«Sépase que execramos la esclavitud tal cual existe en nuestro país. Por
más de que para escusarla se alegue la falta de brazos ú otros
argumentos especiosos, siempre es una costumbre contra-natura, fundada
sobre la injusticia y la crueldad, peligrosa en sumo grado para
nuestras vidas y nuestras libertades, que pone á una porcion de nuestros
semejantes por bajo del hombre y corrompe la moral y la virtud de los
demás.»
El Sínodo presbiteriano de la Carolina del Sur escribia años despues:
«Estamos atados á un cadáver en putrefaccion. Llevamos una piedra al
cuello, que nos sumerge en el océano del vicio. Nuestros hijos están
corrompidos por el contacto del negro desde sus primeros pasos, y todas
nuestras relaciones con los esclavos nos causan un verdadero deterioro
intelectual y moral.»
Faulkner, uno de los primeros estadistas de la Virginia, decia en 1832:
«La esclavitud es un mal; nadie lo niega. Es una institucion que pesa
gravemente sobre los más preciosos intereses de la nacion. Escluye el
trabajo libre de los blancos, extermina al obrero, al artesano, al
fabricante: trasforma en indolencia la energía de un país; cambia su
fuerza en debilidad, y su poder en incapacidad notoria. Siendo la
esclavitud tan funesta, ¿no tenemos el derecho de pedir su destruccion?
¿La sociedad entera debe sufrir que el fomentador de esclavos lleve la
carne humana al mercado? ¿Qué significan las pretensiones pecuniarias
comparadas con los grandes intereses del bien público? ¿Es preciso que
el país languidezca y muera á fin de que prosperen los mercaderes de
negros? ¿Se han de someter todos los intereses á uno solo? ¿Las clases
medias no tienen tambien sus derechos, sus derechos incompatibles con la
existencia de la esclavitud?»
Clay, uno de los más ardientes promotores de la colonizacion de Liberia
y el principal autor del compromiso del Missouri, usaba frases no ménos
severas para conseguir de la legislatura de Kentucky que en 1848
aboliese la servidumbre. Bastantes años antes Madison afirmaba que «la
idea de que un hombre podia tener derecho de propiedad sobre otro, era
universalmente tenida en su tiempo por monstruosa.» Y Jefferson, el gran
Jefferson, declaraba hace ya un siglo, con no ménos energía que Franklin
y que despues lo ha hecho Channing, que «la abolicion de la servidumbre
doméstica era el gran fin de todos los deseos de las colonias, que
desgraciadamente habian sido dotadas con aquella infamia en la época de
su minoría.» Y más tarde añadia (en 1826): «La hora de la emancipacion
avanza: y llegará, traida, ya por nuestra resolucion espontánea, ya por
procedimientos tan sangrientos como los de Santo Domingo, y que escitará
y dirigirá nuestro actual enemigo si logra establecer puestos
permanentes en el país, ofreciendo un asilo y armas á los oprimidos.
Esta es una página de nuestra historia, que no está aún hojeada»[20].
[20] _Sargent._--Les Etats Confederés et l'esclavage.--Chap. I.
_Helper._--The Impending Crisis, etc., etc.
¡Quién habia de decir que en los mismos paises en que esto se escribia y
se hablaba públicamente, habia de ser ahorcado John Brown, perseguido
furiosamente el libro de Helper y promulgadas leyes como aquella de la
Carolina del Sur, que establecia que «todo esclavo ú hombre de color que
enseñase á leer ó escribir á uno de sus iguales, seria castigado con 50
foetazos, si era siervo, y con una multa de 50 pesos si era libre!»
¡Quién habia de sospechar que la misma patria de Jefferson, de los
demócratas del dia de la Independencia, fuera la tierra en que Calhoun
escribiera, entre los aplausos de sus compatriotas, párrafos como este:
«El peligro de una guerra servil está lejano. Lo que más tememos es la
accion de los abolicionistas sobre la conciencia de los mismos
propietarios de esclavos. Tememos la introduccion de sus heregías en
nuestras escuelas, en nuestras cátedras, en nuestros círculos
domésticos. Alarmando el espíritu de los débiles y difundiendo un
sentimiento de malestar entre nosotros, los abolicionistas podrán
realizarlo todo.»
¡Quién hubiera podido creer que aquellos Estados que dieron la voz de
alarma contra la servidumbre de los negros, prohibiendo, como Virginia
en el segundo cuarto del siglo pasado, la _trata_ africana, fueran los
que en 1859, en el paroxismo del despecho y en la ceguedad de la
avaricia, prohibiesen la permanencia en su territorio á todo negro
libre, y aun le amenazasen, como hicieron las legislaturas de Arkansas,
Missouri, Luisiana y Missisipí, con reducirlos á nueva servidumbre!
Pues, á pesar de esto, el cambio se hizo; y esos mismos Estados del Sur,
antes celosos de la dignidad y de la libertad humanas, fueron los más
ardientes defensores del esclavismo. Cómo llegó á verificarse esta
trasformacion, es materia casi para un libro. Frecuentemente se atribuye
este fenómeno á la complicacion, efectiva sin duda alguna, de la
cuestion de la esclavitud con la de la independencia de los Estados, de
que fueron siempre celosísimos los sudistas. Pero al decir esto,
confúndese generalmente el efecto con la causa.
El cultivo del algodon y la cria y fomento de esclavos constituyeron en
el espacio de treinta años los más fuertes intereses del Sur: y como
quiera que estos hubieran sido lastimados por el progreso de las ideas
democráticas y el imperio del poder central, de aquí la pasion con que,
á partir de 1830, los sudistas abogan por la causa de los Estados, que
ahora representaba un sentido perfectamente opuesto al de los wighs y
los demócratas de 1776 y 1789.
Pero, como tambien he dicho al principio de este capítulo, la historia
de la abolicion en los Estados-Unidos ofrece otra particularidad; y es
la de que la obra emancipadora, con toda su violencia y todo su rigor,
haya sido el resultado, antes que de la iniciativa de los
abolicionistas, de la ceguedad y la intemperancia del esclavismo.
Todo el esfuerzo de los primeros se habia enderezado á circunscribir el
imperio de la servidumbre y á dejar al tiempo y al progreso de las ideas
la empresa de estinguir la esclavitud en cada uno de los Estados
particulares.
En este sentido, el Congreso continental de 1776 prohibió la importacion
de esclavos en la América del Norte. Ocho años despues, en 1784, fué
propuesto y obtuvo mayoría de votos individuales, aunque no los votos
de Estados necesarios para su aprobacion, un _bill_ en cuya virtud debia
quedar en 1800 abolida la servidumbre en todos los territorios
inhabitados, cedidos por los Estados particulares para constituir el
_dominio público_ afecto al pago de la deuda nacional. En 1784 el
Congreso decretó que no pudiese ser instituida la esclavitud en los
territorios del N. O., más allá del Ohio. Cerca de diez y seis años
despues, en 1820, los abolicionistas se opusieron al aumento de los
Estados de esclavos por la admision del Missouri en la Confederacion, y
si bien al fin transigieron mediante la admision del Maine (Estado
libre), estableciendo que en lo sucesivo la servidumbre no pudiera
llevarse más allá del grado 36, latitud Norte. Por último, en 1833 se
fundó la _Sociedad Anti-esclavista Americana_, sociedad que sin ser la
primera establecida en la República (donde ya habian aparecido la de
Pensilvania, de que fué presidente Franklin en 1775; la de Nueva-York,
que presidió Jay en 1785; la del Ohio, que fundó Lundy en 1815, y la de
Boston de 1832, que abogaba por la abolicion inmediata), no obstante fué
la que más sensacion produjo en el país y la que mayor extension y más
viveza dió á su propaganda, sosteniendo que el poder central no tenia
facultad para abolir la servidumbre en los Estados esclavistas, pero que
las Legislaturas locales debian hacerlo en honor de la justicia y la
moral, así como en obsequio de su propia y más vulgar conveniencia[21].
[21] En 1826 se verificó en Baltimore una reunion de delegados de
las sociedades abolicionistas de los Estados-Unidos, y resultó que
estas eran 81. Al año siguiente su número subia á 180, de las
cuales nada ménos que 106 existian en Estados que poseian esclavos.
El primer número del _Liberator_ salió en Enero de 1831. En 1821
salió el _Genius of universat Emancipation de Lundy_.
En Agosto de este mismo año tuvo efecto una insurreccion de
esclavos en Virginia, y desde entonces se comenzó en el Sur á
perseguir las _Sociedades Abolicionistas_.
On emancipation in the United States by _John Jay_. Report. 1867.
A esta actitud correspondió el esclavismo norte-americano con incesantes
agresiones. Por su influencia, el Congreso de 1787 derogó la disposicion
prohibitiva de la _trata_, declarando que esta seria permitida hasta
1808; acuerdo que aprovechó la Carolina del Sur para importar sobre
20.000 africanos en los cinco últimos años. En aquella misma fecha, los
Estados del Sur se negaron á ceder, con destino al _dominio público_, el
territorio que poseian por bajo del Ohio, y sobre el que se
constituyeron en época posterior, cuatro Estados esclavistas. Del propio
modo pretendieron en 1820 que se admitiese como Estado al Missouri,
reconociendo la esclavitud que en él existia; y á pesar del llamado
_Compromiso del Missouri_, que dió á los esclavistas el Arkansas y la
Florida, á los doce años exigieron y lograron que fueran tambien
admitidos como Estados de esclavos los territorios de Kansas y Nebraska,
situados fuera de la latitud 36°30, Norte. En este camino, á poco
comenzaron sus gestiones para que no tan solo los Estados libres
devolviesen á los poseedores de esclavos los negros que huyendo se
hubiesen refugiado en aquellos paises, sino para que los poderes
centrales declararan que la esclavitud era una institucion consagrada,
en ciertas condiciones, por la Constitucion, y por tanto, que el derecho
de un propietario sudista debia ser respetado donde quiera que este se
hallase. Y tal monstruosidad es conseguida mediante la sentencia del
Tribunal Supremo en el negocio de Dred Scott, como es lograda la ley
contra los esclavos fugitivos. A poco, los trabajos del esclavismo se
dedican á lanzar á la República en la vía de los conflictos
internacionales para adquirir territorios de esclavos que aumenten el
poderío de los Estados del Sur, y en este concepto fomentan, en 1854 y
58, las expediciones filibusteras contra Nicaragua y Cuba, y acogen con
entusiasmo los acuerdos del célebre Congreso de Ostende para la
adquisicion violenta ó de grado de la grande Antilla. Por último, ya la
víspera de la ruptura con los Estados del Norte se deciden por el
restablecimiento de la _trata_, y con este fin se reunen la convencion
comercial de Savannah en 1856 y la Asamblea de Vicksburg en 1859,
mientras Mr. Buchanam (presidente de la República, pero presidente
sudista), protesta contra el derecho de visita, ejercido por los
cruceros ingleses sobre los buques americanos. De aquí al _bill_ de
1861, votado por el primer Congreso rebelde, y en el cual el crímen del
tráfico negrero se reducia á la categoría de un delito penable solo por
la confiscacion del género, no habia más que un paso[22].
[22] _Bigelow._--Les Etats Unis.
_Abbot._--History of the Civil War.
_Appleton._--Annual Cyclopedia.--1861-62-63.
Tal osadía y tales trasgresiones, así de la ley moral como de los pactos
celebrados entre esclavistas y abolicionistas en el período de cincuenta
años, debian producir por oposicion el desarrollo de las opiniones más
avanzadas en el sentido de la emancipacion del negro.
Las ideas radicales del _Liberator_, fundado por William Lloyd Garrison
en Boston, hácia 1831, tomaron cuerpo, entrando por mucho en la
constitucion primero de la _Sociedad Abolicionista_ de Boston (1833),
despues, en 1840, de la _Sociedad Anti-esclavista Americana y
Extranjera_; más tarde, en 1848, del partido liberal americano; en
seguida del partido del _suelo libre_; luego, en 1856, del partido
republicano y últimamente del partido abolicionista que sostuvo con todo
calor y hasta el último trance la guerra de los cinco años.
De todo esto resulta:
Que la esclavitud era el fundamento de _todo_ el órden moral, político y
económico de los Estados del Sur.
Que la servidumbre tenia en aquellos paises tales condiciones de
solidez, que lejos de temer los esclavistas las agresiones del
abolicionismo, se creian con fuerzas bastantes para extender el imperio
de sus repugnantes ideas y sus bastardos intereses sobre el mismo Norte.
Que desde 1830, lejos de haberse tomado en aquellos Estados medida
alguna para preparar la emancipacion del negro, se habian dictado
muchas, haciendo cada vez más dura la situacion del esclavo.
Y que la existencia de la esclavitud estaba íntimamente enlazada con la
de la autonomía é independencia de los Estados particulares.
III.
La abolicion.
Inútil parece decir que la abolicion de la esclavitud en los
Estados-Unidos fué un resultado de la guerra civil, pero se hace preciso
insistir en esto, dándole todo el posible desarrollo, supuesta la
aficion que muchas gentes demuestran á sostener que la abolicion fué
solo un accidente de la guerra de los cinco años, un medio de que el
Norte se valió para aumentar las filas de sus partidarios y debilitar el
poder de sus enemigos; un castigo, en fin, impuesto por el vencedor al
caido y que por tanto se aparta de las condiciones que deben acompañar á
toda medida política en los pueblos ordenados y pacíficos.
Indudablemente los que de esta última manera entienden la abolicion
llevada á efecto en los Estados-Unidos, no carecen en absoluto de razon.
Es verdad que todo lo que dicen sucedió en la República americana. Su
error está en desconocer ó en callar que sucedió _algo más_; y este
_algo_ es de tal importancia, que hace variar grandemente el carácter de
la obra emancipadora.
Ante todo precisa recordar el diverso sentido que la guerra de
separacion tuvo desde el primer dia para los Estados rebeldes y para los
Estados del Norte. La razon verdadera del separatismo, y por tanto la
razon públicamente confesada de la lucha, fué siempre, para el Sur, la
conservacion de la esclavitud. Es cierto que los defensores más ó ménos
francos que en el mismo Norte tuvieron los sudistas, es cierto que los
famosos _copper heads_ alegaron en pro de la causa de estos el principio
de la autonomía de los Estados, pretende la Union, pero sí por todos el
desmembramiento diciendo, no que se aceptase que una vez más se
reconociera, bien con relacion á la esclavitud, bien á otras gravísimas
cuestiones, el poder anterior ó inviolable de las Legislaturas locales.
Pero este sentido que inspiraba á los demócratas del Norte en los mismos
años de la lucha y que antes habia sido aceptado (en 1860) por la misma
Convencion nacional republicana reunida en Chicago el 16 de Mayo, no fué
el que determinó la actitud de los seis Estados (Missisipí, Florida,
Alabama, Georgia, Luisiana y Tejas) que antes de Febrero de 1861 se
declararon de acuerdo con la Carolina del Sur para separarse de la gran
República americana.
Para convencerse de ello solo es preciso pasar la vista por las
declaraciones y las proposiciones de los sudistas durante la
administracion Buchanam, así como sobre la Constitucion votada en Mayo
de 1861, por los confederados y que las sirvió de bandera durante los
cinco años de guerra civil.
La Convencion de la Carolina del Sur de 1860, exponiendo los motivos que
aconsejaban la ruptura del vínculo federal, claramente se referia á la
esclavitud al acusar á catorce Estados del Norte de no perseguir á los
esclavos fugitivos, y de haber «elevado á la dignidad de Presidente de
los Estados-Unidos á un hombre (Lincoln) cuyas aspiraciones y cuyos
deseos eran hostiles á la servidumbre.»--Mr. Buchanam, al proponer al
Congreso, en su Mensaje de Diciembre de 1860, medios de contener el
movimiento separatista, se referia exclusivamente á la esclavitud en los
territorios y en los Estados libres. Por otra parte, la Constitucion
confederada, idéntica en un todo á la del Norte, se diferenciaba de esta
en dos puntos. El primero, tocado ligeramente, establecia que no se
pudiesen «conceder primas ni derechos sobre la importacion para proteger
ó animar un ramo cualquiera de la industria.» El otro, tratado
prolijamente, se referia á la esclavitud, llevándola con toda franqueza
á los territorios y garantizando su existencia en todos los Estados. Así
Alejandro Stephens, el primer vicepresidente de la Confederacion del
Sur, podia decir, explicando la flamante Constitucion: «La nueva
Constitucion ha sofocado para siempre los fermentos de discordia
inherentes á nuestras instituciones. La esclavitud africana, tal cual
existe actualmente entre nosotros, el _status_ particular del negro en
nuestra forma de civilizacion; esta fué la causa inmediata de la última
ruptura y de la presente revolucion. Jefferson, en su sabiduría, habia
previsto que esta era la piedra en que tropezaria la vieja Union. Habia
la conviccion (y los jefes políticos del tiempo de la formacion de la
Constitucion antigua participaban de ella) de que la reduccion del
africano á esclavitud era una violacion flagrante de las leyes
naturales: que este acto era una falta, en principio, y bajo los puntos
de vista social, moral y político... Nuestro actual Gobierno, nuestro
nuevo Gobierno tiene por base ideas diametralmente opuestas; sus
fundamentos están establecidos, su piedra angular reposa sobre la gran
verdad de que el negro no es igual al blanco, y que la esclavitud, la
sujecion á una raza superior, es la condicion moral y natural del negro.
Nuestro Gobierno es el primero en la historia del mundo que ha tomado
este hecho física, filosófica y moralmente verdadero.»
De la parte del Norte, es preciso reconocer que la idea que agrupaba más
defensores, la que determinó el ataque á los Estados rebeldes, la que
hizo titubear á los _Border States_ que al fin cayeron, en su mayoría,
del lado del Sur, fué la conservacion de la Union nacional, la del
respeto al pacto federativo. A esta idea respondieron la convencion
democrática de Charleston, la convencion del partido unionista
constitucional de Baltimore, la misma convencion republicana de Chicago,
y, en fin, la casi totalidad de los _meetings_ verificados en 1860, con
motivo de las elecciones de Presidente de la República. A esta misma
idea respondió la proposicion de Mr. Clark, aprobada por el Senado en el
mismo año 60, para que se declarase «que todas las fuerzas de la
Administracion, toda la energía de los buenos ciudadanos debian
dirigirse hacia el mantenimiento de la Union y de la Constitucion tales
como á la sazon existian.» A la misma idea obedecieron las proposiciones
hechas por la convencion que se reunió en Washington el 4 de Febrero de
1861 para arreglar las diferencias del Norte y del Sur, y en la cual
brillaron los sudistas por su ausencia. Del mismo propósito fué eco fiel
la enmienda constitucional votada por el Congreso (para que corriese los
trámites de ley, por más de que el éxito no correspondiera al deseo) y
que á la letra decia: «Ninguna enmienda se introducirá en la
Constitucion que de al Congreso autoridad ó poder para ocuparse de la
esclavitud ó para abolirla en los Estados cuyas Constituciones locales
admiten aquella institucion, comprendiendo en esta á los individuos
obligados al servicio ó al trabajo por las leyes de dichos Estados.» Por
último, á estos principios se ajustó el discurso pronunciado por Lincoln
en 4 de Marzo, al tomar posesion de su cargo. «Lejos de mí--dijo--la
idea de entrometerme directa ni indirectamente en la cuestion de la
esclavitud, en aquellos Estados donde esta institucion se halle en
vigor. Creo no tener derecho para ello: y no tengo intencion de obrar de
este modo..... En lo que concierne á la Constitucion y á las leyes,
pienso que la Union no está disuelta; y en el límite de mis poderes,
velaré como la Constitucion me manda expresamente por que las leyes de
la Union sean fielmente ejecutadas en todos los Estados.»
Ahora, que aparte de estas ideas existiesen otras, influyendo
poderosamente en el espíritu público de la República, punto es que no
admite controversia de género alguno. El abolicionismo no determinó la
guerra de los cinco años, pero indudablemente la sostuvo; y en él se
empapó el espíritu de las tropas federales, y él fué el que mató las
embozadas simpatías que en el seno del Norte tenian los sudistas. Así,
los abolicionistas que en 1860 no constituian más que una vasta
agrupacion de hombres que aspiraban vagamente á borrar de la República
la mancha de la servidumbre, en 1863 eran ya un poderosísimo partido
político, distinto del republicano y del demócrata.
Dados estos antecedentes, se comprende muy bien, no ya la complicacion
que para una política abolicionista debia entrañar la guerra de
separacion sostenida por el Norte solo á nombre de la integridad
nacional, sí que el carácter de las medidas de Lincoln, á quien la
ignorancia ha calificado de abolicionista gradual, sirviéndose
torpemente de su ejemplo para combatir las exageradas pretensiones (así
se dice) de los que en este, como en otros problemas, somos francamente
radicales.
Las primeras medidas que sobre la esclavitud se tomaron fueron de un
carácter puramente militar. El general Fremont, en Agosto de 1861, y el
general Hunter, en Mayo del 62, decretaron al frente de sus tropas la
emancipacion de los esclavos, del Missouri el primero, y el segundo de
Georgia y la Florida; siendo inmediatamente revocados ambos decretos por
el Gobierno central.
Algo antes, el general Butler, famosísimo en toda la guerra de
separacion, habia declarada á los esclavos contrabando de guerra,
viniendo por este camino á la libertad de los negros que sus tropas
hacian prisioneros. Pero ninguna disposicion de carácter general se
publicó hasta 1862.
Antes Lincoln, comprometido en la lucha, habia pedido á los Estados
75.000 hombres por tres años (15 de Abril de 1861), y proclamado el
bloqueo de los puertos del Sur (19 de Abril), y llamado á las armas por
tres años á 42.000 voluntarios (3 de Mayo), y escitado al Congreso,
despues de la rota de Bull-Run, á votar el armamento de 500.000 hombres
(4 de Julio), y prohibido toda relacion con los Estados rebeldes (16 de
Agosto) y, en fin, apurado todos los medios militares para vencer la
insurreccion. Desgraciadamente esta tomaba más vuelo cada dia.
La mala fé de la administracion Buchanam habia permitido que casi todo
el armamento federal estuviese en los almacenes del Sur, y los buques de
guerra de la República confinados en Asia y en Europa, de modo que no
pudiesen acudir en defensa de la Union en el momento del conflicto. La
mayor parte de la oficialidad del ejército federal era sudista, y obtuvo
su licencia así que se rompió el fuego contra el fuerte Sumter. Los
_Border States_ comenzaron á ingresar en las filas de los separatistas.
La prision de Mason y Slidell, á bordo del _Trent_, dió orígen á un
sério conflicto con Inglaterra, y mientras en Europa (escepcion hecha de
España) la causa del Sur era acogida con simpatías, los descalabros de
Bull-Run, de Happer's Ferry y de Dug Spring, despues de obligar al
Congreso á reunirse en _Sesion especial_ por espacio de un mes desde el
4 de Julio, y de reanudar sus tareas ordinarias antes de la fecha
acostumbrada, hicieron pensar á Lincoln en los recursos extremos.
El Congreso habia votado el aumento del impuesto de aduanas hasta
obtener 230 millones de dollars, al propio tiempo que emitia bonos del
Tesoro por valor de otros 50 millones. Despues acordó una nueva emision
de 150 para la construccion de navíos y cañones, y en este camino siguió
creando impuestos como el de 3 por 100 sobre la renta, y de 5 por 100
(aparte de lo ya aumentado) sobre la importacion de géneros. A esto se
agregaba la negociacion de obligaciones de 6 por 100 hasta obtener 500
millones de duros, y la admision de depósitos hasta 100 millones con
interés de 11 por 100. Las medidas financieras corrian, pues, pareja
con el nuevo llamamiento de 600.000 hombres para formar el ejército
federal, al que debian unirse luego otros 300.000 soldados por
_conscription_[23].
[23] _Abbot's_ History of Civil War. _Macpherson._--The political
history of the United States, etc.