 1/5 á la mitad, ó los plantadores pagaban á los negros, ya con un
jornal por semana, ya con una parte de la cosecha, adelantándoles todo
lo necesario para la vida, hasta que la cosecha se recogia.
En este mismo sentido, el _Bureau_ obtuvo del Gobierno supremo la cesion
de muchos terrenos de dominio público, otros confiscados y otros
vacantes por la huida de los propietarios sudistas, para repartirlos
entre aquellos libertos, que, cual en el Missisipí, se habian asociado
para pretenderlos como colonos ó arrendadores, y cultivarlos sin
direccion extraña y por su propia cuenta.
Pero quizá más que esto exige admiracion y aplauso todo lo referente á
las escuelas de libertos. El _Bureau_ dedicó á este punto una
particular atencion nombrando un inspector especial, el Rdo. J. W.
Alvord. Las resistencias eran extraordinarias. El _Report_ que el Comité
ejecutivo de la _American Freedmen's Union Commission_ presentó en la
Conferencia internacional de París en 1867, da cuenta de una sociedad
protectora del Norte que se negó resueltamente á emprender la obra de la
educacion de los negros, siendo así que en lo relativo al sostenimiento
y cuidado material de la raza explotada no habia reparado en
sacrificios. El institutor de negros (_nigger teacher_), era el objetivo
de todas las injurias y todas las amenazas del Sur.
Por otra parte, los recursos faltaban. En la Luisiana habia sido
necesario levantar un impuesto con el carácter de contribucion de
guerra. Las barracas y los edificios destinados á escuelas eran
quemados, y los hombres débiles temieron más de una vez la inutilidad de
los esfuerzos.
Sin embargo, el _Bureau of Freedmen_ no desistió ante ningun obstáculo;
pero es preciso hacer constar que si sus esfuerzos llegaron á conseguir
los apetecidos resultados, se debió en gran parte á los mismos libertos,
que en muchas localidades se pusieron á contribucion para sostener las
escuelas, hasta el punto de que la mitad de las del Sur eran pagadas por
ellos, y en otras partes se dedicaron con extraña asiduidad á recibir
lecciones de los blancos, para ellos á su vez repartirse por el país y
ser maestros de sus hermanos. Por este camino se fundaron cuatro
especies de escuelas: escuelas nocturnas para adultos; escuelas
industriales para mujeres y niños; escuelas diarias para niños, y
escuelas dominicales, llegándose hasta el establecimiento de la
Universidad de Howard en Washington, dedicada á las gentes de color.
Con tales elementos se entró en la obra de la redencion del negro,
despues de haber proclamado la abolicion de la esclavitud. Nuevas
dificultades surgieron: unas, consecuencia natural de la guerra; otras,
de carácter esencialmente político; otras independientes de la voluntad
humana, y casi ninguna propia ó aneja á la abolicion.
La guerra de los cinco años fué desastrosa hasta un punto apenas
imaginable. El número de contendientes, la fiereza y duracion de la
lucha y la circunstancia de haberse esta corrido por casi todo el
territorio del Sur fueron causa de que las pérdidas experimentadas por
aquel mismo país en que la abolicion habia de producir sus mayores
efectos, alcanzaran una importancia insuperable. Los campos talados, las
haciendas destruidas, los edificios arrasados, las grandes masas de
trabajadores dispersas, los capitales disipados, las grandes obras
públicas, como los diques del Missisipí que habian costado sobre 10
millones de dollars, abandonados, dejando libre el paso á los grandes
derramamientos de aquel inmenso rio; tales fueron las inmediatas
consecuencias de la guerra, aparte de las pérdidas que en el cuerpo
social produjo.
Un publicista francés (M. Paul Leroy Beaulieu) ha calculado sobre datos
oficiales que en la guerra americana de separacion murieron en el campo
de batalla ó de resultas de las heridas ó de las enfermedades del Norte,
281.000 hombres; del Sur, 519.000. Solo en Crimea las cifras se
aproximaron á estas. El mismo escritor afirma que las pérdidas
financieras producto de aquella misma guerra, subieron en el Norte á
23.500 millones de francos (más de 4.500 de pesos) y en el Sur, á 11.500
(cerca de 2.200 millones de dollars)[26].
[26] Les guerres contemporaines.--1 broch.
El _tourista_ inglés Mr. Robert Sommers, que en 1870 hizo un viaje por
los Estados del Sur, y que luego publicó su detallado libro _The
Southern States since the War_, se estremece hablando de los efectos de
la guerra. La pérdida en dinero, resultado de la abolicion, vino á ser
de 400 millones de libras (sobre 2.000 de pesos); el capital de los
Bancos, valuado en otros 200 millones de la misma moneda, fué absorbido
por la carencia de transacciones provechosas, y quedó despues
representado por un resíduo de papel-moneda desnudo de todo valor. Todo
el capital de seguros del Sur, que venia á ser otros 100 millones de
libras, pereció tambien. Las hermosas plantaciones de algodon, de caña
de azúcar, de tabaco, las filaturas, las fábricas, las minas de carbon y
de hierro, los establecimientos industriales y comerciales, obra de
capitales privados, cuyo valor en millones de libras esterlinas era
inestimable, todo se hundió, todo zozobró en el mismo naufragio. «Las
diversas formas de valores hipotecarios, á excepcion de dos ó tres
fondos del Estado, compartieron por el momento la suerte del capital
principal, y aparecian en 1870 en la superficie de este diluvio como los
troncos de los árboles en un bosque sumergido»[27].
[27] Introduction.
Un alto funcionario de Hacienda de la República norte-americana, Mr.
Wells, estima en 2.700 millones de pesos los gastos y pérdidas directas
del Sur en la guerra. «En 1865, dice, esta seccion de nuestro país, que
en 1860 representaba cerca de un tercio de la poblacion total, y sin
comprender el valor de los esclavos, las dos séptimas partes
próximamente del conjunto de la riqueza de la nacion, se encontraba
arruinada por completo, resultado de los cuatro años de guerra civil,
sin industria, sin máquinas, sin dinero, sin crédito, sin cosechas,
privada de gobierno local y en gran parte de todo privilegio político:
con la flor de su juventud en los hospitales ó muerta en los campos de
batalla; con una sociedad desorganizada y el hambre presente ó
inminente.»