Por otro lado, una convencion de demócratas de Georgia decia en 1775:

«Sépase que execramos la esclavitud tal cual existe en nuestro país. Por

más de que para escusarla se alegue la falta de brazos ú otros

argumentos especiosos, siempre es una costumbre contra-natura, fundada

sobre la injusticia y la crueldad, peligrosa en sumo grado para

nuestras vidas y nuestras libertades, que pone á una porcion de nuestros

semejantes por bajo del hombre y corrompe la moral y la virtud de los

demás.»

El Sínodo presbiteriano de la Carolina del Sur escribia años despues:

«Estamos atados á un cadáver en putrefaccion. Llevamos una piedra al

cuello, que nos sumerge en el océano del vicio. Nuestros hijos están

corrompidos por el contacto del negro desde sus primeros pasos, y todas

nuestras relaciones con los esclavos nos causan un verdadero deterioro

intelectual y moral.»

Faulkner, uno de los primeros estadistas de la Virginia, decia en 1832:

«La esclavitud es un mal; nadie lo niega. Es una institucion que pesa

gravemente sobre los más preciosos intereses de la nacion. Escluye el

trabajo libre de los blancos, extermina al obrero, al artesano, al

fabricante: trasforma en indolencia la energía de un país; cambia su

fuerza en debilidad, y su poder en incapacidad notoria. Siendo la

esclavitud tan funesta, ¿no tenemos el derecho de pedir su destruccion?

¿La sociedad entera debe sufrir que el fomentador de esclavos lleve la

carne humana al mercado? ¿Qué significan las pretensiones pecuniarias

comparadas con los grandes intereses del bien público? ¿Es preciso que

el país languidezca y muera á fin de que prosperen los mercaderes de

negros? ¿Se han de someter todos los intereses á uno solo? ¿Las clases

medias no tienen tambien sus derechos, sus derechos incompatibles con la

existencia de la esclavitud?»

Clay, uno de los más ardientes promotores de la colonizacion de Liberia

y el principal autor del compromiso del Missouri, usaba frases no ménos

severas para conseguir de la legislatura de Kentucky que en 1848

aboliese la servidumbre. Bastantes años antes Madison afirmaba que «la

idea de que un hombre podia tener derecho de propiedad sobre otro, era

universalmente tenida en su tiempo por monstruosa.» Y Jefferson, el gran

Jefferson, declaraba hace ya un siglo, con no ménos energía que Franklin

y que despues lo ha hecho Channing, que «la abolicion de la servidumbre

doméstica era el gran fin de todos los deseos de las colonias, que

desgraciadamente habian sido dotadas con aquella infamia en la época de

su minoría.» Y más tarde añadia (en 1826): «La hora de la emancipacion

avanza: y llegará, traida, ya por nuestra resolucion espontánea, ya por

procedimientos tan sangrientos como los de Santo Domingo, y que escitará

y dirigirá nuestro actual enemigo si logra establecer puestos

permanentes en el país, ofreciendo un asilo y armas á los oprimidos.

Esta es una página de nuestra historia, que no está aún hojeada»[20].

[20] _Sargent._--Les Etats Confederés et l'esclavage.--Chap. I.

_Helper._--The Impending Crisis, etc., etc.

¡Quién habia de decir que en los mismos paises en que esto se escribia y

se hablaba públicamente, habia de ser ahorcado John Brown, perseguido

furiosamente el libro de Helper y promulgadas leyes como aquella de la

Carolina del Sur, que establecia que «todo esclavo ú hombre de color que

enseñase á leer ó escribir á uno de sus iguales, seria castigado con 50

foetazos, si era siervo, y con una multa de 50 pesos si era libre!»

¡Quién habia de sospechar que la misma patria de Jefferson, de los

demócratas del dia de la Independencia, fuera la tierra en que Calhoun

escribiera, entre los aplausos de sus compatriotas, párrafos como este:

«El peligro de una guerra servil está lejano. Lo que más tememos es la

accion de los abolicionistas sobre la conciencia de los mismos

propietarios de esclavos. Tememos la introduccion de sus heregías en

nuestras escuelas, en nuestras cátedras, en nuestros círculos

domésticos. Alarmando el espíritu de los débiles y difundiendo un

sentimiento de malestar entre nosotros, los abolicionistas podrán

realizarlo todo.»

¡Quién hubiera podido creer que aquellos Estados que dieron la voz de

alarma contra la servidumbre de los negros, prohibiendo, como Virginia

en el segundo cuarto del siglo pasado, la _trata_ africana, fueran los

que en 1859, en el paroxismo del despecho y en la ceguedad de la

avaricia, prohibiesen la permanencia en su territorio á todo negro

libre, y aun le amenazasen, como hicieron las legislaturas de Arkansas,

Missouri, Luisiana y Missisipí, con reducirlos á nueva servidumbre!

Pues, á pesar de esto, el cambio se hizo; y esos mismos Estados del Sur,

antes celosos de la dignidad y de la libertad humanas, fueron los más

ardientes defensores del esclavismo. Cómo llegó á verificarse esta

trasformacion, es materia casi para un libro. Frecuentemente se atribuye

este fenómeno á la complicacion, efectiva sin duda alguna, de la

cuestion de la esclavitud con la de la independencia de los Estados, de

que fueron siempre celosísimos los sudistas. Pero al decir esto,

confúndese generalmente el efecto con la causa.

El cultivo del algodon y la cria y fomento de esclavos constituyeron en

el espacio de treinta años los más fuertes intereses del Sur: y como

quiera que estos hubieran sido lastimados por el progreso de las ideas

democráticas y el imperio del poder central, de aquí la pasion con que,

á partir de 1830, los sudistas abogan por la causa de los Estados, que

ahora representaba un sentido perfectamente opuesto al de los wighs y

los demócratas de 1776 y 1789.

Pero, como tambien he dicho al principio de este capítulo, la historia

de la abolicion en los Estados-Unidos ofrece otra particularidad; y es

la de que la obra emancipadora, con toda su violencia y todo su rigor,

haya sido el resultado, antes que de la iniciativa de los

abolicionistas, de la ceguedad y la intemperancia del esclavismo.

Todo el esfuerzo de los primeros se habia enderezado á circunscribir el

imperio de la servidumbre y á dejar al tiempo y al progreso de las ideas

la empresa de estinguir la esclavitud en cada uno de los Estados

particulares.

En este sentido, el Congreso continental de 1776 prohibió la importacion

de esclavos en la América del Norte. Ocho años despues, en 1784, fué

propuesto y obtuvo mayoría de votos individuales, aunque no los votos

de Estados necesarios para su aprobacion, un _bill_ en cuya virtud debia

quedar en 1800 abolida la servidumbre en todos los territorios

inhabitados, cedidos por los Estados particulares para constituir el

_dominio público_ afecto al pago de la deuda nacional. En 1784 el

Congreso decretó que no pudiese ser instituida la esclavitud en los

territorios del N. O., más allá del Ohio. Cerca de diez y seis años

despues, en 1820, los abolicionistas se opusieron al aumento de los

Estados de esclavos por la admision del Missouri en la Confederacion, y

si bien al fin transigieron mediante la admision del Maine (Estado

libre), estableciendo que en lo sucesivo la servidumbre no pudiera

llevarse más allá del grado 36, latitud Norte. Por último, en 1833 se

fundó la _Sociedad Anti-esclavista Americana_, sociedad que sin ser la

primera establecida en la República (donde ya habian aparecido la de

Pensilvania, de que fué presidente Franklin en 1775; la de Nueva-York,

que presidió Jay en 1785; la del Ohio, que fundó Lundy en 1815, y la de

Boston de 1832, que abogaba por la abolicion inmediata), no obstante fué

la que más sensacion produjo en el país y la que mayor extension y más

viveza dió á su propaganda, sosteniendo que el poder central no tenia

facultad para abolir la servidumbre en los Estados esclavistas, pero que

las Legislaturas locales debian hacerlo en honor de la justicia y la

moral, así como en obsequio de su propia y más vulgar conveniencia[21].

[21] En 1826 se verificó en Baltimore una reunion de delegados de

las sociedades abolicionistas de los Estados-Unidos, y resultó que

estas eran 81. Al año siguiente su número subia á 180, de las

cuales nada ménos que 106 existian en Estados que poseian esclavos.

El primer número del _Liberator_ salió en Enero de 1831. En 1821

salió el _Genius of universat Emancipation de Lundy_.

En Agosto de este mismo año tuvo efecto una insurreccion de

esclavos en Virginia, y desde entonces se comenzó en el Sur á

perseguir las _Sociedades Abolicionistas_.

On emancipation in the United States by _John Jay_. Report. 1867.

A esta actitud correspondió el esclavismo norte-americano con incesantes

agresiones. Por su influencia, el Congreso de 1787 derogó la disposicion

prohibitiva de la _trata_, declarando que esta seria permitida hasta

1808; acuerdo que aprovechó la Carolina del Sur para importar sobre

20.000 africanos en los cinco últimos años. En aquella misma fecha, los

Estados del Sur se negaron á ceder, con destino al _dominio público_, el

territorio que poseian por bajo del Ohio, y sobre el que se

constituyeron en época posterior, cuatro Estados esclavistas. Del propio

modo pretendieron en 1820 que se admitiese como Estado al Missouri,

reconociendo la esclavitud que en él existia; y á pesar del llamado

_Compromiso del Missouri_, que dió á los esclavistas el Arkansas y la

Florida, á los doce años exigieron y lograron que fueran tambien

admitidos como Estados de esclavos los territorios de Kansas y Nebraska,

situados fuera de la latitud 36°30, Norte. En este camino, á poco

comenzaron sus gestiones para que no tan solo los Estados libres

devolviesen á los poseedores de esclavos los negros que huyendo se

hubiesen refugiado en aquellos paises, sino para que los poderes

centrales declararan que la esclavitud era una institucion consagrada,

en ciertas condiciones, por la Constitucion, y por tanto, que el derecho

de un propietario sudista debia ser respetado donde quiera que este se

hallase. Y tal monstruosidad es conseguida mediante la sentencia del

Tribunal Supremo en el negocio de Dred Scott, como es lograda la ley

contra los esclavos fugitivos. A poco, los trabajos del esclavismo se

dedican á lanzar á la República en la vía de los conflictos

internacionales para adquirir territorios de esclavos que aumenten el

poderío de los Estados del Sur, y en este concepto fomentan, en 1854 y

58, las expediciones filibusteras contra Nicaragua y Cuba, y acogen con

entusiasmo los acuerdos del célebre Congreso de Ostende para la

adquisicion violenta ó de grado de la grande Antilla. Por último, ya la

víspera de la ruptura con los Estados del Norte se deciden por el

restablecimiento de la _trata_, y con este fin se reunen la convencion

comercial de Savannah en 1856 y la Asamblea de Vicksburg en 1859,

mientras Mr. Buchanam (presidente de la República, pero presidente

sudista), protesta contra el derecho de visita, ejercido por los

cruceros ingleses sobre los buques americanos. De aquí al _bill_ de

1861, votado por el primer Congreso rebelde, y en el cual el crímen del

tráfico negrero se reducia á la categoría de un delito penable solo por

la confiscacion del género, no habia más que un paso[22].

[22] _Bigelow._--Les Etats Unis.

_Abbot._--History of the Civil War.

_Appleton._--Annual Cyclopedia.--1861-62-63.

Tal osadía y tales trasgresiones, así de la ley moral como de los pactos

celebrados entre esclavistas y abolicionistas en el período de cincuenta

años, debian producir por oposicion el desarrollo de las opiniones más

avanzadas en el sentido de la emancipacion del negro.

Las ideas radicales del _Liberator_, fundado por William Lloyd Garrison

en Boston, hácia 1831, tomaron cuerpo, entrando por mucho en la

constitucion primero de la _Sociedad Abolicionista_ de Boston (1833),

despues, en 1840, de la _Sociedad Anti-esclavista Americana y

Extranjera_; más tarde, en 1848, del partido liberal americano; en

seguida del partido del _suelo libre_; luego, en 1856, del partido

republicano y últimamente del partido abolicionista que sostuvo con todo

calor y hasta el último trance la guerra de los cinco años.

De todo esto resulta:

Que la esclavitud era el fundamento de _todo_ el órden moral, político y

económico de los Estados del Sur.

Que la servidumbre tenia en aquellos paises tales condiciones de

solidez, que lejos de temer los esclavistas las agresiones del

abolicionismo, se creian con fuerzas bastantes para extender el imperio

de sus repugnantes ideas y sus bastardos intereses sobre el mismo Norte.

Que desde 1830, lejos de haberse tomado en aquellos Estados medida

alguna para preparar la emancipacion del negro, se habian dictado

muchas, haciendo cada vez más dura la situacion del esclavo.

Y que la existencia de la esclavitud estaba íntimamente enlazada con la

de la autonomía é independencia de los Estados particulares.

III.

La abolicion.

Inútil parece decir que la abolicion de la esclavitud en los

Estados-Unidos fué un resultado de la guerra civil, pero se hace preciso

insistir en esto, dándole todo el posible desarrollo, supuesta la

aficion que muchas gentes demuestran á sostener que la abolicion fué

solo un accidente de la guerra de los cinco años, un medio de que el

Norte se valió para aumentar las filas de sus partidarios y debilitar el

poder de sus enemigos; un castigo, en fin, impuesto por el vencedor al

caido y que por tanto se aparta de las condiciones que deben acompañar á

toda medida política en los pueblos ordenados y pacíficos.

Indudablemente los que de esta última manera entienden la abolicion

llevada á efecto en los Estados-Unidos, no carecen en absoluto de razon.

Es verdad que todo lo que dicen sucedió en la República americana. Su

error está en desconocer ó en callar que sucedió _algo más_; y este

_algo_ es de tal importancia, que hace variar grandemente el carácter de

la obra emancipadora.

Ante todo precisa recordar el diverso sentido que la guerra de

separacion tuvo desde el primer dia para los Estados rebeldes y para los

Estados del Norte. La razon verdadera del separatismo, y por tanto la

razon públicamente confesada de la lucha, fué siempre, para el Sur, la

conservacion de la esclavitud. Es cierto que los defensores más ó ménos

francos que en el mismo Norte tuvieron los sudistas, es cierto que los

famosos _copper heads_ alegaron en pro de la causa de estos el principio

de la autonomía de los Estados, pretende la Union, pero sí por todos el

desmembramiento diciendo, no que se aceptase que una vez más se

reconociera, bien con relacion á la esclavitud, bien á otras gravísimas

cuestiones, el poder anterior ó inviolable de las Legislaturas locales.

Pero este sentido que inspiraba á los demócratas del Norte en los mismos

años de la lucha y que antes habia sido aceptado (en 1860) por la misma

Convencion nacional republicana reunida en Chicago el 16 de Mayo, no fué

el que determinó la actitud de los seis Estados (Missisipí, Florida,

Alabama, Georgia, Luisiana y Tejas) que antes de Febrero de 1861 se

declararon de acuerdo con la Carolina del Sur para separarse de la gran

República americana.

Para convencerse de ello solo es preciso pasar la vista por las

declaraciones y las proposiciones de los sudistas durante la

administracion Buchanam, así como sobre la Constitucion votada en Mayo

de 1861, por los confederados y que las sirvió de bandera durante los

cinco años de guerra civil.

La Convencion de la Carolina del Sur de 1860, exponiendo los motivos que

aconsejaban la ruptura del vínculo federal, claramente se referia á la

esclavitud al acusar á catorce Estados del Norte de no perseguir á los

esclavos fugitivos, y de haber «elevado á la dignidad de Presidente de

los Estados-Unidos á un hombre (Lincoln) cuyas aspiraciones y cuyos

deseos eran hostiles á la servidumbre.»--Mr. Buchanam, al proponer al

Congreso, en su Mensaje de Diciembre de 1860, medios de contener el

movimiento separatista, se referia exclusivamente á la esclavitud en los

territorios y en los Estados libres. Por otra parte, la Constitucion

confederada, idéntica en un todo á la del Norte, se diferenciaba de esta

en dos puntos. El primero, tocado ligeramente, establecia que no se

pudiesen «conceder primas ni derechos sobre la importacion para proteger

ó animar un ramo cualquiera de la industria.» El otro, tratado

prolijamente, se referia á la esclavitud, llevándola con toda franqueza

á los territorios y garantizando su existencia en todos los Estados. Así

Alejandro Stephens, el primer vicepresidente de la Confederacion del

Sur, podia decir, explicando la flamante Constitucion: «La nueva

Constitucion ha sofocado para siempre los fermentos de discordia

inherentes á nuestras instituciones. La esclavitud africana, tal cual

existe actualmente entre nosotros, el _status_ particular del negro en

nuestra forma de civilizacion; esta fué la causa inmediata de la última

ruptura y de la presente revolucion. Jefferson, en su sabiduría, habia

previsto que esta era la piedra en que tropezaria la vieja Union. Habia

la conviccion (y los jefes políticos del tiempo de la formacion de la

Constitucion antigua participaban de ella) de que la reduccion del

africano á esclavitud era una violacion flagrante de las leyes

naturales: que este acto era una falta, en principio, y bajo los puntos

de vista social, moral y político... Nuestro actual Gobierno, nuestro

nuevo Gobierno tiene por base ideas diametralmente opuestas; sus

fundamentos están establecidos, su piedra angular reposa sobre la gran

verdad de que el negro no es igual al blanco, y que la esclavitud, la

sujecion á una raza superior, es la condicion moral y natural del negro.

Nuestro Gobierno es el primero en la historia del mundo que ha tomado

este hecho física, filosófica y moralmente verdadero.»

De la parte del Norte, es preciso reconocer que la idea que agrupaba más

defensores, la que determinó el ataque á los Estados rebeldes, la que

hizo titubear á los _Border States_ que al fin cayeron, en su mayoría,

del lado del Sur, fué la conservacion de la Union nacional, la del

respeto al pacto federativo. A esta idea respondieron la convencion

democrática de Charleston, la convencion del partido unionista

constitucional de Baltimore, la misma convencion republicana de Chicago,

y, en fin, la casi totalidad de los _meetings_ verificados en 1860, con

motivo de las elecciones de Presidente de la República. A esta misma

idea respondió la proposicion de Mr. Clark, aprobada por el Senado en el

mismo año 60, para que se declarase «que todas las fuerzas de la

Administracion, toda la energía de los buenos ciudadanos debian

dirigirse hacia el mantenimiento de la Union y de la Constitucion tales

como á la sazon existian.» A la misma idea obedecieron las proposiciones

hechas por la convencion que se reunió en Washington el 4 de Febrero de

1861 para arreglar las diferencias del Norte y del Sur, y en la cual

brillaron los sudistas por su ausencia. Del mismo propósito fué eco fiel

la enmienda constitucional votada por el Congreso (para que corriese los

trámites de ley, por más de que el éxito no correspondiera al deseo) y

que á la letra decia: «Ninguna enmienda se introducirá en la

Constitucion que de al Congreso autoridad ó poder para ocuparse de la

esclavitud ó para abolirla en los Estados cuyas Constituciones locales

admiten aquella institucion, comprendiendo en esta á los individuos

obligados al servicio ó al trabajo por las leyes de dichos Estados.» Por

último, á estos principios se ajustó el discurso pronunciado por Lincoln

en 4 de Marzo, al tomar posesion de su cargo. «Lejos de mí--dijo--la

idea de entrometerme directa ni indirectamente en la cuestion de la

esclavitud, en aquellos Estados donde esta institucion se halle en

vigor. Creo no tener derecho para ello: y no tengo intencion de obrar de

este modo..... En lo que concierne á la Constitucion y á las leyes,

pienso que la Union no está disuelta; y en el límite de mis poderes,

velaré como la Constitucion me manda expresamente por que las leyes de

la Union sean fielmente ejecutadas en todos los Estados.»

Ahora, que aparte de estas ideas existiesen otras, influyendo

poderosamente en el espíritu público de la República, punto es que no

admite controversia de género alguno. El abolicionismo no determinó la

guerra de los cinco años, pero indudablemente la sostuvo; y en él se

empapó el espíritu de las tropas federales, y él fué el que mató las

embozadas simpatías que en el seno del Norte tenian los sudistas. Así,

los abolicionistas que en 1860 no constituian más que una vasta

agrupacion de hombres que aspiraban vagamente á borrar de la República

la mancha de la servidumbre, en 1863 eran ya un poderosísimo partido

político, distinto del republicano y del demócrata.

Dados estos antecedentes, se comprende muy bien, no ya la complicacion

que para una política abolicionista debia entrañar la guerra de

separacion sostenida por el Norte solo á nombre de la integridad

nacional, sí que el carácter de las medidas de Lincoln, á quien la

ignorancia ha calificado de abolicionista gradual, sirviéndose

torpemente de su ejemplo para combatir las exageradas pretensiones (así

se dice) de los que en este, como en otros problemas, somos francamente

radicales.

Las primeras medidas que sobre la esclavitud se tomaron fueron de un

carácter puramente militar. El general Fremont, en Agosto de 1861, y el

general Hunter, en Mayo del 62, decretaron al frente de sus tropas la

emancipacion de los esclavos, del Missouri el primero, y el segundo de

Georgia y la Florida; siendo inmediatamente revocados ambos decretos por

el Gobierno central.

Algo antes, el general Butler, famosísimo en toda la guerra de

separacion, habia declarada á los esclavos contrabando de guerra,

viniendo por este camino á la libertad de los negros que sus tropas

hacian prisioneros. Pero ninguna disposicion de carácter general se

publicó hasta 1862.

Antes Lincoln, comprometido en la lucha, habia pedido á los Estados

75.000 hombres por tres años (15 de Abril de 1861), y proclamado el

bloqueo de los puertos del Sur (19 de Abril), y llamado á las armas por

tres años á 42.000 voluntarios (3 de Mayo), y escitado al Congreso,

despues de la rota de Bull-Run, á votar el armamento de 500.000 hombres

(4 de Julio), y prohibido toda relacion con los Estados rebeldes (16 de

Agosto) y, en fin, apurado todos los medios militares para vencer la

insurreccion. Desgraciadamente esta tomaba más vuelo cada dia.

La mala fé de la administracion Buchanam habia permitido que casi todo

el armamento federal estuviese en los almacenes del Sur, y los buques de

guerra de la República confinados en Asia y en Europa, de modo que no

pudiesen acudir en defensa de la Union en el momento del conflicto. La

mayor parte de la oficialidad del ejército federal era sudista, y obtuvo

su licencia así que se rompió el fuego contra el fuerte Sumter. Los

_Border States_ comenzaron á ingresar en las filas de los separatistas.

La prision de Mason y Slidell, á bordo del _Trent_, dió orígen á un

sério conflicto con Inglaterra, y mientras en Europa (escepcion hecha de

España) la causa del Sur era acogida con simpatías, los descalabros de

Bull-Run, de Happer's Ferry y de Dug Spring, despues de obligar al

Congreso á reunirse en _Sesion especial_ por espacio de un mes desde el

4 de Julio, y de reanudar sus tareas ordinarias antes de la fecha

acostumbrada, hicieron pensar á Lincoln en los recursos extremos.

El Congreso habia votado el aumento del impuesto de aduanas hasta

obtener 230 millones de dollars, al propio tiempo que emitia bonos del

Tesoro por valor de otros 50 millones. Despues acordó una nueva emision

de 150 para la construccion de navíos y cañones, y en este camino siguió

creando impuestos como el de 3 por 100 sobre la renta, y de 5 por 100

(aparte de lo ya aumentado) sobre la importacion de géneros. A esto se

agregaba la negociacion de obligaciones de 6 por 100 hasta obtener 500

millones de duros, y la admision de depósitos hasta 100 millones con

interés de 11 por 100. Las medidas financieras corrian, pues, pareja

con el nuevo llamamiento de 600.000 hombres para formar el ejército

federal, al que debian unirse luego otros 300.000 soldados por

_conscription_[23].

[23] _Abbot's_ History of Civil War. _Macpherson._--The political

history of the United States, etc.

La emancipacion de los esclavos en los Estados Unidos · 第 2 / 5 段